viernes, 28 de septiembre de 2018

Las armas del futuro que quiere el Ejército español.


El objetivo es «aprovechar las tecnologías desarrolladas en el ámbito civil que puedan ser de aplicación en proyectos de interés para el Ministerio de Defensa». Con esta premisa, la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) convocó el pasado verano un proceso de selección de proyectos de I+D susceptibles de ser incluidos en el ámbito del Programa de Cooperación en Investigación Científica y Desarrollo en Tecnologías Estratégicas (COINCIDENTE) y «que satisfagan una necesidad real o potencial» de las Fuerzas Armadas.

Son ocho los programas en los que los dos Ejércitos y la Armada han puesto más interés en esta edición, entre los que destacan las armas láser, las municiones guiadas o los drones submarinos antiminas. Armas casi del futuro ya existentes en otros Ejércitos y con las que España no sólo no quiere quedarse atrás, sino también impulsar la industria nacional para no comprarlas fuera. Pero no son los únicos programas que interesan y hay otros que se han quedado fuera «por las posibilidades de financiación», tal y como asegura el teniente coronel Juan Manuel González del Campo, jefe de la Unidad de Prospectiva y Estrategia Tecnológica de la DGAM. Según explica, «teníamos una lista de 15 tecnologías en las que estábamos muy interesados, pero tuvimos que reducirla». Y entre ellas estaban «la realidad aumentada o nuevos sensores de estrés o de olfato para explosivos», añade.

Su deseo sería que estas convocatorias fuesen anuales, aunque para ello es necesario un presupuesto estable. De esta forma se daría ese importante impulso a la industria nacional civil, pues «con sólo un pequeño empujón pueden ser de aplicación militar». Y es que, tal y como explica el teniente coronel, «ahora la tecnología civil va más adelantada, aunque los requisitos militares son más exigentes y estrictos, sobre todo en el ámbito de las comunicaciones». Y esas tecnologías las buscan en las universidades o centros de investigación, en pequeñas y medianas empresas y en grandes compañías. De hecho, el Ministerio de Defensa financiará parte de los programas seleccionados: hasta en un 80 por ciento en el caso de los centros universitarios y personas físicas; el 60 por ciento en el caso de Pymes y hasta el 30 por ciento si se trata de programas desarrollados por grandes empresas. Como máximo, Defensa aportará a cada proyecto unos 500.000 euros.

Estas son las ocho tecnologías que han despertado el interés de las Fuerzas Armadas:
1. ARMAS DE ENERGÍA DIRIGIDA MEDIANTE LÁSER DE ALTA POTENCIA
Las armas del futuro que quiere el Ejército español

Se trata de una tecnología muy versátil dirigida a la neutralización de drones o para abatir cualquier tipo de objetivo gracias a un rayo de fotones invisible que se dispara a la velocidad de la luz. Entre sus ventajas está la precisión del apuntamiento, para minimizar los daños colaterales, o la reducción de la huella logística respecto a la munición convencional. González reconoce que «ya hay aliados que cuentan con ella y nosotros no tenemos nada, porque nuestra base tecnológica es muy baja en este tema».
Son «sistemas con un enorme potencial cuyo uso podría generalizarse a largo plazo», por lo que también buscan impulsar esta tecnología a nivel nacional. Como ejemplo, cita el cañón láser (LaWS) desarrollado por la Armada de Estados Unidos y que ya opera con éxito en una fragata.

2. TECNOLOGíAS APLICABLES AL GUIADO DE MUNICIONES
Los Ejércitos buscan cada vez más precisión. Y es que, la munición convencional no guiada «no es apta para algunos escenarios debido al elevado riesgo de daños colaterales, tanto en las unidades propias como en terceras partes no combatientes», afirma la DGAM, que tiene claro que «la convencional acabará restringiéndose». Por ello, se buscan municiones con sistemas de navegación y guiado para posicionar y localizar el objetivo. En este punto, el teniente coronel reconoce que «en España tenemos muy buena munición, pero compramos los sistemas de guiado fuera». En la actualidad, sólo los helicópteros «Tigre» del Ejército de Tierra cuentan con cohetes de 70 mm guiados, pero con este proyecto se quiere abarcar toda la tipología de munición, salvo los misiles, destaca González. Y, sobre todo, contar con «un proyecto nacional de munición inteligente para lograr la independencia tecnológica» en este ámbito.

3. ROBÓTICA APLICADA A MISIONES MILITARES
Las armas del futuro que quiere el Ejército español

El proyecto se centra en sistemas tripulados remotamente: terrestres (UGV), navales de superficie (USV) y submarinos (UUV). Hay interés por avanzar en estos sistemas por su seguridad, prestaciones y versatilidad. Por ello, se buscan varias tecnologías. Por un lado, se quiere convertir las plataformas tripuladas existentes en remotas y dar con una solución aplicable a un convoy de vehículos que funcione de forma sincronizada y que pueda combinar vehículos tripulados y no tripulados. 

