sábado, 28 de febrero de 2015

No hay que preocuparse porque Australia no nos compre submarinos.

 
El Departamento de Defensa australiano no ha tenido en cuenta al submarino español S-80 para el concurso en el que decidirá qué submarino para su marina. Sin embargo, el almirante Ángel Tafalla se muestra optimista y no cree que se deba perder la calma por ello... ¿Cuáles son sus argumentos?

El Gobierno considera normal el retraso en el programa de los submarinos S-80
El desarrollo del submarino S-80 está resultando un proceso lleno de reveses. A sus ya conocidos problemas de peso se suma que, hace unos días, Australia prescindía del S-80 en el concurso con el que decidirá a quién encarga su programa militar de submarinos. La noticia implica que el astillero español Navantia se queda fuera de un concurso valorado en nada menos que 50.000 millones de dólares australianos –unos 34.000 millones de euros-. Sin embargo, Onemagazine.es ha hablado con el almirante Ángel Tafalla, ex segundo jefe del Estado Mayor de la Armada y del Mando Marítimo OTAN de Europa Sur, quien nos ha pintado una situación mucho menos dramática. Tafalla señala el retraso como principal causa de haber perdido la oportunidad de Australia -pero no la única-: “el submarino va bien y es puntero, pero se ha retrasado. La seguridad que tenemos nosotros de que va a salir bien no la tienen los australianos. Pero Australia seguirá siendo un buen cliente con otros proyectos, como el del Buque de Aprovisionamiento de Combate análogo al ‘Cantabria’". 

El almirante Tafalla apuesta por la propuesta de Japón como la ganadora más probable: “Japón ha hecho una interpretación de su Constitución que le permite exportar armamento. La diferencia de tiempos, a mi juicio, ha sido clave”, considera; “además, desde el punto de vista estratégico, Japón es para Australia un aliado más importante que España. Incluso teniendo el S-80 listo a tiempo, probablemente hubiese ganado Japon el concurso por razones mas estrategicas que tecnicas”. Según Tafalla, los problemas con el peso y el sistema de propulsión de los S-80 se están resolviendo, gracias a la asesoría y las aportaciones de diversas compañías. “El S80 es un submarino oceánico muy potente, con una propulsión novedosa que, cuando se demuestre que es operativa, dará mucho juego”, afirma; “el golpe recibido ha sido el retraso, lo que supone un encarecimiento: cuantos más años tarde, más dinero nos va a costar”.
Una buena noticia, dado que “la importancia de los submarinos para la seguridad de un país es enorme. He visto a submarinos en situaciones operativas, como en Perejil o en las Malvinas, y un submarino infunde mucho temor. La cuestión del reconocimiento encubierto es clave. El problema es que sólo algunas naciones logran tenerlos, ya que son difíciles de mantener, de operar… y para ello hay que adiestrar a la gente”. Cuatro submarinos es lo único que asegura tener uno siempre operativo y otro listo para entrar. 

Sobre el rumor de que la Armada podría recurrir a la adquisición de submarinos de segunda mano, Tafalla es escéptico: “Una Armada como la nuestra, que ha tenido que desguazar el ‘Príncipe de Asturias’, está al límite. España tiene que sacar adelante aquello en lo que se ha metido. Si hemos convencido al mando político de que podemos hacer submarinos, no es el momento de meternos en el mercado de segunda mano. Con los presupuestos actuales es inviable y desequilibraría a la Armada”. “Lo ideal es tener cuatro submarinos, ya que es la única forma de asegurar que tengamos siempre una unidad operativa y otra lista para entrar en funcionamiento”, sentencia el almirante.


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La Infantería de Marina conmemora el 478º aniversario de su creación.


La Infantería de Marina española conmemora hoy el 478º aniversario de su creación en el año 1537, con diversos actos militares en todas las unidades de la Fuerza de Infantería de Marina. Las localidades que han acogido esta celebración han sido Cartagena, Madrid, San Fernando, Ferrol y Las Palmas de Gran Canaria o a bordo de buques en operaciones. 

En cada uno de los actos se ha dado lectura al Real Decreto 1.888/78 que certifica la antigüedad del cuerpo y se ha celebrado la ceremonia de transmisión del legado histórico y espiritual, por la que el oficial de Infantería de Marina en activo más antiguo presente entrega al soldado más moderno destinado en la unidad un pergamino con una copia del citado Real Decreto. Tras la imposición de diferentes condecoraciones, se ha rendido homenaje a los infantes de Marina que dieron su vida por España. Finalmente, ha tenido lugar el tradicional desfile por parte de la fuerza participante. 

La Infantería de Marina española 

La Infantería de Marina es un cuerpo de la Armada que tiene en la capacidad de desembarco su característica distintiva y única dentro de las Fuerzas Armadas. Estas operaciones aportan a la Armada la capacidad de proyección de la fuerza en tierra desde la mar. A lo largo de los últimos años, este cuerpo ha participado en operaciones internacionales como la estabilización de los Balcanes, las operaciones en Irak y Líbano, el apoyo a la reconstrucción en Afganistán o la respuesta a las catástrofes naturales tras el tsunami en Indonesia o el terremoto en Haití. 

Históricamente, sus hechos de armas durante casi cinco siglos a lo largo de toda la geografía del globo, convierten a la Infantería de Marina española en una de las instituciones de mayor tradición militar, recogida en su lema “Valientes por tierra y por mar”. Flandes, Sicilia, Islas Azores, Cerdeña, Tolón, Milán, Cochinchina, Filipinas, Cuba, Santo Domingo, Buenos Aires, Trafalgar, San Vicente y Marruecos son lugares que evocan hechos heroicos de los infantes de Marina. 

