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miércoles, 18 de febrero de 2015

Trescientos militares mantienen activa en Cartagena el Arma Submarina española.


Más de trescientos militares componen la flotilla de submarinos española donde tienen su base los tres sumergibles S-70 con los que cuenta la Armada: el S-71 Galerna, que da nombre a la serie, el S-73 Mistral y el S-74 Tramontana. 

Cada uno de ellos, de 68 metros de eslora, desplaza 1.740 toneladas en inmersión a una velocidad máxima de 20 nudos y están equipados con cuatro tubos lanzatorpedos de 533 m/m. Su base, denominada Isaac Peral, “es una base dentro de otra base, un espacio específico e independiente ubicado en el interior del Arsenal de Cartagena”, explicó  uno de los oficiales que acompañaron a Infodefensa.com hace unos días en un recorrido por estas instalaciones. “En torno a 40 miembros de la Armada componen el personal de este emplazamiento concebido en apoyo a los submarinos, otros30 [principalmente profesores] se encargan de la Escuela de Submarinos, también dentro de estas instalaciones, y cerca de una treintena más integran el Estado Mayor de la unidad. El resto, alrededor de 210, forman las tripulaciones de los buques”, apuntó el militar mientras recorría el lugar. Ese personal está liderado por el comandante del Arma Submarina (COMSUBMAR), capitán de Navío José Sierra, que, como explica el oficial acompañante a pie de muelle, “lleva tres gorras: comandante de la flotilla, director de la Escuela y jefe de la base”.

Todo está coordinado y puesto al servicio de los submarinos, en los que operan 70 tripulantes por cada buque. Cuando están en tierra, estos profesionales  no dejan de entrenarse en los simuladores de los que dispone la Escuela de Submarinos, conocida como Almirante Mateo García de los Reyes. El más nuevo de estos sistemas es el específico para la plataforma del futuro S-80 que se recibió a finales de 2011. Se trata de un equipo avanzado, desarrollado por Navantia (Sistemas FABA-Sistemas de Control) con la participación de empresas como Avio e Indra. En él se reproduce, con una cabina a escala 1:1, la banda de babor y crujía de la Cámara de Mando y Control del submarino con todas las consolas, paneles y elementos que componen el Sistema Remoto Centralizado del Control de Plataforma y el Sistema de Gobierno. Además, incluye, en la banda de estribor, los Paneles de Control Local (virtuales) más relevantes para el manejo del buque. Para las tripulaciones hoy día operativas y los alumnos que se están formando, se cuenta con otros cuatro simuladores. El primero de ellos es el SATS, concebido para el entrenamiento táctico y desarrollado por la española SAES. 

Para recrear las operaciones de propulsión de las naves S-70 se dispone del denominado SIMPRA; para ensayar el manejo de la plataforma, lo que en la base denominan tareas de seguridad, se opera con el simulador SISMA, y menos sofisticado, aunque de gran importancia, es el llamado SIFAS, un simulador de fugas de agua construido para recrear el agobiante ambiente que se produce en el interior de un sumergible cuando una minúscula vía de agua a gran presión entra en su interior. En momentos así, explica el oficial, se forma una amplia cortina blanca que no permite la visión. Se trata de una circunstancia, asegura, a la que los submarinistas españoles han tenido que enfrentarse en alguna ocasión durante operaciones reales. Las instalaciones de Cartagena cuentan igualmente, entre otras, con un aula especial de escucha para hidrofonistas, un aula de osmosis inversa y un tanque de escape libre por el que pasan todos los alumnos para recrear una evacuación del submarino sumergido a 10 metros de profundidad. Actualmente los marineros emplean trajes especiales que facilitan la tarea, pero hasta hace no demasiado tiempo el ejercicio se completaba a pulmón.

En aquel entonces resultaba vital que el alumno superase los 10 metros de profundidad hasta llegar a la superficie sin ningún oxígeno en sus pulmones para evitar problemas médicos. “Un instructor te daba un puñetazo en el último momento para que soltases todo el aire”, recuerda uno de los oficiales de la flotilla de submarinos en el interior del edificio que contiene el gran depósito de agua. Se trata de una construcción muy visible en la base por su altura. Junto a ella, en el muelle, aún descansa el Siroco (S-72), la unidad de la clase Galerna ya retirada del servicio a mediados de 2012. De los otros tres buques de la serie, el S-71 Galerna y el S-73 Mistral están operativos para desarrollar las tareas que la Armada les encomienda. Otra unidad, el S-74 Tramontana, se está preparando para alargar su vida útil cinco años más gracias a la gran carena, iniciada el verano pasado, en Navantia y que permitirá alargar su vida operativa mientras se incorporan los futuros S-80. (Jesús.R.G.)


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