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jueves, 15 de mayo de 2014

Comandos en acción.

Mando de Operaciones Especiales (MOE)

Las tres unidades españolas de operaciones especiales acreditan su preparación y eficacia en diferentes misiones internacionales mientras se preparan para actuar bajo un mando conjunto a partir de 2015. Procedan hacia la zona del Corral del Alpargatero. Avisan de posible presencia de insurgentes activos en el tráfico ilícito de armas. Con este escueto mensaje el capitán del Equipo de Movilidad se comunica con sus hombres, para que se dirijan al punto señalado con sus todoterreno 4x4 VAMTAC fuertemente artillados y blindados. Personal y vehículos proceden del GOE Caballero Legionario Maderal Oleaga XIX y están inmersos en el ejercicio Mobility 2014, uno de los que periódicamente realizan los miembros del Mando de Operaciones Especiales (MOE) del Ejército de Tierra para mantener las señas de identidad de su especialidad: capacidad de proyección, alta movilidad y notable discreción. 

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 Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC)

Algunos de estos militares habían regresado solo unos días antes de Níger, donde participaron en los ejercicios Flintlock 2014, liderados por el Mando para África de los EEUU (AFRI - COM). Junto al personal del MOE, el equipo español estaba formado por miembros del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) del Ejército del Aire y de la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) de la Armada. Son los tres núcleos de «boinas verdes» organizados en el seno de las Fuerzas Armadas españolas para dar respuesta a la necesidad de contar con unas tropas de élite «diseñadas, organizadas, adiestradas y equipadas tal y como las define uno de los manuales de la especialidad para alcanzar objetivos de gran valor en áreas sensibles u hostiles mediante el empleo de medios y tácti cas no convencionales e innovadoras». 

Misiones internacionales 
En Níger pusieron en práctica uno de los cometidos que con más frecuencia están desarrollando los equipos de operaciones especiales en los últimos años, y que consiste en servir de instructores de contingentes de países aliados o amigos. Así lo hicieron también en Afganistán, y es lo que vienen haciendo desde hace un año los instructores del MOE en la misión de la Unión Europea en Malí: adiestrar a las tropas locales para que puedan enfrentarse por sí mismas a las fuerzas yihadistas que amenazan el norte del país. Este mes de mayo, los «boinas verdes» desplegarán en un nuevo escenario: la República Cen troafricana. Será la primera vez que una fuerza española lidere las operaciones especiales de una misión en el marco de una estructura multinacional, en este caso EUFOR RCA, el contingente de la Unión Europea que tratará de detener la crisis humanitaria e impedir que la inestabilidad del país se extienda a toda la región. 

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Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE)

En esta nueva misión también podrán contribuir a la formación de las fuerzas locales y de la Unión Africana, pero sus cometidos principales serán otros: obtener información detallada y actualizada del área de operaciones y estar a disposición del comandante de EUFOR para responder a situaciones que requieran una acción rápida y selectiva para restablecer la seguridad. Estas misiones, llamadas de reconocimiento especial y acción directa, se ponen continuamente en práctica con ejercicios como el citado Mobility 2014, desarrollado el pasado marzo en el CENAT de San Gregorio (Zaragoza). Cuando se trata de misiones de reconocimiento se recurre a patrullas de pequeña entidad que se sitúan en uno o varios lugares para, sin que su presencia sea advertida, vigilar, tomar datos e imágenes, observar y enviar en tiempo real la información a los órganos de mando para su aprovechamiento inmediato. Si son requeridos para efectuar misiones de acción directa se constituyen Equipos Operativos (EO’s): patrullas de combate que se desplazan a puntos situados incluso tras las líneas enemigas para destruir objetivos puntuales, capturar a determinadas personas, señalar objetivos para atacarlos usando armas de precisión o propiciar el rescate de rehenes. 

