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miércoles, 7 de enero de 2015

Eurofighter: así se construye este avión de combate del Ejército.


La construcción del avión de combate Eurofighter es uno de los proyectos tecnológicos más ilustrativos de lo mucho que puede aportar la industria europea cuando se une, pero también de lo zigzagueante que puede resultar el rumbo hasta consolidar el producto en el siempre atomizado sector de la defensa de la Unión Europea. Concebido en la actualidad como el gran caza europeo frente a los estadounidenses de las aeronáuticas Boeing (el F-18 Hornet) o Lockheed Martin (F-35 Lightning II), el Eurofighter es avión de combate en servicio en seis ejércitos del Aire: Reino Unido (125 aparatos), Alemania (110), Italia (75), España (50), Austria (15) y Arabia Saudí (42), siendo Omán el próximo nuevo cliente en recibir su primera unidad a partir de 2017. Francia, gran protector de su industria militar, se desligó de este proyecto en los años 80 al querer impulsar independientemente su propio avión de combate (el Rafale de Dassault Aviation).

Eurofighter: así se construye este avión de combate del Ejército

La construcción del caza Eurofighter es compartida por tres empresas y cuatro países: Airbus Defence&Space (Alemania y España), BAE Systems (Reino Unido) y Alenia Aermacchi (Italia). Cada país ensambla el avión de combate destinado a su Ejército y al país para el que haya conseguido el contrato de exportación (en esto compiten unos contra otros), aunque las piezas procedan de los países constructores por separado. Por ejemplo, la planta española de Airbus DS de Getafe (Madrid) produce el ala derecha de todos los Eurofighters que se produzcan, además un borde de un ala izquierda y el morro del avión. Invitado a una «clase maestra» sobre el Eurofighter, ABC comprueba en la fábrica de Airbus DS en Manching (Alemania) la precisión «cirujana» requerida para fabricar el «puro» del avión, es decir, el fuselaje central de la aeronave que se construye en esta factoría situada en la región de Baviera y que da empleo a 4.500 trabajadores en una superficie de 880.000 m². 

Línea de ensamblaje del avión de combate Eurofighter en la fábrica de Manching (Alemania) / AIRBUS DS
Línea de ensamblaje del avión de combate Eurofighter en la fábrica de Manching (Alemania)


Cada avión, cuyo 70% es fibra de carbono, contiene 30 kilómetros de cableado y más de 15.000 conectores. Berndt Wünsche, jefe de los aviones de combate de Airbus DS, presenta la instalación en la que nos encontramos Berndt Wünsche, jefe de los aviones de combate de Airbus DS.: «estamos en el centro del universo para la aviación de combate. Manching está diseñada para la aviación militar, complementada por Getafe, en España». Este ejecutivo alemán defiende que desde que se iniciara el proyecto, el Eurofighter ha generado 100.000 empleos en Europa involucrando a 400 compañías diferentes. En España, además de Airbus DS -filial dependiente del Grupo Airbus, participado por la SEPI en un 4,20 por ciento-, otras empresas como Indra, Tecnobit, ITP, CESA o Santa Bárbara Sistemas se han visto beneficiadas de su construcción.


Una de las piezas del caza Eurofigther / AIRBUS DS
Una de las piezas del caza Eurofigther


«En 80-85 días podemos tener un avión Eurofighter totalmente testado en la fábrica, siendo entregado en un plazo de 245 al cliente», explica Niels Michael, jefe de producción de la planta de Manching, quien reconoce que «en los mejores días de la producción del avión se ensamblaban 18-19 aviones en la fábrica, mientras que ahora son 10 aviones al año. Hemos ralentizado la producción». Obviamente, la crisis económica y la consecuente reducción de los presupuestos de Defensa ha hecho mella en el programa Eurofigther. Sin ir más lejos España ha visto reducir su presupuesto inicial del Ministerio de Defensa en un 33 por ciento desde 2009 y ha disminuido el número de pedidos de aviones Eurofighter de 87 iniciales a 73.

Linea de ensamblaje / AIRBUS DS
Linea de ensamblaje

Otros países también se han visto obligados a renunciar a la «tranche 3· del programa. Así, según datos proporcionados por la empresa Airbus DS, los pedidos finales se cifran en estos momentos así: Reino Unido con 160 unidades (de los 232 iniciales pedidos); Alemania con 143 (180); Italia, con 96 (121); España con 73 (87); Arabia Saudí con 72 (no ha reducido pedidos); Austria con 15 (ya entregados todos); y Omán con 12 (aún por entregar todos). De este modo, al consorcio europeo le restarían aproximadamente unos 163 aviones Eurofighter por entregar. Eso si no llega un ansiado contrato de exportación que avive la cadena de producción de las factorías de los cuatro países involucrados. Perdidos los contratos de cazas de Corea del Sur y la India (ganados por el F-35 y el Rafale), todas las esperanzas están puestas en un nuevo contrato en Oriente Medio.

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Operarios trabajan en la instalación de la parte central

En este asunto, un ingeniero español es uno de los hombres clave. Domingo Ureña, máximo responsable de los aviones militares de Airbus DS, se muestra optimista y prevé «oportunidad de exportación, dada la situación geoestratégica cambiante». Unas nuevas variables (Estado Islámico y amenaza de Rusia) que, por ejemplo, han obligado al despliegue de cuatro aviones de combate Eurofighter del Ejército del Aire español en una misión de la OTAN en Estonia este año, a pesar de que estaba programado para 2016. Se trata de la primera vez que los aviones Eurofighter del Ejército español se despliegan en una misión en el exterior.

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 Linea de montaje en Manching (Alemania) 

A preguntas de ABC, Ureña garantiza con los pedidos actuales la producción del avión Eurofighter «hasta finales de 2018», aunque mantiene la «esperanza» de exportar: «El mercado más claro es el del golfo Pérsico, donde hay países con flotas de aviones de combate muy antiguas y tienen que renovarlas». Responsable del negocio de otros aviones militares que fabrica Airbus DS como el A400M (transporte militar), el C-295 (transporte medio), el CN-235 (transporte y patrulla marítima) o el A330 (cisterna multipropósito), Ureña ve en Europa «una falta de visión estratégica sobre políticas aeronáuticas y de espacio para los próximos 20 años. No podemos seguir con la dispersión industrial que tenemos», asegura.
(Jesús.R.G.)


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