Páginas vistas en total

jueves, 8 de mayo de 2014

El RIL 'Principe' nº3 realiza maniobras conjuntas con los 'marines' americanos.




El Regimiento de Infantería Ligera "Príncipe" nº 3, perteneciente a la Brigada de Infantería Ligera "Galicia" VII, ha realizado del 28 de abril al 1 de mayo en el acuartelamiento "Cabo Noval" de Siero (Asturias), unas maniobras bilaterales conjuntas con una sección del Cuerpo de Marines de EE.UU. La unidad norteamericana, procedente de la base de Morón (Sevilla), se desplazó al campo de maniobras y tiro del acuartelamiento en dos aeronaves V-22 Osprey que posteriormente se utilizaron en prácticas de embarque y desembarque. 



La aportación española al ejercicio la realizó el Batallón "San Quintín" I/3, con secciones de fusiles, de apoyo logístico/sanitario y de fuerza de oposición, además de un pelotón de observación. Se realizaron prácticas de combate en zonas urbanizadas, instrucción físico militar, defensa personal y vuelos de acomodación en el V-22, así como patrullas en zonas boscosas y un ejercicio táctico de refuerzo de una embajada ficticia. Los objetivos marcados para las maniobras conjuntas fueron tanto la mejora del inglés militar y de la conducción de operaciones con un contingente aliado, como el intercambio de procedimientos con los militares estadounidenses.



Práctica de desembarque de la aeronave Osprey

Práctica de desembarque de la aeronave Osprey 

A lo largo de este año se han ido sucediendo las colaboraciones entre el Cuerpo de Marines y el Ejército de Tierra. El Batallón de Helicópteros de Maniobra nº 4 y el Batallón de Helicópteros de Ataque nº 1 ya realizaron, en Sevilla y Ciudad Real respectivamente, sendas operaciones bilaterales para mejorar la interoperabilidad entre unidades de ambos países.

Puedes seguirme a traves de mis paginas Twitter y Facebook 

El PP quiere que los militares de carrera presten servicio en toda la Administración.


Militares españoles de la base Ruy González en Afganistán, en 2012
Por la puerta de atrás, con una enmienda presentada en el Congreso de los Diputados en el marco del Proyecto de Ley de Racionalización del Sector Público que este miércoles comienza su tramitación parlamentaria, el PP quiere modificar el Estatuto Básico del Empleado Público para abrir la puerta al personal militar de carrera a la administración civil. Según el Boletín Estadístico del Ministerio de Hacienda, 122.344 personas trabajan como funcionarios en las Fuerzas Armadas. 

En una disposición adicional a la Ley 7/2007, el PP abre la posibilidad de que los militares de carrera (no afectaría a la tropa) ocupen "aquellos puestos de trabajo en los que se especifique esta posibilidad" en cualquier administración. Aunque no detalla a qué puestos podrán acceder, sí que las condiciones serán "de acuerdo con los principios de mérito y capacidad, previa participación en la correspondiente convocatoria pública para la provisión de dichos puestos, y previo cumplimiento de los requisitos que, en su caso, se puedan establecer para este fin por el Ministerio de Defensa". Si la enmienda sale adelante, al personal militar que pase a ocupar plazas en la administración civil (Comunidades Autónomas, Ayuntamientos o la Administración del Estado) "le será de aplicación la normativa propia" en materia de jornada, vacaciones, permisos y licencias, "si bien la sanción de separación del servicio sólo podrá imponerse por el ministro de Defensa". A los militares no les podrán aplicar "lo previsto para promoción interna, carrera administrativa, situaciones administrativas y movilidad", sin perjuicio de que podrían participar en procedimientos de provisión de otros puestos "abiertos a este personal en la administración civil". El PP argumenta que esta medida fomentará la movilidad, entre los funcionarios de las administraciones, pero los sindicatos lo califican de despropósito. 

Un portavoz del Ministerio de Defensa indicó que la principal novedad de la reforma consiste en que los militares podrán trabajar en otras administraciones públicas sin abandonar el servicio activo, mientras que hasta ahora debían pedir la excedencia o pasar a servicios especiales, aunque esto último sólo en casos excepcionales. Su condición militar quedará en suspenso, ya que no estarán sujetos al régimen laboral o disciplinario de las Fuerzas Armadas, pero el Ministerio de Defensa se reserva la potestad de sancionarlos con la pérdida de su carrera. El mismo portavoz aseguró que no se producirá un trasvase masivo de militares a la Administración civil, ya que tendrá que aprobarse caso por caso tanto por el Ministerio de Defensa como por Administraciones Públicas. La medida, concluyó, pretende facilitar la conciliación familiar de aquellos militares que se encuentran al final de su carrera y que, de continuar en Defensa, se verían obligados a cambiar de localidad de residencia, con los perjuicios que ello supone. A la central CSIF, que no entra a valorar la legítima reivindicación, de que el personal militar opte a puestos civiles, no le parece lógico que "medidas de este calado se adopten de manera unilateral, sin negociar con los representantes de los trabajadores"

