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jueves, 13 de abril de 2017

La decadencia de la Armada británica, y por qué aún nos aplastaría en caso de conflicto.

Foto: El buque 'HMS Ocean' de la Armada británica. (Foto: Wikimedia Commons)

La tensión entre España y Reino Unido por la disputa de Gibraltar ha alcanzado un nuevo punto álgido en los últimos días. Desde que el 'tory' Michael Horward afirmara que estarían dispuestos a ir a la guerra con tal de defender sus derechos sobre Gibraltar, el intercambio de declaraciones entre representantes de ambos países no ha dejado de gotear. 

Todo va camino de quedarse en una anédota más, pero muchos se han preguntado qué ocurriría en caso de conflicto armado entre España y Reino Unido. Hoy, más de 200 años después de la batalla de Trafalgar, sigue existiendo un enorme desequilibrio en la tecnología militar en manos de ambos países. La historia de enfrentamientos militares entre Inglaterra y España se remonta muchos siglos atrás. Al principio Castilla (y luego España) tendió a prevalecer, como en la batalla de La Rochelle de 1372, o incluso a arrasar, como en la de la Isla de Flores en 1591; aunque a partir del intento de invasión de la Gran Armada en 1588 la tendencia fue en el otro sentido. Hubo, sí, victorias aisladas como la de Blas de Lezo contra la flota de invasión británica de Cartagena de Indias en 1738 o el desembarco de Pensacola en Florida en 1781, pero la historia es inexorable. La culminación se produjo en la batalla de Trafalgar, en 1805, cuando la Armada española aliada con Napoleón encaja una derrota que fue el inicio de su decadencia final. 

La invasión de la Península, la alianza con los ingleses y la posterior pérdida del imperio americano al mismo tiempo que el Imperio británico se expandía hicieron que el siglo XIX culminara con un desequilibrio clamoroso que se extendió hasta bien entrado el XX. Ni en la Primera Guerra Mundial ni en la Segunda hubo duda ninguna sobre la supremacía militar aplastante de Reino Unido sobre España. Las cosas han cambiado. Las fuerzas armadas británicas no han dejado de reducir su capacidad desde el final de la Segunda Guerra Mundial mientras que las españolas, desde el regreso de la democracia, no han dejado de reforzarse. Pero la brecha entre ambos países continúa. Reino Unido sigue disponiendo del quinto ejército del mundo, al que dedica un presupuesto de alrededor de 60.000 millones de euros anuales, cerca del 2% del PIB que tiene comprometido con la OTAN, mientras que España ronda la decimoctava posición por gasto, con un presupuesto de unos 14.000 millones, la mitad del porcentaje de PIB al que se comprometió. El balance militar es quizás el más igualado entre ambos países en términos de potencia y tecnología desde hace al menos dos siglos, pero les sigue separando un gran trecho.
Royal Navy, una marina sin alas

La marina real británica quedó muy mermada tras los recortes de los presupuestos de defensa a partir de 2010 por la crisis. Reino Unido dispone ahora tan solo de un buque de asalto anfibio configurado como portahelicópteros, el 'HMS Ocean', y otros dos como buques de desembarco ('HMS Albion' y 'HMS Bulwark'), pero carece de aviones de combate navales tras la retirada de los Harrier GR9 en 2010. 'Albion' y 'Bulwark' pueden transportar y desembarcar hasta 400 infantes de marina, y hasta 830 el 'Ocean', que también actúa como buque insignia y centro de mando.

