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jueves, 1 de mayo de 2014

Pedro Morenés: "España depende mucho de los demás".


¿Cuál es la mayor preocupación del 'presidente' de una compañía con casi 122.000 empleados, más de 160.000 contando a los civiles que trabajan para el Ministerio de Defensa-? Lo que más me importa es el equipo humano y las condiciones en las que realizan su vida y su trabajo.

- Dijo: “Una vida más fácil que la de ser ministro ya la tenía”. ¿Qué le impulsó a aceptar el cargo?
Me impulsó el sentido del deber y la ilusión de servir a España. Y, en general, la idea de servir al interés general, que llena mucho y que, por supuesto, no lo entiendo como un sacrificio. Sacrificio es un concepto que va conexo con casi todo en la vida que se quiere hacer bien, requiere esfuerzo, dedicación, entrega, saber aceptar las situaciones malas… pero tiene un extraordinario aliciente. Mi vida anterior no era fácil, era dura también. Era una vida en la que me iba bien económicamente y hacía cosas muy interesantes. Pero vine aquí convencido de que tenía que venir y ... encantado de venir.

- ¿De qué tiene que defenderse España?
De los riesgos que puedan afectar a su seguridad. Y los hay de todo tipo, porque las amenazas al uso de los siglos pasados tienen otra forma, pero siguen siendo tan virulentas, peligrosas y desestabilizadoras como antes. Además, tiene que defenderse de otro riesgo: el ciudadano de a pie no tiene una conciencia de que existen esas amenazas y cree que la seguridad está garantizada sin necesidad de hacer ningún esfuerzo. 

- El cambio de Seguridad y Defensa por el de Seguridad Nacional, ¿es pura semántica o conlleva algo más?
No es un cambio semántico. Estamos en un mundo de riesgos reales y amenazas. Hablamos, por ejemplo, de un terrorismo internacional que tiene acceso a armas de destrucción masiva y relaciones con el narcotráfico; de ciberdefensa; de grandes procesos migratorios, etc.
La seguridad se entendía antes como un elemento de política interior. Hoy, el crimen organizado ha traspasado las fronteras y tiene que ver con capacidades en las que la doctrina militar tiene mucho que decir. Como ejemplo, la seguridad de Europa, estratégicamente hablando, empieza por el Sur. Y hasta el año 1989 empezaba por el Este. Eso es lo que ha cambiado el panorama.

- ¿España depende mucho de los demás?
Sí, dependemos mucho de los demás y poco de nosotros mismos. Primero tenemos que garantizar nuestra propia seguridad y, desde ahí, la de nuestros países aliados. Ése es el cambio que el Gobierno ha procurado dar a la visión de la Defensa en España. La mejor manera de ser solidario es que cada uno sea responsable de uno mismo. A partir de ahí, sin ser el eslabón más débil de la cadena, se contribuirá más o menos a esta alianza. La petición permanente que hacemos y que nos hacen en los foros internacionales en los que participamos es: “Sea usted capaz de defenderse a sí mismo”.

- Estados Unidos es líder en seguridad. Si les exceptuamos, ¿qué otro país considera líder?
Estados Unidos tiene aproximadamente el 45% del presupuesto mundial en Defensa y una visión del mundo que está vinculada a la estabilidad mundial, como generación  de una sociedad avanzada con derechos y libertades, y a una visión económica donde esa estabilidad genera riqueza, con los matices que se pueden hacer y las evidentes injusticias que vemos en el mundo. Sin embargo, hay otros países que empiezan abrirse al mundo, como China o la India, y otros, como Brasil, México, Turquía, Rusia o Indonesia, que empiezan a entrar en un mundo que estaba dominado por un poder hegemónico y unipolar. El Pacífico empieza a ser el futuro. Hay países que tienen 1.200-1.300 millones, 250 millones de habitantes… algo notable para Europa, en el que el país más poblado, Alemania, tiene 80.


- ¿Qué papel jugará China en un futuro?
China necesita del mundo para su comercio y para sus materias primas. Tiene un poder económico extraordinario -ya es la segunda economía del mundo- y, por lo tanto, tenemos que contar con ellos. Estados Unidos y los países de Europa reducen sus presupuestos de Defensa, mientras en otros países se incrementan. Es verdad que la diferencia entre EE.UU. y el resto aún es considerable, pero los planes de inversión de China, de Rusia, de India… ya apuntan a presupuestos de Defensa de un poder extraordinario. Y al final, la capacidad de contribuir a la estabilidad mundial es un activo de los países.

- ¿Podríamos vivir sin ejércitos?
Todavía no -contesta después de un largo silencio-

- ¿Y en un futuro?
Quizás... Los ejércitos son la fuerza legítima de la sociedad, pero no creo que la humanidad se haya desarrollado lo suficiente como para que se pueda soñar con que se pueda vivir sin garantizar,  con esta fuerza legítima, los ataques de la fuerza ilegitima.