Su responsable de Administración General, Francisco Camarillo, cree que este movimiento del PP suscita muchas dudas en su aplicación práctica y teme que pueda debilitar la oferta de empleo. CC OO cree una barbaridad, la modificación legislativa. Raúl Olmos, secretario de Acción Sindical, sostiene que podría ser un primer paso para la militarización de la administración que además podría provocar serios problemas porque ese personal seguiría sujeto a legislación militar. Juan Antonio Gilabert, secretario de acción sindical de UGT, cree, en la misma línea, que el PP está dando un portazo a la negociación: "Le hemos mandado una carta al secretario de Estado pidiendo una mesa negociación Administraciones Públicas. La falta de diálogo es permanente. Nos parece perfecto que los militares desarrollen su carrera profesional en otra administración pero no que se haga de esta manera. Es una locura". UGT apuesta por un ejército más especializado, en la línea opuesta a lo que interpreta de la enmienda popular. "Son medidas fruto de la improvisación. Si algo necesitamos es mejores militares". Desde el colectivo de militares la opinión es bien distinta. 

Mariano Casado, secretario general de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), mayoritaria en las Fuerzas Armadas, estima que la reforma “puede ser positiva si el proceso se da en condiciones de igualdad y en puestos [de la Administración Civil] en los que su experiencia [de los militares] pueda contribuir a una mayor eficacia del servicio público”. No obstante, casado reconoce tener dudas, ya que “se discrimina a los militares profesionales que no son de carrera [tropa y marinería y oficiales de complemento], precisamente los mayores perjudicados por el proceso de transformación [de las Fuerzas Armadas] que se avecina”. En cualquier caso, advierte, la nueva norma debería haber sido analizada por el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas, donde están representadas las asociaciones militares, y demuestra la urgencia de proceder a la reforma de la Ley de la Carrera Militar, que ha sufrido sucesivos retrasos en el Congreso. El proyecto que inicia este miércoles sus trabajos en la Comisión de Hacienda y Administraciones Pública podrá incorporar otras propuestas del PP que, para el CSIF, "apuestan por la figura del personal interino, en vez de apostar por el empleo fijo y de calidad". Otra de las modificaciones servirá para facilitar la movilidad del personal de libre designación. 


Puedes seguirme a traves de mis paginas Twitter y Facebook 

Juan Salafranca, el heroico militar español que murió defendiendo su posición ante cientos de rifeños.

Juan Salafranca, el heroico militar español que murió defendiendo su posición ante cientos de rifeños

Heroicidad, valentía, y un profundo amor hacia España. Estos eran los valores de Juan Salafranca y Barrio, un capitán español que, allá por 1921, murió tras recibir tres heridas mientras defendía a fusil y cuchillo un campamento hispano establecido en el monte Abarrán (al noroeste de Marruecos). Aquel 1 de julio, este oficial insufló el valor que necesitaban sus escasos 200 hombres para combatir hasta la muerte contra los cientos y cientos de marroquíes que asaltaron su acuartelamiento. Aunque su determinación no le granjeó la victoria, si le permitió ganarse la más alta condecoración militar de nuestro país y, como no podía ser de otra forma, un lugar en los libros de historia. Juan Salafranca y Barrio vino al mundo el 21 de septiembre de 1889 en Madrid. 

Desde su más tierna infancia, este español se vio fascinado por la vida castrense, pues provenía de una familia de tradición militar. «Su padre sirvió en la Armada y murió en 1895 de fiebre amarilla en Puerto Rico. Él era huérfano, pero tenía un hermano mayor que también era militar. Siempre se sintió atraído por ese mundo», explica, en declaraciones a ABC, el coronel de infantería retirado Juan Ignacio Salafranca Álvarez sobrino nieto de Juan Salafranca y Barrio y actualmente destinado en el Instituto de Historia y Cultura Militar. Su interés por la vida marcial hizo que, a finales de agosto de 1907 ingresara en la Academia Militar de Infantería ubicada en Toledo (uno de los primeros centros de formación militar del Ejército de Tierra hispano). Allí, entre libros y armas, Salafranca coincidió con un joven soldado ansioso por convertirse en oficial: Francisco Franco, con quien compartió promoción. Tras graduarse, el madrileño pidió ser trasladado al lugar donde los militares españoles se ganaban las judías a base de gónadas y balas: Marruecos. 

Camino a Marruecos 
Corrían por entonces malos tiempos para España, pues la comunidad internacional había decidido cedernos un pequeño territorio en el norte del Marruecos que no daba otra cosa que calentamientos de cabeza. Y es que los lugareños, que no veían con buenos ojos cambiar su bandera por la rojigualda, se convirtieron en toda una molestia al atacar constantemente tirando a dar, por supuesto a los hispanos allí ubicados. Hasta el chambergo de llenar ataúdes, los oficiales y políticos peninsulares no tuvieron reparos en enviar a miles y miles de soldados a África con el objetivo de pacificar la zona. En esas andaba España cuando Salafranca hizo el petate y embarcó hacia Ceuta a finales de 1912. «Cuando mi tío abuelo llegó a Marruecos, la situación era relativamente pacífica porque las líneas españolas estaban fijas. En ese momento Ceuta era el único punto conflictivo debido a que se había rebelado la cabila (tribu enemiga) de Anyera. 

