lunes, 12 de febrero de 2018

La Laureada para la Legión lleva dos años bloqueada por Defensa.

Desfile de la Legión.

La Legión, una de las unidades más carismáticas de las Fuerzas Armadas españolas, está a punto de cumplir cien años. Nació en 1920, para combatir en la Guerra del Rif, en Marruecos, donde sus primeros integrantes protagonizaron acciones que fueron considerados merecedoras de la máxima condecoración militar, la Laureada de San Fernando. Sin embargo, obstáculos y demoras burocráticas siguen frenando la concesión de esta medalla. El teniente coronel, y antiguo caballero legionario, José Pérez Recena estaba promoviendo una campaña de recogida de firmas para solicitar al Ministerio de Defensa que reactivara y finalizara los trámites para distinguir a la Legión con una Laureada de San Fernando colectiva para toda la unidad.

No se trataba de iniciar de cero un expediente para dirimir si la Legión había realizado actos que merecieran ser reconocidos como “acciones excepcionales o extraordinarias, individuales o colectivas, siempre en servicio y beneficio de España”, tal y como establece el reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernando. Y es que ya en 1928 -ocho años después de la fundación del Tercio- se inició el llamado juicio contradictorio para esclarecer si la Legión en su conjunto merecía, por distintas acciones de guerra destacadas en la campaña de Marruecos, la Laureada de San Fernando, máxima condecoración militar en España, creada en 1911 por las Cortes de Cádiz. Diversos avatares y finalmente la Guerra Civil impidieron que ningún gobierno llegara a aprobar de forma definitiva la concesión de la Laureada.

Petición: que tomen ya una resolución
El Confidencial Digital ha podido saber que, a principios de este mes de febrero, el teniente coronel en la reserva Pérez Recena remitió una carta a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, interesándose por el estado de los trámites para aprobar la condecoración. Se trata de la tercera carta que remite al ministro de Defensa -ahora Cospedal, pero antes Pedro Morenés- preguntando por este asunto, ya que sólo falta por cumplir el último trámite: que el Ministerio de Defensa eleve la propuesta al Consejo de Ministros, que este resuelva su aprobación por real decreto, y que el real decreto de concesión de la Laureada de San Fernando sea firmado por el rey Felipe VI y publicado en el Boletín Oficial del Estado. 

Recena, y otros militares interesados en la recuperación del proceso de concesión de esta medalla a la Legión, se muestran extrañados por los retrasos que se están acumulando en este asunto. Y es que  la Asamblea de la Orden de San Fernando había ya aprobado el dictamen positivo sobre esta propuesta de Laureada en septiembre de 2015.

“Carácter de urgente”
Han pasado más de dos años desde que la propia Orden de San Fernando se expresó a favor de conceder la medalla a la Legión. Fuentes consultadas por ECD apuntan que el reglamento vigente de la Real y Militar Orden de San Fernando (aprobado por Real decreto 899/2001, de 27 de julio, y recogido en el BOE número 194, de 14 de agosto) establece que el Consejo de Ministros, previa deliberación, puede adoptar dos resoluciones: bien devolver el expediente al Ministerio de Defensa, “si considera que no han quedado suficientemente esclarecidos los hechos, o que procede el archivo del expediente, o la concesión de otra recompensa distinta”; o bien proponer al rey (soberano de la orden) la concesión de la Laureada por real decreto.
En todo caso, “el plazo máximo para dictar la resolución, contado a partir de la orden de incoación, será de seis meses. En su tramitación, el procedimiento tendrá carácter de urgente y gozará de preferencia en el despacho de cualquier otro asunto”. Por este motivo, el teniente coronel Pérez Recena, y otros militares de alto rango consultados por ECD se extrañan de que hayan pasado dos años y no se sepa nada de la Laureada. El Confidencial Digital ha contactado con el Ministerio de Defensa para conocer la situación del expediente, y para saber si existía algún motivo que hubiera retrasado al Gobierno para adoptar una resolución, bien concediéndola o bien rechazándola. Al cierre de esta edición no había recibido respuesta alguna de Defensa.

Sin noticias durante dos años
Entre la aprobación del dictamen positivo por la Asamblea de la Real y Militar Orden de San Fernando, en septiembre de 2015, y el actual febrero de 2018, el teniente coronel Pérez Recena principalmente ha tratado de informarse de por qué el dictamen no llegaba al Consejo de Ministros. Durante los largos meses de 2016 en que el Gobierno del PP estuvo en funciones por la repetición de las elecciones generales, los impulsores de la Laureada a la Legión no insistieron demasiado en el tema: el Consejo de Ministros sólo despachaba asuntos ordinarios y apenas tomaba decisiones de algún calado político.