- ¿Qué peso tiene la política de Defensa para este Gobierno?
Es una política de Estado. A veces se dice, y lo digo yo, que la inversión en Defensa es menor que la que correspondería al PIB y al reconocimiento internacional que tiene España. Es verdad que hay una situación de menor inversión que las que tienen otros países de nuestro entorno con los que nos comparamos en otros ámbitos. Pero, también es verdad que la Defensa tiene, como cualquier otra actividad del Estado, una responsabilidad solidaria con la situación económica de España. Por eso, en 2012 y 2013, la Defensa, siendo una política esencial, ha contribuido de manera importante a paliar o a tratar de remontar la crisis a base de hacer sacrificios importantes.

- Con los continuos recortes, ¿son capaces las Fuerzas Armadas de mantener el mismo nivel de operatividad que el resto de los países de nuestro rango y entorno?
Tenemos unos recursos económicos limitados. No obstante, el Gobierno ha hecho esfuerzos notabilísimos para sostener los grandes programas de armamento y material, con los créditos extraordinarios de los años 2012 y 2013, así como para participar en las operaciones en el exterior, que son fundamentales para el adiestramiento de las Fuerzas Armadas.
Hay dos elementos fundamentales que afectan a la eficacia de las Fuerzas Armadas: la cantidad de recursos económicos que se invierten en Defensa y los mecanismos en los que se pone ese dinero. Por eso, estamos fijando nuestra atención en hacer las estructuras más eficientes para hacer más con lo mismo o con lo que tengamos.

- Hay aviones que no vuelan, barcos que no navegan y maniobras que no se están haciendo por falta de recursos. ¿Qué tipo de Fuerzas Armadas tendremos en unos años?
Yo lo diría al revés: hay aviones que vuelan, barcos que navegan, operaciones en el exterior y continuidad de programas industriales. Hay que fijarse en la parte llena del vaso y esa parte, hoy, es suficiente para hacer frente a los riesgos y a las amenazas que tenemos por la proa, como dicen los marinos. 

- Ceuta y Melilla no están contempladas en los planes de defensa de la OTAN. Si se vieran amenazadas, ¿estaría garantizada la defensa sólo con nuestros medios?
España es capaz de cumplir con su misión fundamental: defender el territorio nacional.

- ¿Podríamos?
Por supuesto que podríamos.

- A partir de 2015, ¿cómo ayudará España a Afganistán?
Hasta que no se sepa cuál va a ser el rol de Estados Unidos, como líder militar y político extranjero, el resto de aliados tendremos pendiente nuestra decisión porque estar en Afganistán en solitario es inviable. Tiene que ser la Comunidad Internacional la que se plantee una labor, a partir de 2015, para garantizar el éxito que se ha conseguido. España ha propuesto seguir en la base de Herat, al frente del aeropuerto, de la seguridad y de la sanidad militar con el hospital 'ROLE 2', que atiende tanto a las unidades militares extranjeras como a las necesidades del pueblo afgano. 

- ¿Cuándo está previsto que termine la misión en Líbano?
No hay una fecha prevista para el fin de la misión en Líbano, en la que redujimos a la mitad nuestros soldados a finales de 2012 -en la actualidad hay unos 570-. Creo que la misión tendrá que tener un final, pero, en este momento, ese final no se ve claro porque la crisis en Siria está afectando a la seguridad en Líbano.


- ¿Se está estudiando una operación similar a ‘Atalanta’ -la misión de la Unión Europea contra la piratería en el Océano Índico- en el Golfo de Guinea?
No se está estudiando con la especificidad con la que estamos desarrollando Atalanta. En la UE y en la OTAN empieza a preocupar, de manera importante, la situación en el Golfo de Guinea porque se están produciendo actividades criminales que desestabilizan la zona y que infectan a otras.

- ¿En qué situación se encuentra España en cuanto a la Ciberdefensa?
Es gigantesca la cantidad de puertas que existen para entrar en organizaciones esenciales que respaldan la estabilidad social. Nuestro objetivo es garantizar la seguridad en el ámbito militar y contribuir, desde esos conocimientos y organizaciones de trabajo, al resto de la ciberseguridad en el Estado y en la sociedad.

- Para el Mando de Ciberdefensa, ¿se contratará personal civil especializado o hay militares con suficiente cualificación?
Contamos con gente del ámbito civil, pero que proviene de compañías del ámbito de la Defensa, como la empresa pública Ingeniería de Sistemas para la Defensa de España -ISDEFE-, que nos están ayudando a avanzar en conocimientos que luego vamos a desarrollar desde el ámbito puramente militar. La contratación de gente ajena puede conllevar problemas–aunque traidores pueden existir en cualquier lugar si una persona que ha ocupado puestos clave de seguridad deja la empresa. Eso no ocurre con los militares, con los que tenemos una serie de garantías por su vinculación con una larga carrera. 