Era una época en la que la lucha era esporádica. Se hacían operaciones como se puede salir hoy en día de maniobras. Se iba al campo, se establecían las posiciones necesarias y luego se regresaba a la plaza», señala el coronel en relación a su familiar. Con el paso del tiempo, Salafranca no tardó en demostrar su don innato para manejar el mosquetón Mauser y logró enganchar en su chaquetilla tres medallas por repartir más de un balazo entre sus enemigos. Ya como teniente, fue trasladado en 1916 al Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla nº 2, una unidad hispana que, creada en 1914, estaba formada por soldados marroquíes leales a nuestro país y oficiales españoles. En aquellos años, el madrileño ya era popular entre sus compañeros debido, entre otras causas, a su alta estatura. «Mi tío abuelo era un personaje singular pues, para la media estatura de la época que era 1,60 el medía 1,89. Mi abuela contaba que era espectacular cuando venía de permiso con el uniforme y el tarbuch rojo de regulares a Madrid. En esos tiempos se usaba mucho el uniforme y él, por ejemplo, se vestía así para ir al cine provocando el asombro en todos los que esperaban la cola», destaca su sobrino nieto. 

El combate de «el Biutz» 
Sin embargo, la situación de calma cambió el año en que Salafranca entró a formar parte de los regulares. Con los rifeños en rebeldía, en el verano de 1916 su unidad se unió al ejército que debía pacificar, a base de fusilazos, la cabila de Anyera. A finales de junio comenzó la operación con un objetivo inicial claro: tomar «El Biutz», un poblado ubicado cerca de Ceuta que estaba protegido por varias colinas desde las que los marroquíes podían defenderse fácilmente. 

Junto a Salafranca, partió también un viejo conocido de la academia, el entonces capitán y por lo tanto su superior Francisco Franco. Una vez en el poblado, la columna en la que estaba destinado el madrileño recibió órdenes de asaltar y tomar la denominada «Loma de las Trincheras», una posición elevada defendida por decenas de enemigos que, desde lo alto, podían disparar a placer sobre aquellos que intentaran atacarles. No hubo titubeos y los regulares calaron la bayoneta y cargaron monte arriba al grito de «¡España!». Pero, como era de esperar, la mejor ubicación de los rifeños favoreció que pudieran descargar sobre los nuestros una ingente tormenta de balas. Allí por dónde miraba, Salafranca veía compañeros caídos atravesados por munición de fusil. «El combate fue durísimo y hubo muchísimas bajas. Mi tío abuelo, de hecho, acabó mandando una compañía entera aunque sólo era teniente debido a que las numerosas bajas de oficiales que se produjeron. A pesar de ser herido dos veces no se retiró, sino que siguió en primera línea y finalmente logró tomar junto a sus compañeros la posición», explica el coronel Salafranca a ABC. 

Su valentía en el combate le granjeó el primer ascenso de su carrera y se convirtió en capitán. A su vez, pudo sentirse de orgulloso de haber sobrevivido, algo que no pudieron decir sus 150 compañeros de batallón caídos en batalla. Tras el combate, Salafranca fue propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando, la mayor condecoración militar española, pero finalmente no fue galardonado con este reconocimiento. «(Después del Biutz) S.M. el Rey le envió la enhorabuena; entonces se dijo que este soldado admirable iba a obtener la cruz laureada. No fue así. Siguió Salafranca en Marruecos combatiendo hasta el final en una profesión a la que desde el primer momento había consagrado su vida. Muchas veces se puso en trance de perderla. Al frente de sus tropas moras, dirigiendo a sus cien hombres, indígenas, perfectamente uniformados y equipados, con sus oficiales, valientes y duros en los trances más difíciles, este capitán constituyó un ejemplo sublime, digno del entusiasmo del pueblo», escribió, en 1921, el periodista de ABC J. Ortega Munilla en su crónica «De la historia inédita. El capitán Salafranca». 

La situación de Melilla 
Mientras Salafranca daba escopetazos por aquí y espadazos por allá, la situación en el frente marroquí cambió de forma drástica. Y es que las narices de los rifeños se hincharon hasta tal punto que comenzaron a organizar un ejército bajo el liderato de Abd el-Krim, un jefe local de la cabila de Beni Urriaguel el centro de la rebelión contra los españoles. Así pues, y de forma paulatina, los rifeños fueron abandonando su tradicional sistema de razzias (ataques rápidos contra las posiciones españolas) para ir estableciendo un contingente que pudiera hacer frente a los invasores hispanos. De forma paralela, y como las fosas nasales del Comandante General de Melilla elgeneral Silvestre también estaban bastante abultadas de tanto moro para arriba y ataque para abajo, los españoles iniciaron una incursión masiva sobre la zona este de Marruecos para pacificar de una condenada vez aquel territorio. 