Eso sí, el teniente coronel lo comentó con el secretario general técnico del Ministerio de Defensa, cuando este alto cargo visitó a la Legión en Ceuta y ambos coincidieron. Recena le abordó y le entregó un sobre con documentación para recordar que el asunto estaba pendiente de la aprobación final. Una vez que Mariano Rajoy fue investido de nuevo presidente, en octubre de 2016, Recena volvió a la carga. Escribió una carta a María Dolores de Cospedal, recién nombrada ministra, solicitando una audiencia para, en persona, poder interesarse por el estado del expediente que ya estaba en Defensa.

De Morenés a Cospedal 
El gran maestre de la Orden de San Fernando había remitido el expediente en septiembre de 2015, tras recibir el visto bueno de la asamblea. Es decir, el expediente llegó en la época de Pedro Morenés, y cuando Cospedal tomó las riendas del departamento el teniente coronel quiso darle un nuevo impulso. No hubo respuesta a esa carta, por lo Pérez Recena insistió con otra misiva en febrero de 2017. Tampoco Defensa dio respuesta, pero sí le llamaron de la Orden de San Fernando: se mostraban extrañados porque el ministerio les hubiera derivado su última carta, puesto que ellos ya habían cumplido los trámites que les correspondían estudiando el caso y aprobando el dictamen positivo.
Un año después, y como ya se ha dicho antes, el teniente coronel ha vuelto a escribir una carta a Cospedal para saber qué ocurre con la Laureada a la Legión. Y está dispuesto a emprender nuevas iniciativas para presionar a Defensa y que tome una resolución sobre esta la medalla. En todo caso, asegura que no va a abandonar su empeño por que se concluya el expediente que se inició en 1928, y espera que se resuelva antes de 2020, cuando se cumplirán cien años de la fundación del Tercio de la Legión.

Contactos de altos mandos
El Confidencial Digital ha podido consultar a otros altos mandos del Ejército de Tierra en la reserva que también se han interesado por este asunto. Aseguran que, a través de sus contactos, han conseguido que en el Ministerio de Defensa se haya originado cierto movimiento para conocer qué ha ocurrido con el expediente, que durante dos años ha estado completamente olvidado.

Además, muestran un optimismo cauto de que este nuevo impulso pueda llegar a buen puerto: apuntan que, actualmente, en los puestos de máxima responsabilidad de las Fuerzas Armadas hay militares que conocen la Legión por su experiencia y que pueden tener cierta simpatía por este empeño. Sin ir más lejos, el Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME), el general de Ejército Francisco Javier Varela Salas, pasó por la Bandera de Operaciones Especiales de la Legión, y entre 2009 y 2011 fue general jefe de la Brigada de la Legión “Rey Alfonso XIII”. Confían en que, si estos altos mandos se implican, se dé el empujón definitivo para que Defensa eleve la propuesta a la Comisión de Secretarios de Estado y Subsecretarios, de ahí pase al Consejo de Ministros y se apruebe definitivamente la Laureada.

Acciones heroicas que salvaron Melilla 
Las acciones de guerra concretas por las que ahora se solicita condecorar a la Legión sucedieron entre 1921 y 1925. España acababa de sufrir el desastre de Annual, y las recién creadas por José Millán Astray banderas de la Legión se distinguieron por su valor y arrojo en los combates, llegando a perder en ocasiones hasta la mitad de los efectivos de alguna bandera. Entre otros logros, consiguió evitar que los rifeños llegaran a amenazar seriamente la ciudad de Melilla. Casabona, Sebt y Ulad Dau, Taxuda, Ambar, Tizzi Azza, Kobba Darsa, Kudia Tahar... son nombres de lugares donde tuvieron lugar algunas de estas acciones memorables para la Legión.

Durante el juicio contradictorio, el juez llamó a declarar a un gran número de testigos -legionarios, otros militares españoles, rifeños, marroquíes-, que detallaron lo que vieron en los combates en los que destacaron los legionarios. El juez concluyó que habían actuado con extraordinario valor y disciplina, y que habían sufrido más de 2.000 muertos y 6.000 heridos, lo que suponía más de un tercio de bajas respecto del total. Con la Guerra Civil el expediente se perdió presuntamente. En 2012, José Pérez Recena, al preparar unas conferencias sobre la participación de la Legión en la campaña del Rif en los años 20, comenzó a indagar acerca de este expediente. También colaboraron otros militares como el general de Brigada Carlos Blond Álvarez del Manzano. 

