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martes, 17 de febrero de 2015

El rediseño del S-80 abre el camino al primer "submarino cibernético".


El rediseño que Navantia ha acometido del submarino S-80 tras los problemas de sobrepeso detectados en 2013 también están transformando profundamente los propios astilleros de Cartagena, donde se construyen las cuatro naves de este modelo encargadas por la Armada Española. El almirante José Manuel Sanjurjo, director de la empresa en sus instalaciones de Cartagena, recuerda que cuando afloraron las complicaciones “lo primero que hicimos fue tocar zafarrancho de combate” para inmediatamente reconocer “la enfermedad”. 

De este modo, la empresa se puso pronto manos a la obra, no sólo para acometer “una transformación que asegure con toda garantía la entrega del submarino”, sino que “al mismo tiempo” la prioridad también pasó a ser “hacer una estrategia que nos asegure que volvemos al mercado”, lo que en este negocio supone “competir con todas las grandes potencias industriales europeas”. “Si queremos vender submarinos tenemos que jugar en primera división, y ahí no se puede jugar con camisetas remendadas ni botas de segunda mano: hay que ponerse las pilas”, explica. Ahora, la empresa no sólo está luchando contra el reloj para tener listo el encargo cuanto antes, sino que, con estas premisas, está aprovechando la situación para mejorar sus formas de trabajo y adelantarse a la nueva revolución tecnológica. El buque que se desarrolla ahora será el primer “submarino digital” de la  historia de la empresa, lo que permite a toda la comunidad en torno al S-80 (cliente, ingenieros, constructores, proveedores) conocer en tiempo real la última novedad en todos los aspectos (contratos, diseño, pedidos) relacionados con el programa. 

Por primera vez, además, el diseño, la construcción y las pruebas se realizan al mismo tiempo, lo que permite aligerar los procesos y reducir los tiempos hasta un 60 por ciento, y esto económicamente es tremendo. Estas son algunas de las novedades que el director del Astillero de Cartagena, el almirante José Manuel Sanjurjo, explicó el pasado otoño en esa ciudad murciana en el 53º Congreso de Ingeniería Naval e Industria Marítima. Ante un auditorio repleto de ingenieros navales, Sanjurjo reconoció que el programa S-80 está saliendo de una situación difícil y bosquejó la transformación profunda acometida por el astillero para cumplir con la entrega y, de paso, mejorar la empresa. Se trata de unos cambios “muy valientes y que probablemente es la primera vez que se inician en la industria naval militar”, explicó. Además, “muchas de las lecciones que estamos aprendiendo aquí día a día y duramente creo que son transferibles el día de mañana al resto de la industria naval”.

Sanjurjo reiteró durante su clase magistral el doble esfuerzo que está acometiendo el astillero: “uno es el diseño y la construcción del submarino, pero casi tan importante como esto es la transformación” que se ha emprendido de la empresa. Y aclaró: “Esto va mucho más allá de la transformación únicamente de un astillero”. El vicealmirante lo ligó directamente con la profunda transformación de todo el tejido industrial que está a punto de llegar. Existe una “inquietud no solamente de reindustrializar Europa, sino de cambiar también su tejido industrial, y desde luego que los astilleros en general y la industria naval en particular no pueden quedarse fuera”. Entre las tendencias que auguran ese futuro se encuentra la digitalización universal del proceso productivo, lo que “ya nos está cambiando la vida”.

Apagón analógico

“Uno de los grandes ejes que tenemos [en nuestro proceso de transformación] es hacer un astillero digital”. Conceptos como la automatización, la robotización y la digitalización caracterizarán el futuro tejido industrial “y si queremos competir no nos podemos quedar fuera de eso”. El reto es lograr “que desde el individuo que hace el diseño en el teclado del ordenador hasta la producción, todo esté digitalizado”, con lo que además se logra un “ahorro de tiempo tremendo” y la seguridad de que todo el mundo tiene en todo momento las últimas especificaciones técnicas del programa, algo poco menos que imposible si los procesos son analógicos, lo que es fuente de constantes contratiempos.

Se trata, además, de lo que se conoce como teclado al cliente, ya que éste también tiene un acceso constante desde su pantalla a la última hora del proyecto. “Estamos creando un submarino digital, un submarino cibernético”, resume Sanjurjo, “en el que toda la comunidad que hay alrededor del S-80 está viendo ese submarino cibernético. Una vez que se aprueba [una nueva especificación] por nuestros procedimientos internos, lo que hay en el submarino cibernético es la última hora”. A este desarrollo, continúa, “no nos hemos lanzado a ciegas, sino que hemos hecho experiencias piloto y tenemos absoluta confianza en que va a funcionar”, al punto de que el astillero ya prepara su apagón analógico.

Objetivo: adelantar a la competencia
Además, apuntó, puestos a luchar por ponerse a la misma velocidad a la que está la competencia, “ya que hacemos una transformación lo lógico es ponernos un poco por delante de donde están ellos, y eso fue realmente lo que atacamos”. Los plazos para acometer los cambios, por tanto, se antojan fundamentales. Sanjurjo señaló en este sentido: “Si la metamorfosis no la hacemos de aquí al verano perdemos la ventana de oportunidad de que todo lo que hagamos sea aplicable al programa” del S-80. Tras ese periodo el proceso aún no habrá concluido, “pero el paso gigantesco lo tenemos que dar en doce meses”. Sanjurjo aclaró que los cambios no afectan a la infraestructura del astillero, que funciona bien, sino que inciden en su estructura.

De paso, junto a la transformación que la empresa ha acometido sobre la base de cuatro grandes ejes de gran complejidad, se ha iniciado su certificación en la norma de calidad ISO 9100, creada en origen para el aumentar la calidad, la fiabilidad y la seguridad de los productos aeroespaciales. “Creo que a nadie se le había ocurrido aplicarla a un astillero”, apuntó Sanjurjo, si bien reconoció que iniciaron el proceso “porque nos consta que alguno de nuestros competidores lo está haciendo”. Sanjurjo resume la importancia de estos cambios a los ingenieros más jóvenes de la empresa diciéndoles: “Estáis viviendo un momento histórico, no sólo en construcción naval, sino que se trata de una revolución a nivel industrial”.


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