«Cuando el general Silvestre fue nombrado Comandante General, ordenó avanzar a través del territorio marroquí para establecer un campamento cerca del corazón de la rebelión: la cabila de Beni-Urriaguel, que estaba en la bahía de Alhucemas», explica el coronel de infantería. A su vez, con este movimiento Silvestre pretendía proteger a las cabilas partidarias de España (sí, las había), las cuales pedían desde hace meses ayuda al verse atacadas por sus compañeros marroquíes seguidores de la rebelión. «Para ayudar a estos grupos, en enero de 1921 se estableció una línea defensiva avanzada. Esta línea pretendía ir ocupando los puntos que los jefes de cada cabila pro española pedían para sentirse seguros y sentirse a salvo de los partidarios de Abd el-Krim. Posteriormente se criticó que no eran posiciones fáciles de defender y que las aguadas eran imposibles, pero no quedaba más remedio que ubicarse allí donde pedían los jefes locales», completa Juan Ignacio Salafranca. 

Salafranca, hacia Abarrán 
Así andaban las cosas por Marruecos cuando, en 1921, Juan Salafranca y Barrio fue trasladado junto a su unidad al campamento de Annual (a 60 kilómetros de Melilla) para participar en la macro ofensiva realizada por el general Silvestre. Durante los meses siguientes, el madrileño volvió a mostrar su valentía combate tras combate obteniendo varias medallas y reconocimientos por ello. 

Con todo, no fue hasta marzo de ese mismo año cuando el capitán recibió las que serían sus últimas órdenes: partir junto a la columna al mando del comandante Villar, cuyo objetivo era establecer una posición defensiva en la colina de Abarrán, ubicada al otro lado del río Amekran (a 6 kilómetros de Annual). «La policía indígena -que era la que tenía encomendada la tarea de establecer contacto y obtener información de las cabilas- informó a los españoles de que la cabila de Tensamán (la cual está ubicada muy cerca de la de Beni Urriaguel, el foco de la rebelión) estaba fraccionada. Explicó a los oficiales que había una serie de partidarios de Abd el-Krim que estaban presionando y atacando a los pro españoles y esa facción pedía protección al ejército español. Fue entonces cuando el comandante Villar explicó al General Silvestre que era necesario enviar ayuda para no perder el apoyo total de esa cabila», destaca el militar español. La explicación pareció convencer al oficial al mando, pues los soldados empezaron a preparar sus pertrechos y armas para el combate ese mismo día. La jornada siguiente, cuando el calendario marcaba el 1 de julio de 1921, la columna española inició la marcha hacia Abarrán. 

En principio, sus órdenes consistían en levantar un campamento en la colina y acabar con la pequeña rebelión que había en la cabila de Tensaman, A priori, su objetivo era sencillo. De madrugada, un contingente formado por 1.200 militares leales a España comenzó el viaje. «La columna estaba formada por tres unidades de policía, un tabor y un escuadrón de regulares, dos compañía de ametralladoras de Ceriñola, una batería de un regimiento peninsular, una batería de montaña, dos compañía de zapadores y elementos auxiliares», completa el sobrino nieto del laureado. En este contingente iban, además, Salafranca y sus hombres. Frente a la columna se situó además una harca, una unidad auxiliar formada por marroquíes. «Las harcas estaban formadas por rifeños que se ponían a las órdenes de los españoles. Usualmente, cuando se iba a ocupar una cabila, se procuraba que en vanguardia fuera la harca de esa cabila debido a que conocían mejor el terreno y estaban acostumbrados a guerrear entre ellos. Inmediatamente después iba la policía indígena, que se encargaba de establecer las posiciones y, finalmente el grueso de las tropas españolas», destaca el experto. 

La toma de la colina 
Con las primeras luces de la mañana, la columna se situó en formación de ataque y avanzó sobre Abarrán fusil en ristre. Sin embargo, no hizo falta disparar un solo tiro, pues la colina estaba desierta. ¿Por qué? La respuesta era sencilla, era un territorio yermo, seco y difícilmente defendible. A pesar de todos los inconvenientes, las órdenes eran las órdenes, por lo que, aproximadamente a las ocho de la mañana, comenzaron las labores de fortificación para asegurar la posición ante un posible ataque. Para ello, se estableció un perímetro que, según Munilla, tenía forma de paralelogramo. Para facilitar la defensa ante las acometidas, uno de los lados del campamento se estableció en el borde de un barranco. De esta forma, únicamente había que defender tres de los cuatro sectores. 

A su vez, otro de los extremos fue cubierto con los escasos sacos terreros que había disponibles. Finalmente, la totalidad de la posición fue rodeada por una alambrada a las 11 de la mañana. Esa era la máxima protección a la que podían aspirar. Establecido el campamento, los exploradores se cercioraron del número de enemigos ubicados en la cabila de Tensaman y, al considerar los oficiales que no eran demasiados, enviaron a combatirlos a la harca amiga. A priori, parecía un combate sencillo. Sin más qué hacer, y con la satisfacción del deber cumplido, el grueso de la columna abandonó entonces la posición de Abarrán dejando un pequeño contingente de retén por si había alguna dificultad. «Con la marcha de la columna principal, el campamento quedó al mando de mi tío abuelo, que disponía de 100 regulares, un grupo de 100 policías indígenas y los sirvientes de la estación de telegrafía», completa Juan Ignacio Salafranca. Por otro lado, también se encontraban en la posición una treintena de artilleros que ubicaron sus cañones a la derecha del campamento por si los marroquíes decidían atacar de improviso. 

