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martes, 17 de marzo de 2015

Acto de despedida de una nueva rotación para Afganistán en Fuerteventura.


El acuartelamiento “Puerto del Rosario” en la isla de Fuerteventura, ha sido escenario de la despedida, el 26 de febrero, de la Fuerza Española en Afganistán (ASPFOR) XXXVII, que comenzará su despliegue en el país asiático en el mes de marzo. El contingente, formado por 225 militares, viajará en dos rotaciones y tomará el relevo a los componentes de la Brigada de Infantería Ligera “Galicia” VII de la ASPFOR XXXVI que finalizan sus cuatro meses de misión, los mismos que, en un principio, estarán los de la nueva rotación. Hasta ahora, ellos han sido los encargados de la protección del aeropuerto de Herat, en el contexto de la nueva misión de la OTAN “Resolute Support”. 

Una vez que se produzca el relevo, la ASPFOR XXXVII dará continuidad a estos mismos cometidos. El grueso de la nueva Fuerza lo aporta el Regimiento de Infantería Ligera “Soria” nº 9 e incluye componentes del Batallón de Zapadores, del Batallón de Cuartel General, del Regimiento de Infantería Ligera “Canarias” nº 50 —todas ellas unidades de la Brigada canaria—, además de integrantes del Batallón de Policía Militar y del Cuerpo Militar de Sanidad de otras unidades. 

Un adiós con música 
La parada militar con motivo de la despedida estuvo presidida por el jefe del Mando de Canarias, teniente general Pedro Galán, y asistieron numerosas autoridades insulares y de Canarias. Entre ellas, el Presidente del Cabildo Insular de Fuerteventura, Mario Cabrera, que hizo entrega de una Bandera de la isla de Fuerteventura al jefe del contingente, y el alcalde de Puerto del Rosario, Marcial Morales, que le obsequió con la Bandera de la ciudad. 
Tras el acto castrense, se celebró un concierto en el que la Unidad de Música del Mando de Canarias y la Banda de Guerra del “Soria” nº 9 interpretaron temas populares. (Jesús.R.G.)


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Este vehículo ha salvado muchas vidas de soldados españoles en Afganistán.

Husky con 'geo radar' recogido

En la feria HOMSEC 2015 recientemente clausurada hemos podido ver un extraño vehículo que ha llamado mucho la atención de los visitantes y de los expositores. Una primera mirada hace que nos recuerde a una niveladora, ese vehículo civil de gran tamaño que va preparando el terreno para asfaltarlo cuando se está construyendo una nueva carretera. Sin embargo, es uno de los vehículos más rentables que dispone el Ejército de Tierra. Rentable porque ha salvado muchas vidas de soldados españoles en Afganistán. Se llama Husky, nombre de los perros típicos de los esquimales, y evita tener que llamarle VMMD (Vehicle Mounted Mine Detector, por sus siglas en inglés).

¿Para qué sirve el Husky?
Su tarea es descubrir minas y explosivos enterrados por el enemigo en los caminos y carreteras por las que van a desplazarse los vehículos en los que van nuestros soldados.
Para lograrlo, el Husky utiliza un ‘geo-radar´ que revela las anomalías que se provocan en el subsuelo –a medio metro, 1 metro, etc. de profundidad- cuando se excava un agujero y se coloca otra materia diferente de la tierra, en estos casos, el explosivo. Los sensores revelan esa diferencia de materia del subsuelo, se localiza y se procede a desactivarlo.

¿Cómo es el Husky?
Es uno de los vehículos militares más raros de los últimos tiempos. En principio, todo vehículo táctico ha de tener proporcionalmente poca altura y mucha anchura para que su centro de gravedad esté bajo y sea lo más estable posible para poder desplazarse por cualquier clase de terreno. Sin embargo, el Husky es muy largo –más de 7,30 m- y muy alto –más de 3,50 m-, aunque no muy ancho –algo más de 2,50 m-. La razón que condujo a este novedoso concepto de vehículo táctico es su tarea: detectar las minas y explosivos enterrados en las vías de comunicación. Es decir, ha de trabajar con una muy alta probabilidad de que el enemigo provoque la explosión desde la distancia. Por ello, ser muy alto, muy acorazado y con la panza en V –es muy importante este detalle- pretende disminuir los efectos destructivos de una explosión.

