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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Un general español pudo ordenar el derribo del Su-24.

Rubén García Servert, general de división del Ejército del Aire de España

España fue testigo privilegiado de la interceptación del aparato ruso Su-24 en la frontera entre Siria y Turquía, según informa hoy Ignacio Cembrero, periodista especializado en temas del Magreb. "¿Quién tomó la decisión de derribar el martes el avión Su-24 ruso que supuestamente había penetrado en el espacio aéreo de Turquía? ¿El comandante en jefe de la Fuerza Aérea turca, general Abidin Unal, de 62 años, o el general de división del Ejército del Aire español Rubén García Servert, de 57 años?", se pregunta el periodista en un artículo que publica este martes en El Español. El especialista avanza que "si el militar español no tomó esa iniciativa sí fue un testigo privilegiado de la interceptación del aparato ruso". El espacio aéreo del sur de Europa, desde las Azores hasta la frontera oriental de Turquía con Siria, Irak e Iran, se vigila desde Madrid. 

En la base aérea de Torrejón se inauguró en febrero de 2013 el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (COAC) para el sur de continente. El general García Servert es su director y a sus órdenes tiene "a unos 200 militares de una quincena de países de la OTAN que disponen de 90 radares de última generación esparcidos por los casi once millones de kilómetros cuadrados de cielos que deben escrutar", explica Cembrero. "Si hay que derribar un enemigo soy yo quien toma la decisión final", declaraba el general, a principios de este año, en una entrevista con el diario El Mundo. La orden de "interceptar, identificar y, si es necesario, derribar a un aparato sospechoso o enemigo debe partir de él – está localizable las 24 horas del día- o de uno de sus subordinados", dice el periodista. 

Pero, el país miembro de la OTAN en cuyo espacio aéreo penetre un avión intruso puede "descolgarse del mando aliado integrado y tomar la decisión por su cuenta". "Todo se desarrolla en cuestión de segundos", escribe Cembrero. Todavía no se sabe quién tomó la decisión; hasta ahora, en el único derribo que se había producido en esa zona, el de un dron el 16 de octubre, Ankara se desvinculó de Torrejón y actuó por su cuenta, según el periodista español. En otros dos incidentes aéreos entre aviones turcos y rusos, que se produjeron en los primeros días de octubre, "el general Abidin Unal se puso, en cambio, en manos de su colega español que ordenó interceptar a los intrusos". Cembrero concluye que dentro de unos días se sabrá, probablemente, lo que sucedió el martes. (Jesús.R.G.)


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Cronica: Las fuerzas de la OTAN.

Diez razones por las que España no puede sustituir a Francia en Malí.

Militares franceses en Malí.
 

Los atentados del 13-N en París pueden afectar a los planes militares de las Fuerzas Armadas españolas. El ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drian, ha admitido que su país está “a la espera” de conocer la propuesta de España sobre el aumento de la cooperación militar en la zona del Sahel, donde Francia inició una misión contra el yihadismo en 2013 en la denominada ‘Operación Serval’, que posteriormente pasó a llamarse Operación Barkhane. 

Le Drian ha admitido que su nación “está muy satisfecha con la cooperación” actual de España, que mantiene operativa una misión de entrenamiento para fuerzas militares locales en Bamako y Koulikoro (Malí). Pero insinuó que España se había ofrecido para relevarles al frente de la Operación Barkhane, y que Francia está valorando positivamente esa opción. Sin embargo, fuentes militares expertas en el diseño y planificación de operaciones para el Estado Mayor de la Defensa, consultadas por El Confidencial Digital, ven “como poco, muy complicado” que las Fuerzas Armadas españolas puedan protagonizar ese relevo. 

Y ofrecen los siguientes argumentos:
1. Supondría iniciar una ofensiva contra varios grupos terroristas 
A lo que se enfrenta Francia en el Sahel no es a un solo enemigo, sino muchos. Según destacan las fuentes consultadas, las fuerzas armadas galas mantienen varios frentes contra grupos terroristas y ‘pseudoejércitos’ con intereses muy distintos. Citan a los nigerianos de Boko Haram, a Ansar Dine, Al Qaeda en el Magreb Islámico –responsable del reciente ataque a un hotel de Bamako- o el Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO). 
Grupos que, desde su nacimiento, han amenazado directamente los intereses franceses en la zona. Tomar el control de la Barkhane, explican las fuentes militares consultadas, sería dirigir hacia España “muchos enemigos” de una sola vez. 

2. No tenemos drones
Francia inició la misión Serval en 2013 tras el avance de los grupos yihadistas en el Sahel. Cuando lo hizo, sólo disponía de dos drones del modelo Harfang, insuficientes para cubrir las largas distancias de la zona de operaciones del desierto. Por ello tuvo que comprar de urgencia dos drones Reaper, de fabricación estadounidense. 

