viernes, 13 de abril de 2018

El Mando de Operaciones incorpora el Crossfit como entrenamiento de alta intensidad.

El CrossFit, más que una disciplina deportiva, es un sistema de entrenamiento basado en la repetición de ejercicios a alta intensidad. Y es, posiblemente, el deporte más practicado en estos momentos en los gimnasios españoles. La disciplina también ha tenido un alto grado de aceptación entre las Fuerzas Armadas españolas, encabezadas por el Mando de Operaciones Especiales: se acaba de convertir en la primera unidad militar en conseguir su afiliación como ‘box’ homologado. CrossFit es en sí una marca, una empresa estadounidense que permite impartir este tipo de entrenamientos en aquellos gimnasios (o ‘box’) que cumplan una serie de requisitos. Y el MOE acaba de conseguirlo.

Para conseguir la afiliación como box militar, el MOE necesitaba tres requisitos: demostrar que el box se encuentra en una base militar, que cuenta con entrenadores formados en esta modalidad (actualmente dispone de diez) y que no cobra por sus entrenamientos. Con esta especie de homologación, los militares del Mando de Operaciones Especiales podrán participar en competiciones que se organizan cada año a nivel mundial, en busca del atleta más completo del mundo. Por sus especiales características, el CrossFit es muy valorado entre los miembros del MOE, ya que les permite entrenar su resistencia cardiovascular, física y mental, sus reflejos, velocidad, potencia, fuerza y precisión. Condiciones concretas que necesitan para sus misiones. Conozca en el siguiente vídeo cómo es una competición (extraoficial) de CrossFit (en el Regimiento Soria 9, en Fuerteventura): (Jesús.R.G.)


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Luz al final del túnel para el S-80: las pruebas del sistema AIP han resultado “positivas”.

Prototipo del submarino S-80.
Los problemas encontrados durante la fase de diseño y construcción del submarino incluso traspasaron las fronteras de España. Tal y como contó El Confidencial Digital, el programa ‘Grandes Fracasos de la Ingeniería’, que se emite en la televisión británica, llegó a incluirlo entre las ‘chapuzas’ más sonadas a nivel mundial.

Sin embargo, a la luz de las noticias que han ido surgiendo en el último año, el proyecto parece ir encaminándose hacia una consecución más o menos ‘feliz’. Se prevé que Navantia finalice el primero de los buques en 2021, y sea entregado a la Armada a finales de ese año. Las previsiones apuntan a que, tras las pertinentes pruebas de mar y certificaciones, el submarino sea plenamente operativo en el horizonte de 2023. A ello contribuirá el desembolso extra de 1.500 millones de euros que ha previsto el Ministerio de Defensa, lo que eleva el coste total hasta los 3.685. Fondos que cubrirán el sobrecoste que han provocado los retrasos y contratiempos hallados durante la fase de producción.
Los fallos del AIP
Uno de los más graves, aparte del fallo de diseño que afectaba a la flotabilidad del buque, fueron los defectos encontrados en el sistema de propulsión AIP, el mayor avance tecnológico que llevaba aparejado el proyecto inicial. Este sistema se basa en una pila de combustible alimentada por hidrógeno generado en base a bio-etanol, y permite básicamente que el submarino se propulse sin necesidad de obtener oxigeno de la superficie, ya sea emergiendo o mediante ‘snorkel’. Este avance supone grandes capacidades operativas, ya que permite al submarino permanecer sumergido durante unos 13 días ininterrumpidos. Un plus determinante para un buque de concepción furtiva, y que convertiría al S-80 en el submarino con mayor autonomía en inmersión del mundo –exceptuando los buques de propulsión nuclear, obviamente-. Tras múltiples problemas en el proceso de desarrollo de los prototipos, he incluso cambios drásticos en la dirección del programa y en las empresas que se encargaron de ello, el sistema parece que se encamina hacia una resolución positiva.

