martes, 28 de noviembre de 2017

El Ejército tiene 20 nuevos especialistas en infiltración paracaidista.

Paracaidistas de la OTAN durante uno de los saltos nocturnos sobre Alemania. Fotografía de la 82 División estadounidense.

El curso finalizó el pasdo 10 de noviembre, tras cerca de dos semanas de prácticas y saltos a alturas que alcanzaron los 7.600 metros -25.000 pies-. Se realizaron ejercicios HAHO y HALO, es decir, saltos a alta cota y aperturas a alta y baja cota. Tanto diurnos como nocturnos. Los participantes, 20 militares del Ejército de Tierra, pertenecen a la Brigada Almogávares VI y al Mando de Operaciones Especiales. Con la superación del curso obtienen la certificación como especialistas en infiltración paracaidista, una calificación necesaria para la realización de operaciones HAHO y HALO en las Fuerzas Armadas españolas.

Este tipo de saltos implican un gran riesgo, ya que a esas altitudes los niveles de oxigeno descienden drásticamente. Por ello es necesario el uso de máscaras de oxigeno. Los militares que ejecutan estos saltos pueden sufrir hipoxia y desmayarse. Entre el equipamiento que llevan estos paracaidistas se incluye un sistema de apertura automática. De esta manera, si el militar –por haber perdido la consciencia en el salto o por cualquier otro motivo- no abre su paracaídas, este se abrirá automáticamente a los 250 metros de altura. (Jesús.R.G.)


Puedes seguir todas mis noticias a traves de mis paginas Twitter, Facebook y Google+             

La obra del tercer BAM obliga a Navantia a competir con otros astilleros.


Navantia tendrá que competir con otros astilleros e incluso con empresas del sector naval en la puja por el nuevo contrato que acaba de anunciar el Ministerio de Defensa y que consiste en la construcción de un tercer Buque de Acción Marítima (BAM). La Armada española ha presentado su plan de necesidades de futuro a corto plazo y entre ellas destaca la puesta en servicio de un buque logístico de apoyo a submarinos. Se trata del BAM de Intervención Subacuática (BAM-IS) cuyos cometidos, entre otros, será actuar como buque de salvamento y apoyo al rescate de submarinos. 

Esta unidad debe estar operativa en el horizonte de 2022, justo cuando se incorpore a la flota el primer submarino S-80. Se trata del tercer BAM de la segunda fase y es completamente distinto a los cuatro de la primera serie, que ya están en servicio, y a los dos de la segunda hornada, que se construyen en San Fernando y Ferrol. De hecho, los seis primeros BAM son patrulleros y el que acaba de salir a licitación es logístico. Hasta ahora los encargos de construcción naval que manaban del Ministerio de Defensa tenían como destinatario los astilleros públicos españoles, sin embargo, la reforma de la Ley de Contratos con el Sector Público, aprobada a primeros del pasado octubre en el Congreso, traspone al ordenamiento jurídico español las directivas europeas sobre contratación del sector público. Además, el nuevo ordenamiento responde a la necesidad interna de dotar de mayor transparencia al sector y de incrementar los controles sobre la corrupción, sobre la morosidad ya que revisará los contratos y garantizará la libre concurrencia. La ley entrará en vigor el próximo enero. Cabe recordar que los cuatro BAM de la primera fase se construyeron en el astillero de San Fernando, donde también se construye ahora otro, el 'Audaz', de la segunda fase. 

Ante esta situación, el comité de empresa del astillero isleño ha mostrado su malestar y preocupación con los cambios en el sistema de contratación y destaca que el Gobierno ya no puede garantizar la carga de trabajo en los astilleros en materia de construcción militar para nuestra Armada. En ese sentido, los sindicatos señalan que existe una gran contradicción tanto en el discurso político del PP como en el de la propia Navantia que, hasta hora, destacaban como la actividad militar nacional era esencial para el mantenimiento de los astilleros públicos. Los responsables sindicales del astillero isleño denuncian que a la factoría le quedan solo dos meses de carga de trabajo. En estos momentos, solo el 20% de su plantilla se encuentra ocupada. Según el comité de empresa, a finales de enero del próximo año el paro alcanzará el 100%, al tiempo que advierte de la incertidumbre que pesa sobre el contrato de las cinco corbetas de Arabia saudí que, tras más de un año de negociaciones, aún no se ha firmado. (Jesús.R.G.)


Puedes seguir todas mis noticias a traves de mis paginas Twitter, Facebook y Google+             

Chequeo a los submarinos españoles.


Submarino S-73 Tramontana.
Submarino S-73 Tramontana
Argentina da ya por fallecidos a los cuarenta y cuatro marinos que formaban parte de la dotación del ‘San Juan’. Admiten la existencia de una explosión, cuyas causas aún están por determinar, que habría sido determinante para el destino del submarino, cuyos restos se encuentran ahora a 3.000 metros de profundidad. 