Las deficiencias están en la aviación embarcada y en la carencia de aviones de patrulla marítima tras la cancelación del programa Nimrod MRA4
La fuerza de escoltas se compone de 19 buques, aunque averías y problemas técnicos han llegado a reducir a 17 el número de unidades operativas: seis modernos destructores antiaéreos Tipo 45 (clase Daring) y 13 fragatas antisubmarinas Tipo 23 (clase Duke) que ya van mostrando su edad. Los Daring están equipados con un sofisticado radar antiaéreo Sampson como parte del sistema de misiles Sea Viper, armado con misiles de corto y medio alcance Aster 15 y Aster 30 de largo alcance. El radar puede detectar y seguir cientos de blancos a distancias de hasta 400 km, pero el sistema de lanzamiento vertical tiene tan solo 48 celdas. Las principales deficiencias están en la aviación embarcada y en la carencia de aviones de patrulla marítima tras la cancelación del programa Nimrod MRA4. 

Para resolver el problema de la aviación, se están construyendo dos portaaviones de clase 'Queen Elisabeth', que con más de 70.000 toneladas de desplazamiento y 280 metros de eslora son los buques más grandes jamás construidos por la Armada británica. Son portaaviones tipo STOVL ('short take off, vertical landing'; despegue corto, aterrizaje vertical), que tendrán un complemento operativo de alrededor de 24 F-35B, la variante VTOL del aparato estadounidense, además de helicópteros de varios tipos. Debido a los retrasos, el primero de los buques está previsto que empiece sus pruebas este año, pero la adquisición de los cazas F-35B también se está retrasando y solo han llegado cuatro; se espera contar con 24 para el año 2020, momento en el que entrará en servicio el segundo portaaviones. Para la patrulla marítima, está previsto adquirir nueve aviones P-8 Poseidon, pero la compra aún no se ha materializado. Y se están iniciando programas para reemplazar las fragatas Tipo 23 por un nuevo Tipo 26.
¿Y la Marina española?

A pesar de la retirada del portaaviones 'R11 Príncipe de Asturias', que tras 25 años de uso hubiese necesitado una importante y cara remodelación, la Armada española dispone hoy de buques como para mantener un grupo de combate equivalente con capacidad de proyección de fuerza y de desembarco de nivel al menos regional.

Forman el grupo el 'BPI Juan Carlos I' en su doble configuración, como anfibio o como portaeronaves, y sus escoltas, las cinco modernas fragatas antiaéreas F-100 clase Álvaro de Bazán y, para la lucha antisubmarina, las seis fragatas clase Santa María. Los buques de desembarco LPD 'Galicia' y 'Castilla' respaldan la capacidad anfibia y los modernos buques logísticos 'Patiño' y 'Cantabria' proporcionan la capacidad de aprovisionamiento en combate para operaciones remotas y persistentes. En el apartado de medios aéreos, incluso cuenta con ventaja, al disponer de 12 aviones VSTOL Matador II, además de varios tipos de helicópteros antisubmarinos y de transporte.

El peor desequilibrio se da en el arma submarina: la Royal Navy cuenta con siete submarinos nucleares de ataque
El peor desequilibrio se da en el arma submarina: la Royal Navy cuenta con siete submarinos nucleares de ataque, cuatro de la clase Trafalgar y tres de la nueva clase Astute, más grandes y que reemplazarán uno a uno a los Trafalgar. Ambas clases pueden disparar misiles de crucero Tomahawk además de torpedos pesados Spearfish. El reemplazo de los Trafalgar por los Astute se ha retrasado por problemas de desarrollo, demoras y sobrecostes, provocando que se extienda el uso de los buques más antiguos; esto ha llegado a provocar que en momentos puntuales ninguno de los submarinos estuviese en patrulla.