Son prácticamente iguales a los que –como todo parece indicar- va a adquirir España en los próximos meses, con la diferencia de que los españoles sí podrán ser artillados (son Bloque 5 frente a los Bloque 1 galos). Sin embargo, las fuentes consultadas aseguran que “pasará mucho tiempo” hasta que los futuros drones españoles sean operativos hasta el nivel que requiere una misión de identificación y vigilancia (ISR) como la que necesita una misión como la de Malí. Esa capacidad debería ser cubierta por otro país europeo o mantenida activa por Francia, explican. 

3. Falta inteligencia
Francia lleva años ayudando a los países de la zona, aportando inteligencia propia. Para ello, dispone de un equipo de inteligencia militar desplegado en Niamey, Niger. España, explican las fuentes consultadas, apenas conoce la zona más allá de los destacamentos españoles en Malí. “El relevo, en este sentido, es imposible” insisten las fuentes consultadas. 

4. Operaciones especiales 
Una consecuencia del anterior punto, aseguran las mismas fuentes, es que los equipos de operaciones especiales que requiere la misión no dispondrían de la información de inteligencia necesaria para mantener una operatividad como la que tienen los franceses en estos momentos. España, advierten, tiene todas las capacidades operativas de las fuerzas francesas, pero sin inteligencia “no sirven de nada”. 

5. No hablamos francés
Otro condicionante que restaría efectividad a una misión española en el Sahel es la comunicación. Malí, Mauritania, Burkina Faso, Niger… son países francófonos, como consecuencia de su pasado colonial francés. Asumir el liderazgo de las operaciones en la zona “supondría un nivel de coordinación y entendimiento muy alto”, algo que se complicaría con el uso de intérpretes. Además, afectaría a las operaciones sobre el terreno de militares españoles con fuerzas locales. 

6. La mayor operación de la historia reciente de España
Asumir las tareas de Francia en el Sahel supondría, explican estas voces, emprender la “mayor misión militar de la democracia”. España siempre ha participado como aliado en grandes misiones, casi siempre bajo el mando de la OTAN, la ONU o la Unión Europea. Irak, Afganistán, Yugoslavia, Libia o Somalia son algunos ejemplos. 
Y en esas misiones “España ha tenido el mando en momentos puntuales, pero siempre con mucho respaldo aliado”. Relevar a Francia en el Sahel supondría “tomar todo el peso de la operación”. España, afirman, “nunca se ha enfrentado a una intervención tan compleja”. 

7. El coste económico 
“Francia tiene capacidad militar suficiente como para mantener la Barkhane y la Sentinelle –el despliegue militar especial para proteger las ciudades francesas del terrorismo- y aumentar a la vez su presencia en Siria”, explican las fuentes consultadas. Capacidad militar pero no económica. Según aseguran, el coste económico de las operaciones militares que planea Francia provocan un “agujero” considerable en las cuentas públicas galas.

“Es prácticamente inasumible en términos económicos para Francia” dicen los expertos citados. La situación española no es muy distinta: todo el presupuesto para misiones ya está asignado, aumentar el peso en operaciones en el extranjero supondría la necesidad de dotar a Defensa de fondos extraordinarios. 

8. El coste político 
La política condiciona severamente el alcance de las operaciones militares de un país. Y en el caso español, el momento es especialmente singular con unas elecciones generales en menos de un mes. Una operación de este tipo, explican estas fuentes, necesitaría de un “apoyo político mayoritario, casi unánime”. 

9. Tiempo de planificación
Antes de los atentados de París, sí existían planes relacionados con un posible aumento de la presencia española en el Sahel. Se trata, dicen, de planes de contingencia que los Estados Mayores elaboran ante hipotéticos escenarios internacionales cambiantes. Sin embargo, la envergadura de un relevo de Francia en el Sahel no está contemplada. La planificación que requiere una misión así son muchos meses de trabajo, por lo que nunca sería “ni inminente, ni a corto plazo. 

10. Los intereses franceses
España es el país europeo más cercano al Sahel, por lo que cualquier problema que se presente en este ‘patio trasero’ afecta gravemente a España, como se comprobó en varios episodios de secuestro de cooperantes en la zona. Pero hay que decirlo todo: los intereses de Francia y España en la zona no son los mismos. África es territorio de Francia, en referencia a las ramificaciones sociales y económicas –empresas que operan en esa zona- que existen en esta área, así como los convenios de cooperación militar y pactos que mantiene el Elíseo con los gobiernos locales. (Jesús.R.G.)


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