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martes, 1 de septiembre de 2015

Las academias militares alivian la presión sobre los cadetes tras las primeras bajas.

Cadetes durante un desfile en la Academia General Militar de Zaragoza
Cadetes durante un desfile en la Academia General Militar de Zaragoza Reuters 

El Confidencial Digital publicaba la pasada semana algunos datos acerca de la adaptación de los nuevos cadetes a la vida en las academias militares. En apenas cinco días ya se habían producido cerca de una decena de renuncias, la mayoría de ellas por la dureza física y psicológica de las primeras pruebas. Según ha podido constatar ECD de fuentes internas de la Academia General Militar, son estos retos puramente físicos los que más renuncias producen. 

En Zaragoza, hasta seis cadetes solicitaron de forma simultánea la baja, tras haber dormido a la intemperie en su primera salida al campo de maniobras y haber sido sometidos a un intenso entrenamiento de carrera continua, así como su primer contacto con armamento. En estos primeros días de aclimatación se ha sometido a los cadetes a situaciones de tensión y estrés “habituales en la vida militar”, como por ejemplo una alerta inesperada en plena madrugada, debiendo formar con el arma reglamentaria y en ropa interior bajo la lluvia. Anécdota que relatan algunos alumnos y que ha ocurrido la pasada semana en una de las principales academias. 

“La vida de muchos militares puede depender de su fortaleza” 
“Es básico mostrar a los nuevos cadetes que esto es una profesión muy bonita pero para la que se requiere un estado de forma físico y psicológico muy fuerte. Les explicamos que el día de mañana pueden ser oficiales en un campo de batalla y la vida de muchos militares puede depender de su fortaleza. La mayoría lo comprenden y lo asumen desde el primer día” explican las fuentes militares consultadas. Sin embargo, los instructores de los nuevos cadetes saben que existen límites y que sus alumnos son jóvenes que en la mayoría de casos nunca han vivido fuera de sus hogares ni han estado separados de sus familias. 

Por ello, tratan de equilibrar la presión y la dureza de los primeros días con ciertas concesiones para facilitar el desahogo. De lo contrario, las bajas podrían dispararse. Por ejemplo, este año no se les han requisado los teléfonos móviles a los cadetes, aunque deben quedar en las habitaciones. Además, el régimen de salidas al exterior se ha flexibilizado, permitiendo a los cadetes salir unas horas de la Academia durante el fin de semana con sus compañeros. (Jesús.R.G.)


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El «Cantabria» ensaya la guerra electrónica.


El buque de aprovisionamiento de combate (BAC) Cantabria participará esta semana en los ejercicios multinacionales Dynamic Guard II en el Golfo de Cádiz junto con unidades pertenecientes a la Agrupación Naval Permanente Número 2 (SNMG-2) de la OTAN y las fragatas de la Armada Española, Canarias y Álvaro de Bazán. Publicidad Las maniobras Dynamic Guard II son ejercicios de guerra electrónica enfocados al adiestramiento e interoperabilidad de todas las unidades participantes. 

Para ello el Cantabria ha embarcado en su cubierta de vuelo el equipo Tracvasan, con capacidad para simular emisiones radar y de comunicaciones y de este modo contribuir al adiestramiento en todos los campos de la guerra electrónica. El equipo ha llegado desde el Reino Unido y es operado por personal de la OTAN que ya está a bordo del buque con base en Ferrol. (Jesús.R.G.)


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La más joven de las unidades de la Armada española, la Undécima Escuadrilla de la FLOAN.


La Flotilla de Aeronaves (FLOAN) de la Armada cuenta desde principios de 2015 con una nueva Unidad totalmente operativa la 11ª Escuadrilla, que se empezó a gestar a mediados de 2014, y que tiene como misión operar el sistema de RPAS (Remotely Piloted Aircraft Systems) de la firma Insitu, que es una filial de Boeing, modelo Scan Eagle, también recientemente adquirido. Realmente la creación de esta pequeña, pero imprescindible, fuerza es un ejemplo de celeridad y eficacia, dado el corto periodo entre el que se decidió su puesta en marcha y el que se empezó a realizar operaciones reales. La idea de dotarse de un sistema de RPAS que pudiese embarcarse es una aspiración de la Armada desde hace ya varios años, pero no fue hasta mayo del pasado año cuando, tras la preceptiva dotación de fondos por parte del Ministerio de Defensa, se pudo poner en marcha el proyecto. Así, la Armada, tras seleccionar a cuatro de sus oficiales, todos con categoría de pilotos, los envió a la Escuela de RPAS que tiene el Ejército del Aire en Matacán (Salamanca), donde completaron su cualificación como operadores de sistemas pilotados remotamente. 

Paralelamente, el 10 de julio de 2014, se promulga la Resolución Comunicada 02/2014, del AJEMA (Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada), para la creación y entrada en servicio de la 11ª Escuadrilla de aeronaves de la Armada. Entre septiembre y diciembre de 2014, tres de los citados oficiales acudían a Estados Unidos, a las instalaciones de Insitu en Bigen, en el Estado de Washington, para realizar el curso que les cualificaba para pilotar el sistema Scan Eagle, donde además realizaron el curso de operaciones marítimas. Por entonces, y tras por fin obtenerse los fondos para adquirir los RPAS, se habían firmado los correspondientes contratos para adquirir cuatro de estas aeronaves, su sistema de control y recepción de las imágenes (de video e infrarrojas), que proporciona el sistema, además de una catapulta mecánica, para su lanzamiento y un grúa portátil con GPS, para su recuperación. 

Estamos ante un probado y eficaz sistema, que entró en servicio en 2005 en manos de un operador tan exigente como la US Navy y que posteriormente ha sido adquirido por múltiples países, como Australia, Colombia, Canadá, Japón, Italia, Países Bajos, Reino Unido… Volviendo a nuestra Armada, tras recibir las aeronaves el 7 de enero de 2015, la pequeña plantilla de la Unidad se ponía a trabajar con gran celeridad para instalar el sistema y su material a bordo del navío anfibio L-51 Galicia, cara a su despliegue como buque de mando de la operación Atalanta. Una vez desplegado el sistema a bordo, en un tiempo también record se realiza la evaluación operativa y ensayos en los que participa la Flota, el Centro de Medidas Electromagnéticas (CEMEDEM) y el INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial), así como la propia empresa Insitu. Tras completar con total éxito las mencionadas pruebas y evaluaciones, tanto el sistema completo como el grueso del personal de las 11ª Escuadrilla parten al Océano Indico a bordo del Galicia, desde donde el 20 de abril son ya capaces de realizar su primera misión real de las denominadas de Vigilancia Marítima. 

Desde entonces la Escuadrilla ha completado más de 200 horas de vuelo en las que ha cumplido misiones tanto de Vigilancia Marítima, como de ISR (Information, Surveillance, and Reconnaissance) y apoyo a las Operaciones Especiales, un amplio elenco de posibilidades que proporcionan al actual responsable de la operación Atalanta, el contralmirante Fernández de Córdoba y su Estado Mayor, una vital información y múltiples capacidades de seguimiento de las operaciones en tiempo real. Está previsto, además, que de aquí a que finalice la misión en octubre, se realicen otras 100 más, con lo que se completará un brillante debut. Mientras, en Cádiz, y más concretamente en las instalaciones de las Agrupación de Blancos de Tiro Naval de Torregorda, se están completando las infraestructuras (oficinas, hangares, talleres, etc) de la futura 11ª Escuadrilla, estando previsto que se acaben en el segundo semestre de 2016. (Jesús.R.G.)


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