sábado, 23 de febrero de 2019

Almte. Urcelay: "Estamos trabajando para que España pueda dotarse con el F-35".


 

La Armada tiene claro que España deberá comprar el caza de combate F-35 de Lockheed Martin en la próxima década, si quiere mantener su capacidad anfibia. El almirante José Luis Urcelay, Segundo Jefe del Estado Mayor de la Armada, explica en una amplia entrevista a Infodefensa.com que los aviones de combate Harrier estarán operativos hasta el año 2030, no obstante -añade- se piensa en el futuro y ya está en marcha un estudio en colaboración con el Ejército del Aire para la adquisición del F-35, que ha sido presentado al Estado Mayor de la Defensa (Emad).
El almirante actualiza a lo largo de la conversación prácticamente todos los grandes programas en los que está involucrada hoy en día la Armada: el helicóptero NH90; renovación de los cazas Harrier; la fragata F-110 y el submarino S-80. Además habla de otros proyectos como la modernización de los helicópteros SH-60B en los próximos años.


En cuanto a las aeronaves de ala fija, ¿en qué estado se encuentran los Harrier?
La Armada Española tiene un eminente carácter expedicionario basado en la proyección del poder naval sobre tierra a través de la Infantería de Marina. En la conducción de operaciones anfibias es fundamental disponer de un elemento aéreo que no sólo proporcione protección a las operaciones en tierra sino que sea capaz de intervenir con precisión allá donde sea necesario. Por otro lado, no hay que olvidar el valor estratégico que una aviación de ala fija embarcada proporciona a España, teniendo en cuenta que no muchas marinas actualmente disponen de esta capacidad. El Harrier se va a mantener
operativo hasta 2030, pero es necesario prever su sustitución para asegurar la continuidad de las capacidades que proporciona esta plataforma.


¿La Armada sigue apostando por el F-35 de cara al futuro?
El ala fija es absolutamente imprescindible para mantener la capacidad anfibia. En el mundo hay varios países que están operando los aviones Harrier y todos tienen previsto sustituir estas aeronaves por el F-35. En 2030, la Armada se habrá quedado sola operando el Harrier. Por lo tanto, necesitamos otro avión embarcable de despegue y aterrizaje vertical que pueda operar desde el Juan Carlos I y la única opción que existe es el F-35 modelo Bravo, que utilizan los infantes de marina de EEUU, y que emplearán en el futuro países como Italia o Reino Unido. Estamos trabajando en todo el proceso conceptual para llegar a una situación en la que España pueda dotarse de estas aeronaves.


El Ejército del Aire parece apostar por el Eurofighter para sustituir los cazas F-18, ¿esto deja a la Armada sola en un futuro programa de compra del F-35?
Si hay que ir solos, iremos solos, ahora el Harrier solo está en servicio en la Armada. El caza de combate F-35 es el mejor que hay en el mundo por muchos motivos. Es una aeronave adelantada a las plataformas europeas que entendenemos que también sería de utilidad para el Ejército del Aire. El proceso conceptual ha comenzado de la mano del Ejército del Aire, apostando por soluciones imaginativas como un sostenimiento compartido e incluso dotaciones mixtas, como ya existen en los aviones de patrulla marítima. Un primer documento ya ha pasado por el Estado Mayor de la Defensa (Emad) que ha visto la necesidad y ahora hay que buscar soluciones. En el caso de la Armada, se necesita un lote similar al que tenemos ahora de Harrier, es decir, unos 12 o 15 aviones. (Jesús.R.G.)

Fuente https://m.forocoches.com/

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El encargo de las cinco fragatas F-110 despeja el futuro de Navantia-Ferrol.

Con una tasa de paro que en la última década ha llegado a superar el 25%, Ferrol encara el próximo 2019 con optimismo. El Consejo de Ministros firmará mañana la esperada orden de ejecución de las cinco fragatas F-110 que construirán los astilleros públicos de Navantia. El encargo, retrasado por el Gobierno en varias ocasiones, supondrá diez años de empleo estable para el sector naval en una ciudad muy dependiente de sus astilleros. Además, permitirá a la empresa pública modernizar sus instalaciones y cumplir su plan estratégico para garantizar la viabilidad de la compañía en el futuro.

El delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada desde La Coruña y la ministra de Defensa, Margarita Robles, desde Madrid, realizaron esta mañana el esperado anuncio. La construcción de las fragatas, calcula el Gobierno central, supondrá una inversión de 4.325 millones de euros hasta 2032 y la generación de 7.000 empleos. Unos 1.300 puestos serán de la plantilla de la empresa, 2.100 de las auxiliares y el resto de otros sectores a través de la cadena de suministro. «Es el mayor encargo desde las F-100», celebra Marcelino Amado, responsable de naval del sindicato CiG. Desde que a finales de 2010, abandonase la ría ferrolana la fragata «Cristóbal Colón», la última de las cinco que conformaban la serie F-100, encargadas también por el Ministerio de Defensa, la actividad en las gradas de Navantia-Ferrol comenzó a decaer. Muchos operarios de las auxiliares perdieron sus empleos y pese a lograrse algún nuevo contrato en los astilleros públicos, el naval se sumó en una profunda crisis de la que empieza finalmente a despertarse. El alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, confía que la nueva carga de trabajo ayude a la «recuperación de los más de 6.000 puestos perdidos en las auxiliares» en los últimos años, informó Efe.


Pero el impacto se notará en toda la industria naval gallega. Óscar Gómez, gerente del Clúster del naval, Aclunaga, explica que actualmente existen unas 200 empresas vinculadas a la construcción de barcos en toda Galicia. «Nos podríamos poner en 250 o 280, es una noticia muy importante», subraya. Para Gómez la construcción de las fragatas, que se realizará mayoritariamente en Ferrol, dará estabilidad a Navantia para poder buscar en los mercados internacionales nuevos contratos. «Esta estabilidad tiene que servir para que la compañía pueda crecer y llevar a cabo su plan estratégico», incide. Marcelino Amado, de la CIG, explica que Navantia ha prometido que el contrato de las fragatas supondrá la «modernización» del astillero, con la construcción de un nuevo dique y la implantación de las últimas tecnologías. «Esperemos que cumpla su palabra», advierte.

Retrasos
El encargo que se materializará mañana llevaba años encima de la mesa sin acabar de concretarse.

El Ejecutivo de Rajoy había prometido que se firmaría la orden a finales de 2017, pero después anunció que la rúbrica llegaría en el primer semestre de 2018. Tras el desembarco de Pedro Sánchez en La Moncloa, el socialista ratificó su compromiso con las fragatas en el primer encuentro que mantuvo con Feijóo. En ese momento, aseguró que la orden de inicio se daría antes de que acabe el presente año. Tanto el delegado del Gobierno, Javier Losada, como el líder del PSdeG, Gonzalo Caballero destacaron que Sánchez había cumplido con su palabra. «A Galicia le va mejor con Pedro Sánchez, tanto a empleados como a empresas, las universidades o la propia Navantia», subrayó Losada. Caballero criticó que el PP «tuvo replegado ese proyecto durante años» en los que estuvo en el Gobierno, mientras debatía sobre qué tipo de misiles deberían incorporar estos buques. «Que expliquen por qué tenían tantos intereses en esa cuestión», sostuvo, en referencia a las informaciones que apuntan a que se trataron de adaptar a los que suministraba una empresa en la que había sido ejecutivo el exministro Morenés.

Pero desde la bancada popular, tanto el presidente de la Xunta como el secretario general del PPdeG defendieron el trabajo del Ejecutivo de Rajoy para poder llevar adelante el proyecto. «El presupuesto del Gobierno de España tiene 250 millones de euros para las fragatas desde el primer instante en el que se presentó en el Congreso. Desde junio se podría haber firmado ese contrato. Si hay retrasos no será responsable quien salió del Gobierno quince días después de aprobar el presupuesto», aseveró el presidente autonómico tras la reunión del Consello de la Xunta. Para Miguel Tellado ha sido fundamental la presión realizada por el Ejecutivo gallego en la consecución del encargo. De no haber sido por ella, afirma, «Sánchez habría cometido un nuevo agravio con Galicia y habría dejado en el aire esta inversión». Tellado apunta que «el Gobierno de Mariano Rajoy hizo la parte más difícil», al elaborar el proyecto y dotarlo de presupuesto. «Sin embargo, Sánchez ha retrasado lo más fácil todo lo que ha podido y poniendo todo tipo de excusas», asevera. (Jesús.R.G.)

Fuente https://www.abc.es/

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