Una traición inesperada 
Después de que la columna principal iniciara su marcha, Salafranca quedó a la espera de que la harca leal a España consiguiera eliminar a los enemigos ubicados en el poblado cercano. En cambio, antes de comenzar el combate los musulmanes aliados solicitaron al oficial que les entregara cartuchos para poder combatir. Extrañado por la petición, el oficial les dio unos 100 por cabeza y les solicitó romper de una vez el fuego. El ataque de la harca amiga se produjo unos pocos minutos después. Armados con cientos de fusiles y con una buena cantidad de munición por cortesía hispana, los marroquíes iniciaron el avance sobre el poblado enemigo. 

No obstante, y de forma repentina, cuando los presuntos aliados se encontraban a una distancia considerable, se dieron la vuelta y, con el mosquetón en ristre, atacaron a los españoles. ¡Traición! «Hubo un fallo en los servicios de inteligencia e información, que no consideraron la posibilidad de que la harca amiga se rebelara. Con ella, también se sublevó parte de la policía indígena, una unidad que tenía una función específica y que se la terminó usando en cometidos militares», añade Salafranca. A la harca anteriormente amiga y a la policía indígena se unieron muchos más musulmanes provenientes de las cabilas cercanas. Los oficiales españoles de Annual habían caído en una trampa que podía llevar al ataúd a la pequeña unidad comandada por Salafranca. «Es imposible calcular el número de marroquíes, pero es seguro que eran cientos porque se juntaron los de la harca y los de la cabila de Tensaman. Se combatió contra innumerables enemigos», añade el coronel español de infantería retirado a ABC. 

Disparando por la vida 
Tras los primeros balazos, los sorprendidos soldados que estaban de guardia dieron la alarma y corrieron como alma que lleva el diablo para avisar a su superior, como bien explica el periodista de ABC en su casi centenaria crónica: «A los primeros disparos cayó muerto el capitán Huelva, y al ir el teniente Fernández a dar parte a Salafranca de lo ocurrido, fue muerto de otro balazo». Tampoco le fueron mucho mejor las cosas al capitán madrileño quien, antes siquiera de poder preguntarse qué sucedía, fue herido en un brazo. Una vez que se conoció la traición, el capitán Salafranca hizo uso de toda su fuerza y toda su potencia de voz para organizar eficazmente a sus hombres y romper el fuego contra los antiguos aliados. Su única posibilidad de no salir en una caja de pino de allí era resistir hasta el regreso de la columna española. «Cayó una gran cantidad de fuego sobre ellos cuando la posición no se había siquiera organizado. 

El enemigo atacó además desde una colina, es decir, de arriba hacia abajo, lo que siempre es una ventaja. Muchos soldados españoles murieron antes incluso de saber qué sucedía. Además, algunos hombres de la policía indígena llegaron a volverse contra sus oficiales hispanos», completa Juan Ignacio Salafranca. Para desgracia española, los minutos pasaron lentos. Bajo un calor asfixiante, el sonido de los fusiles y los gritos copó el ambiente. Tampoco quiso perderse las bofetadas el ruido ensordecedor de la artillería hispana que, cartucho a cartucho, lanzaba toda su furia sobre la harca traidora y los enemigos reunidos cerca del campamento. Desde primera línea, y a pesar de tener el brazo herido, Salafranca dirigió las descargas de fusilería, dio ánimos a sus soldados y, por descontado, soltó alguna que otra patada en el trasero a aquellos pocos que habían quedado paralizados por el miedo. Aún así, los cuerpos sin vida de los defensores caían al suelo por decenas. 

La muerte de un héroe «(En ese momento) 
Salafranca recibió una herida en el vientre. Trató el practicante de curarle y el capitán, con un absoluto desprecio de la vida, se negó a ello. En tanto, la harca enemiga atacó la posición por el lado de la Artillería, que consumió todas sus municiones, tirando con fuego rápido y espoleta al cero; los rifeños cayeron sobre las piezas y el gran Salafranca, falto ya de municiones, con los pocos hombres que le quedaban y las tripas en la mano, mandó armar el cuchillo y trató de ir a defender la Artillería; pero otro balazo en el pecho le impidió prolongar la defensa, añade Munilla. A pesar de este último balazo, Salafranca todavía pudo continuar la resistencia unos minutos más. 

«Varias veces herido de bala, el capitán Salafranca, chorreando sangre, con las entrañas en la mano, aún sentía el noble vértigo de la lucha. Y, sobreponiéndose al espantoso sufrimiento que, sin duda, experimentaba, seguía al frente de sus tropas», completa el periodista de ABC en su texto publicado en 1921. Pero, herido de gravedad, Salafranca perdió el conocimiento por breves minutos. Cuando volvió a abrir los ojos, entre disparos y sin fuerzas dio sus últimas órdenes: pidió papel para escribir a su madre, entregó la cartera con el dinero de la compañía a un teniente de Artillería y animó a los pocos supervivientes que quedaban. Después, cerró los ojos para no volver a abrirlos más. 

