viernes, 26 de mayo de 2017

¿Invertir o gastar en defensa?


Todos los países miembros de la OTAN aceptaron en la cumbre de Gales de 2014 aumentar sus presupuestos de defensa. La decisión se adoptó a petición de la Administración de Obama y debido al deterioro del contexto estratégico tras la anexión rusa de Crimea, la guerra en Ucrania y la declaración del califato por el Daesh. El compromiso era llegar al 2% del PIB en 2024, del que un 20% se dedicaría a mejorar las capacidades. Este jueves se reunirán en Bruselas los jefes de Estado y de Gobierno para recibir al nuevo presidente de Estados Unidos, una tradición en la OTAN, y aunque no tenga formato de cumbre, la nueva Administración estadounidense va a aprovechar la ocasión para pedir a sus aliados que detallen sus compromisos por escrito. Se les va a pedir que en los próximos meses expliquen cómo piensan ir cumpliendo con los compromisos presupuestarios adquiridos. También qué nuevas capacidades van a adquirir con esos fondos y, además, cómo van a contribuir a las operaciones militares. 

El objetivo del 2% no mide objetivamente el esfuerzo de defensa de un país, pero parece innegociable porque sirve políticamente para demostrar a las opiniones públicas como la estadounidense que sus aliados no viven a su costa. También lo parece el plazo y, aunque se admita cierta flexibilidad, se van a pedir calendarios concretos de aproximación plurianual para evitar que el cumplimiento se aplace al último momento. En paralelo a la planificación presupuestaria se solicita a los aliados que identifiquen en qué capacidades van a invertir el dinero nuevo. Capacidades que tienen que casar con las aprobadas por los aliados y que no solo consisten en equipos militares, sino en los componentes de doctrina, formación, alistamiento y sostenimiento que garantizan su operatividad. El tercer elemento a considerar es el de la contribución de cada aliado al despliegue de las operaciones aliadas. El Gobierno español aceptó el compromiso en 2014 y ha reiterado su voluntad de cumplirlo, aunque no ha dicho todavía cómo y cuándo (tampoco lo han hecho los demás aliados). Estando a la cola de gasto entre los aliados con menos de un 1% del PIB, España deberá ahora hacer más esfuerzo. 

En los años transcurridos ha dejado de recortar el gasto como venía haciendo, pero su aumento real posterior ha sido muy limitado (2,2% en 2014, -2,3% en 2015 y 1,5% en 2016 sobre presupuesto inicial y sin incluir los grandes programas de armamento), por lo que el incremento a realizar será mucho mayor. Ello plantea al Gobierno serios problemas. Primero, de comunicación, porque tiene que explicar las razones que lo justifican. Una justificación que otros Gobiernos ya han acometido hace tiempo en clave de seguridad nacional, europea o atlántica, aprovechando las amenazas de Rusia, los atentados, el yihadismo o la inestabilidad en Oriente Próximo y el norte de África. La comunicación tiene que explicitar la situación estratégica diferenciada de España ante esas amenazas y su repercusión en la defensa territorial, la proyección de fuerzas o la contribución a la seguridad internacional. Sin esta interiorización del compromiso se entenderá que el incremento se atiende por imposición y no por necesidad, lo que dificultaría su comprensión y trámite. En segundo lugar, doblar el presupuesto de defensa producirá un impacto brutal sobre la estructura de fuerzas y el sector industrial que tienen que asimilarlos. 

A menos que el Gobierno atine con los objetivos, el esfuerzo presupuestario no añadirá a la capacidad de defensa actual y a la economía nacional el impulso transformador que precisan ante el nuevo contexto estratégico. Al igual que otros aliados, tendrá que programar en colaboración con partidos, industria y sociedad civil en qué se debe invertir el dinero. Tratándose de una programación plurianual, el Gobierno tendrá que pactar con los anteriores la justificación estratégica, los objetivos y el calendario. El pacto permitiría estabilizar el presupuesto de defensa y compartir la responsabilidad de las inversiones a cambio de una mayor transparencia y rendición de cuentas en los procesos de planeamiento militar. Si el Gobierno consigue progresar en la comunicación estratégica y en la programación concertada de presupuestos, capacidades y contribuciones, podrá flexibilizar el cumplimiento de los objetivos. De lo contrario, quedará en evidencia ante sus aliados y el esfuerzo será más un gasto que una inversión en defensa. (Jesús.R.G.)

