miércoles, 3 de enero de 2018

Submarinos (III): Defensa prevé invertir 1.500 millones adicionales para el nuevo S-80.

Submarinos (III): Defensa prevé invertir 1.500 millones adicionales para el nuevo S-80

El Ministerio de Defensa y el astillero público Navantia ultiman ya el acuerdo para elevar el presupuesto del nuevo submarino S-80 de la Armada Española en unos 1.500-1.800 millones de euros adicionales, según fuentes cercanas a este programa especial de armamento. Con un techo de gasto actual de 2.135 millones de euros y después de haberse solventado los problemas del diseño original por la desviación de pesos aparecidos en diciembre de 2012, Navantia ya trabaja en sus astilleros de Cartagena en la versión definitiva conocida como S-80 Plus. El calendario de entregas de los cuatro nuevos submarinos de la clase S-80 se estima ahora en: septiembre de 2022, mayo de 2024, marzo de 2026 y julio de 2027. Estos nuevos sumergibles con nombre Isaac Peral (S-81), Narciso Monturiol (S-82), Cosme García (S-83) y Mateo García de los Reyes (S-84) deberán relevar a los actuales Galerna (S-71), Mistral (S-73) y Tramontana (S-74), que alcanzarán así los 40 años de servicio al final de su vida útil después de las obras de revisión a las que van a ser sometidos en los próximos años. 


El Siroco (S-72) fue dado de baja en 2012.  La elevación del techo de gasto del submarino S-80 hasta la horquilla final de los 3.635-3.935 millones de euros es uno de los proyectos que maneja el Ministerio de Defensa para el nuevo ciclo de inversión industrial, anunciado por la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, el pasado 5 de diciembre. Además de esta nueva fase del submarino necesaria para seguir con el proyecto, se esperan concretar nuevas inversiones en proyectos como la nueva fragata F-110 de la Armada Española, el nuevo vehículo de combate 8×8 del Ejército de Tierra o nuevos aviones Eurofighter que permitan sustituir a los veteranos F-18 de la base de Gando (Gran Canaria). Respecto al submarino S-80, el propio secretario de Estado de Defensa, Agustín Conde, ya reconoció en su comparecencia del pasado 30 de marzo ante la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados que con el actual techo de gasto de 2.135 millones (de los que ya se habían pagado 1.774 millones, financiados por el Ministerio de Industria) sólo se permitiría entregar la primera unidad de los cuatro submarinos previstos.

Una de las popas en la nave de armado de submarinos

Evidentemente, los contratiempos acaecidos en el diseño del submarino han originado la desviación del presupuesto inicial. En total ha habido cuatro retrasos en el proyecto del submarino S-80, siendo el más importante el detectado en el desvío de pesos en el submarino de 125 toneladas, siendo necesario acometer un nuevo rediseño del mismo, con un incremento de la eslora en 10 metros. Desde el astillero de Navantia en Cartagena ya se da por superada esa etapa de contratiempos tras haber pasado con éxito la fase de Revisión Crítica de Diseño (CDR, en sus siglas en inglés) en julio de 2016 y su último gran hito, el pasado mes de noviembre, con la Revisión de Integración de Sistemas (SIR), necesaria para comprobar que en el doble casco del submarino se podrán adaptar los sistemas de comunicaciones, navegación, sonar, combate, torpedos… “El submarino S-80 es el mayor reto tecnológico al que nunca se ha tenido que enfrentar Navantia. Hasta ahora éramos constructores de submarinos pero no diseñadores”, especifican fuentes del astillero participado en su totalidad por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales.


Efectivamente, en los 102 años de historia del Arma Submarina en España siempre se construyeron o estuvieron en servicio submarinos con diseño estadounidense, italiano, alemán o francés. Para explicar los contratiempos o retrasos del submarino S-80, también se alude a la dificultad que estos proyectos de tecnología puntera siempre conllevan. Por ejemplo, Reino Unido ha experimentado similares adversidades con su recién estrenado portaaviones Queen Elizabeth o EE.UU. ha tenido grandes desviaciones presupuestarias con el destructor de la clase Zumwalt o el portaaviones de la clase Gerald Ford. El proyecto del submarino español S-80 implica a más de 2.127 empresas, 854 de ellas españolas siendo las principales Navantia, Indra, Saes, Técnicas Reunidas, Gamesa, Exide, Bionet, Sainsel o la estadounidense Lockheed Martin, que integrará el sistema de combate. Asimismo, y para solventar la última crisis acontecida con la desviación de los pesos, el astillero Navantia ha contado con el apoyo técnico del astillero estadounidense General Dynamics Electric Boat y la US Navy. 