La más antigua del mundo 
La Infantería de Marina española tiene reconocida la antigüedad de 1537, correspondiente a la del Tercio Viejo del Mar de Nápoles, del que procede, y se fija la fecha del 27 de febrero como el día de su creación, por corresponder ese día al de la constitución de los Tercios de la Armada del Mar Océano, de Galeras de Sicilia y de Nápoles en 1566. 

Desde 1763, es Cuerpo de Casa Real en reconocimiento a la defensa que 600 infantes de Marina hicieron del Castillo del Morro de La Habana frente a 12.000 soldados de la flota inglesa. Su uniforme mantiene, hoy en día, las “sardinetas” y los colores azul y rojo de las Tropas de la Casa Real. (Jesús.R.G.)


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jueves, 26 de febrero de 2015

El buque Juan Carlos I de la Armada española ya está en Rota tras la carena realizada en Navantia.


Durante los últimos dos meses ha tenido lugar en los astilleros de Navantia en Cádiz la primera carena del Buque de Proyección Estratégica Juan Carlos I de la Armada española. Ha sido la primera vez que el buque ha podido ser revisado y puesto a punto en profundidad desde que inició su actividad en la Armada en 2010, por lo que se ha aprovechado para realizar el mantenimiento adecuado a toda la planta propulsora, a los azipods, se ha revisado el sistema de estabilización del buque y se ha pintado este en su totalidad.


La Armada valora muy positivamente el trabajo de Navantia, al haberse desarrollado en los plazos previstos, de hecho el buque se encuentra desde la tarde del martes en la Base Naval de Rota donde seguirán realizándosele trabajos de mantenimiento hasta mayo cuando vuelva al servicio. Por su parte el astillero destaca la importancia de las tareas realizadas y la confianza mostrada por la Armada, valorando el trabajo de éxito. No vano se trata del mayor buque de la Armada española y ha requerido el trabajo de hasta 450 personas en turnos que han incluido el trabajo nocturno. Todos estos trabajos supondrán que el buque no necesite otra carena como esta hasta dentro de seis años, trabajo que el astillero gaditano espera le sea confiado de nuevo en el futuro. (Jesús.R.G.)


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La Armada española quiere incorporar dos versiones del helicóptero NH-90.


En las líneas generales sobre los planes de la Armada española para su flota de helicópteros, desde el Cuartel General de la Armada nos confirman la compra de solo dos helicópteros SH-60F, de los seis que estaban previstos, descartada la adquisición de las unidades adicionales por falta de financiación y estando prevista la llegada de los dos aparatos para finales de este año. 

Además, los helicópteros Sea King de que dispone la 5ª Escuadrilla de la Flotilla de Aeronaves (FLOAN) serán modernizados para alargar su vida útil. Esta necesidad de modernización habría sido validada por el JEMAD, estando en estos momentos finalizando la definición de los requisitos de esa actualización. A pesar de su longevidad, para la Armada los helicópteros SH-3 disponen todavía de un amplio remanente de horas de vuelo, de ahí que se quiera asegurar su eficiencia y su relevancia operativa. Esto sucederá gracias a un programa de modernización que se centrará en un sostenimiento más sencillo, el incremento de su capacidad de supervivencia en el campo de batalla, con mejoras en algunos sistemas y la incorporación de otros, y por último la adecuación a la normativa europea de próxima implantación. Por último queda clara la intención de la Armada de dotarse con el helicóptero NH-90 del consorcio NH Industries si bien es la rama de los tres Ejércitos Españoles que más retrasada va en su incorporación. 

Esto explicaría en parte la decisión de prolongar la vida útil de los SH-3 y no adquirir más SH-60F hasta la llegada de los NH-90, que lo harían además en dos versiones si se cumplen los deseos de la Armada. Por un lado la Armada quiere disponer lo antes posible de una versión naval de la de transporte táctico TTH, pero que cumpla los requisitos específicos de las operaciones anfibias (plegado automático de rotor principal y antipar, tratamiento de pintura específico, tren de aterrizaje reforzado). Esta compra se integraría en el programa conjunto de adquisición del helicóptero NH-90 con Ejército de Tierra y Armada, aunque aún no hay fechas concretas para su producción. Y por otro está prevista la obtención de helicópteros navales puros (la versión NFH o Nato Frigate Helicopter) para su empleo desde buques de escolta y que dentro de no pocos años reemplazará a los SH-60B, en una configuración similar a la que ya operan países como Italia u Holanda. (Jesús.R.G.)


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Tras cuatro años y medio, estos militares españoles vuelven a casa.

Foto: mde.es

Los militares españoles que componen el Equipo de asesoramiento a las Fuerzas Armadas bosnias han culminado su misión y regresarán a mediados del próximo mes a España, tras cuatro años y medio de trabajo en la localidad de Travnik, ha informado el Ministerio de Defensa. Con ello finalizan las misiones españolas en Bosnia, 23 años después del primer contingente desplegado en ese país. La ceremonia de clausura estuvo presidida por el general de división Husein Tursunovic, jefe de Apoyo Logístico del Ejército bosnio y por el general de brigada Fernando Enseñat, secretario general del Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra. 

El acto contó con una parada militar, en la que se interpretaron los himnos de España y Bosnia-Herzegovina, y unas palabras del brigadier Ilija Petrovic, jefe del Mando de Adiestramiento y Doctrina bosnio, y del teniente coronel José Luis Sales, quien regaló una bandera de España a la unidad bosniaca. La misión de adiestramiento que se ha desarrollado en nueve rotaciones, a lo largo de cuatro años y medio, tenía como objetivo asesorar al Mando de Adiestramiento y Doctrina para lograr la necesaria interoperatividad y estandarizaciones con la OTAN y la Unión Europea. España, no obstante, sigue manteniendo una representación militar en Bosnia con su participación en el Cuartel General de Eufor desplegado en Sarajevo, según concluye Defensa. (Jesús.R.G.)


