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martes, 27 de octubre de 2015

¿Cómo es la operación que busca a los tripulantes del helicóptero desaparecido?

Ni el fuerte oleaje, ni un gran incendio, ni siquiera una enfermedad grave, deben poder cobrarse las vidas de los que navegan en un buque o de los que viajan en una aeronave que cae al mar. Para actuar en estas situaciones de emergencia están las unidades aéreas de Salvamento Marítimo -SAR- y los buques de la Armada, que inician una lucha contra el reloj. 

Los ángeles de la guarda 
En España contamos, desde 1955, con unidades del Ejército del Aire especialmente preparadas y dotadas con medios de rescate desde el aire. Se les conoce con las siglas SAR, que significan Search and Rescue -búsqueda y rescate-. Debido a las características del territorio nacional, que cuenta con dos archipiélagos, este servicio tiene un organismo de dirección y coordinación, denominado Jefatura del Servicio de Búsqueda y Rescate del Ejército del Aire, y tres áreas de responsabilidad. En la Base Aérea de Son San Juan –Mallorca- tiene su sede el 801º Escuadrón del SAR; en la Base Aérea de Gando -Gran Canaria-, está el 802º Escuadrón y, finalmente, en la Base de Cuatro Vientos –Madrid- está en 803º Escuadrón. Sus respectivas áreas de responsabilidad cubren el Mediterráneo y el Atlántico en zonas que llegan hasta las que son responsabilidad de los países vecinos: Francia, Portugal, Marruecos, Argelia, etc. También hay que tener presente la existencia de otros servicios aéreos y marítimos que, en las emergencias, contribuyen a su resolución. 

El escudo del 802º Escuadrón es muy expresivo de las misiones SAR: un angelito apoyado en una nube y agitando las alas que lanza al agua un salvavidas. Al poco tiempo de ser creado este escudo, el angelito fue representado con una amplia sonrisa, para expresar la alegría que todos sienten al lograr rescates con éxito. Por otra parte, en las intervenciones en los conflictos en el exterior se organizan destacamentos Combat SAR para llevar a cabo las misiones de rescate y traslado de heridos en pleno combate –como la que llevaron a cabo en el valle de Jawand, en Afganistán, y que merecería una película ya que, según el relato de uno de los oficiales “el fuego continúa y los minutos se suceden como si fuesen horas” y tuvo la sensación, al acabar la misión, de “salir del infierno”. 

¿Cómo es una operación de rescate en alta mar? 
En la situación de emergencia en alta mar como la que ha ocurrido con el helicóptero accidentado, debido a la distancia se ordenó el ‘scramble’ del caza que estaba en servicio de alerta en Gando; y al despegar se puso en alerta otro caza. Su misión era llegar cuanto antes a la zona de la que había partido la señal de emergencia y localizar a la vista o con el radar, el FLIR –un aparato de detección infrarroja y visual- o las gafas de visión nocturna del piloto, a la nave o aeronave y, sobre todo, a los accidentados. 

La ventaja del caza es que, gracias a su gran velocidad, llega enseguida a la zona y puede lograr la localización de la nave o aeronave accidentada y comunicarlo al resto de la operación de rescate. Además, la presencia del caza transmite a las personas accidentadas que ya les están buscando. Al oír el sonido de los reactores, los accidentados pueden lanzar una bengala para señalar bien su posición, a lo que ayuda también el colorante del equipo de emergencia de a bordo que deja en el agua una gran y llamativa mancha. Sin embargo, un caza no puede estar volando mucho tiempo a la espera de que llegue el resto de la operación de rescate porque consume muy rápidamente el combustible de sus depósitos y, en una situación de emergencia como esta, no cabe pensar en un repostaje en vuelo. 

Por ello, al caza le sigue un avión, también perteneciente al SAR, un CN 235 en versión VIGMA –vigilancia marítima- que, como vuela más lento, tarda más en llegar a la zona pero tiene la ventaja de contar con sensores específicos para la búsqueda marítima. Además, tiene mucha mayor autonomía, lo que le permite orbitar mucho rato alrededor de la zona del accidente, y lanzar una primera ayuda a los náufragos en forma de balizas que delimitan la zona y botes de salvamento. Y, si no los encuentra, comenzar una búsqueda sistemática por la superficie del mar. Además del VIGMA vuela un helicóptero del SAR con la misión de, cuando se localice a los accidentados, estacionarse parado sobre ellos y sacarlos uno a uno del agua por medio de una grúa o cabrestante. En el extremo del cable va uno de los rescatadores que forma parte de la tripulación del helicóptero y es quien ayuda a las personas a engancharse. 

Operación más compleja
Pero las operaciones de rescate no siempre son tan rápidas de concluir. Muchas de ellas sí acaban pronto y con éxito, pero ahora estamos en una situación muy compleja porque han fallado las informaciones iniciales y ha de trabajarse según muchas posibilidades. Por ejemplo, el vuelo inicial del caza puede no aportar datos precisos y, ante el consumo de combustible, ha de alertar a la base para que despegue otro y llegue a la zona para seguir explorando antes de tener que regresar. En esta fase inicial pueden movilizarse un número importante de cazas del Ala 46 de Gando, para garantizar los vuelos ininterrumpidos sobre la zona del accidente, con las consiguientes tareas de revisión de los motores, repostaje, relevo de pilotos, etc. 

Si el tiempo transcurre y tardan en obtenerse resultados positivos, al despliegue van incorporándose los buques de la Armada –se ha citado a “El Camino Español” entre otros varios- que, aunque tardan en llegar a la zona más que los aviones, tienen la ventaja de que pueden permanecer en ella durante muchos días y pueden transportar helicópteros y medios de búsqueda submarina. Además, ante una emergencia marítima, los buques civiles que navegan por la zona están obligados, por las leyes y acuerdos internacionales, a acudir a prestar ayuda. 

¿Y en tierra firme? 
Algunas de las hipótesis que se han expresado sobre la localización de los tripulantes del helicóptero se refieren a la posibilidad de que ya se encuentren en tierra firme. Esto sería resultado de un secuestro realizado por pescadores –quizá decidido en el instante de acudir al helicóptero accidentado-, bien por motivaciones puramente dinerarias –sólo por la oportunidad de obtener el rescate- o bien como parte de las acciones del radicalismo de Boko Haram o grupos equivalentes. 

O que los secuestrados acaben pasando de las manos de los primeros a las de los segundos. Estas hipótesis derivan de la referencia a las acciones de inteligencia que están desarrollándose en estos momentos y que estarán realizando nuestro personal desplegado en la zona y en contacto con las autoridades locales. (Jesús.R.G.)


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