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Nuevo hito de las fragatas F-110: progresos en el sistema de combate Scomba.

Nuevo hito de las fragatas F-110: progresos en el sistema de combate Scomba

El proyecto de fragata F-110 de la Armada Española sigue su curso con la UTE Protec 110, formada por Navantia e Indra, consiguiendo nuevos hitos. Uno de éstos ha tenido lugar este mes, con la aprobación de la primera Revisión de Diseño del sistema SCOMBA que incluirá las fragatas F-110. Hay que recordar que SCOMBA es un acrónimo que responde a Sistema de Combate de los Buques de la Armada: un proyecto tecnológico lanzado en 2002 para dotar de una capacidad propia armamentística y de sensores a las futuras unidades de la Armada Española. Por ejemplo, la fragata F-105 Cristóbal Colón lleva incorporado este sistema que responde a una “españolización” del estadounidense Aegis (incorporado en las cuatro anteriores fragatas de la clase F-100), también los BAM o el LHD Juan Carlos I.

El mástil integrado será una de las principales novedades/ABC
El mástil integrado será una de las principales novedades/ABC

Ahora la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y la Dirección Técnica del Programa SCOMBA en la Jefatura de Apoyo Logístico ha aprobado el diseño de la evolución de un sistema de combate propio que está concebido para cumplir las misiones previstas para la futura fragata y que supondrá un incremento notable de las capacidades actuales en diversas áreas de guerra, según informan fuentes relacionadas con el proyecto.

Se integrarán por primera vez en SCOMBA:
- un radar 3-D multifunción en banda S de estado sólido, desarrollado conjuntamente por Indra y Lockheed Martin, empresa estadounidense que desarrolló el sistema de combate Aegis. Como parte de la colaboración, Indra proporciona el componente esencial para conseguir una antena  completamente digital, que incluye los módulos digitales de transmisión-recepción que contienen avanzados amplificadores de alta potencia de nitruro de Galio (GaN) de estado sólido, desarrollados sobre la base de la experiencia de la empresa en el diseño de sistemas de radar y guerra electrónica, que integran tecnologías de vanguardia en amplificación de alta potencia y digitalización.
- misiles SAM («Surface to Air Missile») para defensa antiáerea de doble capa: en este caso la Armada Española dispone actualmente de los Standard SM-2.

Misil ESSM
Misil ESSM
Otra de las características de las F-110
Otra de las características de las F-110

- misiles SSM («Surface to Surface Missile») o de proximidad antibuque. Actualmente la Armada Española dispone del ESSM Block-2 (de la empresa Raytheon), aunque podría barajarse otra opción (Sea Ceptor de MBDA)
- una suite completa de sensores y armas submarinas
- un helicóptero naval polivalente SH-60B. (Jesús.R.G.)

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Las tropas españolas se despliegan junto a Rusia con la orden de “evitar provocaciones”.