Preparación intensa 
Son acciones que, en general, se caracterizan por una duración limitada, por el hecho de que aquellos que las realizan suelen actuar de forma autónoma, y porque la rentabilidad militar que se obtiene es muy elevada debido a su contrastada eficiencia combativa. Para asumir estos cometidos los «boinas verdes» se someten a una preparación muy selectiva e intensa, que sólo unos pocos aspirantes superan. Además de una gran resistencia física y psicológica, se les exige el dominio de una amplia variedad de técnicas que incluyen el uso de armas en condiciones dinámicas, esquí, escalada, movimientos nocturnos con helicópteros, artes marciales, supervivencia, manejo de radios y equipos informáticos complejos o combate en el medio acuático, entre otras habilidades. Están habituados a vivir en plena naturaleza, donde se entrenan al menos diez días al mes adaptándose al frío, la lluvia, la nieve, a dormir a la intemperie y a caminar en la oscuridad campo a través por barrancos y montañas. Y, si es necesario, subsisten con recursos naturales como una parte más de su adiestramiento.

De las tres unidades españolas de operaciones especiales, la del Ejército de Tierra, el MOE, es la que tiene mayor entidad, pues cuenta con unos 800 efectivos. Más de la mitad están adscritos a sus tres Grupos de Operaciones Especiales (GOE): el Valencia III, el Tercio del Ampurdán IV y el Caballero Legionario Maderal Oleaga XIX. Las diferentes compañías de los GOE tienen un comandante como máximo responsable y media docena de equipos operativos (EO ́s), cada uno de ellos a cargo de un capitán y articulados en dos equipos básicos de ocho efectivos. Cada uno de sus componentes está especializado en una o más tareas (armamento, primeros auxilios, explosivos, inteligencia, navegación, transmisiones, observador de fuegos aéreos, etcétera). Además, cuentan con un equipo de tiradores de precisión que reúne a los especialistas en el manejo de armas largas capaces de batir objetivos situados a grandes distancias. El dominio del paracaidismo es otra de sus cualidades: algunos de estos equipos llevan tiempo preparándose en el salto manual y en la adquisición de la especialidad HALO/ HAHO que permite realizar planeos desde el punto de salto, a gran altura, y obtener así una mayor discreción. 

Zapadores Paracaidistas 
Durante nueve años intensos, unos «comandos» españoles han cubierto nada menos que 42 rotaciones en Afganistán. Eran integrantes del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) del Ejército del Aire y tenían a su cargo dos cometidos básicos: uno, el Control Aéreo Táctico (TACP, Tactical Air Control Party ) para la conducción de los aviones aliados en las misiones de apoyo aéreo cercano; otro dar seguridad a las tripulaciones de los helicópteros AS-332 Super Puma de evacuación sanitaria del destacamento HELISAF. Se trata de dos actuaciones clásicas de estos «guerrilleros», especializados en la vertiente aérea de las operaciones especiales. Sus miembros son expertos en cometidos como los de guiado terminal de armamento, reconocimiento de objetivos para valorar los efectos de un ataque, obtención de inteligencia en territorio hostil, apoyo a los lanzamientos de personal y cargas y a las tomas de aeronaves en pistas no preparadas y recuperación de pilotos caídos o tripulaciones accidentadas en zona enemiga, entre otras acciones que complementan con cursos de supervivencia o con apoyos a otras unidades.

Localizado en la base aérea de Alcantarilla, en Murcia, el escuadrón se compone de casi 300 efectivos, de los que un porcentaje muy alto son cabos y suboficiales con una dilatada experiencia profesional. El EZAPAC se articula en diversas escuadrillas; la de Instrucción se centra en la formación de los recién llegados, la de Apoyo Operativo tiene un carácter más técnico y da cobertura a las comunicaciones, armamento, taller general, sanidad, automóviles o la sala de plegados, que es donde se efectúan las labores de montaje, plegado y verificación de los centenares de paracaídas automáticos y manuales que tienen a su cargo. La Escuadrilla de Fuerzas Especiales es la que aporta la capacidad propiamente de combate. Se distribuyen en Equipos Operativos, y cada uno de sus integrantes tiene una especialización principal y otra secundaria. Dos de ellos, por ejemplo, están especializados en el empleo de armas largas especiales para constituir un binomio de tiradores de precisión. 

