sábado, 24 de febrero de 2018

España se propone ocupar el vacío militar que dejará el Reino Unido en la UE tras el Brexit.

El buque  L-51 'Galicia' junto a otras unidades de la Operación Atalanta. El buque L-51 'Galicia' junto a otras unidades de la Operación Atalanta.
El Brexit no sólo supone la pérdida de poder político y económico del Reino Unido en la Unión Europea. También implica dejar un vacío militar en una Política Común de Seguridad y Defensa en la que Londres nunca creyó demasiado.
El Gobierno ya ha dado pasos hacia ello. La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, envió el pasado mes de enero una carta a la Alta Representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, ofreciendo a España como nueva sede para el cuartel general de la Operación Atalanta.
De Londres a Rota
Actualmente, el cuartel general se encuentra en Northwood, a las afueras de Londres.  Desde allí se gestionan todas las operaciones que la Unión Europea lleva a cabo en aguas del Índico para proteger a las flotas civiles de la piratería en la zona. Y la propuesta española pasa por traerlo a la base naval de Rota tras el Brexit.

No es un proceso fácil. Italia y Francia también compiten por acoger este cuartel general, aunque en círculos militares se otorgan bastantes opciones de éxito a la candidatura española. Pero tras este movimiento hay una estrategia más amplia: una oportunidad para que España asuma buena parte del peso militar que tiene Reino Unido sobre la Unión Europea. Y España está preparada para ello. Así lo entiende al menos el capitán de navío Rafael Arcos Palacios, en un análisis de las ‘Consecuencias estratégicas para España del Brexit’, publicado en el último número de ‘Cuadernos de Pensamiento Naval’, una publicación oficial del Ministerio de Defensa que elabora la Escuela de Guerra Nava de la Armada.
El liderazgo de Francia
Según este análisis, la salida del Reino Unido de la UE deja sola a Francia como protagonista en materia de defensa de la Unión Europea. Pero por otra parte supone un avance hacia la implantación de la Política Común de Seguridad y Defensa que Londres había frenado por sistema. En ese sentido, con el Brexit el Reino Unido deja vacantes varios órganos de mando de gran valor en cuestión de prestigio y visibilidad. Uno de ellos, la comandancia operacional de la Operación Atalanta y la Althea –la misión de la UE para Bosnia y Herzegovina-. Y España aspira a conseguir ambas.

Sobre todo, explica el capitán de Navío Arcos Palacios, porque “España es el único país europeo que tiene acreditada preparación y experiencia en alistar Cuarteles Generales aliados” en tierra –Bétera-, aire –CAOC de Torrejón- y naval –el Headquarters Commander Spanish Maritime Forces- En definitiva, España debe sacar partido de su apoyo decidido –con aportación de medios y efectivos- y sostenido en el tiempo hacia la necesidad de que la Unión Europea disponga de capacidad de respuesta autónoma en materia de defensa y seguridad. (Jesús.R.G.)


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