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miércoles, 25 de febrero de 2015

Nervios entre mandos de la Armada por el “fiasco” del submarino S-80.


 
Incertidumbre. Así definen para El Confidencial Digital mandos de la Armada la situación en que se encuentra el futuro arma submarina española. Los buques de la clase S-70 viven sus últimos años de vida, y los retrasos del proyecto S-80 –por los fallos en su fase de diseño- amenazan con dejar a España sin buques sumergibles. Según ha sabido ECD, oficiales de la marina española han confesado sus nervios por el horizonte que se plantea de cara al final de esta década. Lo han hecho en reuniones informales celebradas en los últimos meses.

En ellas, se han ido poniendo sobre la mesa los continuos reveses que ha ido sufriendo el programa de los submarinos S-80, desde los ya famosos fallos de diseño que provocaron un sobrepeso, obligando al buque a someterse a un alargamiento de eslora de siete metros, hasta los problemas con el sistema de propulsión AIP. “El proyecto es radicalmente distinto de cómo fue concebido a cómo será entregado. Tanto en capacidades técnicas, en innovación y en el precio previsto” aseguran fuentes militares consultadas por El Confidencial Digital.

Los problemas del AIP
El sistema de propulsión AIP –Propulsión Independiente de Aire- que equiparán los S-80, por ejemplo, “será mucho menos ambicioso en autonomía de lo previsto inicialmente, que permitía al buque mantenerse sumergido hasta 20 días. A día de hoy, según los ingenieros que trabajan en ello, es prácticamente imposible alcanzar esa cifra” aseguran.

“Un submarino más largo, con menor autonomía y a un coste de entre 750 y 1.000 millones de euros la unidad” concluyen.  Un proyecto que saldrá “demasiado caro a España, y que espantará a cualquier país que pudiera estar interesado”. Por ello, en los últimos meses se ha venido extendiendo entre los mandos de la Armada el respaldo a la opción de incluso suspender la producción de la serie S-80, rediseñándola desde cero y evitando nuevos sobrecostes y “prisas”. El problema es los tiempos: para finales de esta década, España se quedará sin arma submarina.

Sin submarinos hasta que llegue el S-82
Los buques sumergibles de la serie S-70 que aún quedan en activo –El ‘Mistral’, el ‘Galerna’ y el ‘Tramontana’- han sido ido pasando por talleres en los últimos años para someterse a una gran carena que alargue su vida operativa hasta cinco años. El ‘Tramontona’ fue el último de ellos, y se espera que sea entregado este 2015.

Sin embargo, existen en la Armada dudas razonables sobre estas previsiones, y algunos ven “demasiado optimista” que estos buques continúen en servicio activo cinco años más. “En 2016 nos quedaremos con dos cuando se dé de baja el S-71 ‘Galerna’ –el más antiguo de la serie-, y habrá que llegar hasta finales de década con el Tramontana y el Mistral, contando con rotaciones y reparaciones, y eso siempre que alcancen esos años” aseguran las fuentes consultadas en la Armada.

Recurrir a submarinos de ‘segunda mano’
2020 será, según las previsiones de Navantia, el año en que la Armada reciba el primero de los S-80. Concretamente el S-82 ‘Narciso de Monturiol’. Pero en caso de que los S-70 no ‘sobrevivan’ hasta esa fecha, España quedará sin submarinos.

Entre los mandos consultados por ECD existe incluso quien propone que España debería adquirir submarinos de segunda mano –mediante una compra o un contrato de cesión temporal- a otras marinas. “Hay países que encargaron una renovación de su flota submarina en tiempos de bonanza, y ahora que no los pueden mantener les buscan una salida. Sería una buena opción para no esperar al S-80 con el agua hasta el cuello y que no se corran más prisas que deriven en nuevos errores” aseguran.

Australia ya no quiere al S-80
El último de estos reveses, que se ha conocido hace apenas unos días, es la no inclusión del S-80 dentro de los submarinos candidatos al programa militar de Australia. Pese a que el país oceánico había incluido al buque español entre los candidatos, finalmente ha quedado fuera del concurso, en el que sí se ha invitado a participar a astilleros de Japón -Mitsubishi y Kawasaki-, Francia –DCNS- y Alemania –ThyssenKrupp-.

Quedar excluido del concurso del país que más interés había mostrado por el S-80 supone un “gran revés comercial” para los astilleros españoles, y por alcance para la Armada española tal y como admiten las fuentes militares consultadas. Hasta ahora existía la esperanza de impulsar las potenciales exportaciones del submarino, de forma que el coste final del proyecto y de toda la inversión en I+D+i que lleva aparejada un diseño de este calado no recayese únicamente sobre España –hasta ahora, y previsiblemente, el único comprador-. (Jesús.R.G.)


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Navantia ofrece al programa “Baniyas” de los Emiratos Árabes Unidos un navío basado en concepto “Avante”.


Navantia cuenta en la muestra de Emiratos NAVDEX (Naval Defence and Martimime Security Exhibition) salón con desarrollo paralelo al de IDEX,  con un pabellón a la altura de sus expectativas en la región. La empresa española lleva ya un par de años promocionando directamente en la zona sus fabricados, para lo cual ha abierto una delegación permanente en Doha (Qatar). Desde allí promueven presentaciones e intentan trabajar en la consecución de futuros contratos, aunque el momento actual, con la baja del precio del petróleo, parece augurar ciertos retrasos en cuanto a decisiones definitivas. En todo caso, los proyectos que surgen siguen unos protocolos de obtención que son más opacos y menos escrupulosos que en Occidente, con decisiones finales que se toman al más alto nivel y pueden tener en cuenta motivos técnicos en conjunción con otros más.