Guerra naval especial 
El tercer elemento de operaciones especiales de las Fuerzas Armadas españolas es el que organizó en 2009 la Armada tras disolver las dos unidades de la especialidad que tenía constituidas hasta entonces: la Unidad de Operaciones Especiales (UOE) de la Brigada de Infantería de Marina y la Unidad Especial de Buceadores de Combate (UEBC) Comandante Gorordo. Los efectivos de ambas fueron en parte usados para formar la Fuerza de Guerra Naval Especial que tiene su base en las instalaciones de la Estación Naval de la Algameca (Cartagena). Sus miembros, un centenar y medio, proceden tanto de la Infantería de Marina como del Cuerpo General, y su orgánica se sustenta en elementos de mando y control, de apoyo al combate (que incluyen núcleos especializados en comunicaciones, buceo y abordaje, paracaidismo o el manejo de las potentes embarcaciones que usan en algunos de sus asaltos navales), y de apoyo de servicios de combate, donde se conjugan tareas que van desde el mantenimiento de armas y material al aprovisionamiento o el transporte. 

Su dilatado historial en apoyo a operaciones anfibias o en cometidos relacionados con el entorno naval y costero, les lleva a estar capacitados para realizar misiones de interdicción marítima en las que se prevea una posible respuesta armada, liberación de rehenes en plataformas petrolíferas o buques, reconocimientos en aguas poco profundas (especialmente antes de un asalto anfibio), demoliciones submarinas o destrucción de determinadas instalaciones de alto valor. También son especialistas en la adquisición de blancos y conducción de fuego para que, tanto los aviones como la artillería terrestre o naval, consigan la mejor precisión en sus impactos. Su programa de entrenamiento incide en este tipo de acciones y en aquellas que implican el uso de lanchas rápidas y helicópteros para efectuar inserciones y extracciones. Algunos miembros de la unidad reciben una formación específica como tiradores selectos; otros, en el uso de equipos de guiado terminal láser, y algunos como expertos buceadores, capaces de operar con equipos de circuito cerrado que no emiten burbujas que delaten su presencia. 

Mando conjunto 
Aunque los niveles de preparación y eficacia operativa de nuestras fuerzas de operaciones especiales están demostrados y son ampliamente reconocidos en el ámbito internacional, las Fuerzas Armadas españolas carecen, de momento, de una estructura de mando y control conjunta. Para resolver esta carencia, el JEMAD ordenó la creación de un Núcleo Coordinador de Operaciones Especiales (NCOE) a nivel nacional, formado por personal del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire. Dicho núcleo se constituyó en julio de 2013 y está integrado en el Mando de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa. El Núcleo Coordinador es el embrión del futuro 

Mando Conjunto de Operaciones Especiales (MCOE), que deberá estar constituido en 2015 y cuya misión será la asunción de todos los cometidos referentes a esta especialidad en el ámbito conjunto. El Mando estará capacitado para la conducción, planeamiento y seguimiento de este tipo de operaciones y, además de fomentar la acción conjunta entre las unidades del MOE, el EZAPAC y la FGNE, tanto en lo relativo a material como en procedimientos, servirá para integrar sus capacidades, es decir, lograr la interoperabilidad entre los «boinas verdes» y los medios aéreos y navales que precisan para el desarrollo de sus misiones.
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Cómo solucionar la deuda de Defensa.



¿Qué es la ‘deuda de Defensa’?
Se llama ‘deuda de Defensa’ a la que tiene este Ministerio con los fabricantes de armamento y material que compromete pagos por importe de unos 29.494 millones de euros. Para que las empresas pudieran empezar a fabricar, recibieron del Ministerio de Industria préstamos sin intereses por unos 15.000 millones de euros, que irían devolviendo con lo que Defensa fuera pagándoles al recibir los materiales. 

