jueves, 19 de julio de 2018

Defensa deberá ampliar los muelles de la base de Cartagena porque no cabe el nuevo submarino.


Los problemas que rodean la rocambolesca historia del nuevo submarino de la Armada española aún no se han resuelto del todo. Primero fue el excesivo peso de la nave, que impedía que flotase y obligó a aumentar en 10 metros su eslora y en 800 toneladas su desplazamiento. 

Ahora el problema es que, con sus nuevas dimensiones, el S-80 Plus no cabe en las fosas de atraque de la base naval de Cartagena (Murcia), lo que obligará al Ministerio de Defensa a dragar y ampliar los muelles. El coste de las obras de infraestructura necesarias para adaptar la base al nuevo sumergible, incluida la ampliación de las fosas, asciende a 16 millones de euros. El Gobierno aprobará en los próximos días la elevación del techo de gasto del nuevo submarino S-80 Plus en 1.772 millones de euros; lo que, sumado al presupuesto inicial de 2.132 millones, da un total de 3.907, casi mil millones por cada uno de los cuatro sumergibles, prácticamente el doble de lo previsto. Los anteriores responsables del Ministerio de Defensa dejaron listo el expediente de modificación del coste de S-80, pero no llegaron a aprobarlo, por lo que el nuevo equipo dirigido por Margarita Robles debe darle trámite con urgencia (pedir informe al Consejo de Estado, elevar el techo de gasto y rectificar la orden de ejecución a Navantia) si no quiere que en otoño se paralice su construcción. 

Defensa deberá ampliar los muelles de la base de Cartagena porque no cabe el nuevo submarino

El programa sufrió un serio tropiezo en 2013, cuando se demostró que se había producido un desvío de 125 toneladas en el peso, lo que comprometía la flotabilidad del submarino; es decir, que no estaba garantizado que saliera a flote tras sumergirse. Defensa contrató como asesora a la estadounidense Electric Boat que, por 14 millones, confirmó el diagnóstico de los expertos: para reequilibrar pesos había que alargar la eslora en 10 metros. Se hizo incorporando 16 cuadernas más al puro del submarino y aumentando el desplazamiento hasta 3.000 toneladas. El nuevo modelo se rebautizó como S-80 Plus. Un efecto colateral de estos cambios es que el nuevo submarino ya no cabe en las fosas (muelles de atraque) de la base naval de Cartagena (Murcia), con una dimensión máxima de unos 78 metros. Para que quepan los cuatro submarinos habrá que dragar y alargar las fosas lo que, unido a otras obras de infraestructura necesarias para adaptar las instalaciones al nuevo sumergible, costará unos 16 millones. No obstante, la mayor incertidumbre que sigue pesando sobre el proyecto es su sistema de propulsión independiente del aire (AIP), que le dotará de una autonomía y discreción a mitad de camino entre los submarinos convencionales y los nucleares. 

Defensa ha apostado por un sistema capaz de producir hidrógeno a partir de bioetanol y ha encargado su desarrollo a dos firmas españolas, Técnicas Reunidas y Abengoa. Fuentes militares aseguran que, tras algún fracaso sonoro, se están cumpliendo los hitos. Ya se dispone, según esas fuentes, de un demostrador de 25 kilovatios y ahora se trata de fabricar uno 12 veces más potente (300 kilovatios) como el que llevarán los S-80. Para evitar más retrasos, se ha previsto que el AIP se integre a partir del tercer sumergible (el S-83, cuya entrega a la Armada está prevista para marzo de 2026), mientras que los dos primeros (con fecha de entrega en 2022 y 2024) empezarán a navegar con propulsión diésel e incorporarán el AIP cuando se les haga la primera gran carena (mantenimiento) a finales de la década. Aunque el sistema AIP es relativamente barato en comparación con el coste del submarino (unos 80 millones de euros por unidad, de los que 30 corresponden a la pila de combustible comprada en EE UU), constituye un elemento crítico, ya que le permitirá navegar sumergido casi dos semanas. Fuentes industriales admiten que el éxito del S-80 dependerá de que funcione el AIP español.


Si es así, subrayan, se convertirá en un producto altamente competitivo en el mercado de los submarinos convencionales, con prestaciones superiores a las del alemán 214. En caso contrario, admiten, será un proyecto fallido, pues nadie querrá adquirir un sumergible tan grande e indiscreto. En cualquier caso, Navantia deberá abaratarlo drásticamente. Los casi mil millones que pagará la Armada por cada S-80 duplican prácticamente el precio de los sumergibles alemanes comprados por Israel. El valor de mercado de este tipo de submarinos oscila entre 400 y 600 millones de euros. Los expertos alegan que un programa de esta complejidad presenta un alto grado de incertidumbre (el presupuesto final incluye 100 millones para imprevistos) y que, cuantos más submarinos se vendan, más se amortizará la inversión. Pero admiten que no controlar el peso de los elementos que se añadían al diseño inicial fue un fallo que pudo tener consecuencias catastróficas y ha costado finalmente casi 1.800 millones. Sin que nadie asuma responsabilidades. (Jesús.R.G.)