Uno de los futuros submarinos S-80 / JAIME GARCÍA

“Además de revisarse el proyecto con el alargamiento de los diez metros de eslora que equivalen a 16 cuadernas para ganar flotabilidad, se ha cambiado el diseño de construcción con un modelo más próximo a la ingeniería de sistemas aeroespacial”, explican las mismas fuentes. Los cuatro nuevos submarinos S-80 resultantes tendrán una eslora de 80,81 metros, una manga de 11,68m., un diámetro de 7,30m., una autonomía de hasta 50 días de navegación bajo la superficie y una dotación de unos 40 marinos (frente a los 69 actuales) dada la digitalización de sus sistemas. Una de las novedades de este submarino diesel-eléctrico es su sistema de propulsión anaerobia que le hará navegar en las profundidades independientemente del aire (“Air Independent Propulsion”, AIP) lo que le proporcionará mayor autonomía y discreción (no tendrá que ir a flote con la actual frecuencia).


La obtención tecnológica de este sistema de propulsión AIP es otra de las dificultades del proyecto del submarino S-80 Plus. Finalmente, y para salvaguardar el calendario de entregas tras el rediseño del submarino, se ha optado por “desacoplar el desarrollo del AIP de la construcción”. Es decir, los trabajos de desarrollo del AIP irán en paralelo: “Los dos primeros submarinos entregados no contarán con AIP, a los que se les acoplará posteriormente en una parada de mantenimiento. El tercero y cuarto sí se entregarán con AIP”, explican por su parte fuentes de la Armada Española. Dos empresas nacionales –Técnicas Reunidas y Abengoa– trabajan en el desarrollo del AIP, una propulsión que hasta ahora no había sido desarrollada en submarinos de unas 3.000 toneladas como lo será el S-80. El Ministerio de Defensa deberá decidir cuál de los dos proyectos se hace acreedor finalmente del desarrollo final.


En estas fechas, los trabajos en el astillero de Navantia de Cartagena continúan a paso firme construyendo los cuatro submarinos a la vez. Se espera como próximo gran hito que en el verano de 2020 se pueda sacar del dique seco el primer sumergible y ponerlo a flote, “un momento en el que el submarino ya está construido al 90 por ciento”. Además, en 2019 comenzarán las obras en las infraestructuras del Arsenal de Cartagena para adaptarlas al futuro submarino de la Armada Española. (Jesús.R.G.)



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Defensa crea una condecoración para militares en operaciones internacionales.


Diseño de la medalla de campaña que va a crear el Ministerio de Defensa.
Diseño de la medalla de campaña que va a crear el Ministerio de Defensa.
Fue en 2015 cuando el Gobierno de Mariano Rajoy comenzó a barajar la idea de aprobar de concesión de una medalla de campaña para así reconocer a los militares que habían participado en las misiones en Iraq tanto en 1991 como en 2003. Y es que esas dos operaciones en el extranjero no habían recibido “recompensa”: sí la de Afganistán, con medallas de la OTAN, o de la Líbano, por parte de la ONU. Con motivo del nuevo retorno a Iraq, en este caso para entrenar al ejército iraquí contra los terroristas de Daesh, un coronel de la Legión impulsó en las Fuerzas Armadas esta reclamación. Recientemente se volvió a tratar en reuniones como el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas.

Pues bien: El Confidencial Digital ha podido consultar el texto del proyecto de “Real Decreto por el que se crea la Medalla de Campaña para reconocer la participación en determinadas operaciones militares y campañas, en situaciones de conflicto armado o post conflicto y se dictan las normas para su concesión”. Se trata de un texto que se ha sometido al trámite de audiencia en información pública en la web de transparencia del Ministerio de Defensa, y que pese a tener fecha de 2017 aún no ha sido aprobado. Por tanto, se encuentra pendiente de ser remitido al Consejo de Ministros para recibir el visto bueno del Gobierno de Mariano Rajoy.

Para las operaciones sin medalla internacional
En el proyecto de decreto se explica que en operaciones bajo el paraguas de organizaciones internacionales (es decir, la ONU, la OTAN, la UE...), estas mismas organizaciones ya reconocen los servicios prestados a los militares de los diversos países con medallas creadas al efecto. “Sin embargo, para el resto de operaciones o campañas en las que se pueda participar en coaliciones multinacionales o en solitario, no se establece en la normativa vigente la concesión de medalla alguna, produciéndose una situación de discriminación respecto de los participantes en operaciones o campañas en el marco de organizaciones internacionales”, se puede leer en el decreto.

