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martes, 13 de mayo de 2014

Defensa no prevé convertir el portaaviones Príncipe de Asturias en un museo.


El antiguo portaaviones de la Armada española Príncipe de Asturias, dado de baja en 2012 tras 24 años de servicio, acabará en el desguace, como estaba previsto, a menos que algún país lo adquiera o una iniciativa privada se haga cargo de él para otros fines. El Secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, ha aclarado que el Ministerio de Defensa por sí mismo no prevé dar al buque otro destino distinto al de su desmantelamiento, una vez completada su desmilitarización. 
El número dos del ministerio ha respondido así al ser consultado por la iniciativa emprendida por dos senadores, uno del PSOE y otro del PP, de convertir la nave en un museo, y que ha sido secundada por distintos militares, políticos y profesionales que han firmado un manifiesto con ese objetivo. Argüelles ha recordado, “con el máximo respeto por tratarse de un buque tan importante para la Armada, que ha llegado al final de su vida útil”, por lo que tras desmilitarizarlo, que es la primera fase de su puesta fuera de servicio, se llegará a la segunda, que supone el desguace, si no hay más remedio.

Abierta a iniciativas privadas
Se trata, ha añadido, “de un proceso normal y por el que no hay que alarmarse”. Argüelles ha explicado, durante un desayuno informativo en Madrid organizado por el Clúster Marítimo Español, que el proceso de retiro del que ha sido buque insignia de la Armada durante tres décadas se está haciendo bien desde el principio”, y ahora ya sólo le queda el desguace, aunque, ha apuntado, Defensa está abierta a iniciativas privadas que propongan una alternativa distinta. El Príncipe de Asturias, cuya actividad en la Armada se inició en 1989, fue retirado ante el alto coste de su mantenimiento en activo, que se calculó en unos cien millones de euros anuales. Actualmente se encuentra en Ferrol, de donde está previsto que sea retirado en 2015. La iniciativa para convertirlo en un museo argumenta que podría “asumir funciones museísticas y que su rentabilidad económica, con imaginación e iniciativa, es perfectamente posible”. El barco actuaría de este modo como “impresionante reclamo turístico”. “Estamos a tiempo”, se apunta en el mencionado manifiesto. 

“Así lo pensamos algunos componentes del XXXIV Curso de Defensa Nacional del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden), entre los que nos encontramos senadores y diputados de diferentes partidos, miembros de sectores sociales y empresariales, periodistas, etcétera. Y así lo queremos compartir con el conjunto de la sociedad española”. El texto recuerda que el Príncipe de Asturias “fue construido por la Empresa Nacional Bazán, hoy Navantia, y es, por lo tanto, un buque de construcción española y de diseño también básicamente español. Ha sido un orgullo tecnológico de nuestros Ejércitos y de nuestra industria, a cuyo desarrollo ha contribuido, y ha merecido el respeto y la admiración unánimes de las marinas e industrias de muchos países del mundo, entre ellos los más avanzados”. A los firmantes “preocupa hondamente que el buque que mejor ha simbolizado la España moderna, democrática y tecnológica, la de la plena integración de las Fuerzas Armadas en la sociedad de la que forman parte, la España de los últimos cuarenta años, vaya a ser desguazado y vendido a trozos por el peso de su metal, en algún lugar del mar Negro, por poner el caso”.


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