Entre sus apuestas a medio plazo se incluyen posibilidades en Arabia Saudita y un programa de corbetas para Kuwait, nación a la que hace unos meses les han hecho una presentación concreta. Además de los reseñados, está el programa para cuatro corbetas de Qatar, al que han presentado un proyecto multimisión muy avanzado que desplaza unas dos mil cuatrocientas toneladas y se ajusta a los requisitos del cliente. A ellos también les están ofertando otras capacidades y tecnologías, y en la zona se han hecho varias presentaciones de su vehículo SERT (Sistema de Exploración y Reconocimiento Terrestre) de cara a necesidades relacionadas con la protección de fronteras. 
En lo que a naves se refiere, su concepto “Avante”, que ya fue exportado con éxito a Venezuela, sirve de base a lo que ofrecen para el Programa “Baniyas” de los Emiratos Árabes Unidos (EUA). Se trataría de dos navíos de unas mil ochocientas toneladas, aunque parece que las últimas noticias sobre su compra auguran cierto retraso respecto de las previsiones iniciales. Reforzando esa acción concreta, de la que parece ser que se dará una “lista corta” próximamente, firmaron hace algo más de un año un acuerdo de colaboración con un astillero local, el Abu Dhabi Shipbuilding. Se centra en lo que serían los apoyos al ciclo de vida y la integración de diferentes sistemas en determinadas plataformas. Asimismo,entre las marinas de la zona se ha despertado cierto interés en uno de los “productos estrella” de Navantia, el IPMS (Integrated Propulsion Management System).

NAVDEX es un entorno donde determinadas compañías, encuadradas en lo que es la fabricación de naves y sistemas asociados al entorno marítimo de la Defensa, promueven sus productos buscando obtener determinados contratos. Ocupa un pabellón propio, con una superficie de aproximadamente seis mil metros cuadrados, junto al muelle cercano al centro de exposiciones de ADNEC (Abu Dhabi National Exhibition Center). Atracados en las proximidades del pabellón encontramos naves de la Marina local junto a otras llegadas de Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Paquistán,…, y aquellas de menor desplazamiento que participan en las demostraciones dinámicas que cada día se organizan. Muy cerca de las anteriores, algunos sistemas de armas más pesados, aeronaves controladas a distancia y hasta una destacada presencia estadounidense que, entre otros, incluía un espectacular V-22 “Osprey” de rotores basculantes.

En la muestra naval vimos también a representantes de  otras dos empresas navales españolas : SAES, promocionando sus productos y servicios especializados en electrónica y acústica submarina en Oriente Medio y Norte de África, donde nuevas soluciones para la protección y seguridad de las costas son cada vez más demandadas; y Rodman, que incluía en su stand, en el que pudimos ver varias delegaciones conversando con los representantes comerciales sobre posibles opciones de producto, varias maquetas de distintos tipos de patrulleros, una de sus especialidades en la que sustentan cierto éxito en la cartera de negocios. En el marco de IDEX también se ha desarrollado la primera edición de UMEX (Unmanned Systems Exhibition) con un pabellón segregado del resto y algunas aeronaves allí y en los muelles, muestra que se completaba con las demostraciones dinámicas que se realizaban en un aeródromo bastante alejado. (Jesús.R.G.)

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martes, 24 de febrero de 2015

Los francotiradores del Ejército español nos desvelan sus secretos.



Como cada día, el cabo Carlos Fuentes mira a través del visor de su fusil Barret mientras trata a duras penas de resistir el frío y la llovizna que, en esta mañana grisácea, le hacen compañía. Tumbado sobre la hierba, y encima de un pequeño risco, su posición es imperceptible para todo aquel que no sepa que está ahí. De repente, vislumbra a lo lejos a dos hombres. Fija el blanco y solicita a su observador, el cabo Mario Fernández, la información básica para realizar el tiro. «¿Viento?». «Nulo», responde su compañero. El soldado apunta y... no hace fuego. Primero, porque esto no es más que un ejercicio, y, segundo, porque la tarea del francotirador no es siempre causar baja al enemigo, como nos muestran erróneamente las películas.

 
Tanto Carlos y Mario, como el resto de sus compañeros ataviados durante el entrenamiento con el traje de camuflaje «ghillie» (el cual, una vez puesto, les convierte en un arbusto que pasa desapercibido en el forraje) forman parte del pelotón de observación de la sección de reconocimiento del Regimiento Asturias 31. Éste, a su vez, se encuentra enmarcado en la Brigada de Infantería Acorazada Guadarrama XII. «La más potente del Ejército de Tierra», según afirman con orgullo. Como tal, la BRIAC XII (así se la conoce de forma abreviada) cuenta con unos tiradores expertos como ellos para que hagan las veces de avanzadilla y sean los ojos y los oídos de los compañeros que, tras de sí, operan en carros de combate. 

La verdadera misión del «tirador de precisión»
«Al estar dentro de una unidad mecanizada, lo que más valor tiene es la información que podemos obtener del enemigo. Su entidad, los sistemas de armas que tiene a su disposición, si es capaz de abatir uno de nuestros carros?. Es más importante eso que el que delatemos nuestra posición para acabar con un solo objetivo», explica el cabo primero Carlos Nogales. Así pues, y aunque están instruidos para causar baja, estos francotiradores (o «tiradores de precisión», como prefieren que se les conozca debido a que están encuadrados en una unidad) insisten en que su labor está lejos de lo que muestran películas como «El francotirador», la cual ha llegado este fin de semana a los cines españoles de la mano de Clint Eastwood


«En las películas la gente va a ver acción, si les mostraran una misión rutinaria de las nuestras en las que observarnos durante 10 o 20 horas al enemigo, nadie iría al cine, pero lo tenemos que hacer para mantener seguros a nuestros compañeros», explica el sargento Ángel Moreno. Esta idea la corrobora el teniente Sergio Velasco, quien considera que, aunque hay equipos específicos que si «sueltan a sus soldados 15 días para que cumplan un objetivo» y durante ese tiempo no tienen más remedio que hacer cosas muy peliculeras como orinar en un bote, la gran mayoría de los tiradores de élite se dedican a otro tipo de tareas menos «Hollywoodenses».