- ¿Cuál es la situación de la industria de Defensa en España?
Es muy difícil que comencemos programas nuevos. Debemos hacer lo mismo que con las Fuerzas Armadas, consolidar una industria de Defensa eficiente que pueda complementar al cliente interno con la exportación. Y, para ello, hay que tener tecnología punta, capacidad financiera y acción comercial, tres soportes que son la base del futuro de la industria española. Es muy importante la labor de apoyo del Gobierno y hemos trabajado mucho para la estructuración eficiente de la industria nacional. Creo que va a dar buenos resultados, porque tenemos productos muy razonables y vamos cada vez ganándonos más amigos en el exterior, a base de estar con ellos, de escucharles y de dar la cara, en los problemas que ellos tienen. Y eso funciona.

- Es posible un consorcio Indra-Navantia. ¿Qué fórmulas se barajan?
Una empresa es privada -Indra- y la otra es pública -Navantia-. Pueden encajar a través de estructuras de cooperación con el objetivo de consolidar una industria nacional suficientemente integrada y con capacidad de invertir en I+D. El objetivo es desarrollar tecnologías, disponer de capacidad financiera suficiente y tener una proyección comercial tan importante como la de otros consorcios con los que estamos compitiendo. Y en eso estamos.

- ¿En qué áreas podríamos ser líderes en el futuro?
Participamos en grandes proyectos de construcción naval, comunicaciones o radares, pero tenemos que ser capaces de innovar y de adelantarnos a las necesidades de los clientes, que, en el caso de esta industria, son las Fuerzas Armadas. Lo más importante es tener visión y trabajar. Y ser empresario, lo que significa apostar por el servicio al cliente, que es como entiendo este negocio. La cuenta de resultados es importantísima, pero dicha cuenta tiene que venir siempre porque se favorezca la cuenta de resultados del cliente.

- ¿Qué posibles compradores hay para el Príncipe de Asturias, los aviones Mirage o los carros Leopard?
La venta del material que ya no es útil para nuestras Fuerzas Armadas es un poco compleja porque hay que actuar con extremo cuidado en los mercados de Defensa. Sobre todo, en el de material de segunda mano. Vender unos 'Mirages', unos 'Leopardos' o el Príncipe de Asturias requiere un proceso larguísimo porque tiene un concepto de equilibrio internacional. No se le puede vender a un aliado algo que desestabilice la situación con alguien que también puede ser tu aliado.

- Pero están poniendo mucho interés…
Estamos buscando financiación extra para las Fuerzas Armadas, porque nos va a permitir paliar una situación económica complicada. Si nos desprendiésemos de activos -armamento, material o infraestructuras- podríamos utilizar esos recursos, por ejemplo, para financiar nuevos programas de armamento.

- ¿Por qué los niños en los colegios quieren ser policías o bomberos y rara vez militares?
Porque se ha explicado poco la carrera militar y porque se ven pocas cosas en televisión sobre la carrera militar. En Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, es lo contrario. El servicio militar obligatorio ha pasado a la historia, ¿considera que podría volverse a implantar en versión 'reducida'? En muchos países ayuda a fortalecer la idea de nación y compromiso. Los españoles siguen teniendo el derecho de hacer el servicio militar. Si tuviésemos el número suficiente de voluntarios y voluntarias para hacerlo, yo estaría encantado de que pudiésemos plantearlo. Ahora bien, lo que no puede ser es un divertimento de fin de semana, para eso están los ‘paintball’.

- Tres misiones que cumplir antes de irse...
Aumentar la conciencia de Defensa; adecuar la estructura de las Fuerzas Armadas a los riesgos a los que nos enfrentamos; y dejar unas condiciones económicas que permitan tener unas capacidades militares acordes con el nivel que tiene España en el mundo.

- ¿Cómo convencería a alguien para ser soldado?
Le diría que es, si no la que más, una de las profesiones más honorables que yo he conocido. Y, fundamentalmente, le explicaría que los militares tienen un código de valores que es extraordinariamente valioso para la vida civil.

- ¿Qué supone la unidad de España?
La unidad de España es un bien de todos los españoles. Y hay que recordar que es un asunto de todos, porque parece que los únicos que tienen que preocuparse son los militares y los demás podemos irnos ‘de rositas’. La no unidad de España es un mal porque nos arruinaríamos, nos iríamos a hacer gárgaras.

- ¿Por quién se siente más arropado?
Por quien me nombró, el presidente del Gobierno, y por el jefe supremo de las Fuerzas Armadas, el Rey. Más que por mí, me siento arropado como responsable de la política de Defensa por los dos responsables máximos.


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