miércoles, 16 de mayo de 2018

BRIGADA 2035. Un nuevo concepto para futuros conflictos.

BRIGADA 2035. Un nuevo concepto para futuros conflitos

En los próximos años, el Ejército de Tierra deberá actuar en entornos impredecibles, dinámicos, inestables y de creciente complejidad. Esto, unido a los rápidos avances tecnológicos, la posibilidad de acceso a tecnologías de uso civil y militar, por parte de potenciales adversarios y amenazas, así como la hiperconectividad, gran influencia y omnipresencia de los medios de comunicación y redes sociales, obliga a una evolución en el concepto de sus brigadas —unidad de combate referente de las fuerzas operativas terrestres—. En este sentido, las futuras Brigadas se dotarán de las capacidades necesarias como un Sistema de Combate Integral, es decir, adquiriéndose todas ellas de forma global. La Brigada 2035 es el modelo que se está diseñando para la adaptación del Ejército español al entorno operacional que se prevé en el horizonte de ese año. En este nuevo modelo, la definición de las tecnologías a integrar, la organización, las tácticas o los procedimientos para el combate requieren de un proceso de experimentación. 

Para ello se ha designado a la Brigada “Rey Alfonso XIII”, II de la Legión, como Brigada Experimental (BRIEX) 2035, responsable de ejecutar las actividades de experimentación que faciliten el diseño de la brigada de ese año. La elección de la Brigada de la Legión ha venido determinada porque dispone de un campo de maniobras y tiro en la base “Álvarez de Sotomayor” en Viator (Almería) —donde se ubica el Cuartel General de la unidad— y está próxima al Mando de Adiestramiento y Doctrina, con sede en Granada. Además, los demostradores tecnológicos que se usarán estarán fundamentalmente basados sobre el Vehículo 8x8, cuyas primeras unidades sustituirán al actual BMR, en dotación en dicha Brigada. La fase de experimentación se iniciará en noviembre de 2018 y su finalización está prevista, una vez alcanzados los objetivos, en el segundo semestre de 2019. La característica principal de la Brigada 2035 es que estará basada en la tecnología, lo que le permitirá disponer de una mayor potencia de combate con menor número de personal -unos 2.800 militares aproximadamente-.


Prueba de proyectos tecnológicos
Por eso, durante la fase de experimentación se probarán diferentes proyectos tecnológicos, como los ya mencionados VCR 8X8, así como otros equipos y sistemas que puedan recibirse antes de noviembre de 2018, y durante el periodo de experimentación. Igualmente, se hará uso de los sistemas de simulación de combate disponibles. Al finalizar esta fase de experiencias se elaborará el Plan de Transición, que permitirá iniciar el proceso de adaptación de las actuales brigadas al concepto Brigada 2035. Este se irá activando secuencialmente, sin que ninguna de las unidades adquiera un perfil diferenciado o privilegiado sobre las demás por el orden seguido en su implantación, o cualquier otra circunstancia, porque, en el futuro, de lo que se trata es de que todas las Brigadas sean aptas para su empleo en todo el espectro del conflicto —tanto en entornos lineales como no lineales—, interoperables con otros ejércitos aliados e integrables en la Fuerza Conjunta.

La transformación del Ejército, un proyecto colectivo.
Previamente a la fase de experimentación se ha establecido un Centro de Estudios Fuerza 2035 en la División de Planes (DIVPLA) del Estado Mayor del Ejército (EME) y se ha constituido el Grupo de Trabajo Fuerza 2035, presidido por el jefe de la DIVPLA. Este cuenta con vocales permanentes de las diferentes Divisiones del Estado Mayor del Ejército y de su Secretaría General, así como con la aportación de los diferentes Mandos de la Fuerza, Apoyo a la Fuerza y otros elementos del Cuartel General del Ejército (CGE) que se han determinado, además de la Unidad Militar de Emergencias y el Gabinete del Jefe de Estado Mayor del Ejército.

Células de Apoyo Por su parte, en el nivel básico, los Mandos de la Fuerza, Apoyo a la Fuerza y elementos del CGE que se determinen constituirán, con carácter permanente, Células de Apoyo a los estudios Fuerza 2035 y Brigada Experimental. 

