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sábado, 31 de enero de 2015

Se investiga la relación entre casos de suicidio de soldados que estuvieron en Afganistán y un medicamento.

Militares españoles en Afganistán durante unos ejercicios con soldados locales.
 
Militares españoles en Afganistán durante unos ejercicios con soldados locales. El periodista Fernando de Oyarbide, que denunció en su libro ‘Al otro lado del silencio’ la situación de abandono en la que se encuentran algunos militares que resultaron heridos en Afganistán, se encuentra recabando datos de casos de trastornos mentales severos entre los efectivos de la operación de la OTAN. Incluidos algunos que terminaron en suicidio. 

A este fenómeno se le ha denominado ‘síndrome afgano’, denominado en términos médicos como Trastorno de Estrés Postraumático (TEP). El ministro de Defensa, Pedro Morenés, aseguró en el Congreso que la incidencia de este trastorno sobre las tropas españolas era de un 1 por ciento, aproximadamente un centenar de militares de los 10.000 totales que participaron. Un porcentaje menor que el registrado entre las tropas de Estados Unidos o de Reino Unido. 

La conexión con un medicamento para la malaria 
Según asegura el autor de este trabajo, que se ha puesto en contacto ya con familiares de los afectados, existen sospechas de que la causa de estos suicidios sea la “toma de un medicamento para prevenir la malaria”. Se trata, según las autoridades médicas, de un compuesto que está contraindicado para personas propensas a sufrir trastornos mentales, ya que posee peligrosos efectos secundarios. Y según le han trasmitido algunos de los afectados, este medicamento habría sido suministrado a los soldados que viajaron a Afganistán. 

También ocurre en Estados Unidos 
Hace un par de años, salió a la luz un dato revelador. La cifra de muertes por suicidio entre soldados norteamericanos es superior incluso a las pérdidas causadas por la misma guerra en sí. Ya por entonces, se denunció allí que los soldados que se suicidan debido un trastorno mental tras la guerra deberían recibir una condecoración nacional similar a los que pierden la vida en combate. (Jesús.R.G.)


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Indignación en el Ejército de Tierra por la tibia reacción de Defensa a la muerte del cabo Soria en Líbano.

El cadáver del cabo Soria llegó ayer a la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla).

El cadáver del cabo Soria llegó ayer a la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla). Según ha podido saber El Confidencial Digital de diversas fuentes militares, los ánimos en el Ejército de Tierra están “caldeados” por la muerte del cabo Soria tras ser impactado por un proyectil de mortero lanzado presuntamente por las Fuerzas de Defensa de Israel. En conversaciones con este medio, algunos de ellos muestran su decepción con lo que consideran ha sido una tibia reaccióndel Ministerio de Defensa tras conocerse el suceso. Explican que, en un primer momento, la nota en la que se hacía pública la muerte del cabo Soria “hablaba concretamente de que había fallecido durante incidentes entre Hezbolá y el Ejército de Israel, pero el área donde se encontraba Soria era una zona que los israelíes sabían que estaba bajo la seguridad de la ONU y había cascos azules allí” aseguran. 

Aseguran, además, que la postura de Defensa ha sido ambigua sobre la autoría de los disparos que mataron al cabo. Morenés aseguró que hay opiniones para todos los gustos y que no se entraría en hipótesis o preposicionamientos. Mientras, aseguran, “el ministro de Exteriores -José Manuel García-Margallo- señaló directamente y desde el primer momento a las fuerzas Israel” como responsables de la muerte, ateniéndose a la información que tenía España desde el primer momento. 

“Parece probado que el fuego era israelí” 
Hacen referencia a las palabras de García Margallo tras el incidente, en las que aseguró que la posición de los soldados españoles estaba situada en la denominada ‘blue line’ de la ONU, una zona “perfectamente conocida y delimitada”. Según sus declaraciones, “parece probado, salvo demostración en contrario, que el fuego era israelí, que las 30 granadas cayeron en la zona azul, en la zona de demarcación, y en tercer lugar que nuestro compatriota fallecido estaba en un puesto fijo ahí”. 

Además, las fuentes militares consultadas valoran que España debe pedir responsabilidades a Israel si se demuestra que sus fuerzas armadas emprendieron una acción armada en una zona de la ONU “sin avisar antes”. “Sería una violación flagrante del reglamento, con el agravante de un compañero caído” aseguran. (Jesús.R.G.)


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