¿Es una ‘deuda de Defensa’ o de todo el Estado?
Los compromisos de pagos correspondientes a las compras de armamento, que en su mayoría son contratos internacionales, fueron aprobados en Consejo de Ministros. Para el general Pérez Muinelo, antiguo director general de Asuntos Económicos de Defensa, constituyen compromisos del Gobierno, en igual medida que el pago de los intereses de la deuda o de su vencimiento. Muinelo destaca que “la verdadera causa de la crisis ha sido la continuada y progresiva reducción de los recursos asignados al Ministerio de Defensa, que amenaza la viabilidad del modelo de Fuerzas Armadas consensuado”.

¿Podrían reconducirse los préstamos?
Hay antecedentes. Según el general Pérez Muinelo, el Programa Naval de la Armada se financió, en los años 70, con anticipos de tesorería que después Hacienda canceló. En los años 80, el programa naval y los F-18 se financiaron, en parte, con créditos a 10 años concedidos por el Gobierno de Estados Unidos. El Ministerio de Hacienda anticipó la amortización de estos créditos, lo que benefició a Defensa.

¿Cómo comenzó esta ‘deuda’?
Empezó a acumularse en 1997, con la aprobación por el Consejo de Ministros de la compra de las fragatas F-100 y del avión 'Eurofighter'. Estos programas fueron adoptados para modernizar las Fuerzas Armadas, equiparándolas a las de la OTAN, y para remediar la crisis que, en los años 90, obligó a las empresas del sector a reducir a la mitad su mano de obra. Los dos grandes partidos políticos, PP y PSOE, han estado involucrados en la gestión de los programas de armamento. Es cierto que la mayor parte de los contratos se aprobaron cuando gobernaba el Partido Popular, pero los compromisos internacionales que los originaron se habían asumido antes por gobiernos socialistas: el compromiso por el 'Eurofighter' se firmó en 1986; el acuerdo para fabricar el carro 'Leopard' fue de 1995; y España se adhirió al del avión 'A400M', inicialmente un programa OTAN, en los años 80.

¿Cómo se decidió contratar?
Cuando, a mediados de los 90, empezó a adquirirse el nuevo armamento, se optó por un tipo de pago, conocido como ‘modelo alemán’, de contrato público, que demora los pagos hasta la entrega final del producto y que estaba diseñado para la realización de obras públicas, como autopistas. Para España presentaba la ventaja de que, al financiarse los programas de armamento por el Ministerio de Industria, no se incurría en déficit al no contabilizarse como inversión, circunstancia clave en el proceso de incorporación al euro.  Además, permitía iniciar nuevos programas, dejando para el futuro sus pagos, sin que aumentase el presupuesto de Defensa porque lo hacía el del Ministerio de Industria, lo que políticamente resultaba menos polémico.

¿Eran los materiales que querían las Fuerzas Armadas?
En algunos casos, no. Por ejemplo, se podían haber adquirido aviones F-18 o 'Hércules' estadounidenses, pero eso hubiera sido dar la espalda a Europa y no propiciar la integración de la española CASA -Construcciones Aeronáuticas S.A.- en EADS, sin la que Sevilla no sería uno de los polos aeronáuticos más importantes de Europa. El Ejército de Tierra prefería helicópteros de ataque ‘Apache’ (EE.UU.) en lugar de los ‘Tigre’, pero ese contrato, junto con el del helicóptero NH, facilitó la instalación en Albacete de la tercera planta de Eurocopter, tras las establecidas en Francia y Alemania. La fabricación en España del carro 'Leopard' resultaba imprescindible para salvar a la empresa Santa Bárbara, aunque habría resultado mucho más económico adquirir alguno de los carros que el Ejército alemán estaba retirando de sus unidades.