El brigada José Julio Vicente, del gabinete de Comunicación de la BRIAC XII, es de la misma opinión: «Hay un número reducido de grupos con una forma de trabajar que se acerca más al estilo de las películas, pero la nuestra es una unidad mecanizada convencional que envía a sus "tiradores" como avanzadilla a unos 10 o 20 kilómetros de la fuerza principal para que recaben información. Si en pleno combate se cortara la comunicación y se quedasen aislados, tendrían la capacidad y la instrucción para sobrevivir solos durante muchas jornadas, pero no es lo normal». Con todo, este es el trabajo real de la mayoría de los francotiradores españoles, una labor vital para su unidad, pero que suele ser exagerada por la factoría «Hollywood» para ganar espectadores.

Contra hombre y contra materia
Aunque suelen dedicarse a observar al enemigo y enviar los datos que recaban a la plana mayor, entre los cometidos de los tiradores de precisión se encuentra también hacer fuego, ya sea contra un sujeto o contra un «material» -como ellos llaman a objetos como una radio o una antena-. Sin embargo, su finalidad no es siempre mandar al otro barrio a un soldado o disparar a un objeto hasta que explote (algo que han puesto de moda los largometrajes), sino que a veces les basta con causar baja. «Más que eliminar, en muchas ocasiones se trata de "neutralizar": hacer fuego sobre una persona, herirla, y que cree el desconcierto cuando tenga que ser evacuada. Lo mismo sucede con un material, basta con que deje de funcionar», añade Vicente.


«En las películas queda muy bien disparar entre "ceja y ceja", pero eso es mentira»
En el caso de los objetos, tiradores como Daniel González disponen de una mole de unos 10 kilogramos para inutilizarlos: el fusil Barret. Con un calibre de más de 12 mm. y un alcance efectivo de 1,6 kilómetros, es uno de los aliados principales del francotirador para acabar con antenas, radios o cualquier otro elemento que sea clave para el enemigo y que, una vez inutilizado, le genere confusión. La razón es sencilla: sin comunicaciones, el contrario no podrá recibir órdenes o solicitar refuerzos, por lo que será más vulnerable.

Esta parte del trabajo del tirador de precisión tampoco suele ser llevada a la gran pantalla de forma fidedigna. «En las películas queda estupendo hacer fuego entre "ceja y ceja" y a la primera, pero la realidad es diferente. Si tengo que acabar con una antena de radio o destruir un material siempre procuraré darle en su base o en su fuente de tensión, pero no me voy a preocupar por disparar dos milímetros más arriba o dos milímetros más abajo y así hacer el tiro perfecto. Es algo que se exagera mucho en el cine», determina Velasco.

Inutilizando vehículos y «cegando» carros de combate
El último cometido de estos tiradores de élite es enfrentarse a vehículos, los cuales pueden llegar a inutilizar o abatir. Para ello, deben conocer a la perfección sus características, así como sus puntos débiles y su blindaje. «No es lo mismo un coche con dos antenas, que otro con una, y más pequeña. A cada uno nos enfrentaremos de una forma diferente», destaca el teniente. Dicha necesidad hace que estos hombres realicen periódicamente cursos de reciclaje para saber cuál es la mejor forma de plantarles cara. «Es fundamental conocer a los vehículos enemigos, la información hace que sepamos el lugar al que debemos disparar, si debemos hacer fuego sobre su frente, sobre su flanco, o, directamente, no disparar», finaliza el militar.



También deben tener presente en todo momento el armamento del que dispone el vehículo y su capacidad de reacción. «Hay que saber o averiguar las armas con las que nos puede responder y su alcance. La idea es posicionarnos a una determinada distancia y así evitar su fuego. Además hay que tener en cuenta los posibles tiros que vamos a poder hacer antes de que nos detecten. Se puede dar el caso de que tengamos que acertar con el primero porque el vehículo es rápido y puede detectarnos deprisa, pero si es lento podremos hacer fuego varias veces», añade Velasco. A pesar de todo, los tiradores de precisión tiene una premisa: apretar el gatillo sabiendo que no van a desvelar su posición. 

Pero, como bien señala el teniente, ante todo, hay que ser «realistas». Esto se debe a que, aunque es cierto que se pueden enfrentar a vehículos como el BMR, el Lince o el RG31, su objetivo no tiene que consistir en abatirlos, sino inmovilizarlos durante un tiempo disparándoles a una rueda, o crear el desconcierto «cegándolos». «Si nos encontramos con un carro de combate sabemos que no lo vamos a parar, pero podríamos hacer fuego en la óptica por la que se guía su tirador para que, aunque siga disparando, le sea más difícil adquirir objetivos», destaca Moreno. Tampoco desdeñan hacer fuego sobre sus antenas para dejar a la tripulación incomunicada o, si el jefe de vehículo se encuentra a tiro, disparar sobre él (algo que no se suele dar).

Contar las bajas, mal considerado
A pesar de que pueden enfrentarse a vehículos, entre las misiones básicas de estos tiradores se halla el abatir objetivos humanos durante su misión, algo que sí suele ganarse un hueco en películas como «El francotirador». Sin embargo, existe una gran diferencia entre los estadounidenses como Chris Kyle y nuestros tiradores de élite: el primero se vanagloriaba de las muertes que había causado en el campo de batalla y los segundos ven esta práctica como algo absolutamente deleznable. ¿La razón? Detrás de cada objetivo, de cada blanco, hay una vida humana que tiene familia y amigos.