La Fuerza Terrestre (FUTER), con el apoyo de los diferentes Mandos a través del anteriormente mencionado Grupo de Trabajo, será responsable de la elaboración del Plan de Experimentación. Los distintos Mandos apoyarán a FUTER en el planeamiento y dirección de la experimentación. El jefe de FUTER, por su parte, ejercerá la dirección del proceso de experimentación que será ejecutado por la Brigada de la Legión. Para ello organizará un Grupo de Trabajo que elaborará el Plan de Experimentación, con participación del Mando de Canarias, Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad, Mando de Apoyo Logístico del Ejército, Mando de Adiestramiento y Doctrina, Inspección General del Ejército, Fuerza Logística Operativa y Jefatura de los Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica. Además, el jefe de FUTER contará con el apoyo del Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) en la dirección del proceso de experimentación, en particular en lo relativo a doctrina, incorporación de lecciones aprendidas y proyectos de investigación nacionales y de los países del entorno. 

Asimismo, el MADOC asegurará el empleo de los campos de maniobras y tiro y centros de adiestramiento necesarios para la ejecución de las actividades de experimentación y, por último, establecerá un elemento de apoyo para la obtención de lecciones aprendidas en la BRILEG. En el caso del Mando de Apoyo Logístico, este elevará propuesta de un Plan de I+D+i, con proyectos a realizar con el horizonte 2035. El calendario de trabajos propone que la composición de las Células de Apoyo del escalón básico no se dilate más allá del próximo 31 de mayo. La fase experimental se iniciará el 1 de noviembre y su finalización está prevista el 31 de diciembre de 2019. De los resultados de esta fase experimental se obtendrá un Plan de Transición y, en paralelo a todo lo anterior, el EME desarrollará, durante 2018, los estudios necesarios que permitan definir las Brigadas de Apoyo al Combate y las Brigadas de Apoyo Logístico al Combate, que completarán los estudios, en el horizonte 2035, de las capacidades terrestres.

ASÍ SERÁ LA NUEVA BRIGADA  (POR FUNCIONES DE COMBATE)

APOYO LOGÍSTICO
La variedad de posibles escenarios pondrá a la logística ante retos contrapuestos. En unos se deberá apoyar a una fuerza dispersa en grandes espacios y con una amenaza también dispersa, difusa, discontinua y cambiante; y en otros, será necesario enfrentarse a un enemigo similar a las fuerzas propias, con capacidad de interferir en la maniobra logística mediante los fuegos y la degradación de los sistemas de información y telecomunicaciones.
La necesidad de concentrar los recursos humanos y materiales disponibles en las unidades de combate requerirá reducir al mínimo la huella logística. Para ello es imprescindible afrontar la racionalización de todas las fases de ciclo logístico y contar con un sistema integrado de información logística.

La capacidad de autodiagnóstico de los materiales, la predicción de averías, la simplificación de la tareas de mantenimiento, la mejor cualificación del personal, la disponibilidad de sistemas tutoriales o de “telemecánica”, la posibilidad de generar localmente piezas de repuesto por impresión 3D, así como la robotización y automatización, permitirán reducir la cantidad de personal requerido en tareas de mantenimiento y para operaciones tales como la conducción, preparación de cargas y su manejo. Por otra parte, la previsible dispersión de las unidades, las dificultades de evacuación y la necesidad de reducir las bajas propias, obligarán a disponer de mayores capacidades de estabilización a vanguardia. Para ello será necesaria la cualificación del personal, desde el combatiente al personal facultativo, pasando por figuras como el “paramédico”, así como la disponibilidad de medios técnicos y sustancias activas, y sistemas tutoriales y de telemedicina.

INTELIGENCIA
La evolución tecnológica hará posible un aumento muy significativo del número de sensores en el campo de batalla y esto aumentará la dificultad de integración de la información. Los avances en inteligencia artificial dotarán de mayores niveles de autonomía a los sensores, lo que permitirá el empleo de enjambres de sensores o de redes de enjambres. Otros medios con una importancia creciente serán los de obtención por fuentes abiertas (incluyendo las redes sociales) o la identificación biométrica. Además, serán necesarios sensores específicos para el combate en el subsuelo en zonas urbanizadas. Los sistemas de inteligencia artificial serán, en este aspecto, críticos para facilitar la gestión de la información, análisis, fusión y diseminación de Inteligencia.