El final de la resistencia 
Con la mayoría de sus superiores caídos y Salafranca muerto, poco pudieron hacer los escasos soldados que quedaban. Así pues, tras cuatro horas de combate, los enemigos entraron en el campamento deseosos de cortar cuellos españoles. «En cada compañía había un oficial moro que se correspondía con el mando más bajo. En Abarrán, el último oficial en dirigir la defensa de los españoles fue el moro, quien, cuando los enemigos tomaron la posición, se pegó un tiro en la cabeza. En la posición murieron todos los oficiales, hasta el teniente de artillería que mandaba los cañones. 

Cuando cayó la defensa, los pocos supervivientes que quedaron bajaron un barranco y corrieron por su vida. Hubo unos 40 supervivientes», destaca el coronel. Perdida la posición, los rifeños saquearon el campamento y se vanagloriaron de haber vencido por primera vez a los españoles en una batalla en campo abierto. La derrota fue un duro mazazo para las tropas españolas que, no obstante, también pudieron sacar pecho ante la heroica defensa de Salafranca y sus hombres. En los días posteriores, los diarios de la Península llenaron portadas y páginas recordando a los valerosos héroes de Abarrán. Tan épico fue el combate, que el madrileño obtendría en 1924 la Cruz Laureada de San Fernando. 
Seis preguntas a Juan Ignacio Salafranca, sobrino nieto de Juan Salafranca y Barrio y coronel de infantería retirado m.p.v. 

- ¿Qué valor tenía la colina de Abarrán para los planes españoles? 
No hay que pensar en importancia táctica o estratégica, hay que pensar en importancia política. Aquella era una acción que lo único que pretendía era ocupar un punto que solicitaba ayuda y protección. Con todo, era la primera posición que se tomaba al otro lado del río Amekran y sí era una buena defensa de Annual. 

- ¿Qué sucedió tras la caída del campamento? 
Al día siguiente de caer la posición, Abd el-Krim se hizo por entero con la cabila de Tensaman y lanzó un nuevo ataque sobre Sidi Idris, una posición costera. Allí fue rechazado. Esto palió un poco el dolor por la derrota de Abarrán, la primera en la que los rifeños derrotaron a los cristianos de forma clara y contundente. De hecho, Abd el-Krim se aprovechó de ello y en el siguiente mes y medio organizó un ejército en base a la reputación ganada por la victoria en la posición de mi tío abuelo. Antes de Abarrán los rifeños hostilizaban a los puestos sin mucho éxito. Luego la situación cambió drásticamente, pues crearon un ejército con mandos y artillería. 

- ¿Qué importancia tuvo la pérdida de Abarrán para las tropas españolas? 
Fue el primer indicio que demostró que habían cambiado las cosas en la zona de Melilla, ya que hasta ese momento el avance había sido relativamente sencillo. También fue el primer intento de resistencia serio de Abd el-Krim, que luego desencadenaría lo que fue conocido como el Desastre de Annual un mes y veintiséis días después. 

- ¿Eran fiables las harcas? 
En general no hubo más episodios en que las harcas desertaran, eran bastante fiables. Además estaban mandadas por un oficial español que coordinaba sus movimientos con el mando general. En el desembarco de Alhucemas, por ejemplo, llevaron gran parte del peso de las operaciones. -¿Cree que España no honra lo suficiente a sus héroes? Bueno, eso es un tópico. Héroe, por definición, es todo aquel que ha protagonizado un acto heroico, y de esos hay muchos. Más bien lo que somos es incapaces de alabar nada sin denigrar otra cosa. Hay que entender que si pusiéramos el nombre a una calle por cada laureado nos quedaríamos sin calles. De todas formas no podemos pedir peras al olmo, los militares intentamos cuidar esa memoria, pero no podemos exigir a otros colectivos que lo hagan también. Además, los militares somos muy poco dados a contar batallitas, nos parece de mal gusto. 

- ¿Ha caído la Guerra de Marruecos en el olvido colectivo? 
Se ha resucitado un poco últimamente, pero sí está bastante olvidada por una razón: menos de 10 años después de pacificarse todo el Protectorado y finalizar los combates vino la Guerra Civil. Esto provocó que las campañas de África quedaran totalmente eclipsadas. De todas formas las hazañas de los soldados en su momento fueron muy difundidas. El combate de mi tío abuelo en Abarrán, por ejemplo, salió en todos los periódicos de la época como noticia militar de vital importancia. 


Puedes seguirme a traves de mis paginas Twitter y Facebook 

Conferencias sobre Ciberdefensa en la Escuela de Técnicas Aeronáuticas.