Recortes en el presupuesto de defensa
Las críticas entre los argentinos se centran tanto en su marina como en la política de armamento del gobierno. Argentina, que gasta un uno por ciento de su PIB en Defensa, lo mismo que España, ha recortado considerablemente el presupuesto de defensa y se han reducido costes de mantenimiento de la flotilla de submarinos.

El ‘San Juan’ es un buque de diseño alemán, que entró en servicio en 1985. Se trata, pues, de una unidad que supera los 30 años y cuya vida útil ha sido alargada a través de sucesivas carenas. En 2007 entró en gradas en Buenos Aires, para someterse a la llamada ‘reparación de media vida’, una larga y costosa renovación de los sistemas y estructura del aparato que alargaron considerablemente su vida útil.

Un submarino similar a los españoles
Muchas de las características del ‘San Juan’ recuerdan irremediablemente a los submarinos españoles de la clase ‘Angosta’, los ‘S-70’ de diseño francés –por parte de DCNS- y fabricación española.

España  tiene a día de hoy una flota de tres unidades, el ‘Galerna’, el ‘Mistral’ y el ‘Tramontana’. En 2012 se dio de baja el ‘Siroco’, tras infructuosos intentos de venta a Pakistán, Tailandia y Turquía. El ‘San Juan’ tiene eslora de 65 metros, frente a los 67 metros de los S-70, y su tripulación era de 44 hombres, los que viajaban ahora en el submarino, mientras que la dotación de los buques españoles es de 60 personas

Dos unidades operativas
Los tres submarinos españoles han pasado en la última década por un proceso de profunda revisión y renovación de equipos para alargar su vida útil. Carenas en muchos casos no previstas inicialmente, pero que el Gobierno tuvo que aprobar, si no quería quedarse sin arma submarina. El objetivo es que puedan aguantar hasta la llegada de los S-80, un proyecto que acumula múltiples retrasos y sobrecostes.

Actualmente, tal y como confirman fuentes militares a El Confidencial Digital, dos de los tres submarinos de la flota se encuentran activos y operando. Sus misiones, sin embargo, no figuran en el listado público que puede consultarse en la web de la Armada, por razones obvias. El tercero, el ‘Galerna’, está a punto de iniciar su quinta carena.

El S-70 ‘Galerna’
El ‘Galerna’ fue el primero de los submarinos S-70 que recibió la Armada española. Lo hizo el 21 de enero de 1983. Año y medio antes había sido botado en los astilleros de Bazán en Cartagena.
En estos momentos, el ‘Galerna’ se encuentra en su base de Cartagena para ser sometido a su quinta carena, que ampliará unos años más su vida útil. El coste de ese proceso se estima en unos 40 millones de euros. Su última misión, finalizada este verano, fue la patrulla del Mediterráneo en la operación de vigilancia antiterrorista ‘Sea Guardian’ de la OTAN.

El S-74 ‘Tramontana’
Es, sin duda, el submarino español de la clase S-70 que más percances ha sufrido en sus tres décadas de actividad. Fue botado el 30 de noviembre de 1984 y puesto en servicio el 27 de enero de 1986. El más ‘joven’ de toda la clase. El ‘Tramontana’, enviado por el Gobierno al mar de Alborán durante la crisis de Perejil, ha atravesado varias averías y colisiones. En 2001 colisionó contra el fondo por un ‘bajo’ que no figuraba en su carta náutica. Sin embargo, el suceso más preocupante que sufrió, en 2008, estuvo a punto de acabar en tragedia. El buque estaba navegando en pruebas tras una actualización, cuando en la sala central se abrió una vía de agua.

Según relatarían mandos de la Armada posteriormente al suceso, el buque estaba  a una profundidad de 300 metros cuando, de pronto, empezó a entrar agua a baja temperatura pulverizada, casi en forma de aerosol, en el interior del submarino. De no ser por la rápida actuación de la dotación, podría haberse producido una tragedia de la magnitud del ‘San Juan’. De hecho, tras pasar por astilleros para su reparación, su siguiente misión fue un simulacro de accidente y rescate de la tripulación a bordo.
Actualmente se encuentra en servicio y no está prevista ninguna carena más.

El S-73 ‘Mistral’
El ‘Mistral’ fue botado el 4 de noviembre de 1984, siendo entregado a la Armada el 5 de junio del año siguiente. Actualmente se encuentra en servicio, aunque se desconoce públicamente su misión.
Su última gran carena se realizó entre 2011 y 2014, alargando su vida hasta la llegada de los S-80. En sus años de servicio, el incidente más reseñable fue un incendio en la sala de máquinas en 2006 que le obligó a volver a puerto. (Jesús.R.G.)


Puedes seguir todas mis noticias a traves de mis paginas Twitter, Facebook y Google+