lunes, 27 de noviembre de 2017

Navantia se alía con un astillero de EE.UU. para construir 20 fragatas de la US Navy.

A la derecha, la fragata española F-102 junto a un destructor estadoundiense, en maniobras
A la derecha, la fragata española F-102 junto a un destructor estadoundiense

El astillero público Navantia ha dado un importante paso para aspirar al gran sueño de todo constructor de buques militares: tener como cliente a la US Navy. A través de un acuerdo de colaboración, la compañía informó ayer sobre la rúbrica de una alianza con el astillero General Dynamics Bath Iron Works (uno de los dos principales de EE.UU.) para conjuntamente aspirar al programa militar naval FFG(X), que tiene como objetivo la construcción de 20 nuevas fragatas de última generación para la armada estadounidense. Según los planes del concurso de la US Navy, la primera unidad se construiría en 2020. «La asociación entre Bath Iron Works, diseñadora y constructora de algunos de los barcos militares más avanzados del mundo, y Navantia, diseñadora de fragatas de primer orden, podrá proporcionar a la Marina de Estados Unidos los buques de superficie más capaces y de coste reducido», informó el astillero español, perteneciente al cien por cien a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi).

En el fondo subyace el fracaso que ha supuesto para la US Navy el programa de construcción de «Littoral Combat Ship» (buque de combate litoral) y el diferente concepto que supone la fragata F-100 de la Armada Española: «En nuestra fragata fuimos capaces de meter un sistema de armas y propulsión homologable al de los destructores Arleigh Burke estadounidenses. Es decir, cabe lo mismo teniendo 2.000 toneladas menos, con el consecuente ahorro que supone en su fase de construcción, operatividad, mantenimiento y dotación necesaria», apuntan a ABC fuentes de la Armada Española. «En la US Navy se ha extendido la idea de que una fragata como las F-100 españolas, con coste y dotación bien dimensionados y con el radar Aegis de la empresa estadounidense Lockheed Martin como lo tenemos incorporado, es la opción más plausible para su futuro programa de fragatas», destaca otra fuente militar española.

Experiencia de las fragatas
A esta ventaja de «aprovechamiento del diseño» hay que añadir la experiencia adquirida junto a las fragatas F-100 por los destructores estadounidenses de la clase Arleigh Burke en la base de Rota (Cádiz), donde despliegan en el denominado escudo antimisiles. 

Además, la experiencia industrial de las F-100 españolas -fragatas conocidas también como de la clase «Álvaro de Bazán»- ya ha sido contrastada en el mercado exterior con clientes como Noruega (cinco unidades de la clase «Fridtjof Nansen») o Australia (tres buques de la clase «Hobart», ahora en construcción). «Estamos encantados de colaborar con Bath Iron Works en el programa FFG(X). Nuestra alianza comenzó en los años 80, cuando trabajamos juntos para traer el diseño de las FFG Oliver Hazard Perry/Santa María a España, creando en nuestro país una industria de construcción naval moderna», aseguró Esteban García Vilasánchez, presidente de Navantia. Por su parte, el presidente del astillero estadounidense, Dirk Lesko, trasladó la importancia del diseño de las F-100 para llegar a este acuerdo: «Bath Iron Works ha evaluado muchos diseños americanos y extranjeros que se ajustaran a los requisitos del programa FFG(X) y ha concluido que la familia de fragatas diseñadas y construidas por Navantia encajan perfectamente. Esperamos continuar la relación tan productiva que hemos tenido con Navantia desde hace casi 40 años». 

Junto al astillero Huntington Ingalls (Virginia), Bath Iron Works es el gran constructor de la industria naval militar de EE.UU. El primero está más especializado en portaaviones, submarinos o buques de desembarco anfibio, mientras que el «socio» de Navantia en EE.UU. suele pujar más por contratos de destructores y fragatas como el citado FFG(X). Este programa de nuevas fragatas estadounidenses «está concebido para facilitar las operaciones en cualquier espacio en apoyo del grupo de ataque y de las operaciones asociadas de la flota», explican fuentes de Navantia. Desde el propio astillero español se considera este acuerdo un paso certero para poder participar de la ingeniería y el diseño de las futuras fragatas estadounidenses en caso de que Bath Iron Works, propiedad de General Dynamics, logre el concurso. (Jesús.R.G.)


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Defensa confirma la obra de un tercer BAM para apoyo a submarinos.