Conferencias sobre Ciberdefensa en la Escuela de Técnicas AeronáuticasDel 21 al 25 de abril, la Escuela de Técnicas Aeronáuticas, ubicada en la Base Aérea de Torrejón, ha sido la sede de un ciclo de conferencias de ciberdefensa, encuadradas dentro de la formación de perfeccionamiento del curso de Diplomado en Informática Militar (DIN) y del curso de formación de los sargentos alumnos de la especialidad de Control Aéreo y Sistemas de Información y Telecomunicaciones (CAYSIT). El ciclo de conferencias, inaugurado por el director de la ESTAER, coronel José Luis Vázquez Rey, ha contado con la participación de expertos civiles y militares, que han ampliado los conocimientos en un área tan importante para el futuro de las Fuerzas Armadas. Entre los conferenciantes, se ha contado con el comandante Antonio Varela Sanchez del Mando Conjunto de Ciberdefensa (MCCD), quien habló de la creación y organización de ese mando, sobre todo en lo referente a los aspectos de defensa, explotación y respuesta ante incidentes de seguridad. Asimismo, el teniente coronel José Luis Quintero Villaroya realizó una ponencia sobre las funciones que desempeña el Centro de Respuestas ante amenazas (CERT) en el ámbito de la red de propósito general. 

También hubo lugar para los aspectos jurídicos de la ciberdefensa en la exposición de la teniente Cristina Amich, de la Asesoría Jurídica del Estado Mayor de la Defensa (EMAD), quien resaltó la necesidad de adecuar la legislación nacional a los nuevos delitos dentro de este ámbito a nivel internacional. Igualmente, se contó con la presencia de expertos ajenos a las Fuerzas Armadas, como el comandante Óscar de la Cruz Yagüe de la Unidad de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil quien expuso los distintos tipos de delitos telemáticos existentes; el director y el subdirector de la Cátedra de Seguridad Digital e Internet del Futuro, José Javier Martinez Herráiz y Manuel Sanchez Rubio, hablaron de recursos en la internet cómo la ‘Deep Web’ que permiten el anonimato de acciones presuntamente delictivas sin dejar rastro. Este ciclo enlaza con la reciente creación del MCCD y de la Dirección de Ciberdefensa (DCD) como órgano responsable de las acciones relativas a la seguridad en Tecnologías de la Información y Comunicación y a la ciberdefensa en el ámbito del Ejercito del Aire. 


Puedes seguirme a traves de mis paginas Twitter y Facebook 

Jornada de puertas abiertas y I Media Maratón y 10 km. Base Aérea de Alcantarilla.

Jornada de puertas abiertas en la Base Aérea de Alcantarilla

El pasado 4 de mayo se celebraron en la Base Aérea de Alcantarilla dos actividades que se enmarcan en la conmemoración del 75º aniversario de la creación del Ejército del Aire: una jornada de puertas abiertas y la I Media Maratón y 10 km. Base Aérea de Alcantarilla. Desde las 8 de la mañana, más de 7.000 personas accedieron a la unidad para contemplar las exhibiciones de la Patrulla de Paracaidismo (PAPEA), la Patrulla Águila y la Patrulla de Aeromodelismo del Ejército del Aire. Además de visitar las instalaciones, pudieron asistir a demostraciones en los simuladores de paracaidismo, muestras de material del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) y de la Escuela Militar de Paracaidismo Méndez Parada, y aviones T.12 Aviocar y Pillán E-26. 
Jornada de puertas abiertas y I Media Maratón y 10 km. Base Aérea de Alcantarilla

También se llevaron a cabo exhibiciones estáticas de los helicópteros de la Guardia Civil y 112 ubicados en la unidad, una cabina de avión Phantom, el globo aerostático del Real Aeroclub de España, un camión de asistencia del equipo Dakar y recreación histórica Codex Belix, entre otras actividades. La I Media Maratón y 10 km. Base Aérea de Alcantarilla, organizada por las unidades ubicadas en la base, principalmente el EZAPAC, con la colaboración de los ayuntamientos de Murcia y Alcantarilla, y la Federación de Atletismo de la Región de Murcia, contó con la participación de 2.000 corredores. Tras la entrega de trofeos a los participantes se cocinó una paella solidaria, cuyos beneficios, junto con los generados por las carreras y las aportaciones de colaboradores, serán donados al Banco de Alimentos del Segura, dentro de la campaña 'Un Aire de Solidaridad', que el Ejército del Aire desarrolla con la intención de apoyar a familias e instituciones locales que pasan momentos difíciles. Por otra parte, el día 3 de mayo se desarrollaron las carreras infantiles y actividades para niños de las que cabe destacar la exhibición de un equipo de Taekwondo de la Federación de Murcia. 


Puedes seguirme a traves de mis paginas Twitter y Facebook

El vídeo en el que verás a nuestros soldados en acción en plena operación.

La operación militar llevada a cabo en Mali, bautizada como `Serval´, fue lanzada en enero de 2013 por Francia y tuvo por objetivo expulsar a los grupos islamistas del norte del país. A la misión también contribuyó la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO): Chad y Nigeria estuvieron entre los países que enviaron tropas. A día de hoy, la operación Serval sigue en curso. El primer contingente español, protagonista del vídeo, partió del aeropuerto de Almería el 13 de abril de 2013 y fue relevado en julio. 