«En España las bajas prácticamente no se certifican ni se cuentan, y no dice mucho de un tirador el que alardee de ellas. Nuestra premisa es que hay que causar el mínimo daño posible y no hay que matar si no es necesario y la misión no lo exige. Aunque, si llega el momento y hay que disparar, lo hacemos», completa Moreno. Tampoco parece que a estos soldados les guste demasiado la imagen de asesinos que les atribuyen los largometrajes como el de Eastwood. «A ninguno de los que estamos aquí nos gusta acabar con una vida, y si hay alguien que sí, debería irse», finaliza el sargento. El brigada, al escuchar estas palabras, no puede evitar completarlas. «Las bajas forman parte del trabajo. Si le preguntas a un tirador de élite si ha abatido objetivos humanos te dirá que sí, pero las cuestiones nunca llegan más allá y, por supuesto, nunca te dirá el número. No llevan muescas en el fusil ni un "estadillo" o "chuletilla" contándolas, su trabajo a veces incluye hacer bajas, pero no están orgullosos del número»

La unión hace la fuerza
Otra de las imágenes recurrentes de Hollywood es la que muestra al francotirador como un lobo solitario que puede, desde infiltrarse tras las líneas enemigas sin más apoyo que su fusil, hasta combatir de forma individual contra decenas de soldados enemigos. Algo que, según los tiradores de élite de la BRIAC XII, no puede ser más falso. «En el equipo está la fuerza. Combatir en grupo es mucho más efectivo que tener a un tirador solitario en el terreno», añade el sargento. Los tiradores de precisión suelen moverse a través del campo de batalla en «binomios» (equipos de dos personas) o «trinomios» (de tres). Dentro de esta pequeña familia, cada uno desempeña un rol distinto. El primero es el tirador, el soldado que hace fuego y que, en definitiva, aprieta el gatillo. 



El segundo es el encargado de dar todos los datos necesarios a su compañero para que realice el tiro perfecto. «La función del observador es dar a nuestro compañero, a través de medios ópticos, información básica como la velocidad del viento o su dirección. Los elementos básicos para corregir el tiro», determina el soldado Eric Capdevila. Este segundo militar es el encargado de analizar si la presión atmosférica, la humedad o la altitud pueden provocar que se falle el tiro. Todo ello, mediante una pequeña estación meteorológica. En el caso de que así sea, es también el responsable de realizar los cálculos necesarios para que el tirador no erre.

El tercer miembro del equipo (cuando lo hay) es el encargado de cubrir la retaguardia de sus compañeros. Una misión nada desdeñable, pues una de las peores pesadillas de los tiradores de precisión es que ataquen su espalda. «Los trinomios se forman para responder a una hipotética agresión, ya que permiten hacer un despliegue y tener contralada la zona en 360 grados», explica Moreno. Que el grupo esté formado por tres personas permite a su vez repartir el peso que, de otra forma, debería cargar el «binomio». Y es que, cada miembro porta a sus espaldas un fusil de asalto G36 (salvo uno, que carga con una ametralladora MG4), un fusil Barret o Accuracy (en el caso del que va a hacer el disparo), una pistola como arma secundaria y, finalmente y en el caso del observador, anemómetros, prismáticos, telémetro laser y otros instrumentos. En definitiva, 30 kilos a la espalda por persona que se convertirían casi en 40 si se funcionara en «binomios» en lugar de «trinomios». 

No se abandona nada
Cargados con semejante peso y material, los tiradores de precisión parecen auténticos carros de combate humanos en los que abundan los correajes, las bolsas y unas gigantescas mochilas que harían las delicias de cualquier joven de los que apuestan por llevar a la espalda su casa entera cuando viajan. Con todo, cada elemento es absolutamente indispensable y puede llegar a significar la diferencia entre vivir o morir durante la contienda. «Puede parecer que transportamos mucho armamento, pero cosas como los fusiles de asalto son esenciales. 


Si nos detectan y nos vemos obligados a retirarnos disparando, no lo podemos hacer con un fusil de precisión de 11 kilos como el Barret o de 10 como el Accuracy, tenemos que sacar el fusil de asalto, que nos da mayor versatilidad», determina el Moreno. Viendo la enorme cantidad de cosas que cargan a la espalda, la pregunta es obligada: ¿Si les detectan y les persiguen con el objetivo de acabar con su vida, abandonarían el equipo para ir más rápido y salvarse? La respuesta es clara y tajante por parte de todos los tiradores: «No». «Nunca abandonan nada. Si lo hicieran habría que destruirlo para que no lo usase el enemigo. Además, lo que te da seguridad en el campo de batalla es tu fusil. Mientras lo tengas, cuentas con una posibilidad de vivir por muy mal que estén las cosas. En cuanto estés desarmado, eres hombre muerto», sentencia Vicente.

Infiltrándonos en territorio enemigo con un francotirador
El peso que cargan estos tiradores les obliga a ser ingeniosos para no ser descubiertos. Por ello, y cuando su misión consiste en observar al enemigo, se desplazan durante la noche para evitar ojos indiscretos. Cualquier pequeña luz se convierte en un enemigo que podría delatar su posición y convertirles en un blanco fácil, por lo que, si pueden elegir, prefieren que no haya luna llena a la hora de moverse. «La infiltración siempre es nocturna, la idea es que, cuando amanezca, ya debemos estar totalmente camuflados en la posición», añade el sargento.

Lo mismo sucede con la exfiltración (el momento en que, tras cumplir su objetivo, estos tiradores regresan al calor del «hogar» junto a sus compañeros). «La misión no se acaba hasta que regresas, y, por lo tanto, la vuelta es clave. Somos soldados con un entrenamiento muy específico y un equipo muy específico, y si caemos somos difíciles de reponer», determina Moreno. Nogales corrobora a su sargento: «Las exfiltraciones se suelen hacer también de noche, aprovechando las sombras. Cuando hay sol procuramos no movernos». Finalmente, el regreso exige una coordinación extrema con sus compañeros de la base para evitar algún disparo fortuito. 