Una carta a Felipe VI
Tras iniciar una campaña de recogida de firmas, en octubre de 2014 Recena consiguió hacer llegar una carta al rey Felipe VI durante la recepción de los Premios Princesa de Asturias, en el Hotel Reconquista de Oviedo. Le explicaba sucintamente el tema y le pedía que, como soberano de la Orden de San Fernando, impulsara la reapertura del expediente. Zarzuela remitió el asunto al Ministerio de Defensa, que derivó la cuestión a la Real y Militar Orden de San Fernando. La primera respuesta de la orden fue que no se había podido encontrar ese expediente sobre la Laureada a la Legión iniciado en 1928. Pero un mayor empeño por parte de la orden dio resultado. En distintos archivos militares fueron apareciendo desperdigados documentos del expediente: por ejemplo, declaraciones de testigos llamados por el juez que lo instruyó.

Se llegaron a recopilar más de 200 documentos, fechados entre noviembre de 1928 y junio de 1936. Con todo ello, la Orden de San Fernando estudió de nuevo el caso y emitió su dictamen positivo de septiembre de 2015. Además, durante ese proceso Felipe VI se interesó por el estado del expediente de la Laureada a la Legión durante una visita a la sede de la Real y Militar Orden de San Fernando. Ahora Pérez Recena y otros militares interesados esperan que se adopte pronto una resolución. Son conscientes de que quizá haya reticencias por parte de Defensa a abordar un asunto espinoso, ya que admiten que “la Legión es un cuerpo muy admirado pero también tiene detractores”. En todo caso, esperan que se conceda la Laureada de San Fernando colectiva a tiempo para el centenario de la Legión Española, en 2020. (Jesús.R.G.)


Puedes seguir todas mis noticias a traves de mis paginas Twitter, Facebook y Google+             
 

España enviará en mayo aviones de combate Eurofighter a Lituania para la misión en el Báltico.


España participará por cuarto año consecutivo en la operación de la OTAN «Policía Aérea del Báltico» cuyo objetivo es vigilar el espacio aéreo de Estonia, Letonia y Lituania. El despliegue tendrá como escenario la base lituana de Siauliai de mayo a agosto. La unidad elegida para la misión es el Ala 11 del Ejército del Aire, con base en Morón de la Frontera (Sevilla), que enviará un contingente de 135 efectivos con 5 ó 6 aviones de combate Eurofighter, según informan fuentes militares a ABC. El destacamento será liderado por el teniente coronel Manuel García de Veas. La participación de este año contará con una novedad: España compartirá el despliegue en Lituania con Portugal, cuyos cazas F-16 llevarán el peso de la misión de la Alianza Atlántica durante el segundo cuatrimestre del año. Los Eurofighter españoles y aviones de combate Rafale franceses -éstos desde la base de Amari (Estonia)- completarán el operativo reforzado de la OTAN alternándose semanalmente.

Las misiones que los Eurofighter españoles realizarán durante su despliegue báltico serán principalmente los denominados «Scramble», salidas aéreas de alerta para «interceptar blancos inicialmente desconocidos» que suelen corresponderse con aeronaves de la Fuerza Aérea de Rusia. Según denuncia la OTAN, muchas aeronaves rusas no informan de su rumbo o no activan el transpondedor para comunicarse. En su misión del pasado año, los cinco F-18 «Hornet» desplegados por España realizaron 18 actuaciones. A estas misiones reales hay que sumar otras salidas de adiestramiento. Para garantizar la operatividad del contingente español el Ejército del Aire quiere desplazar un sexto caza este año a Lituania «sin que ello suponga un coste adicional», informan las mismas fuentes. El pasado año esta misión costó a España 48,7 millones de euros. 

La «Policía Aérea del Báltico» fue lanzada en 2004 con la entrada en la OTAN de Estonia, Letonia y Lituania, tres países que no cuentan con aviación de combat para reaccionar ante una hipotética intrusión en su espacio aéreo. Esta misión se dirige desde el Cuartel General del Componente Aéreo de la OTAN (Aircom), ubicado en la Base Aérea de Rammstein (Alemania). La misión con cazas Eurofighter en Lituania completa la participación española en operaciones internacionales con la OTAN este año por tierra, mar y aire. A ella hay que sumar otras cinco: Letonia, con carros de combate Leopardoy 333 efectivos; Turquía, con misiles Patriot y 149 militares; Afganistán, donde se aumentará el contingente hasta 95 efectivos; en el Mediterráneo, con el mando por un mes de la operación naval «Sea Guardian» con la fragata Navarra (210 marinos); y la participación en las agrupaciones navales con fragatas o cazaminas. (Jesús.R.G.)

Puedes seguir todas mis noticias a traves de mis paginas Twitter, Facebook y Google+             

El submarino S-80 Plus, del sobrepeso al sobreprecio.