MANDO
Se requiere de un sistema de mando y control que integre en tiempo útil todas las funciones de combate, proporcionando una única y actualizada visualización de la información operacional relevante (Common Operational Picture). El desarrollo de medios CIS para soportar el sistema de mando y control deberá permitir el establecimiento de puestos de mando reducidos, móviles y con baja firma electromagnética, que garanticen el enlace en cualquier situación.

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La Brigada 'Rey Alfonso XIII', II de la Legión, ha sido designada Brigada Experimental 2035

MANIOBRA
La movilidad y autonomía de los vehículos permitirá a las unidades actuar dispersas, simultaneando más puntos de presencia, así como concentrarse rápidamente para concentrar efectos cuando sea necesario. La protección y supervivencia del personal embarcado en las plataformas terrestres será una característica fundamental, por lo que será necesario combinar los blindajes con sistemas de detección (activos y pasivos), neutralización y destrucción contra todo tipo de amenazas. La irrupción de vehículos autónomos y semiautónomos será fundamental para mejorar la supervivencia de las unidades, ya que sustituirán a los combatientes en tareas para los que son más aptos (apoyo, reconocimiento y sensorización, e incluso portando ciertas armas de apoyo), multiplicándose así la potencia de combate.

  • Influencia en el entorno: En el futuro será crítico integrar la maniobra terrestre con la del ámbito de la información, por lo que las fuerzas deberán disponer de unidades específicas. Dicha maniobra se materializará, desde los niveles más bajos del nivel táctico, gracias a equipos operativos específicos que engloben actividades PSYOPS (operaciones psicológicas), CIMIC (cooperación cívico-militar) y de comunicación. El futuro Regimiento de Operaciones de Información, que se creará antes del 1 de enero de 2019, facilitará los equipos necesarios para materializar la maniobra de la información en el nivel brigada y batallón, mediante equipos que integren los tres tipos de actividades, entre otras. Habrá que contar con estas capacidades en el adiestramiento de la Brigada Experimental antes del 1 de enero de 2019. Por otra parte, el apoyo desde la retaguardia (reach-back) permitirá la realización de productos y análisis desde territorio nacional.
  • Acción en el ciberespacio: La ciberguerra será una creciente amenaza cada vez más letal, que aumentará sus efectos en la medida que avancen los sistemas CIS de mando y control. La acción en el ciberespacio contribuirá a materializar la maniobra en el ámbito de la información.
  • Movilidad y contramovilidad: La Unidad de Zapadores de la Brigada debe disponer de capacidades modulares, de manera que puedan apoyar a las diferentes unidades de maniobra, manteniendo la capacidad de apoyo al conjunto de la Brigada. Para poder aumentar esta capacidad, sin aumentar el personal, se deberán integrar diferentes avances tecnológicos en las secciones de Zapadores.

FUEGO
Las fuerzas terrestres deberán poder integrar los fuegos conjuntos en la maniobra. Además, en 2035, seguirá siendo crucial disponer de fuegos específicos terrestres, por su capacidad de prestar apoyo continuado las 24 horas del día, todos los días de la semana. Las unidades de apoyo de fuegos deberán ser capaces de actuar, simultáneamente, en beneficio de varias pequeñas unidades y de concentrar los efectos cuando así se requiera. En cuanto a la integración de los fuegos, en el elemento de apoyo de fuegos (FSE) del Batallón, se producirá la integración de los fuegos de artillería, mortero o helicóptero. Al menos en el nivel Brigada se contará, además, con un equipo JTAC (Joint Tactical Air Controler) que proporcionará el control de ataque terminal. Respecto al empleo de la energía electromagnética con propósito ofensivo, se requerirá de sistemas tecnológicamente avanzados que permitan desarticular los sistemas enemigos cuando sea necesario.