En la marina española, los retrasos en el desarrollo del submarino de producción propia S-80 con propulsión AIP ('air independent propulsion') han forzado a realizar una nueva carena de los tres submarinos S-70, clase Galerna, que son los únicos operativos. Estos buques entraron en servicio en los años ochenta y ya deberían haber sido retirados. Se planea reemplazarlos por 4 S-80 cuando este diseño esté operativo.
La Royal Air Force (y sus multiplicadores)

La legendaria RAF de la Segunda Guerra Mundial es hoy una fuerza aérea mucho más pequeña, pero aún más que respetable, cuya espina dorsal está formada por 141 modernos cazabombarderos Eurofighter Typhoon respaldados por 81 antiguos pero letales Panavia Tornado GR4 especializados en ataque al suelo. Ambos tipos de aparatos están dotados de la última tecnología y disponen de tripulaciones capaces y entrenadas con experiencia de combate reciente (aparatos desplegados en Chipre actúan sobre Siria atacando al Daesh). Además, la RAF cuenta con 10 aviones no tripulados MQ-9 Reaper. Los despliegues están respaldados por una flota de transporte que incluye 8 Boeing C-17A Globemaster, 14 Airbus A-400M y 24 C-130J Hercules, así como 60 helicópteros pesados Chinook. Las fuerzas aéreas españolas están bien provistas de cazabombarderos F-18 (86 en servicio, 12 ex-US Navy de un estándar inferior) y cazas Eurofighter Typhoon (47 operativos, al menos 12 más almacenados por razones fiscales). En cuanto al armamento, el Ejército del Aire cuenta con misiles aire-tierra de crucero Taurus, antirradar Harm, antibuque Harpoon y de ataque al suelo Maverick. Además, hay bombas guiadas por láser y GPS del sistema Paveway complementando a bombas ‘tontas’.
Para el combate aéreo se cuenta con misiles aire-aire IRIS-T y Sidewinder para distancias cortas, y AMRAAM y Sparrow para intermedias; para las distancias largas se va a incorporar en breve el MBDA Meteor para los Typhoon. En cuanto a transportes, hay operativos 13 CASA C-295, 10 CASA CN-235, 7 CASA c-212 (uno de guerra electrónica, seis de transporte) y seis C-130 Hércules, a los que sumar cinco KC-130 de reabastecimiento en vuelo. Los Hércules serán reemplazados por 14 A-400M de los 27 adquiridos, de los cuales se ha entregado ya uno. La principal ventaja de la RAF en este campo, números aparte, está en los aparatos de segunda línea diseñados para multiplicar la capacidad de sus aviones de combate primarios. Así, dispone de 14 aviones de reabastecimiento en vuelo Airbus Voyager basados en el Airbus A330 MRTT, y de seis Boeing E-3D AWACS de alerta temprana y control. Además cuenta con dos aparatos de captura de datos y guerra electrónica RC-135W Rivet Joint (un tercero llegará este año). Al aumentar la capacidad de vigilancia y control y el radio de acción de los aviones de combate, este tipo de activos aumenta significativamente la capacidad de combate real.

En la Fuerza Aérea española no quedan en servicio reactores de reabastecimiento en vuelo, tan solo cinco KC-130 Hércules y los nuevos A-400M
En la Fuerza Aérea española, una vez retirados los 707, no quedan en servicio reactores de reabastecimiento en vuelo, tan solo cinco KC-130 Hércules y los nuevos A-400M que se vayan incorporando. Se baraja la posibilidad de adquirir hasta tres Airbus A330 MRTT especializados. También hay una gran escasez de aviones de guerra electrónica tras la retirada en 2015 del Boeing B707 351C apodado ‘La Reina del Espectro’; quedan tan solo un C-212 adaptado que se usa como entrenador y un Falcon 20E. Al mismo tiempo el país carece de capacidad propia de alerta temprana aerotransportada (AWACS) fuera de los aparatos compartidos con los demás países de la OTAN, que es dudoso intervinieran en un conflicto entre dos países de la alianza.
Ejército de Tierra: pequeño, pero efectivo