El general Dacoba, ante un vehículo de combate Pizarro como los enviados por el Ejército español a Letonia.
El general Dacoba, ante un vehículo de combate Pizarro como los enviados por el Ejército español a Letonia.
Nunca los carros de combate Leopard del Ejército español habían participado en una misión en el extranjero. Y nunca, desde la época de la División Azul (1941-43), habían estado sus tropas tan cerca de la frontera rusa: a solo 200 kilómetros. Bajo el paraguas de la OTAN, un subgrupo táctico con 300 militares y 80 vehículos procedente de Badajoz ha empezado a desplegarse en la base de Adazi (Letonia). La directriz es clara: “Mantener un perfil defensivo y evitar provocaciones”. “Se trata de una misión defensiva y, sobre todo, disuasoria”, explica a EL PAÍS el general Francisco José Dacoba Cerviño, jefe de la Brigada Extremadura, que aporta el grueso de los efectivos. Y añade: “Tras la anexión de Crimea [2014] los países bálticos y Polonia pidieron una presencia permanente de la OTAN en su territorio. La respuesta a su inquietud, aprobada en la cumbre de Varsovia (2016), es una señal inequívoca de solidaridad y compromiso con todos los aliados. Si atacan a uno, nos atacan a todos”.
Los militares españoles se integrarán en un grupo táctico (batallón reforzado) de unos 1.000 efectivos liderado por Canadá en Letonia, en el que participan también Polonia, Italia, Eslovenia y Albania; mientras que Reino Unido liderará el batallón en Estonia; Alemania en Lituania y EE UU en Polonia. En total, unos 4.000 militares de 16 países. “Nuestra tarea consistirá en acoplar las distintas aportaciones nacionales hasta convertirlas en una fuerza cohesionada. En septiembre se hará un primer ejercicio del batallón; y otro posiblemente en octubre, ya con las fuerzas letonas, para certificar la capacidad operativa final”. A diferencia de otras misiones, las tropas españolas no harán patrullas. Se limitarán a prepararse y estar listas para intervenir. “Todas nuestras actividades, maniobras y ejercicios de tiro serán declaradas con antelación, para que nadie pueda alegar que no ha sido avisado. Esperamos reciprocidad de la otra parte”, añade el general, en alusión a Rusia. “Tenemos directrices claras de mantener un perfil defensivo, evitar provocaciones y no acercarnos a la frontera”. Esta se encuentra a unos 200 kilómetros de la base de Adazi, que las tropas de la OTAN compartirán con el ejército letón.
Mapa de localización de Adazi, LetoniaAunque menos numeroso que el canadiense (450), Dacoba asegura que el contingente español es el más importante “en capacidad y potencia” de cuantos desplegará la OTAN en esta república báltica. Sus seis tanques Leopard (incluido uno de reserva y otro de recuperación) y los 14 Pizarro (con dos de repuesto) son superiores al PT-91 polaco (basado en el T-72 soviético) o a los blindados sobre ruedas Piranha y Freccia de Canadá e Italia. Un comandante español será número 2 del batallón, bajo mando canadiense, y otro dirigirá su adiestramiento, mientras que un capitán mandará la unidad de zapadores. Además, España aporta 12 transportes oruga acorazados (TOA), una sección de armas de apoyo (con morteros y misiles anticarro Spike) y otra de drones. España retendrá el mando de sus tropas en Letonia y solo cederá su control operativo al Mando de la OTAN en Europa (Saceur) para su adiestramiento. “En caso de crisis, según su naturaleza, los países deberían hacer una nueva transferencia de autoridad a la OTAN, especificando sus condiciones”, explica.
Dacoba no contempla la hipótesis de un ataque ruso a Letonia pero admite que, si se produjera, las tropas allí desplegadas deberían resistir el primer golpe, hasta recibir refuerzos de la brigada de muy alta disponibilidad de la OTAN (VJTF), que en 2018 liderará Italia y se ha transformado de ligera a acorazada. “La disuasión, para que funcione, debe ser creíble, porque si no resulta contraproducente”. A la espera de que la peor hipótesis no se materialice, las bajas temperaturas (hasta -30 grados) son una amenaza real. Los soldados irán dotados de equipos contra el frío, y los vehículos, con líquidos y carburantes especiales. El logístico es el mayor reto. Uno de cada tres militares españoles es logista. Cada contingente nacional tiene un material diferente y los batallones de la OTAN evidencian la Babel de los ejércitos europeos. “Los apoyos mutuos son rarísimos. ¡Ojalá hubiera una verdadera agencia europea de armamento y compartiéramos modelos!”, se lamenta el general. (Jesús.R.G.)

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