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viernes, 4 de septiembre de 2015

El Ejército del Aire crea la cuarta escuela mundial de pilotos probadores.

Un piloto de caza español en pleno vuelo.
Hasta ahora, la formación de pilotos militares de prueba en España se reducía a un Máster de Ensayos en Vuelo y Certificación de Aeronaves de la Universidad Politécnica de Madrid, un curso que debían completar en una de las escuelas militares especializadas de Estados Unidos. A partir de 2016, tal y como esperan en el Ejército del Aire, las Fuerzas Armadas podrán formar integralmente en España a sus propios pilotos para que pongan a prueba y certifiquen las nuevas aeronaves que entren en servicio. Se trata de una iniciativa conjunta del Ejército del Aire y la Universidad Politécnica de Madrid también cuenta con el apoyo de Airbus y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). La llegada de la Escuela Española de Ensayos en Vuelo y Aeronavegabilidad (E4A) supondrá la entrada de España en un selecto grupo de naciones que forman a sus propios pilotos. 

Hasta el momento sólo existían la escuela estadounidenses (dividida entre la Air Force y la US Navy), la École du Personnel Navigant d’Essais et de Reception franesa, y la británica Empire Test Pilots School. Según fuentes del Ejército del Aire, está previsto que la escuela esté plenamente operativa en septiembre de 2016, con el inicio del nuevo curso. Allí se formará principalmente a los pilotos de prueba del Ejército del Aire, aunque también lo harán los pilotos de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) y a los de aeronaves de la Armada. La parte teórica de la escuela se impartirá en las instalaciones de la Universidad Politécnica de Madrid, mientras los vuelos de práctica se realizarán desde la base de Torrejón –en el caso de aviones- y desde Colmenar Viejo –los helicópteros-. (Jesús.R.G.)


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Los primeros Vehículos Especiales Aerolanzables (VEA) llegarán a la BRIPAC en 2016.


Finalmente, tras numerosas vicisitudes, el Mando del Apoyo Logístico del Ejército (MALE), ha suscrito con EINSA el contrato que dotará a la Brigada de Infantería Ligera Paracaidista (BRIPAC) del Ejército de Tierra español de Vehículos Especiales Aerolanzables (VEAs) de última generación MM-1A Mk-2 o “Falcata”. La firma se produjo tras desestimar el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACR) el recurso interpuesto por Quatripole Ingeniería contra la adjudicación a Einsa por parte de la Jefatura de Asuntos Económicos del Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra (MALE). Quatripole ofertaba en este concurso su vehículo Q-150D, actualmente en dotación en la Almogávares VI, y que se descartó por no cumplir las características exigidas en los pliegos de este proceso. 

Según contempla el Acuerdo Marco, los primeros “Falcata” serán entregados al Ejército de Tierra en 2016. La licitación del MALE determinó que el precio máximo de cada vehículo sería de 83.200 euros sin impuestos, y entre los requisitos técnicos básicos el que pudieran ser lanzados en paracaídas desde los aviones C-130 Hércules del Ejército del Aire. Se exigía asimismo que pudieran ser transportado en la bodega de carga de los aviones C-130, C295 y A400M, en los helicópteros de las FAMET CH-47D, dentro o mediante eslinga, y mediante este último método en los AS332/532 Cougar del Ejército de Tierra. Durante el programa de pruebas a las que se sometieron las muestras presentadas por ambas empresas, se produjo el lanzamiento real de las mismas desde un C-130 del Ejército del Aire en el campo de maniobras de Casas de Uceda, respondiendo óptimamente el “Falcata”, que toma su nombre de aquel con el que era designada la espada íbera de la Edad Antigua, a los ensayos. 

La fuerza del “Falcata” 
Los Vehículos Especiales Aerolanzables, popularmente conocidas como “Mulas” por su fortaleza y movilidad, son idóneos para ser desplegados en misiones internacionales mediante aeronaves ligeras y operar donde no existen instalaciones próximas que permitan el aterrizaje de aviones pesados. Por ello es frecuente verlos operando en misiones humanitarias o de estabilización, por ejemplo en África recientemente. Por sus características y configuración están destinados a realizar misiones peligrosas o complejas, como llevar suministros a las unidades que están combatiendo, abastecer las bases avanzadas desde las zonas de lanzamiento o aterrizaje. Asimismo pueden realizar evacuaciones de bajas desde primera línea a zonas donde los helicópteros médicos puedan recogerlas. 

Otras posibles misiones serían la limpieza de minas si se instalan equipos adecuados, y de acompañamiento con armas pesadas (ametralladoras de 12,70 mm, cañones de pequeño calibre o misiles). En la última edición de Homsec pudimos ver imágenes de la Falcata configurada con una ametralladora pesada de 12,70 m/m instalada en la parte trasera de la plataforma y una media MG-3 en la parte delantera del vehículo, que dan buena muestra de la capacidad de portar armamento automático de este tipo, tan vital en las primeras fases de una operación aerotransportada. Pudiendo operar en condiciones todo terreno y condiciones extremas, como barro, arena o nieve, dispone de un afuste que permite la instalación de diferentes armas, como una ametralladora pesada, un lanzagranadas automático de 40 mm, misiles anticarro Spike y un lanzador de misiles antiaéreos Mistral. (Jesús.R.G.)


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