miércoles, 3 de abril de 2019

El Curso de Operaciones Especiales para miembros del Ejército instruye en la detención de terroristas del Daesh.


La bandera del Daesh, en el ejercicio del Curso de Operaciones Especiales.

Militares españoles de Operaciones Especiales entran en una vivienda, detienen a los ocupantes del piso, registran las habitaciones y encuentran un laboratorio de artefactos explosivos, material informático y en la pared una bandera negra con letras árabes en blanco: el emblema del Daesh, el autoproclamado (y ahora desalojado de su poder territorial) Estado Islámico de Iraq y Siria. La escena se desarrolló recientemente, y en España: concretamente, en Jaca (Huesca). Pero no fue una operación antiterrorista real, para desmantelar una célula yihadista en nuestro país, sino que se trató de un ejercicio del Curso de Operaciones Especiales.

En el curso 2018/2019 se celebra la edición número 63º del Curso de Operaciones Especiales. Los militares que están realizando dicho curso inauguraron, el pasado 21 de marzo, un polígono de ejercicios TEO (Technical Exploitation Operation) destinado precisamente a servir de escenario para la formación de los militares de Operaciones Especiales, según explican a Confidencial Digital desde la Jefatura del Mando Adiestramiento y Doctrina (MADOC), encargado de estos cursos.

La bandera negra del Daesh
Laboratorio de explosivos de la célula terrorista.

El polígono cuenta con once salas-escenario y un par de aulas para las clases teóricas. En el ejercicio del que se adjuntan fotos en esta noticia, los alumnos del Curso de Operaciones Especiales asaltaron una base o piso franco de lo que parece ser una célula yihadista, por esa bandera negra del Daesh colgada en una pared. El Ejército español ha estado en los últimos años cerca de los combates contra los terroristas del Daesh, durante su misión en Iraq para formar y entrenar a las fuerzas armadas de ese país y que éstas fueran capaces de derrotar a los yihadistas.

A miles de kilómetros de Iraq, durante su instrucción en Jaca los militares que están formándose en el Curso de Operaciones Especiales practicaron el acceso a una vivienda ocupada por terroristas yihadistas. El escenario se recreó con una gran fidelidad, y con detalles que permiten ver cómo se plantea el Ejército de Tierra una operación de sus grupos de Operaciones Especiales contra miembros del Daesh que, por ejemplo, pudieran estar preparando un atentado en España.

Ollas bomba activadas por teléfonos móviles
Ejercicio antiterrorista del Curso de Operaciones Especiales.

Desde el Mando de Adiestramiento y Doctrina explican a ECD que la finalidad del polígono de ejercicios en Jaca es “instruir al personal en la recogida de muestras que sirvan como prueba ante un juez siguiendo la adecuada cadena de custodia”, dentro del ya mencionado Curso de Operaciones Especiales. En este caso, esas salas sirvieron para recrear, por ejemplo, un laboratorio de explosivos. Ese laboratorio se recreó con unos bidones en un rincón, como los que sirven para guardar los componentes con los que grupos terroristas elaboran sus coches bomba: por ejemplo, sería el caso de la célula que atentó en Cataluña en agosto de 2017 y que, por una explosión en su escondrijo, no pudo atentar con grandes cantidades de explosivos que estaba preparando con bombonas de butano y distintos elementos químicos.

Llaman la atención algunos detalles más. Sobre la mesa se ven los preparativos de un artefacto explosivo que la irrupción de los militares españoles habría interrumpido. Hay una olla a presión de la que salen muchos cables, alguno de los cuales conecta con un teléfono móvil antiguo. Las ollas como recipientes donde introducir sustancias explosivas (como dinamita) han sido utilizadas por todo tipo de grupos terroristas, desde ETA en sus atentados con coche bomba en España hasta, más recientemente, las distintas ramas y células inspiradas en Al Qaeda en ataques por todo el mundo, incluido Estados Unidos. En cuanto a los teléfono móviles como mecanismo detonador, el caso más claro en España es el de las bombas colocadas por los terroristas yihadistas en la masacre del 11 de marzo de 2004 en los trenes de Cercanías de Madrid: las mochilas bomba fueron activadas con teléfonos móviles.