PROTECCIÓN
En el ámbito de la amenaza aérea, además de aviones y helicópteros, se prevé un auge en los RPAS (Sistema Aéreo Pilotado de forma Remota) y “slow movers” (avionetas, ultraligeros, etc.); así como cohetes, morteros, proyectiles de artillería y misiles tierra-aire de pequeño tamaño (RAM). Los agrupamientos tácticos tendrán sistemas que neutralicen la amenaza RPAS y que proporcionen una defensa activa contra RAM. Además, las fuerzas terrestres dispondrán de unidades de defensa antiaérea de baja y muy baja cota. La integración de sistemas de misil y cañón dotará de mayor protección a la Brigada.

Por otra parte, también es necesario disponer de la capacidad C-IED (contra artefactos explosivos improvisados) hasta los niveles más bajos. En el futuro, la capacidad C-IED deberá disponer de mayor flexibilidad, en cuanto a sus medios, para adaptarse a los cambios en los procedimientos y técnicas. La proliferación de la amenaza NBQ-R (especialmente la biológica y química) implicará disponer de capacidades de detección mejorada, con detectores hasta nivel combatiente. Las plataformas necesitarán protección frente a NBQ-R y contaminantes ambientales o industriales, al operar en zonas urbanizadas. Las pequeñas unidades deberán poder realizar una primera descontaminación. Será necesario disponer de equipos ligeros de guerra electrónica para contribuir a la protección de la fuerza en situaciones de contacto con el enemigo. (Jesús.R.G.)


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Compañía TAR, la punta de lanza de la Armada.

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Llevan horas sin moverse, controlando cuerpo y mente, hombro con hombro, equipados con el traje de camuflaje. El binomio de tiradores de precisión sabe que cuanto más se muevan, más se exponen al enemigo, que de su fortaleza física y mental depende el éxito de la operación y que, una vez efectuado el tiro, deben tener clara la vía de salida. 

Todo lo han planeado antes, en un trabajo arduo, de mucho tiempo. Uno de ellos porta un fusil de precisión con alcance de hasta 2.200 metros, usado contra vehículos y el otro, contra personal, con una distancia de 1.200 metros. Aunque en este caso están realizando un ejercicio de adiestramiento, los tiradores de precisión cada vez son más demandados para participar en misiones internacionales, por ello, como el resto de la treintena de infantes de Marina que componen la Compañía de Reconocimiento y Adquisición de Blancos (o TAR, por sus siglas en inglés: ‘target, acquisition, reconnaissance’), su entrenamiento es diario. Esta compañía se encuadra en el batallón de Cuartel General de la brigada de Infantería de Marina ‘Tercio de Armada’, situada en San Fernando. Su labor callada, de cuerpo de élite en continua formación y alistamiento, pasa prácticamente desapercibida a pesar de que son la vanguardia de este cuerpo de la Armada Española.

La Compañía TAR se creó hace seis años, en 2012, como consecuencia de la integración de la antigua Unidad de Reconocimiento en el batallón de Cuartel General. Heredera, a su vez, de la Unidad de Operaciones Especiales, que en 2009 se trasladó a Cartagena para formar, junto a la Unidad de Buceadores de Combate, la Fuerza de Guerra Naval Especial. «Cada batallón de desembarco del Tercio de Armada tiene su propia sección de reconocimiento, el equivalente, un paso por encima, es que el general necesita una compañía con capacidades ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento), que somos nosotros», explica el teniente coronel FranciscoGuerrero Mayor, jefe de la Compañía TAR.
«Entre nuestros cometidos se incluye el reconocimiento de playa previo a los desembarcos anfibios», para informar de las características de la misma y guiar a las «primeras olas de embarcaciones», detalla el capitán Manuel Cerdido, que se encarga de administrar la Compañía, compuesta por una sección de apoyo, otra sección a pie, que incluye un pelotón de tiradores de precisión y dos secciones motorizadas.