Tradicionalmente, el ejército de tierra en Reino Unido ha sido una fuerza limitada en tamaño y con esencia expedicionaria acostumbrada a ir donde hiciera falta, desde los dominios coloniales a los campos de Portugal, España, Francia, Flandes u Oriente Medio. Compensando su tamaño, el ejército de tierra tiene fama de ser muy profesional y técnicamente competente. La base son las fuerzas acorazadas basadas en 249 carros de combate Challenger 2 y más de 2.000 vehículos blindados de los tipos CVR (T), Warrior y Bulldog. El Challenger 2 está considerado como uno de los mejores carros de combate del mundo sobre todo en lo que se refiere a protección de sus tripulantes. Armado con un cañón de 120 mm de ánima rayada y dos ametralladoras, lleva blindaje compuesto tipo Chobham de segunda generación (con elementos cerámicos) y puede aceptar blindaje reactivo. Se ha publicado que en combate en Irak un Challenger 2 encajó ocho cohetes anticarro RPG-7 y un misil MILAN sin daños para los ocupantes.
Los CVR (T) son pequeños vehículos de combate sobre orugas de reconocimiento, ligeros y transportables por avión; hay numerosas versiones con diverso armamento incluyendo misiles anticarro. Incorporados a partir de los años setenta, están cerca del fin de su vida útil. Los Warrior son transportes blindados de personal/vehículos de combate de infantería diseñados para llevar a los soldados al punto de contacto y apoyarles con fuego de su cañón automático de 30 mm o sus ametralladoras de 7,62 mm. Llevan blindaje de aluminio y pueden recibir kits de mejora, que usan habitualmente en combate. Los Bulldog tienen funciones similares a los CVR (T) y los Warrior, pero son más antiguos; están siendo reemplazados pero aún se emplean. El ejército británico ha invertido también en más de 1.600 vehículos tipo MRAP contra emboscadas de las familias Mastiff, Jackal, Foxhound y Husky para emplearlos en tareas de patrulla en Irak y Afganistán.

Las fuerzas blindadas españolas están bien provistas de carros de combate y vehículos de combate de infantería gracias al Programa Coraza
En cuanto a artillería, disponen de 117 L131 AS-90 autopropulsados de calibre 155 mm y 126 cañones ligeros remolcados L118 de 105 mm, complementados por 50 sistemas lanzacohetes GMLRS de fabricación estadounidense. Se trata de un sistema muy letal para blancos de área como baterías artilleras a distancias de hasta 40 km; como complemento, los británicos adquirieron 18 sistemas de cohetes Exactor, pods de misiles Spike-NLOS israelíes montados en vehículos M-116 que sirven para eliminar con gran precisión blancos a hasta 26 km de distancia. Para la protección antiaérea se cuenta con 24 sistemas de alcance medio Rapier y más de 200 Starstreak de corto alcance; el ejército británico no dispone de misiles antiaéreos de medio y largo alcance. Además, hay una variada serie de vehículos especializados y de transporte ligero.
La tecnología española en tierra

Las fuerzas blindadas españolas están bien provistas de carros de combate y vehículos de combate de infantería gracias al Programa Coraza que incorporó MBTs alemanes Leopardo 2E (219) y 24A (108, 53 almacenados) y desarrolló junto con Austria los Pizarro (261 ejemplares). En blindados sobre ruedas hay 131 Vehículos de Exploración de Caballería VEC M1 y 84 cazacarros Centauro. La artillería cuenta con obuses autopropulsados y se dispone de varios sistemas de defensa antiaérea de corto alcance Mistral 1; de alcance intermedio 36 MIM-23 Hawk (diseñados en los años sesenta), 13 Selenia Aspide (integrados con cañones Oerlikon en el sistema Toledo) y cuatro baterías NASAMS II; y de largo alcance con capacidad antimisil hay tres baterías del MIM-104 Patriot adquiridas de segunda mano a Alemania. Para las misiones de mantenimiento de la paz hay 150 vehículos resistentes a minas MRAP RG-31 Nyala y 346 Lince. 