A finales de 2017, la firma Técnicas Reunidas inició una serie de pruebas con un prototipo reducido de tamaño del sistema AIP. Y según ha podido saber El Confidencial Digital de fuentes muy cercanas al proyecto, las pruebas han resultado “positivas”. Los datos obtenidos de las pruebas, según estas voces, apuntan a la “viabilidad” del sistema, que ahora deberá ser desarrollado durante los próximos años a tamaño real. Se instalarán en la tercera y cuarta unidad de la familia S-80, mientras que el S-81 y el S-82 equiparían un sistema de propulsión diesel-eléctrico convencional. Fuentes de la Armada, pertenecientes al arma submarina, aseguran que en la marina española se han recibido estas primeras noticias del avance en el sistema AIP con “relativo optimismo”. No se quiere lanzar las campanas al vuelo, pero hay quien sostiene que los S-80 empiezan a ver la luz al final del túnel. (Jesús.R.G.)

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Luz verde a las cinco corbetas de Navantia.

Mohammed bin Salman, heredero saudí, suscribió este jueves en Madrid un acuerdo para la compra a España de cinco buques de guerra, un contrato de 2.000 millones de euros. A lo largo del día, el Príncipe saudí se reunió sucesivamente con el Rey Felipe VI, la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Durante su visita, ambos países firmaron varios memorandos de acuerdo en cinco ámbitos: cultura, ciencia, empleo, transporte aéreo y defensa. 

El punto clave de la visita de 24 horas a Madrid fue el acuerdo sobre la venta de España a Arabia Saudí de cinco corbetas, un tipo de buque de guerra más ligero que la fragata y que será fabricado por la empresa pública española Navantia. Dicho acuerdo de entendimiento fue suscrito por Mohammed bin Salman, también ministro de Defensa del país, y su homóloga María Dolores de Cospedal. 

Clave para San Fernando 
Estos convenios son claves para la viabilidad a medio plazo de los astilleros de San Fernando, donde se construirían las corbetas, y también para los de Ferrol (A Coruña), se sumaría un acuerdo sobre adiestramiento entre las Armadas de los dos países para el manejo de los buques. Un portavoz del ministerio español de Defensa precisó que se trata de un «acuerdo de intenciones entre gobiernos de cara a la próxima venta que va a hacer Navantia de 5 corbetas a Arabia Saudí por 2.000 millones de euros». La firma del contrato en firme podría ocurrir «en las próximas semanas», según Defensa. 

El portavoz añadió que esto «garantiza trabajo durante bastantes años» a los deficitarios astilleros españoles, aunque no pudo precisar cuántos empleos se esperan. La compra de armamento ha sido un punto clave durante la gira que Bin Salmán efectuó desde hace más de un mes por Egipto, Reino Unido, Estados Unidos y Francia. De Londres se llevó un protocolo de acuerdo para la compra de 48 aviones de combate Eurofighter Typhoon, y de Estados Unidos la autorización de la administración Trump para contratos de armamento con Riad por valor de más de 1.000 millones de dólares. En cuanto a España, una vez se cierre el acuerdo con Navantia, se sumará a dos importantes contratos obtenidos en Arabia Saudí: la línea de alta velocidad entre las ciudades santas de La Meca y Medina, construida por un consorcio español, y el metro de Riad, en cuya construcción participan las españolas FCC y Typsa. Precisamente, en el plan estratégico de internacionalización para 2018-2020 elaborado por el ministerio español de Fomento, Arabia Saudí es uno de los 26 «países de interés». 

Según el documento, España está muy pendiente del plan de inversión en infraestructuras de transporte anunciado por Arabia Saudí para los próximos 10 años, que conlleva inversiones de 32.000 millones de euros. El príncipe está promoviendo un ambicioso plan de modernización del país, conocido como «Visión 2030», con el que quiere flexibilizar las estrictas costumbres del país, donde impera el wahabismo, una visión rigorista del islam, y reducir su dependencia del petróleo potenciando otros sectores, entre ellos las infraestructuras, los transportes y el ocio. Como parte de ese esfuerzo reformador, el heredero saudí estuvo de gira durante cerca de un mes en Estados Unidos, Reino Unido y Francia, desde donde viajó a España. La visita a Madrid, de poco más de 24 horas, buscó también preservar la relación personal de la monarquía saudí con la española, después del estrecho acercamiento propiciado por Juan Carlos, padre de Felipe VI y jefe del Estado español entre 1975 y 2014. El rey Felipe ya estuvo en enero de 2017 en Arabia Saudí y también a comienzos de 2015, cuando falleció el anterior monarca, Abdalá.

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