La intención es, con la mente puesta en los vehículos sin conductor, proteger al combatiente, sobre todo en las misiones de aprovisionamiento logístico, «que es cuando realmente te expones», explica González. O para análisis de zonas contaminadas. Junto a esto, también hay interés en mejorar los sistemas terrestres, las capacidades antiminas de los robots submarinos o desarrollar tecnologías destinadas a drones navales de superficie para vigilancia y defensa de zonas costeras.

4. DETECCIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE EXPLOSIVOS IMPROVISADOS EN ENTORNOS TERRESTRES Y NAVALES
Las armas del futuro que quiere el Ejército español

Si bien las Fuerzas Armadas reconocen los avances en detección de artefactos explosivos improvisados (IED), hacen hincapié en que estos sistemas de detección anticipada no ofrecen la madurez necesaria. En este punto, hacen referencia a los explosivos improvisados acuáticos (WBIED), esto es, vehículos marinos de superficie con cargas explosivas contra buques o zonas portuarias.
Por ello, Defensa quiere mejorar las capacidades de detección de IED terrestres con sistemas más pequeños o que puedan instalarse en drones. Pero también en el medio marino para, por ejemplo, proteger un buque o un puerto. Sería un vehículo autónomo que patrullase de forma automática e identificase una intrusión o un explosivo. Por último, hay interés en tecnologías de inhibición personal portátil para neutralizar artefactos activados remotamente.

5. MEJORA DE LOS SISTEMAS DE PROTECCIÓN PASIVA DEL COMBATIENTE Y de LAS PLATAFORMAS MILITARES
Las armas del futuro que quiere el Ejército español

Para dotar a los efectivos y sus vehículos de mayor protección, se buscan materiales para obtener nuevos blindajes que aumenten la resistencia a impactos y explosiones. También hay interés en que, sin aumentar el peso o perder ergonomía, se desarrollen nuevos materiales para los chalecos. El teniente coronel explica que «hay materiales como fibra de vidrio, de carbono o grafeno que con unas aleaciones sí que aligeran el peso, mejorando o manteniendo los efectos de protección».

6. ALERTA Y PROTECCIÓN FRENTE A AMENAZAS NRBQ
El objetivo es detectar a distancia y en tiempo real nubes de agentes químicos, biológicos o radiológicos. La DGAM ve «primordial» conseguir sistemas que permitan vigilar, reconocer y monitorizar grandes áreas contaminadas, pero a día de hoy no existen soluciones adecuadas. Los militares demandan materiales más seguros y ergonómicos para los equipos individuales, pues los actuales son pesados y no transpiran. Y avisa: Hay margen de mejora.

Se buscan tecnologías para detectar a distancia aerosoles biológicos para proteger infraestructuras o equipos móviles para determinadas zonas. El área de detección deseable es de cientos de metros. También hay interés en desarrollar redes de sensores inalámbricos, pequeños, desechables, conectados y que consuman poco para vigilar y monitorizar zonas contaminadas. Lo preferible es que puedan ser lanzados desde drones para no exponer al personal. Por último, incluyen trajes de protección NRBQ de última generación, con nuevas funcionalidades como detección, alerta y autodescontaminación.

7. SOLUCIONES INNOVADORAS EN CIBERDEFENSA
La idea es aprovechar los avances en ciberseguridad relativos a detección, protección, recuperación y resiliencia frente a un ataque. Y la DGAM centra su interés en la protección de dispositivos móviles frente a la guerra electrónica o ciberamenazas y en sistemas que detecten por adelantado patrones de ataque para reducir los daños en los sistemas. Además, se quiere avanzar en la simulación de un entorno combinado de operaciones militares y cibernéticas.

8. SISTEMAS INTELIGENTES DE ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN
Las armas del futuro que quiere el Ejército español

Se quieren aplicar los últimos avances en inteligencia artificial, big data, análisis de información y representaciones visuales a problemas militares. Por un lado, para inteligencia y mando y control, para tomar una decisión a tiempo. Por otro, para mantenimiento predictivo, sensorizando vehículos y plataformas. El objetivo es desarrollar proyectos para analizar fuentes abiertas y explotar automáticamente grandes volúmenes de datos de sensores.


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El Estado Mayor fija el norte de España como una de las prioridades de la defensa aérea.