En lo que se refiere a artillería, la retirada del lanzacohetes Teruel ha dejado sin lanzamisiles a las fuerzas terrestres; se ha considerado el desarrollo de un reemplazo con el programa SILAM a partir del estadounidense HIMARS, pero no hay avances. Respecto a la fuerza aeromóvil, Reino Unido cuenta con un potente puño anticarro de la mano de 50 helicópteros AgustaWestland Apache, versión local del AH-64D Apache Longbow, que van armados con misiles antitanque Hellfire y un cañón automático de 30 mm. También hay 34 AW159 Wildcat, versión mejorada del SuperLynx capaz de actuar en funciones de reconocimiento, transporte táctico y ataque a tierra; la marina cuenta con 28. Cuentan además con 34 Westland Gazelle en funciones de entrenamiento y apoyo a fuerzas especiales; los 21 Westland Lynx acaban de ser retirados del servicio. En el apartado de aviones sin piloto, el ejército británico opera 52 ejemplares del Watchkeeper WK450, con un alcance máximo de 150 km y una capacidad de carga de 150 kg. Las fuerzas aeromóviles españolas disponen de muchos menos helicópteros de ataque: hay 28 viejos MBB Bo-105 que están siendo reemplazados por Eurocopter EC-665 Tigre, de los que se han recibido 14 de los 24 adquiridos. 

En la función de transporte se dispone de 17 Boeing CH-47 Chinook, 16 Super Puma, 17 Cougar y 37 derivados del Huey que están siendo reemplazados por los nuevos Eurocopter NH-90. Y como vehículos aéreos no tripulados se dispone de cuatro IAI Searcher MkII-J/MkIII de alcance intermedio y 4 sistemas SIVA de fabricación nacional, además de alrededor de 40 RQ-11B Raven de corto alcance. Reino Unido es, además, un país nuclear que ocupa uno de los inco asientos fijos del Consejo de Seguridad de la ONU. El país dispone de una potencia de disuasión considerable en forma de cuatro submarinos nucleares de misiles balísticos intercontinentales clase Vanguard; uno de estos submarinos al menos está permanentemente en patrulla y la política actual es que vaya armado con ocho misiles con cinco cabezas cada uno proporcionando una potencia de represalia de 40 armas atómicas que pueden ser programadas para proporcionar una potencia de entre 0,3 y 100 kilotones. Las cabezas nucleares son de diseño y construcción británicas, aunque los misiles son de diseño EEUU y compartidos con la marina de aquel país. España, por supuesto, carece de armamento nuclear.
Cuando la ausencia de aviación naval se corrija, y a pesar de las deficiencias, la armada británica volverá a estar entre las primeras del mundo
En conjunto, se puede afirmar que Reino Unido dispondría, caso de llegar a lo impensable, de ventaja en términos de armamento a pesar de su actual debilidad histórica. Cabe dudar por ejemplo de que hoy la Royal Navy pudiese repetir la hazaña de las Malvinas en 1982. Pero sigue disponiendo de siete submarinos nucleares de ataque cuyas tripulaciones están consideradas de élite a nivel mundial y sus fuerzas armadas son modernas y disponen de armamento contundente y una tradición de siglos.

Cuando la ausencia de aviación naval se corrija, y a pesar de las deficiencias, la armada británica volverá a estar entre las primeras del mundo. La RAF es una fuerza poderosa y equilibrada muy bien dotada de aparatos de respaldo, y como el ejército británico tiene experiencia bélica reciente. Cabe destacar las tradición y el espíritu de cuerpo de las unidades británicas, muchas de las cuales remontan su historia a siglos. La profesionalidad y el nivel de entrenamiento de unidades como los comandos del SAS o del SBS, la infantería de marina o las tripulaciones de la RAF o la Royal Navy no deben ser subestimadas. Aunque muy por debajo del poderío que llegaron a tener antaño y con grandes deficiencias de capacidad, las fuerzas armadas británicas siguen siendo temibles, en especial en un entorno regional. (Jesús.R.G.)

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