De ahí que Defensa haya decidido crear una “medalla de campaña”, que tendrá “carácter nacional, que se concederá para operaciones militares y campañas, en coaliciones multinacionales o en solitario a determinar, y con un carácter únicamente honorífico”. De tal forma que la participación en las operaciones militares y campañas en el exterior que no lleven asociadas otras medallas específicas será reconocida con esta “medalla de campaña”. Se concederá en base a unos criterios de permanencia o números de vuelo: o bien “uno o varios tiempos de permanencia en zona de operaciones, de una misma operación, que totalicen como mínimo treinta días”, o para el caso de personal aéreo, “diez misiones de vuelo para las dotaciones de aeronaves, sobre la zona de operaciones en la que se lleve a cabo la operación, sin que estas misiones impliquen, necesariamente, el aterrizaje en dicho territorio, y contabilizándose un máximo de una misión diaria”.

Retroactiva y sólo honorífica
Una disposición transitoria del decreto establece que esta “medalla de campaña” tendrá carácter retroctactivo. Es decir, los militares que hubieran participado en operaciones militares en el exterior y que finalizaran con posterioridad a a otro real decreto, de 2003, que regula las recompensas militares, podrán recibirla también.

Esta condecoración es únicamente honorífica, y Defensa lo remarca en este decreto que tendrá que aprobarse próximamente en el Consejo de Ministros. No tendrá consideración de recompensa militar ni generará ningún otro derecho que su mero uso: la concederá el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, a propuesta del Comandante del Mando de Operaciones, como reconocimiento a la participacion en operaciones en el extranjero y se anotará en la hoja de servicios de los militares, pero no computará en evaluaciones ni valoraciones. A quienes fallezcan, desaparezcan o sean repatriados con heridas o lesiones graves en el desarrollo de estas misiones internacionales se les podrá conceder la medalla de campaña con carácter extraordinario.

“Abnegación y sacrificio”
Defensa incluye incluso el diseño de la medalla, el que se puede ver en la imagen superior. Se tratará de una medalla circular de 30 milímetros de diámetro, plana, con el campo liso y los cantos rebordeados. En el anverso lucirá el aspa de Borgoña, de gules (rojo) y la corona real, junto a la leyenda “Operaciones militares y campañas”. 

En el reverso se leerá “Abnegación y sacrificio”, junto a un ramo de laurel y una palma de oro. La cinta de la que penderá la medalla será de 30 milímetros de ancho y 40 de largo, de color azul, con dos listas de 5 milímetros de anchura a los lados con los colores de la bandera de España. Sobre la cinta lucirá una placa rectangular en plaga brillante con el nombre de la operación en letras negras. Quien acumule más de una de estas medallas llevará una sola, con dos o más placas identificativas de cada campaña. (Jesús.R.G.)


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La Academia de Suboficiales crea una nueva tradición: regalar banderas de España.


Imagen de archivo de la Academia General Básica de Suboficiales.
La academia de suboficiales de Talarn, en la provincia de Lérida, celebró en su salón de actos la clausura del curso de la Enseñanza Militar para Incorporación a la Escala de Suboficiales (EMIES), correspondiente a la XLV promoción.

Hubo discursos, una lección magistral de un general en la reserva, y se entregaron cuadros de honor, menciones honoríficas y una alabarda a los alumnos con mejores resultados. En la ceremonia estuvieron presentes autoridades locales de esta zona de Cataluña, como la alcaldesa de Talarn, Inés Moré, y el presidente del Consejo Comarcal de Pallars Jussà, Constantino Aranda, a sólo dos días de las elecciones al Parlamento autonómico. Ese mismo día, pero ya fuera del salón actos, en el patio, los alumnos de la academia recibieron un obsequio. Se trató de una bandera de España, concretamente lo que se denomina una bandera de mochila o de percha. En estas páginas ya se contó esa vieja tradición del ejército español que nació en las campañas en el norte de África a finales del siglo XIX. La bandera se colocaba sobre la mochila, y el diseño era con las franjas verticales y no horizontales, con el escudo de la unidad en la franja amrilla central. La bandera colgaba de las mochilas, tapaba las pertenencias de los soldados -muchos de ellos reclutas de levas obligatorias- y en caso de que el militar muriera en campaña, se le enterraba con ella.

Algunas unidades de las Fuerzas Armadas, sobre todo del Ejército de Tierra, y asociaciones dedicadas a la Historia militar están tratando de recuperar en los últimos años esta costumbre de repartir banderas de mochila. Esa misma es la intención de la Academia General Básica de Suboficiales. En este final de curso repartieron las banderas de mochila en una ceremonia presidida por el coronel al mando de la academia, quien pretende instaurar esta entrega de banderas de España a cada alumnos como una tradición previa a la jura de bandera que tendrán que hacer los aspirantes a suboficiales. La enseña rojigualda que se les entregó es de pequeñas dimensiones, 60 cm por 80 cm. Tras recibir las banderas, los alumnos a su vez arriaron por última vez la bandera del edificio de aulas, y junto al monumento a los caíados interpretaron el toque de oración. (Jesús.R.G.)


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