El disparo perfecto
Infiltración, camuflaje? Todo ello es importante, pero ¿cómo se consigue el disparo perfecto? En palabras de los tiradores de la BRIAC XII, entrenando constantemente para luchar contra las condiciones atmosféricas, una molestia a la hora de disparar. Y es que, entre los factores que pueden impedir que un proyectil llegue hasta su objetivo se encuentran elementos como el calor o el frío.  


«Cuanto más temperatura haya dentro de unos rangos (por ejemplo, 35-45 grados) el disparo tendrá un centro de impacto superior que si la temperatura desciende. En este último caso, el centro de impacto baja», añade Capdevila. La norma, por lo tanto, es sencilla: a más calor, el disparo suele irse alto, a menos, tiende a bajar. A la hora de hacer fuego, un buen tirador tampoco debe olvidarse de la influencia que tiene el aire en su disparo. De hecho, y según afirma el sargento Moreno, el mayor enemigo del francotirador a la hora de apretar el gatillo es el viento, el cual puede provocar que se falle estrepitosamente. «Estamos hablando de disparar en distancias de hasta 1.600 metros. Una pequeña desviación de unos milímetros provocada por una racha fuerte de aire pueden dar al traste con un disparo», completa el brigada.


Finalmente, el último gran reto del «tirador de élite» y de su observador a la hora de efectuar un disparo es conocer a qué distancia aproximada se halla el objetivo. La forma «sencilla» (por así decirlo) de despejar esta incógnita es mediante un telémetro láser, un aparato que envía un impulso hasta el objetivo en cuestión, rebota y, al regresar, informa de los metros que hay hasta el blanco. Pero no siempre es posible utilizar este sencillo método, pues el enemigo puede llegar a detectar al equipo debido a esta luz. Por ello, usualmente se recurre a otro sistema más artesanal. «Otra forma es haciendo una sencilla ecuación que se puede llevar a cabo conociendo ?aproximadamente- el tamaño del objetivo. 

La regla es: "Frente aparente" (lo que crees que mide el objetivo en metros) multiplicado por 1.000 y, todo ello, dividido por el "Frente real" (lo que mide el objeto en el retículo del visor», completa Capdevila. Por lo tanto, además de tener una parte de soldados y otra de meteorólogos, también deben contar con conocimientos sólidos de matemáticas. Cada disparo es, en definitiva, un mundo, pues el tirador de precisión y su observador están obligados a calcular y tener en cuenta todo tipo de factores. Aunque también tienen sus pequeños «trucos» para apretar el gatillo de la forma más rápida posible. «Cuando vas a efectuar un disparo no puedes ponerte a hacer decenas de cálculos. Por ello, utilizamos unas ? tablas? que, basándose en medias (qué temperatura media hay dependiendo del mes, por ejemplo) y en el tipo de munición que llevas, te hace unos cálculos previos que te facilitan mucho el trabajo», añade el sargento Moreno.


Una vez que ha entrado en juego la inteligencia, toca dar paso al físico, algo clave a la hora de disparar. «El hecho de que una persona tenga una cantidad de latidos baja es bueno a la hora de hacer el tiro, ya que se transmite menos movimiento al arma. Este objetivo solo se consigue mediante práctica y entrenamiento», completa el sargento. De esta forma, los tiradores realizan ejercicios en los que, tras llegar fatigados a la zona de disparo y subidos de pulsaciones, se ven obligados a tranquilizarse en pocos segundos y bajarlas para hacer fuego de forma idónea.

Todo este entrenamiento específico -así como sus capacidades naturales- hacen que los tiradores de precisión de la BRIAC XII estén muy bien considerados a nivel internacional. «Estamos igual de bien preparados que ejércitos como el americano. Somos, como mínimo, igual de buenos, aunque las comparaciones son odiosas y preferimos no hacerlas. Otros ejércitos tendrán más munición, fusiles más caros o dispararán más, pero nosotros somos igual de válidos y, personalmente, me iría mañana a la guerra con cualquiera de mis compañeros porque han demostrado de sobra sus capacidades», finaliza el teniente Velasco.

Seis errores recurrentes sobre los francotiradores
1-En España los tiradores de élite no cuentan las bajas que realizan en combate. De hecho, es una práctica mal vista en los ejércitos de nuestro país.
2-La labor del tirador de precisión español suele estar relacionada con adquirir toda la información posible sobre el enemigo, aunque están preparados para disparar si la situación lo requiere.
3-A pesar de lo que sale en las películas, los tiradores de precisión suelen disparar a una distancia máxima de 1.600 metros.
4-Los tiradores de precisión españoles nunca trabajan en solitario. Son un equipo y siempre acuden al campo de batalla en binomios o trinomios. A pesar de lo recurrente que es ver en algunas películas a los francotiradores solos, no se funciona así en la vida real.
5-El peor enemigo de un francotirador no es un vehículo, es otro francotirador. A la hora de disparar, por el contrario, el viento es la mayor dificultad a la que se enfrenta.
6-El objetivo del francotirador no es siempre abatir un blanco, sino que en ocasiones busca sólo neutralizarlo (que cause baja, para lo que no hay que matarle, sólo herirle con el objetivo de que sea evacuado). Esto puede generar a veces mayor desconcierto que la propia muerte. (Jesús.R.G.)


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La Armada analiza su momento en el documento “Líneas Generales de la Armada 2012 – Punto de situación”.


El Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada, Jaime Muñoz Delgado, ha actualizado el documento “Líneas Generales de la Armada 2012” después de dos años en vigor. Resultado de esta revisión es “Líneas Generales de la Armada 2012- Punto de Situación”, un repaso de los objetivos que el Almirante quiso impulsar desde su llegada al cargo, así como de las directrices que orientan a la Armada. El AJEMA analiza las dificultadas a las que se enfrenta la Armada, eminentemente económicas, así como la situación actual de algunos de los programas de adquisición que permitan asegurar las capacidades en el futuro. 
El epígrafe V denominado “Preservar la capacidad operativa de la Flota del futuro, mediante los correspondientes planes de renovación” se detiene uno a uno en estos programas comenzando por las nuevas fragatas F-110. El AJEMA confirma que la fase conceptual está ya concluida, recordando que los nuevos presupuestos incluyen ya una partida para el lanzamiento de los programas tecnológicos (13 programas que recibirán 37 millones de euros como adelantamos en octubre). La Dirección General de Armamento y Material (DGAM) lidera el proceso y se espera se pueda firmar la orden de ejecución en el momento en que lo decida el Gobierno.

En el caso del Buque de Acción Marítima (BAM) el documento hace mención a la firma de ejecución de dos unidades que suponen la extensión de la primera serie, mientras se espera poder adquirir la segunda serie. En estos momentos se están revisando los requisitos que determinarán el diseño del BAM para Salvamento y Rescate, que pasará a denominarse Buque de Intervención Subacuática y una vez que se validen los requisitos se priorizará su adquisición. Uno de los programas que más atención ha recibido ha sido el de los submarinos S-80 y en este sentido el almirante Muñoz Delgado anuncia que “se han producido importantes avance que nos permiten ser optimistas en la convicción de que la Armada contará con el submarino que necesita antes de que finalice su vida operativa los submarinos de la clase Galerna”. El almirante recuerda en el documento que se han superado ya los problemas de diseño derivados del sobrepeso que han requerido aumentar la eslora de este.

Los helicópteros de transporte táctico reciben especial atención en el documento al confirmar el almirante que finalmente el pedido de seis helicópteros multimisión SH-60F se quedará en los dos contratados que llegarán durante el verano del año que viene. Dadas las necesidades de transporte táctico de la Armada, se pretende modernizar los 10 helicópteros SH-3 de la 5ª Escuadrilla de la Flotilla de Aeronaves (FLOAN). En este sentido, en el próximo número de Fuerzas de Defensa y Seguridad se incluye un artículo sobre la modernización de los medios aéreos de la Armada en el que profundizamos en este tema. Continuarán llegando vehículos de alta movilidad táctica (VAMTAC)  para el Tercio de la Armada, que recibirá en breve varios de estos vehículos aunque en cantidad inferior a la deseada como confirma el propio almirante. En este sentido el AJEMA informa de que “está en estudio una solución interina que permita resolver esta importante carencia”.

En el área de vehículos aéreos no tripulados, la Armada ha adquirido un sistema Scan Eagle de Boeing que está previsto llegue “de forma casi inmediata”, estando previsto que se adquiera un segundo sistema, continuándose con el impulso para adquirir sistemas que sean desplegados a bordo de los buques de la Armada como para su empleo desde tierra por la Infantería de Marina. En octubre del año pasado, adelantábamos en defensa.com que el proceso de adquisición del Scan Eagle estaba muy adelantado. Por último el AJEMA recuerda que la Armada no olvida la capacidad de defensa contra misiles balísticos a partir de las características de las fragatas F-100, por lo que se estaría progresando en esta área trabajando con marinas aliadas y dentro de la OTAN. (Jesús.R.G.)

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El JEME decepciona a los militares de Tierra: las pruebas físicas no tendrán en cuenta la edad.


Militares de Tierra realizando su 'prueba de unidad'.
Militares de Tierra realizando su 'prueba de unidad'.

El Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) ha difundido a todas las unidades del Ejército de Tierra la instrucción técnica 04/15, en el que vienen recogidos todos los detalles de la prueba física que deberán superar los militares en este 2015. El documento, según ha sabido El Confidencial Digital, ha causado “decepción” entre buena parte de los efectivos que van a pasar por dicha evaluación: consideran que se ha incumplido la promesa de adaptar la dureza de la prueba a la edad del militar.

Tal y como explican fuentes militares, y corroboran voces próximas al Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas, el Jefe del Estado Mayor del Ejército se había comprometido en pasadas reuniones del organismo a que estos criterios serían revisados para que se distinguiera entre las edades de los evaluados. Algo que no se ha visto finalmente reflejado en la instrucción, pese a las quejas registradas en los últimos años.

10 kilómetros con 20 kilos de equipo
Esta ‘prueba de unidad’ tiene como objetivo determinar el estado de preparación física operativa de cada destacamento, y deben realizarla todos los miembros que compongan la unidad. Se trata de un recorrido de 10 kilómetros de distancia que se deben cubrir en equipos tipo escuadrón. El tiempo establecido para la realización de la prueba no debe ser inferior a 85 minutos ni superior a 90, estableciéndose que el terreno debe ser “sensiblemente llano”. Los participantes realizarán el circuito cargados con su equipo de combate ligero, unos 20 kilogramos aproximadamente según la instrucción. 

Entre ellos, el fusil de asalto con cargador vacío (unos 3,5 kilos), el uniforme con botas (otros 3 kilográmos), el porta equipos, casco, mochila y cantimplora. En total, el peso de todo el equipo asciende a 13 kilogramos, aunque los 7 restantes hasta llegar a los 20 kilos perceptivos deberán rellenarse con lo que se considere en cada unidad, no pudiendo ser agua –en este caso, se considerará como peso extra-. Para la superación de la prueba, el 70 por ciento del grupo evaluado conjuntamente deberá haber pasado la línea de meta entre los 85 y 90 minutos establecidos. Además, se establece la prohibición de llevar material de compañeros u ofrecer avituallamiento extra aparte de la cantimplora personal. (Jesús.R.G.)


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