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miércoles, 9 de noviembre de 2016

El contrato saudí de Navantia prevé la construcción de una base naval.

El Rey retomará el próximo fin de semana –del 12 al 14– el viaje oficial a Arabia Saudí que hubo que aplazar el pasado febrero como consecuencia de la situación política que se vivía en España en esos momentos. 

La presencia de Don Felipe en Riad ayudará a estrechar las ya magníficas relaciones con la Familia Real saudí, pero el viaje también tiene un alto contenido económico y empresarial. De hecho, se espera que impulse importantes contratos, como el que negocia el astillero público Navantia con Arabia Saudí. Esta operación, que supondría el encargo de cinco corbetas por parte de la Real Armada Saudí, también prevé la construcción de una base naval para albergar a dichas unidades navales, según informan a ABC fuentes conocedoras del proyecto. Este contrato sería el mayor en el exterior de la historia de Navantia, de la misma forma que la construcción del AVE de La Meca a Medina, con una inversión de 6.700 millones, supuso la mayor operación jamás alcanzada por un consorcio español. El lugar donde se construiría la base naval permanece en el más estricto secreto. 

Además, la obra de la instalación militar no tiene por qué ser desarrollada por empresas constructoras españolas, aunque Navantia será la adjudicataria del mismo. Las cinco corbetas tipo Avante 2200 (similares a los cuatro patrulleros oceánicos que Venezuela encargó a Navantia entre 2006 y 2012) se construirían en el astillero de San Fernando (Cádiz) pero con importante participación de las instalaciones de Ferrol (La Coruña) que construiría bastantes bloques de los buques. Con este viaje, el primero que realizará el Rey tras la formación de Gobierno, Don Felipe retomará su actividad exterior a pleno ritmo, después de diez meses en los que la política interior obligó a suspender la mayoría de los desplazamientos. Además del viaje a Arabia Saudí, se cancelaron visitas de Estado a Reino Unido, Japón y Corea del Sur. Los ministros de Exteriores, Alfonso Dastis, y Fomento, Íñigo de la Serna, acompañaran al Rey. (Jesús.R.G.)

Fuente: http://www.abc.es
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El S80 entra en velocidad de crucero.



Por fin, el proyecto de construir un submarino cien por cien español para la Armada, que necesita cuatro unidades a medio plazo, sale adelante con éxito tras tres años de aplazamientos por problemas técnicos y de gestión. Con la aceptación del nuevo diseño del S80 se salvan mil puestos de trabajo directos en las instalaciones de Navantia en Cartagena y otros ocho mil indirectos. Y el prestigio de la industria naval española que se lanzó a la fabricación de un submarino en solitario por primera vez, ya que las construcciones anteriores de los Scorpene se hicieron mano a mano con astilleros franceses

Velocidad de crucero. Es el estado en el que se encuentra el proyecto de los submarinos S-80 que Navantia construye para la Armada española en Cartagena, una vez concluido el alargamiento del casco y tras el comienzo de la fase de armamento del sumergible. Un cambio en el futuro del encargo que parece que devuelve el proyecto a aguas calmadas y entierra de una vez por todas los tres años de incertidumbre para sacar adelante el diseño final de la nave. Incluso, llegó a decirse que el submarino estaba gafado.

El proyecto de los S-80 (el encargo de la Armada requiere cuatro sumergibles, aunque ahora mismo solo hay uno en marcha) pone en juego la continuidad del arma submarina en España y el prestigio de la industria naval española al lanzarse a la fabricación de un submarino en solitario por primera vez, ya que las construcciones anteriores de los Scorpene se hicieron mano a mano con astilleros franceses. También la estabilidad laboral de las más de mil personas que integran la plantilla de Navantia en Cartagena y las otras ocho mil que trabajan regularmente en sus instalaciones dan buena cuenta de la importancia de que el proyecto salga adelante. Incluso, se produjo hasta el robo de setenta grandes baterías destinadas para la fabricación del submarino valoradas en 469.000 euros que fueron recuperadas por la Guardia Civil. Ahora, lejos de especulaciones sobre la mala suerte del proyecto, la construcción del sumergible ha salido a flote y tras el alargamiento del casco, que ha tenido que incrementarse en unos ocho metros debido al exceso de peso de la nave, llegando hasta casi los 80 metros, el siguiente paso será dotarlo de armamento y el trabajo en el interior. 

Los trabajos llevados a cabo, guiados por la aprobación del CDR (Critical Design Review) tras una reestructuración completa del programa, el rediseño del submarino y una transformación a fondo del astillero de Navantia, han permitido que el sumergible pase a tener una mayor eslora y una mayor capacidad de desplazamiento sin que haya perdido las capacidades que lo convertirán en un submarino convencional de la siguiente generación con planta AIP, capacidad de ataque a tierra, integración de sistemas y una elevada automatización. Sobre las fases que quedan, desde la empresa no quieren revelar el siguiente paso y mantienen un secreto absoluto por cómo seguirán los trabajos, aunque el director del astillero en Cartagena, Agustín Álvarez, prevé que el primero de los S-80, el Isaac Peral, sea votado en 2020 para poder ponerlo a disposición de la Armada en 2021. 

Estas fechas darían una garantía de trabajo de otros diez años más, hasta 2030, ya que según la decisión adoptada por el Gobierno central, el astillero trabajará primero en esa primera unidad y luego, una vez completada, comenzará el desarrollo de las otras tres. Mientras, la aprobación de la gran carena sobre la clase S-70 permitirá a la Armada contar con tres submarinos en activo para llevar a cabo sus misiones, pese a que hubo un momento del programa de construcción de los S-80 que puso en duda si el Ejército español se quedaría sin arma submarina por el retraso de los sumergibles. Una decisión de urgencia ordenó la quinta gran carena de las tres naves disponibles para alargar un poco más su vida útil y esperar la llegada del Isaac Peral, el submarino que debe devolver a Navantia a la élite del desarrollo de sumergibles y a la Armada española a contar con una nave con la última tecnología. (Jesús.R.G.)

Fuente: http://www.laopinioncoruna.es

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