¿Cómo se va a pagar hasta 2030?
El nuevo plan para pagar los programas de armamento dedica partidas de entre 800 y 1.000 millones de euros en 2013, 2014 y 2015, mientras que los pagos aumentarán progresivamente hasta alcanzar unos 2.000 millones de euros en el año 2020. Esta cifra se mantendrá estable entre 2020 y 2025, cuando el pago disminuirá a unos 1.500, para quedar en 1.300 millones de euros en el año 2029. Por último, en 2030, la fecha en la que concluye el plazo, Defensa planea destinar menos de 500 millones al pago.

¿Cuáles son las soluciones?
En el panorama actual, en el que el presupuesto de Defensa ha descendido casi un 30% en los últimos cinco años, es una utopía que el Ministerio pueda asumir el pago, antes de 2030, de los aproximadamente 23.000 millones de euros pendientes. Por eso, está buscando el procedimiento para que los 15.000 millones de euros aportados por Industria se contabilicen como pagos realizados. 

El secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, dejó claras las intenciones de su Departamento en la comparecencia de mayo de 2013 para informar sobre la reprogramación en el Congreso de los Diputados, donde afirmó que convertir los préstamos en pagos definitivos es sólo un asunto contable en el que "seguro que los grupos parlamentarios buscarán fórmulas para apoyar al Gobierno". Argüelles explicó que es una opción que no representaría más déficit ni deuda y que no es un riesgo para la economía porque los créditos "ya están financiados e incluidos dentro de la contabilidad" del Estado. Además, aseguró que la cantidad que queda por "pagar o financiar con cargo a Defensa" son unos 8.000 millones. Otra solución sería aumentar el presupuesto anual que recibe el Ministerio de Defensa. Esto le permitiría no tener que recurrir, como ha hecho en 2012 y 2013, a los créditos extraordinarios del Gobierno.

Y… ¿Cómo está cada proyecto tras la reprogramación?
Los contratos iniciales de los 19 programas especiales de armamento ascendían a 23.969 millones de euros a pagar hasta 2025, un techo de gasto que el Gobierno elevó en 2009 hasta los 26.693 millones. El anterior secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, estimó, en septiembre de 2011, que los gastos se dispararían a una cifra indeterminada, entre 31.600 y 36.800 millones de euros. Las desviaciones responden a revisiones de precio, cambios de paridad en divisas o a la ampliación de seguros y garantías.

Desde su llegada al Ministerio, una de las prioridades del equipo de Pedro Morenés fue reducir esta factura. En mayo de 2013, el secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, presentó en el Congreso el plan de “reconducción de los programas especiales de armamento”, que redujo el importe hasta los 29.479,06 millones de euros y aumentó el plazo para pagar hasta 2030. A cambio, Defensa renunció a 27 aviones 14 Eurofighter y 13 A400M, y a 23 helicópteros NH-90.

VEHÍCULO DE COMBATE PIZARRO

Defensa ha reducido de 190 hasta 117 el número de unidades, rebajando el contrato de los 949,95 previstos en diciembre de 2012 a los 786,95 millones de euros. A pesar de que se ha cancelado el pedido de 73 unidades casi el 40% de las iniciales, el ahorro es de 163 millones, un 17% del total previsto, porque a cambio se ha incluido el mantenimiento durante cinco años.

AVIÓN DE TRANSPORTE AIRBUS A400M

El plan establece que se necesitan sólo 14 de las 27 unidades que España ha pedido de este avión. Sin embargo, se mantiene el compromiso de compra y las 13 unidades sobrantes se pondrán a la venta. Defensa calcula un ahorro de 800 millones de euros por no mantener operativos estos 13 aviones y espera ingresar más de 1.500 por las exportaciones a otros países. El objetivo es llegar a 2.360 millones de euros de ahorro, un 40% del coste total del programa, cifrado, en diciembre de 2012, en 5.819,37 millones de euros.