Mandados por el general jefe de la Brigada de La Legión Juan Jesús Leza Benito, se componía de 15 instructores de operaciones especiales y 35 legionarios. Su misión consistió en proteger a las unidades internacionales que estaban adiestrando a tropas malienses, en el campamento de entrenamiento de Koulikoro. El tiempo inicial estimado para cumplirla fue de seis meses, pero finalmente el relevo por parte del segundo contingente tuvo lugar el 9 de julio.



Puedes seguirme a traves de mis paginas Twitter y Facebook 

El patrullero Infanta Elena regresa a Cartagena tras misión en África.

El patrullero de altura Infanta Elena ya está en casa, en Cartagena. Desde el pasado 25 de febrero, y durante 73 días, el barco ha navegado más de 10.000 millas náuticas en el seno de las actividades de cooperación programadas en el marco del Plan de Diplomacia de la Defensa y de la inciativa Africa Partnership Station, que han tenido lugar en el Golfo Pérsico y África Occidental. Durante el despliegue, el patrullero participó en los ejercicios internacionales de seguridad marítima Saharan Express y Obangame Express, orientados también a proporcionar adiestramiento a las marinas locales en materias como la .....

Para más información de la noticia pinchar en http://www.onemagazine.es/

Puedes seguirme a traves de mis paginas Twitter y Facebook 

Cientos de guardias civiles, enfadados porque siguen sin saber su destino.

La Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) ha presentado una queja a la Defensora del Pueblo por la falta de resolución de las vacantes de guardias civiles que se anunciaron el 10 de diciembre de 2013. La AEGC entiende que se está ante un funcionamiento anormal de la Administración, ya que la ley marca un plazo de tres meses para adjudicar destino y, en cambio, a día de hoy todavía hay cientos de guardias civiles que (junto a sus familias) aún no saben dónde trabajarán. Por ello, se ha pedido amparo ante el incumplimiento de la Ley 30/1992, del régimen de las administraciones públicas y del procedimiento administrativo común, así como del principio de eficacia recogido en la Constitución Española. Según la AEGC, ni siquiera los guardias civiles más veteranos recuerdan unas circunstancias como éstas. 

La Dirección General de la Guardia Civil prorrogó el plazo legal alegando errores informáticos pero, el pasado 30 de abril, un representante de la Administración afirmó en una reunión que si no se arreglaba el fallo informático en cuestión de días, se resolverían las vacantes de forma “manual” y se publicarían en una semana. La AEGC entiende que, si efectivamente es posible resolver la situación de bloqueo de esta manera, podría haberse hecho hace un mes. La asociación también llama la atención sobre el hecho de que la Dirección General de la Guardia Civil haya aprovechado para resolver vacantes de otros empleos, para las que aún disponía de tiempo suficiente y para las que no existía tanta urgencia. AEGC pedirá que se asuman responsabilidades por este agravio, y establecerá también una ronda de contactos con diputados de la Comisión de Interior del Congreso para tratar este asunto.


Puedes seguirme a traves de mis paginas Twitter y Facebook 

La Armada y la UME se preparan en tareas de extinción de incendios forestales.


La Armada, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia y la Unidad Militar de Emergencias (UME) se adiestran estos días en materia de extinción de incendios forestales. Entre ellas se encuentra el ejercicio de hoy, donde a las afueras de Cartagena se realizará un simulacro de respuesta ante una situación de emergencia declarada tras un incendio forestal. Este simulacro, que se desarrolla desde el 5 de mayo y hasta el 9, busca consolidar el nivel de instrucción en la gestión de emergencias forestales, un problema muy importante para España a pesar de que las cerca de 27.000 hectáreas quemadas en 2013 supongan un 70% menos respecto a la media de la década y las más de 200.000 calcinadas en 2012 -5.647 incendios respecto a la media de más 11.500 en todos los años de la última década-. Son precisamente este tipo de trabajos los que ayudan a obtener estos mejores resultados ante incendios gracias al conocimiento y cohesión de todos estos organismos dedicados a la extinción, además de las medidas de concienciación y prevención de fuegos. 

El simulacro se desarrolla en la Comunidad de Murcia por ser ésta una de las regiones peninsulares en las que el invierno y la primavera han presentado permanentes anomalías térmicas positivas (25ºC) y escasas lluvias, que han agudizado la prolongada sequía. El desarrollo de este ejercicio incluye el despliegue de un puesto de mando en el que se han integrado todos los participantes, además de maquinaria pesada encargada de las labores de extinción de incendios. Estos participantes son unidades de la Armada ubicadas en la Estación Naval de la Algameca y el Arsenal de Cartagena, además de una compañía de ingenieros del tercer Batallón de Intervención de Emergencias de la UME con sede en Bétera (Valencia). Esta compañía de ingenieros de la UME está compuesta por un centenar de efectivos y un total de 50 vehículos, así como diferentes tipos de embarcaciones y maquinaria y, durante su estancia, los militares de la UME realizaron prácticas en diversos escenarios para mejorar su preparación en navegación y rescate en el agua, prácticas de buceo y actividades propias contra los incendios forestales.

Fuente: http://www.onemagazine.es/

Puedes seguirme a traves de mis paginas Twitter y Facebook