Ya en otras salas de este polígono de ejercicios se ven lo que parecen ser manuales de instrucciones sobre teléfonos móviles u otros aparatos electrónicos. También hay sobre una mesa algo similar a un pequeño cohete de color naranja. Los militares participantes en el ejercicio también revisan e inspeccionan numerosos ordenadores, de sobremesa y portátiles, y unos mapas.


Un poligono para Operaciones Especiales
Curso de Operaciones Especiales.

Todo este entrenamiento lo realizan los alumnos del Curso de Operaciones Especiales, que va ya por su edición número 63. En esta edición, como se ha dicho, han estrenado en el Acuartelamiento San Bernando de Jaca -donde está la sede de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales- un polígono TEO, diseñado para realizar esos ejercicios Technical Exploitation Operation que tienen como objeto formar a los militares en la búsqueda, recogida y explotación técnica de información y evidencias durante sus intervenciones. Eso incluye, por ejemplo, obtener datos biométricos de sospechosos y enemigos, información de documentos, explotación de teléfonos móviles y de otros dispositivos electrónicos para obtener información de ellos... También aprenden a identificar elementos usados en la fabricación de explosivos, como precursos químicos. Todo con objeto de conseguir información útil para las misiones de las unidades de Operaciones Especiales.

Desde el Mando de Adiestramiento y Doctrina explican a ECD que este nuevo polígono, por el momento, sólo lo pueden utilizar las unidades de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire. En él se van a impartir a partir de ahora el curso TEO a nivel nacional a todo el personal de Operaciones Especiales de los tres ejércitos. Apuntan también que se reservarán plazas para formar en Jaca a componentes de unidades de Operaciones Especiales de países aliados. En el Curso de Operaciones Especiales que transcurre ahora mismo, y cuyos alumnos realizaron el ejercicio explicado, hay actualmente 25 alumnos: cinco de la Armada, tres del Ejército del Aire y 17 pertenecientes al Ejército de Tierra.

Entrenamiento frente a terroristas
Cabe señalar que la amenaza terrorista, y específicamente del Daesh y de otros grupos yihadistas, es uno de los escenarios en los que periódicamente se entrenan las unidades de operaciones especiales. Por ejemplo, en los últimos años el Grupo de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra (los comúnmente conocidos como ‘boinas verdes’) han realizado ejercicios y simulacros diversos en este sentido.

En un caso, se ejercitaron en la liberación de civiles secuestrados por terroristas en un edificio en España; aquí incluso contaron con la participación del GAR o Grupo de Acción Rápida, la unidad de élite de la Guardia Civil. También han llegado a entrenar una incursión en un país extranjero, en helicópteros, para rescatar de manos de un grupo terrorista a españoles que hubieran sido secuestrados, en una compleja operación con efectivos de Operaciones Especiales y de otras unidades de las Fuerzas Armadas.

Fuente: https://www.elconfidencialdigital.com/

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El Ejército del Aire también vigila el espacio.

 Radar ‘Spanish Space Surveillance & Tracking Surveillance Radar’ (S3TSR), ubicado en la base aérea de Morón

El 27 de marzo India derribó con un misil un satélite propio de órbita baja, 270 km, durante la ‘Mission Shakti’. Esto convierte al país asiático en el cuarto del mundo en demostrar su capacidad anti-satélites, después de que China, Estados Unidos y Rusia lo hicieran anteriormente. Este prueba confirma el riesgo de que el espacio exterior se convierta, en el futuro, en un ámbito de confrontación y muestra la necesidad de las Fuerzas Armadas españolas, bajo el liderazgo del Ejército del Aire, de disponer de una capacidad de conocimiento de la situación espacial. El radar ‘Spanish Space Surveillance & Tracking Surveillance Radar’ (S3TSR), ubicado en la base aérea de Morón, pudo confirmar el derribo e identificar fragmentos de basura espacial generados durante el tiempo de vuelo sobre la península Ibérica, alrededor de las 12:43 horas locales. 

