miércoles, 21 de junio de 2017

Las Fuerzas Armadas más globales: el despliegue ya abarca los cinco continentes.

De Oceanía a Europa, de África a América, sin dejar de estar presentes en Asia. Las Fuerzas Armadas españolas se encuentran en estos momentos desplegadas en los cinco continentes, en un momento donde se han alcanzado el mayor número de misiones y escenarios en el exterior de las últimas décadas, con más de 3.000 militares fuera de nuestras frontreras cumpliendo sus funciones de proteger a España y defender sus intereses. 

Las operaciones más numerosas se encuentran en Líbano, en misión de la ONU para evitar el regreso de las oscilidades entre Israel y los terroristas de Hezbolá, y en Irak, donde participan en la coalición internacional que lucha contra Estado Islámico. Allí hay en estos momentos 620 y 463 efectivos, respectivamente. En ambos casos, hay también un reducido número de agentes de la Guardia Civil. La presencia en Asia se completa con el despliegue de unos 150 efectivos en el sur de Turquía, en la base de Incirlik, cuyo cometido es apoyar la defensa aérea del país ante posibles ataques de misiles balísticos provinientes de Siria, dentro del acuerdo OTAN de mutuo apoyo en materia de Defensa entre países socios. También hay una veintena de militares en Afganistán, donde hace unos años la cifra superaba el millar y medio de efectivos. El mayor número de misiones se realizan actualmente en suelo africano. Las FAS están desplegadas en las misiones de la Unión Europea en Malí, República Centroafricana, Somalia y Yibuti, además de apoyar la operación Barkhane francesa que lucha contra el terrorismo en el Sahel (con un destacamento aéreo en Senegal) y la misión francesa de estabilización en República Centroafricana (con un destacamento aéreo en Gabón). 

Asímismo, dentro de las denominadas misiones de seguridad cooperativa o diplomacia de Defensa, hay militares españoles desplegados actualmente en Cabo Verde, Senegal y Túnez. También hay presencia nacional en las operaciones internacionales de la Unión Europea que luchan contra las mafias del tráfico de personas frente a las costas de Libia y contra la piratería en el Océano Índico, frente a las costa de Somalia. En suelo europeo son varias las misiones en las que están involucrados militares españoles. Las más numerosas se encuentran en el Báltico, en la frontera con Rusia. Por un lado, hay un destacamento aéreo con cuatro cazas de combate F-18 y 128 militares en Estonia, en misión OTAN de Policía Aérea. Por otro lado, acaban de desplegarse algo más de 300 militares con carros de combate Leopardo o blindado Pizarro en Letonia, en el denominado muro-anti Rusia de la OTAN. En aguas del Mar del Norte y del Mar Mediterráneo se encuentran actualmente los buques de la Armada que están desplegados también bajo bandera de la OTAN en las unidades navales de primera respuesta ante posibles crisis internacionales (SNMG) y en la misión Sea Guardian, que lucha contra el terrorismo internacional en el Mediterráneo. También continúa en Bosnia-Herzegovina la misión de asesoramiento a sus fuerzas armadas. 

El cuarto continente con tropas españoles es América. En Colombia se encuentran una decena de militares españoles -acompañados por agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional- en misión de las Naciones Unidas verificando que se cumple el compromiso de desarme que los narcoterroristas de las FARC alcanzaron con el Gobierno del país en el acuerdo que fue ratificado en referéndum a finales de 2016. Completando los cinco continentes, se encuentra la fragata F105 Cristóbal de Colón de la Armada. Se encuentra desplegada en Australia desde principios de año y allí estará hasta dentro de unas semanas. Está apoyando a la Royal Navy australiana, que en estos momentos carece de los buques de escolta necesarios y que está pensando en adquirir nuevas unidades. El despliegue está pagado enteramente por el país anglosajón y tiene un doble beneficio para nuestro país. Por un lado, tiene al buque operativo y adiestrando tripulaciones a coste cero y, por el otro, sirve para promocionar en el país australiano -uno de los principales compradores de buques militares españoles- la versión más moderna de las fragatas F100 españolas. (Jesús.R.G.)


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Un capitán de Fragata defiende a los Harriers ante los planes de compra del F-35.


Ya es algo que se da por hecho: las primeras unidades del caza F-35 para el Ejército del Aire y la Armada entrarán en servicio en la década del 2030 como muy tarde. Asunto aparte será la cantidad de unidades –y como se repartirán-, las condiciones del contrato o la viabilidad de un proyecto tan ambicioso como costoso.

“La compra no tiene marcha atrás” aseguraban a ECD fuentes bien posicionadas de la Armada. Pero esta, dicen, no se hará efectiva hasta “al menos una década”, siendo “muy posible” que España se quede durante un tiempo sin ala embarcada. Y es que el calendario corre a contracorriente de los intereses españoles. Los cazas Harrier, según confirmó el año pasado el anterior AJEMA, no superarán el horizonte del 2025-2027. Año en que también está previsto que entre en servicio el F-35 B –versión de despegue vertical- en Estados Unidos e Italia, los dos países que aún operan, junto a España, una flota de AV-8B Harrier II. Sin embargo, no todos en la Armada se muestran confiados en que dar de baja los Harrier de la 9ª Escuadrilla de Aeronaves sea una buena idea. Un artículo publicado en la Revista General de Marina, firmado por el Capitán de Fragata –equivalente a Teniente Coronel en otros ejércitos-  ha reabierto el debate.

Bajo el título “Con la que está cayendo… ¿Harrier? ¿Para qué?”, Carlos Cárdenas –piloto de caza- reivindica el futuro papel que aún le queda por hacer a las aeronaves que quedan al servicio de la Armada. Deja claro, desde el primer momento, que se trata de una opinión y valoración personal. Según argumenta, el Harrier sigue siendo “una de las mejores plataformas del mundo” a pesar de que ya no se construye. “No está obsoleto” gracias al programa de apoyo conjunto (JPO) que mantienen los Marines americanos y la fuerza naval italiana –además de España-. “Podemos decir que, con sus sistema de combate, es un buen avión para misiones aire/aire y una de las mejores plataformas para misiones aire/suelo que existen actualmente” asegura el autor del artículo. Otra de las cosas que han achacado a los Harriers españoles sus ‘detractores’ –o partidarios de su baja- es la ausencia de experiencias en combate real, más allá de su despliegue a bordo del portaaviones Príncipe de Asturias en la operación de paz de Kosovo.

Sin embargo, el capitán de Fragata Cárdenas asegura que los resultados y puntería mostrada durante los ejercicios de entrenamiento de la 9º Escuadrilla muestran un altísimo grado  de efectividad. Y que esta puede comprobarse cuando los Harriers españoles comparten ejercicios con los Harriers de los Marines estadounidenses que pasan por la base aeronaval de  Rota. Además, señala, es una opción relativamente ‘barata’, términos difícil de equilibrar cuando se trata de plataformas de armamento tan complejas. La pertenencia de España a ese ‘club’ de operadores de Harrier que es la JPO, que unifica el mantenimiento de todas las unidades, le posibilita el acceso a piezas de repuesto y actualizaciones a coste reducido. “Finalizo con la esperanza de que aquellos que opinan que el cierre de la Novena Escuadrilla sería una buena opción para la Armada tengan la oportunidad de leer estas líneas y, de esta forma, sepan que renunciar a la Novena  supondría carecer de una de las mejores plataformas para reforzar la capacidad de proyección de la Armada” finaliza su autor. (Jesús.R.G.)


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