Además, otra de sus rarezas es que tiene los ejes muy separados de su parte central; están muy por delante y muy por detrás de donde están el motor y la cabina. Esta posición de los ejes es para que, si una de las ruedas pisa una mina y provoca su explosión, ésta sólo afecte al eje y no a la parte del vehículo donde van los dos tripulantes, el conductor y el operador. La parte esencial del Husky es el gran panel que despliega hacia adelante: el ‘geo-radar’. Justo por detrás de él hay unos surtidores de tinta con los que, en el caso de que se localice un explosivo, se traza una raya en el suelo para que sirva de aviso. Además, desde dentro de la cabina se puede variar el inflado de las ruedas para disminuir la presión que el Husky, por su propio peso, ejerce contra el suelo. Con esto se pretende evitar que él mismo provoque el funcionamiento de las minas.

¿Cómo opera el Husky?
El Husky no actúa solo; forma parte de un equipo grande y complejo. Para cada columna de vehículos se necesitan dos Huskys que van avanzando por el camino, uno delante y por el lado izquierdo y, el otro, por el lado derecho y retrasado respecto del primero –para que si éste provoca una explosión, no le afecte-. 

Con ello se asegura una buena inspección de la carretera y, además, que el centro del camino sea revisado dos veces. A los Huskys acompañan en otros vehículos los especialistas en desactivación de explosivos que se juegan, verdaderamente, sus vidas cada vez que se localiza una mina.

El Husky en España
El Ejército español cuenta con 6 de estos vehículos, que fueron enviados a Afganistán en 2012 para encabezar las columnas de vehículos cuando había sospechas o la certeza de que había minas o explosivos enterrados por los talibanes.
Desgraciadamente, hasta la llegada de los Huskys y de los blindados RG 31 y MRAP habíamos sufrido la muerte y las heridas de varios de nuestros soldados por explosiones que habían logrado destruir vehículos tipo BMR 600 porque su diseño y blindaje no eran los adecuados para proteger a sus ocupantes de estas explosiones.

¿Quién inventó el Husky?
La idea rompedora de un vehículo táctico muy alto, muy largo y con la panza en V apareció en Sudáfrica, cuando, en los años 70 del siglo pasado, estaba sosteniendo una guerra de contraguerrillas en Namibia y Angola -al suroeste de África-. A menudo, los vehículos sudafricanos pisaban minas y explosivos enterrados y sufrían muchas bajas, pero no se encontraban soluciones prácticas que las evitaran.

En aquellos años se utilizaban, para disminuir los efectos de las explosiones de las minas en los vehículos, diversos recursos más o menos eficaces como, por ejemplo, recubrir con sacos de arena la panza de los vehículos y también inyectar agua en las ruedas, pero servían de poca protección. La tarea de levantar las minas correspondía a carros de combate dotados de unos rodillos y cadenas que machacaban el suelo. Todo ello muy lento y complicado. La idea surafricana de un vehículo con la panza muy separada del suelo y en forma de V sirvió, al cabo de muchos años, para añadirle en la delantera un ‘geo-radar’ dando como resultado el Husky.



Detalles del Husky
  • Eje trasero, muy retrasado: 1 y 12
  • Cabina del conductor y el operador -2- y puertas de acceso -11-
  • Detector complementario recogido -3- y desplegado -14-
  • Zona del motor -4-
  • Eje delantero, muy adelantado -5-
  • ‘Geo-radar’ con los paneles plegados -6- y con los paneles desplegados -9-
  • Panza en V: 7 y 15
  • Lanzador de pintura: 8 y 13
  • Faros para operar con poca luz: 10 
Fuente: http://www.onemagazine.es/
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Ejercicio Red Eye: La Defensa Aérea del Norte de España a prueba.


Del once al doce de marzo tiene lugar el ejercicio de defensa aérea “Red Eye” en el que se han desplegado medios aéreos de combate y de apoyo al combate en el Aeródromo Militar de Santiago. Con el objetivo de que los medios desplegados puedan operar, y para complementar y reforzar las capacidades del aeródromo, el Ejército del Aire ha activado una Base Aérea de Despliegue (DOB o Deployed Operating Base) con módulos de apoyo al despliegue aéreo. Este despliegue permite al Ejército del Aire adiestrar y evaluar los medios y el personal en esta capacidad DOB. 

El “Red Eye”, ejercicio de defensa aérea del espacio peninsular norte y noroeste, está siendo llevado a cabo por el Mando Aéreo de Combate (MACOM) y participan los Centros del Sistema de Mando y Control del propio MACOM, así como unidades aéreas, navales y terrestres, operando desde sus bases de origen o de despliegue. Por parte del Ejército del Aire, participan Eurofighters del Ala 14 de Albacete, F-18 del Ala 12 de Torrejón y del Ala 15 de Zaragoza y C-101 del Grupo de Escuelas de Matacán (GRUEMA) de Salamanca. También se han desplegado el Grupo Móvil de Control Aéreo (GRUMOCA) de Sevilla, el Escuadrón de Apoyo al despliegue Aéreo (EADA) de Zaragoza, el Segundo Escuadrón (SEADA) de Sevilla, la Maestranza Aérea de Madrid, la Unidad Médica de Apoyo al Despliegue de Madrid y medios de búsqueda y salvamento del SAR. Además participan medios y personal de varias unidades del Mando Aéreo General y del Mando del Apoyo Logístico. Igualmente, el Ejército de Tierra participa con la Unidad de Artillería Antiaérea II/74 que despliega en Asturias y la Armada con la fragata Cristóbal Colón en el mar Cantábrico. 