Maqueta del prototipo del nuevo BAM logístico que quiere la Armada
Maqueta del prototipo del nuevo BAM logístico que quiere la Armada

La Armada Española acaba de anunciar sus necesidades en materia logística y ha incluido entre sus previsiones de futuro a corto plazo la adquisición de un Buque de Acción Marítima (BAM) para apoyo a submarinos. Se trata de la tercera unidad correspondiente a la segunda fase de estos buques. El Gobierno del PP autorizó en diciembre de 2014 la puesta en marcha de una nueva partida de los BAM, que tenía como objetivo renovar la flota de patrulleros y dar así continuidad a las cuatro unidades que se construyeron durante la etapa socialista. El Ministerio de Defensa reanudaba así sus inversiones en obra naval militar tras ocho años de sequía. El contrato benefició directamente a Navantia, que construye en estos momentos el BAM 'Audaz', en el astillero de San Fernando, y el 'Furor', en las instalaciones de Ferrol. Está previsto que ambos barcos se entreguen a la Armada antes del próximo verano. El anuncio que acaba de hacer público el Ministerio de Defensa es el primer paso para un nuevo encargo, aunque todavía queda mucho camino por andar hasta que se adjudique su obra. 

La Armada ha puesto sobre la mesa un proyecto de construcción que requiere a partir de ahora de un desarrollo técnico, es decir, el nuevo BAM que se persigue es completamente diferente a los cuatro de la primera fase que ya están en servicio y a los dos que se construyen con cargo a la segunda. Según las especificaciones que ha presentado la Armada, el nuevo BAM tendría un carácter logístico y de apoyo a los submarinos de la serie S-80, cuya primera unidad entrará en funcionamiento en el horizonte de 2022. El relevo de los actuales submarinos de la clase ‘Galerna’ se hará efectivo a partir de que entre en servicio el primer S-80. Será entonces cuando la Armada tenga operativo este nuevo BAM de Intervención Subacuática. LAVOZ ha podido saber que Navantia ya ha presentado una oferta técnica al Ministerio de Defensa para pujar por este concurso y hacerse con el proyecto. Según los primeras informaciones, el Gobierno tiene previsto licitar la obra a través de un concurso para que puedan concurrir varios astilleros y empresas del sector. Navantia, por tanto, sería un aspirante más.

A la espera de las corbetas
Curiosamente, el anuncio del tercer BAM coincide en el tiempo con el periodo más bajo de actividad del astillero de San Fernando. Cabe recordar que la factoría isleña aguarda desde hace más de un año la firma del contrato con Arabia para la construcción de cinco corbetas de la serie Avante 2200, sin embargo, el acuerdo no acaba de llegar.Este contrato es clave para garantizar la carga de trabajo en la factoría y también para asegurar la viabilidad de Navantia. No hay que olvidar que se trata de una inversión de 2.000 millones de euros, lo que permitirá a la compañía afrontar su plan industrial.


Los seis Barcos de Acción Marítima que ha construido Navantia para la Armada en los últimos diez años son patrulleros de altura, mientras que el nuevo buque que se persigue ahora tiene unas características más amplias para prestar apoyo a la flota de submarinos.  Así, la Armada, dentro del programa de modernización de sus unidades, tiene prevista la construcción de un Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS) cuyos cometidos, entre otros, será el actuar como buque de salvamento y apoyo al rescate de submarinos.

Una obra de 36 meses
Actualmente, la Armada cuenta con el buque de Salvamento y Rescate 'Neptuno' como principal plataforma para el buceo y también como buque de Salvamento y Apoyo en las operaciones de rescate de submarinos. Este buque, aunque fue botado en 1975, entró en servicio en la Armada el 14 de diciembre de 1988 y está próximo a concluir su vida operativa. El 'Neptuno' dispone de una capacidad limitada de rescate y salvamento de submarinos en comparación con las nuevas unidades de este tipo que ya operan en algunas marinas de guerra de otras naciones. La Armada ha señalado que el nuevo BAM se encuentra en fase de desarrollo, lo que significa que está pendiente de decidir cuál es el proyecto de diseño que finalmente saldrá elegido de entre los propuestos y cuál el astillero que lo construirá.

Tras este hito le seguirá la firma de la orden de ejecución, momento en el que dará comienzo la construcción del buque, con una estimación de alrededor de 36 meses hasta su entrega definitiva a la Armada. Fuentes del Ministerio han adelantado que el barco deberá estar operativo antes de 2022. No obstante, para seguir con este proyecto es clave que el Gobierno de la nación apruebe los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2018 y reserve alguna partida económica para su financiación. La historia de los BAM arranca con la llegada del PSOE al poder. El Gobierno de Zapatero dio luz verde en 2005 a la primera fase. La Armada iniciaba así un ambicioso proyecto para incorporar a su flota una sofisticada red de patrulleros destinados a la protección y control del tráfico marítimo. La previsión inicial incluía 16 unidades. El gobierno socialista sacó adelante la primera fase. Navantia inició en julio de 2006 la construcción del primer encargo en el astillero de San Fernando, lo que significó más de tres millones de horas de trabajo. (Jesús.R.G.)

Fuente: http://www.lavozdigital.es/
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