HELICÓPTERO TIGRE

España renuncia a la actualización  a la versión HAD de ‘apoyo y destrucción’, con más blindaje y más potencia en el motor, de los seis helicópteros 'Tigre' de los que dispone en versión HAP de 'apoyo y protección'. Defensa podría buscar la venta de estas seis unidades cuando disponga de los helicópteros en versión HAD encargados, de los que se espera que las entregas finalicen en 2019. La renuncia a la mejora de las seis unidades supondrá un ahorro de 33 millones, por lo que el coste pasa de 1.548,03 millones a 1.515,03. 

HELICÓPTERO NH-90

El contrato se ha reducido desde las 45 unidades hasta las 22. Sin embargo, no supondrá una rebaja en el coste, que pasa de los 1.492,44 millones de euros previstos en 2012 a 1.682,44. La cancelación de la compra de 23 unidades supone un ahorro de unos 520 millones, a razón de 23 millones por helicóptero, pero el contrato se ha incrementado en 190 por la contratación de equipamiento adicional el sistema de armas y el sistema de navegación,  y por los costes de mantenimiento durante cinco años.

SUBMARINO S80

El programa del submarino S80 que contempla la adquisición de cuatro unidades con un coste de 2.135 millones de euros es el único gran proyecto que Defensa no ha reducido, por lo que no supondrá ningún ahorro. Los problemas de peso en su fabricación han generado un importante retraso en las entregas, que podrían comenzar en 2017. Este retraso obligará a realizar una profunda actualización para mantener operativo el submarino 'Tramontana', que supondrá un coste de alrededor de 30 millones de euros.

CAZA EUROFIGHTER

España no participará en la versión más moderna del programa del avión de caza europeo impulsado por un consorcio del que también forman parte Reino Unido, Alemania e Italia, por lo que el número de unidades que recibirá se reduce de los 87 aviones comprometidos inicialmente a 73. Además, disminuirá el número de unidades que se mantendrán totalmente operativas. El coste del programa pasa de 13.596,47 millones de euros a 10.629,86, casi tres mil millones de euros menos.

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La Armada está poniendo a prueba la seguridad de los puertos españoles.

Efectivos de la Armada asaltan un buque en el que se ha producido un supuesto motín.

Durante los ejercicios Maresc 2014 se simularán intervenciones por parte de la Armada ante incidentes y problemas de seguridad. Las maniobras se realizan en hasta once escenarios diferentes repartidos por todo el litoral español. Los efectivos de la Armada se coordinarán durante estos 15 días con otros organismos, como el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, Salvamento Marítimo, Vigilancia Aduanera, la Cruz Roja o la Secretaría General de Pesca, además de la práctica totalidad de instituciones relacionadas con el sector marítimo. Las operaciones que se están entrenando giran en torno a materias como el narcotráfico, la inmigraciónilegal, el terrorismo marítimo y la introducción en España de armas peligrosas a través del mar, la llegada de pasajeros o buques de carga infectados, la protección de la flota española o el rescatedebuquesysubmarinos accidentados. En total, la Armada aporta diez buques –entre ellos el ‘Neptuno’, especializado en rescates submarinos-, seiscientos efectivos y una Fuerza de Infantería de Marina. Todo el contingente está dirigido por el Almirante de la Flota. 

Activadas Rota, Ferrol y Cartagena 
El pasado lunes, con motivo de estas maniobras, se activaron de manera permanente todas las unidades participantes de las bases de Ferrol, Cádiz y Cartagena, que permanecerán en situación de disponibilidad absoluta hasta el próximo 23 de mayo. Por otra parte, el Arsenal Militar de Las Palmas también será activado para realizar a nivel local una serie de ejercicios relacionados con la inmigración ilegal, el terrorismo y las actuaciones a llevar a cabo para la protección ante enfermedades infecto-contagiosas. 

Entre los ejercicios programados también se contempla la realización de maniobras en el Estrecho de Gibraltar, concretamente tareas de vigilancia y protección de buques. Cabe recordar que recientemente mandos de la Guardia Civil solicitaron el respaldo de la Armada para hacer frente a los continuos encontronazos de patrulleras de la Benemérita con las de la Royal Police de Gibraltar.


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