Terrestre, aéreo o naval
La Compañía TAR tiene capacidades de observación y reconocimiento, adquisición de blancos y control del apoyo de fuegos y movilidad, incluyendo la inserción o extracción de personas mediante técnicas específicas como paracaidismo, buceo, embarcaciones o spie-rig (método rápido de extracción de personal en helicóptero a través de cuerdas). Para ello, dispone de material «numeroso y variado», aseguran. La sección motorizada está dotada de tres vehículos Uro Vamtac ST5, de los que se prevé adquirir más debido a su buen resultado y capacidades, así como Hummer, vehículos ligeros y remolques para embarcaciones. De estas últimas tienen varios modelos «es un medio de inserción con motor de 25-30 caballos, que puede ser lanzada plegada desde un helicóptero tanto de día como de noche y llevar entre seis y ocho personas, dependiendo del equipo que éstas porten», cuenta el cabo primero Ángel Rico, cuyo cometido es hacer de enlace entre cabos y soldados y el resto de la cadena de mando de la Compañía TAR. Asimismo, cuentan con equipos de buceo autónomo con ordenador y brújula. Y es que, los buceadores de esta compañía del Tercio de Armada se adiestran de forma periódica, al menos una vez al mes, con la Unidad de Buceo de Cádiz, situada en la Estación Naval de Puntales.

Para los saltos paracaidistas disponen de paracaídas de apertura automática (que se abre accionado por una cuerda que se engancha al helicóptero antes de saltar) y manual. «Todos son plegados por un plegador que tiene un curso de formación específico, excepto el de apertura manual, que cada uno pliega el suyo», explica el cabo Miguel Márquez, encargado del mantenimiento de los paracaídas. Además, la compañía tiene material de escalada y equipo específico para adiestramiento invernal. Así como equipos de comunicación en cifrado con un alcance ilimitado y cámaras de fotos y vídeo con capacidad diurna y nocturna y alcance de hasta un kilómetro y medio. Y, por supuesto, con un amplio abanico de armamento, desde pistolas, subfusiles, escopetas, ametralladoras pesadas y medias o fusiles de precisión. «Dependiendo de la misión se elige qué armamento utilizar y con qué configuración, como visores de precisión, holográficos, linternas o infrarrojos», puntualiza el sargento Raúl Gil, suboficial de uno de los equipos operativos y encargado, junto con otro suboficial y dos tenientes, de planear el adiestramiento de los componentes de la compañía.

Y es que el adiestramiento en esta unidad de élite es continuo. Tanto es así que cuentan con un plan mensual en el que se especifican todas las maniobras y que va cambiando en función de los ejercicios que se van organizando y en los que participa la compañía, tanto a nivel nacional como internacional, por lo que también elaboran un plan semanal específico. Solo durante el último año la Compañía TAR ha participado en numerosos ejercicios y maniobras, entre las que destacan el ejercicio ‘Woodex’, en Italia, dentro de la de la Fuerza de Desembarco Hispano-Italiana (SILF); el ejercicio ‘Long Precision’, de tiradores de precisión y organizado por el Ejército de Tierra; ejercicios de adiestramiento paracaidista (sobre tierra, mar, diurnos, nocturnos, en apertura manual o automática), en colaboración con la US Navy en la Base Naval de Rota; ejercicios de tiradores de precisión en Cerro Muriano (Córdoba), Álvarez de Sotomayor (Almería) y Campo de Maniobras de la Sierra del Retín y en ejercicios anfibios y terrestres integrados en la Brigada de Infantería de Marina, como ‘Flotex’, ‘Marfibex’ o ‘Adelfibex’. 

«Creo que es la compañía más activa del Tercio de Armada», afirma el teniente coronel Guerrero, «está constantemente preparándose para cumplir sus cometidos». Además, destaca la alta especialización de su personal, que en una parte viene destinado y, en otra seleccionado entre los miembros del Tercio de Armada. «Una vez al año hacemos un proceso de captación y un pequeño curso de tres semanas», explica el jefe de la Compañía TAR. «Cogemos a lo mejorcito que hay, gente voluntaria, ya que este es un destino muy exigente tanto física como psíquicamente», puntualiza. Unos profesionales que ahora esperan la oportunidad de participar en misiones internacionales, para lo que se preparan sin descanso.


Fuente: http://www.lavozdigital.es/

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