lunes, 20 de mayo de 2019

La crisis naval con EE UU también salpica al contrato de los destructores de Rota.

Las relaciones bilaterales entre España y Estados Unidos se encuentran en un momento muy delicado tras la retirada por parte del Gobierno español de la fragata 'Méndez Núñez' (F-104) del operativo de combate norteamericano Abraham Lincoln. Las maniobras navales en el Golfo Pérsico no incluían la participación española en zonas de alto riesgo y, menos aún, una demostración de fuerza militar ante Irán. 

España no quiere verse arrastrada de forma involuntaria en un conflicto con el gobierno de Teherán. Por ello, la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, ordenó el pasado lunes la retirada temporal de la fragata española, con 215 marineros a bordo, del grupo de combate encabezado por el portaaviones 'USS Abraham Lincoln' ante la escalada de tensión entre EE UU y Irán. La flota norteamericana ha cruzado ya el estrecho de Bab el Mandeb, que une el mar Rojo con el océano Índico, y se dirige al estrecho de Ormuz para entrar en el golfo Pérsico, pero ya lo hace sin la escolta española. Esta decisión política del Gobierno español puede acarrear serios problemas para los intereses económicos de nuestro país. No hay que olvidar, que la relación industrial entre España y Estados Unidos tiene como nexo de unión a la empresa pública Navantia. 

En algunos foros de debate se considera la retirada de la fragata española como un "desplante" a Estados Unidos. La acción-reacción que pueda adoptar a partir de ahora del Gobierno de Washington ante la medida española es lo que provoca más inquietud y incertidumbre entre la plantilla de Navantia. De hecho, la empresa española tiene dos grandes frentes abiertos con Estados Unidos que pueden verse alterados como consecuencia de la retirada de la F-104. Así, Navantia funciona en la Base Naval de Rota como el cuarto astillero de la Bahía, dedicado exclusivamente al mantenimiento de los cuatro destructores que la Us-Navy tiene desplegados en el Mediterráneo como escudo antimisiles. Este contrato lo firmó el Gobierno de Rodríguez Zapatero en octubre de 2013 tras una larga negociación. El acuerdo incluía el ciclo de vida de los cuatro buques durante un periodo de seis años. 

Un contrato prorrogado 
Precisamente, el acuerdo expiró a finales del pasado 2018 y fue el gobierno de Estados Unidos el que prorrogó su vigencia hasta 2020. Esta tesitura es la que preocupa a la empresa pública española y a la plantilla destinada en Rota, que teme que Estados Unidos pueda decidir ahora no renovar el acuerdo y traslade el mantenimiento de los cuatro destructores a otra de sus bases en el Mediterráneo. En Rota trabajan unas 500 personas, incluida la industria auxiliar naval de la Bahía. El importe de esta nueva ampliación, que supone 3,1 millones de horas de trabajo para la Bahía, alcanza los 57 millones de euros, por lo que el techo de gasto de todo el programa suma con esta prórroga los 261 millones de euros. 

Además, antes del conflicto surgido con la retirada de la F-104, España se ha mostrado a favor de albergar en Rota la sede de la VI Flota norteamericana en el Mediterráneo, cuyo cuartel general se encuentra en Nápoles. Así, el PP pidió el pasado diciembre al Gobierno de Pedro Sánchez que negociara con Estados Unidos la ubicación de este contingente naval en la Base de Rota. La decisión de ubicar en Rota el escudo antimisiles fue netamente estratégica. Los expertos consideran que el apoyo que presta España a los destructores estadounidenses es decisivo, ya que multiplica su capacidad operativa: su estacionamiento en Rota les ahorra la travesía del Atlántico cada vez que tienen que desplazarse al Mediterráneo Oriental, su zona habitual de operaciones; y el apoyo de las F-100 –tanto en escolta antiaérea como en radar—permite al Pentágono liberar buques para otras misiones. España juega un papel clave en el escudo antimisiles y no se limita ya a ceder su territorio para que EE UU lo use como plataforma para sus operaciones militares. 

Un quinto destructor 
LA VOZ ha podido saber que se estaba a la espera de la confirmación de la llegada de un quinto destructor a la Base Naval de Rota para un trabajo extraordinario. 

Las mismas fuentes han confirmado que se trata de una actuación de mejora de su chimenea. Los destructores con sede en Rota son de la clase Arleigh Burke, la primera de la US Navy en armarse con el sistema de combate Aegis, capaz de detectar, seguir y derribar misiles enemigos. Son el 'USS Donald Cook', que llegó a la Base de Rota el 12 de febrero de 2014, el 'USS Ross', que se incorporó al despliegue el 16 de junio de 2014, el 'USS Porter', que atracó en Rota el 30 de abril de 2015, y el 'USS Carney', que participa en el escudo antimisiles desde el 21 de septiembre de 2015. La crisis originada por el desplante pone en cuarentena la continuidad del acuerdo, aunque distintas fuentes consultadas prefieren no amplificar este tema para evitar repercusiones mayores. La integración de la fragata 'Méndez Núñez' en el grupo de combate norteamericano se planeó hace al menos un año para mejorar la interoperatividad y el adiestramiento conjunto. 

Estaba previsto que se prolongase seis meses, desde finales de abril hasta el 31 de octubre, cuando debe arribar al puerto de San Diego (California) tras haber cruzado el Mediterráneo, el mar Rojo, el océano Índico, el mar de China y el Pacífico. Además del Lincoln, con 85 aeronaves, el grupo está formado por un crucero lanzamisiles, tres destructores y un buque logístico, así como un submarino. Sin embargo, las tensiones entre Whasington y Teherán han ido en aumento tras anunciar que dejará de cumplir dos de los compromisos asumidos en el acuerdo nuclear con las grandes potencias, del que Washington se retiró hace un año. A continuación, Trump anunció nuevas sanciones centradas en el estratégico sector de los metales industriales. La UE se ha desmarcado de estas sanciones e insiste en intentar salvar el acuerdo con Irán. 

Para el PP, la retirada es una improvisación de alto riesgo 
El candidato del PP a la Alcaldía de Ferrol, José Manuel Rey Varela, ha alertado de que la decisión del Ministerio de Defensa de retirar la fragata F-104 'Méndez Núñez', uno de los buques escolta del portaaviones norteamericano 'Abraham Lincoln', es una «improvisación» que «pone en riesgo» la posible venta de una veintena de fragatas de Navantia a Estados Unidos. 

El popular ha trasladado que es necesario «exigir al Gobierno socialista es seriedad y planificación», ya que, a su entender, «no se puede desplazar un barco a miles de millas» y darse de cuenta de que «lo mejor es que cambie y no cumplir los compromisos internacionales». Rey Varela ha pedido «seriedad» para que el sector naval no vea afectada su venta de barcos a otros países. «Navantia tiene que tener plena competitividad, es importante venderle barcos a la Armada Española, pero también ser capaces de hacerlo a otros países», ha señalado. (Jesús.R.G.)


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