Fue el único sensor europeo capaz de obtener medidas de los fragmentos ocasionados por la prueba anti-satélite India. Aún faltan datos por confirmar, pero se sabe que se trata del satélite Microsat-R, de unos 740 kg, que fue lanzado el 24 de enero. Varias horas después de la destrucción del satélite, el número de objetos en órbita, debido a la fragmentación, rondaba los 270. La basura espacial generada se desintegrará en la atmósfera terrestre durante las próximas semanas. Con la finalidad de obtener información más precisa de la fragmentación, el ‘Spanish Space Surveillance & Tracking Operations Centre’, unicado en la base aérea de Torrejón (Madrid), continuará programando observaciones de los restos del satélite cada vez que sobrevuelen la península, modificando para ello su objetivo habitual de observación. (Jesús.R.G.)

Fuente: http://www.ejercitodelaire.mde.es/

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Las fragatas F-102 y F-105 operan con la Marina Real británica.


Las fragatas con base en Ferrol Cristóbal Colón (F-105) y Almirante Juan de Borbón (F-102) salieron de Glasgow para comenzar el ejercicio Joint Warrior 191, coordinado por la Marina Real británica. El adiestramiento multinacional se llevará a cabo hasta el 11 de abril y forma parte de un programa de ejercicios realizados por fuerzas terrestres, aéreas, buques de guerra y submarinos en aguas de Escocia.

Los dos buques españoles de la clase F-100 operarán ahora junto a unidades británicas, alemanas, francesas, belgas, danesas, estadounidenses, irlandesas, turcas, polacas y noruegas. El objetivo de las maniobras es «proporcionar escenarios con amenaza aérea, submarina y de superficie realistas, donde realizar adiestramientos colectivos avanzados que permitan trabajar en el futuro en agrupaciones multinacionales».

En Cádiz
Otra unidad con base en el Arsenal Militar, el buque logístico BAC Cantabria (A-15), salió también a la mar en el marco del ejercicio anfibio de la Armada GRUFLEX-19, en aguas de Cádiz. El Cantabria zarpó de Ferrol el pasado 26 de marzo con rumbo a la base naval de Rota, desde donde se coordina el adiestramiento. Su cometido en las maniobras es proporcionar material y combustible a la Fuerza. De hecho, ya puso a prueba sus capacidades con un ejercicio de aprovisionamiento vertical con la 3ª Escuadrilla de Aeronaves. El GRUFLEX-19 se desarrolla hasta el 5 de abril en aguas de la bahía de Huelva, en el campo de tiro de Médano del Loro, golfo de Cádiz, la citada base de Rota y el campo de adiestramiento de la Sierra del Retín.

Son más de 1.450 los efectivos movilizados de los tres Ejércitos, con tres barcos, doce aeronaves y 78 vehículos. Según destaca la Armada, este ejercicio «sirve a las unidades para adiestrarse periódicamente en operaciones anfibias; para mantener la capacidad de proyección de una fuerza en tierra desde la mar; operaciones de ayuda humanitaria y respuesta en situaciones de crisis». Una vez finalizadas las maniobras, en el tránsito de regreso a Ferrol, el Cantabria transportará material diverso desde la base naval de Rota hasta el Arsenal ferrolano, donde está previsto que regrese el día 8 de abril. Facilitará así el intercambio de material entre estas dos sedes de la Armada.

El Atalaya, en pruebas
El patrullero de altura Atalaya (P-74) encara al fin su vuelta a la actividad tras varios meses de obras en los astilleros locales de  Navantia. Ayer fue sometido a unas pruebas para comprobar el estado de la planta propulsora y eléctrica, a fin de que se encuentre en óptimas condiciones para afrontar sus futuros compromisos.

Cuarto y último buque de la clase Serviola, la construcción del Atalaya se inició en diciembre de 1989 en la antigua Bazán de Ferrol y fue entregado a la Armada el 29 de junio de 1992. Tiene base en la estación naval de A Graña y opera directamente a las órdenes del Jefe del Mando de Acción Marítima de Ferrol. El P-74 presenta una eslora (largo) de 68 metros y una manga (ancho) de 10,33 metros. La dotación que le corresponde es de 48 personas. (Jesús.R.G.)

Fuente: https://www.lavozdegalicia.es/

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