Después de meses de tira y afloja, el Ministerio de Defensa y el astillero público Navantia han llegado a un acuerdo sobre el coste del futuro submarino de la Armada española, rebautizado con S-80 Plus tras alargarle la eslora en más de 10 metros para compensar su exceso de peso: serán 1.550 millones de euros (más una reserva de 100 millones para atender imprevistos), a sumar a los 2.135 del presuesto inicial, por cuatro sumergibles a recibir entre septiembre de 2022 y julio de 2027. Es decir, 3.685 millones de euros en total, un sobrecoste del 72,5% sobre lo previsto.


El submarino S-80 Plus, del sobrepeso al sobreprecio
El acuerdo ya ha sido remitido al Consejo de Estado para que emita el correspondiente informe antes de que el Consejo de Ministros de luz verde a la modificación de la orden de ejecución. Este contrato es independiente del nuevo ciclo inversor anunciado por la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, para equipar a las Fuerzas Armadas españolas en los próximos 15 años, pues forma parte de los llamados Programas Especiales de Armamento (PEAS) planeados en los años noventa, aunque distintas peripecias han demorado al menos una década la entrada en servicio de los S-80.

¿Es admisible un desvío de más del 70% en el coste de un submarino? Los expertos coinciden en que, dado el alto componente de Investigación y Desarrollo (I+D) que incoporpora el proyecto, tiene mucha más justificación que los abultados reformados de las grandes obras públicas y se remiten a los frecuentes sobrecostes de los sistemas de armas de países de la OTAN. En todo caso, nadie ha explicado este fuerte aumento de costes en el Parlamento ni mucho menos se han asumido responsabilidades. Tras sucesivos retrasos, el gran fiasco vino en diciembre de 2012, con el reconocimiento de que se había producido un desvío de 125 toneladas en el peso del submarino, lo que afectaba a su flotabilidad y obligaba a rediseñarlo totalmente. Un error de este calibre no se habría producido si, de forma excesivamente voluntarista, Navantia no hubiera roto en 2010 su asociación con el astillero francés DCNS, con el que cofabricaba el submarino Scorpène. La empresa española había construido antes submarinos, pero nunca se había enfrentado al reto de diseñarlos en solitario. Además, el plan de prejubilaciones de 1999 descapitalizó la compañía, al prescindir de muchos ingenieros mayores de 50 años, precisamente los que tenían más experiencia.

Para sacar a flote el proyecto tras el divorcio traumático con los franceses (los dos exsocios acabaron en los tribunales), el Ministerio de Defensa tuvo que recurrir al apoyo técnico de EEUU: la firma Electric Boat, el mayor fabricante mundial de submarinos, supervisó la revisión crítica del proyecto, que en julio de 2016 superó su examen (CDR, por sus siglas en inglés). No fue un apoyo desinteresado: los estadounidenses cobraron 14 millones por su asesoramiento. El Ministerio de Defensa ha renunciado a penalizar a Navantia por los retrasos. Alega que, al tratarse de una empresa pública, el dinero que entra por un bolsillo sale del otro, ambos del mismo pantalón. Sí se han discutido los márgenes de beneficio, para que equivocarse no acabe resultando un buen negocio. Los 1.550 millones de sobreprecio suponen un techo de gasto que no tiene por qué agotarse, según las fuentes consultadas. Esta cantidad incluye 16 millones para adaptar los muelles de atraque de la base naval de Cartagena (que deben dragarse y alargarse), los dos simuladores (el de plataforma y el táctico) o la dotación de armamento. También, el sistema de propulsión independiente del aire (AIP), que le convertirá en el submarino no nuclear con mayor autonomía y discreción (capaz de navegar casi dos semanas sin salir a la superficie).

Dos firmas españolas, Técnicas Reunidas y Abengoa, compiten en la carrera por diseñar un sistema capaz de producir hidrógeno a partir de bioetanol. No solo se trata de producir el sistema AIP, sino de miniaturizarlo para su instalación a bordo. Tras varios fracasos, alguno muy sonado, la Armada está convencida de que ambos prototipos culminarán con éxito, aunque da por descontado que no llegarán a tiempo para la botadura de los dos primeros submarinos, por lo que se estrenará en el tercero de la serie y se instalará posteriormente en todos. La demora del S-80 ha provocado, además, costes colaterales. A dos de los tres submarinos que quedan en servicio de la serie anterior (S-70), que ya deberían haberse dado de baja, se les ha prolongado la vida operativa mediante una gran carena (revisión exhaustiva) no prevista por el fabricante. En total, otros 86 millones de euros que, si hubiera nuevos retrasos, aumentarían hasta sumar 130. (Jesús.R.G.)


Puedes seguir todas mis noticias a traves de mis paginas Twitter, Facebook y Google+