El Estrecho de Gibraltar siempre ha sido visto como una prioridad estratégica en cuanto a los planes de defensa aérea del Estado Mayor. Sin embargo, en los últimos años el norte de España quien ha ido ganando protagonismo. No es casual, explican fuentes militares a Confidencial Digital, que estos días se esté poniendo a prueba todo la operatividad del sistema de vigilancia aérea en el tercio norte de la península, concretamente en la zona geográfica del Cantábrico Oriental. Este viernes finalizan las maniobras ‘Eagle Eye’ dirigidas por el Mando de Defensa y Operaciones Aéreas (MDOA), en las que han participado seis aviones F-18 del Ala 15 -provenientes de la base de Zaragoza-, la fragata F-101 ‘Álvaro de Bazan’ y alrededor de 600 militares desplegados en Cantabria y Vizcaya. También se han desplegado efectivos y material de artillería antiaérea -dependiente del Ejército de Tierra-, con una batería de misiles ‘Mistral’ del GAAA II/71, una batería de misiles ‘Hawk’, otra de misiles NASAM y una última de ‘Aspide, pertenecientes al GAAA II/73 de Cartagena. 

El objetivo de las maniobras ha sido la puesta a prueba de la coordinación en la defensa aérea del norte de España, así como la simulación de misiones aéreas defensivas en respuesta a incursiones de aeronaves no identificadas en el espacio aéreo español. El norte cobra importancia para el Estado Mayor Cabe recordar, como apuntan fuentes militares próximas a la organización de estos ejercicios, que en los últimos años se han producido algunos incidentes relacionados con la defensa aérea en esta zona de España. Recurdan, concretamente, el vuelo de dos bombarderos rusos Tu-160 ‘Blackjack’ a apenas 100 millas de Bilbao. Una maniobra que fue seguida por la OTAN desde el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas de Uedem (Alemania) y de Torrejón de Ardoz, y que provocó el un ‘scramble’ de dos F-18 en la base de Zaragoza. Según informó ECD por aquellos días, en el Ejército del Aire -versión compartida por otras naciones que presenciaron el suceso- se sospechaba que los dos ‘Cisnes Blancos’ estaban poniendo a prueba algún sistema de guerra electrónica nuevo. Estas aeronaves pasaban por aquellos años por un reservado programa de mejoras técnicas impulsado por el Ministerio de Defensa ruso. 

Dos meses después, un caza Su-35 ruso volvió a aparecer en los radares españoles a la altura de Gijón. El CAOC da orden de salir a su encuentro a dos F-18 armados -uno procedente de Zaragoza y otro de Torrejón, según confirmó oficialmente Defensa a ECD- , que consiguen darle alcance en la zona marítima de Galicia. Aquel vuelo llega hasta la vertical de Rota, donde el aparato da media vuelta y emprende su viaje de vuelta hacia el Mar del Norte. El aparato llevaba apagado el identificador IFF que permite a otra aeronave saber si está ante un amigo o enemigo. No hubo comunicación alguna, pero en el Ejército del Aire se extendió rápidamente la teoría de que el caza estaba “pinchando radares”. Es decir, poniendo a prueba la defensa aérea del litoral español -y el alcance de su ‘visión’-. “El norte ha estado tranquilo en las últimas décadas, pero no se puede negar que la situación ha cambiado” admiten fuentes militares del Aire. “Hay que darle un enfoque geográfico integral a la defensa aérea de España. En el norte también pasan cosas, y desde hace un tiempo es una prioridad para el Estado Mayor” aseguran. (Jesús.R.G.)


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Una unidad de élite de la Artillería Antiaérea española, en uno de los mayores ejercicios de la OTAN.

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El Grupo SAM HAWK I/74 de San Roque (Cádiz), perteneciente al Regimiento 74 del Mando de Artillería Antiaérea, hará historia con una aportación principal a la defensa antiaérea de los cielos de Noruega. Lo hará en el ejercicio internacional de la OTAN Trident Juncture 2018, uno de los mayores de la alianza atlántica realizados hasta ahora. La Unidad de élite RAAA 74, punta de lanza de la Artillería española, participará en octubre y en noviembre, durante 45 días, en unos ejercicios que se desarrollarán en el país escandinavo para comprobar la capacitación de las distintas unidades de la OTAN que tomarán parte en esta misión, así como la coordinación entre todas ellas. 

En este ejercicio participarán unos 50.000 efectivos de entre todos los países componentes de la OTAN, de los cuales unos 150 serán los españoles que ayer fueron despedidos del acuartelamiento de San Roque. Será uno de los mayores ejercicios de la OTAN de los últimos años con fuerzas aéreas, terrestres, marítimas, de operaciones especiales y anfibias. Más de 120 aeronaves, 70 buques y 10.000 vehículos tomarán parte en este ejercicio, que se llevará a cabo en las áreas circundantes del Atlántico Norte y el Mar Báltico, incluida Islandia, y el espacio aéreo de Finlandia y Suecia. Desde Defensa se asegura que el hecho de que se haya seleccionado a una Unidad de Artillería Antiaérea española para este evento constituye un hito histórico «y aún más para este Grupo, que vuelve a hacer historia en la Artillería Española y, muy probablemente, dentro de la OTAN», se afirma. (Jesús.R.G.)


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