Estos medios están cedidos al Mando de la Defensa y Operaciones Aéreas (MDOA), aprovechándose este ejercicio del Ejército del Aire como evento de adiestramiento. La contribución del Ejército del Aire a la hora de constituir una DOB para formaciones conjuntas nacionales y organizaciones multinacionales, se realiza sobre la base de las Unidades de Apoyo al Despliegue (EADA, SEADA, GRUMOCA, UMAAD y UMAER (Unidad Médica de Aeroevacuación), junto con aportaciones específicas y rotatorias de personal del resto de unidades del Ejército del Aire. En este caso, con la activación de la DOB en Santiago, se pretende adiestrar y evaluar esta capacidad para constituir una Base Aérea de Despliegue con módulos de apoyo al despliegue aéreo, así como extender la mentalidad expedicionaria a todo el personal y la organización del Ejército del Aire. (Jesús.R.G.)


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El robot de fabricación española que puede salvar vidas en Afganistán… y en España.

El robot de fabricación española que puede salvar vidas en Afganistán… y en España

Un paquete en la estación de Nuevos Ministerios causó hace unas semanas el pánico en Madrid al creerse que podría tratarse de una bomba. La existencia de robots como AVATAR ONE de Robomotion, mostrado en HOMSEC, puede salvar muchas vidas en zonas de conflicto como Afganistán o Irak pero también en países como España. “Es capaz de, con sus cámaras y su capacidad de manipulación, moverse lejos del operador en una situación de peligro y, por ejemplo, ayudar al experto a tomar una decisión sobre qué explosivos son los que están dando lugar a la amenaza”, aseguró Manuel Prieto Pérez, jefe del departamento de Software de la compañía. Y, llegado el caso, “tomar medidas como desplazar el explosivo a un sitio seguro donde no haya personas para hacerlo explosionar allí”, agregó. El robot, desarrollado en colaboración con el Ejército de Tierra, además de desactivar explosivos, también se emplea para situaciones peligrosas, como NBQ (nuclear, bacteriológico y químico). Según Prieto Pérez, su objetivo es satisfacer las “necesidades de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado” para hacer más seguro el trabajo de los profesionales que “trabajan en riesgo”. 

“Es un robot desarrollado en conjunción con las fuerzas de seguridad nacionales y por lo tanto cumple exactamente con los requisitos de las necesidades de nuestros especialistas”, dijo el responsable del departamento de Software. Ángel Alejandre, managing director de Robomotion, apuntó, por su parte, que AVATAR ONE es un producto de fabricación española, con tecnología, mecánica, electrónica y software propios. “Es, además, el único robot del segmento ligero de España y hay muy poca competencia en este sector porque es complejo llegar a esta tecnología con todo tan comprimido y en paquete reducido”, sostuvo Alejandre. En HOMSEC también se pudo ver a Protector, el robot que han desarrollado de forma conjunta Expal con Aquiles. Se trata de un robot cuyo primer modelo salió en 2010 y que sirve para desactivar de explosivos, así como para limpiar rutas, desminado y misiones de observación en zonas de riesgo. Álvaro Iriarte, product manager de robots de desactivación de explosivos de Aquiles, explicó que la Guardia Civil ya ha adquirido uno y los Mossos D’Esquadra están en el proceso de comprar otro. 

“Es un robot muy modular, que permite que sea una configuración 4x4 o 6x6. El brazo, las cintas y todos los sistemas de armas son desmontables”, indicó Iriarte. “Además, dentro de este tamaño tiene la suficiente robustez y fuerza como para manipular grandes cargas y utilizar los sistemas de desactivación con seguridad”, añadió. Por otro lado, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial también mostró su creación, que todavía se está desarrollando. Según explicó Pilar Herrero, capitán del cuerpo de ingenieros politécnicos, el robot forma parte de un proyecto de un sistema de vigilancia con dos plataformas. Una plataforma aérea, un dron, y una terrestre, el robot, que cuentan con sensores y cámara de vídeo. “Al operador le llegan las imágenes de las dos plataformas. Esto puede usarse en zonas de operaciones para ver lo que va delante de un convoy para evitar por ejemplo IEDs”, explicó. (Jesús.R.G.)


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