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NAVANTIA CELEBRA LA CEREMONIA DE ENTREGA DEL 2º DE LOS #SUEZMAX PARA IBAIZÁBAL.



Navantia ha llevado a cabo hoy la ceremonia de entrega al Grupo Ibaizábal del buque “Monte Urbasa”, el segundo de los cuatro petroleros Suezmax contratados en el año 2015. El barco fue amadrinado por la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y entre otros asistieron al acto el presidente de Ibaizábal, Alejandro Aznar; el consejero delegado de CEPSA, Pedro Miró, y el presidente de NAVANTIA, Esteban García Vilasánchez. El “Monte Urbasa” se incorporará a la flota de CEPSA bajo la modalidad de time charter, dentro del programa de renovación de su flota, como ya hiciera el pasado mes de marzo el “Monte Udala”, el primer petrolero de la serie. Este barco ha navegado ya 20.000 millas y realizado varios viajes de suministro de crudo desde diferentes orígenes a las refinerías de CEPSA, satisfactoriamente.


La construcción de cada barco está suponiendo más de 725.000 horas de trabajo, que traducido a empleo alcanza una media de más de 2.000 personas, entre directo e indirecto. Este programa está permitiendo al astillero alcanzar uno de sus picos de ocupación más altos en los últimos años, ya que casi 3.000 personas están entrando diariamente a trabajar a sus instalaciones. Además del programa de los petroleros, en los astilleros de la Bahía de Cádiz se acaba de entregar la subestación eléctrica contratada por Iberdrola para el parque eólico East Anglia en Puerto Real y el quinto Buque de Acción Marítima BAM se entregará en San Fernando a finales de mes. A ello se añade la pujante actividad de los negocios de Reparaciones y Sistemas en los astilleros de Cádiz y el programa de mantenimiento de los destructores para la U.S. Navy en Rota, y la reciente firma del contrato con Arabia para la construcción de cinco corbetas. 

Construcción en tiempo récord
La fabricación del “Monte Urbasa” se ha realizado en un tiempo récord, ya que se empezó su montaje en el dique el pasado 16 de octubre. En estos 9 meses se han montado más de 20.000 toneladas de acero con todos los equipos del barco, y se han realizado con éxito las pruebas de mar para celebrar hoy la ceremonia de entrega.

Para ello se está empleando intensamente el dique de Puerto Real, uno de los más grandes de Europa. Así, cuando se produjo la flotadura del Monte Urbasa ya había bloques del tercer petrolero puestos en el dique. Es de destacar que en el último año se han producido 400 montajes en la grúa pórtico, lo que equivale a una media de dos diarios. Estos petroleros, denominados Suezmax porque sus dimensiones están ajustadas al máximo a las del canal de Suez, son los primeros construidos en España en los últimos 20 años. El buque cuenta con las optimizaciones más avanzadas, tanto en eficiencia energética como de transporte de carga y seguridad. A su vez, en la construcción de los petroleros se han introducido las técnicas más avanzadas, como la instalación de piezas impresas en 3D en la fase constructiva de un buque. Navantia está impulsando junto a la Agencia IDEA (Junta de Andalucía), AIRBUS y la @Universidad de Cádiz el Centro de Fabricación Avanzada (CFA) para desarrollar, entre otras, estas tecnologías de impresión 3D. 

La actividad de I+D+i en esta tecnología se inició hace tres años y, como ejemplo, las dos rejillas construidas mediante impresora 3D instaladas en el petrolero “Monte Udala” son resultado de esa colaboración. Ahora se pretende fomentar la realización de proyectos de I+D+i colaborativos con la industria auxiliar, para lograr situar al sector naval en la vanguardia tecnológica. NAVANTIA apuesta firmemente por ser una empresa sostenible, estratégica e internacional, desarrollando programas navales competitivos. Con este objetivo, se está desarrollado, como uno de los tres pilares del Plan Estratégico de NAVANTIA 2018-22, un plan de eficiencia operativa que facilite la modernización de todos los centros mediante la incorporación de nuevas tecnologías, la digitalización, los principios del Astillero 4.0 y del sistema de gestión operativa TIMON. NAVANTIA seguirá apostando por el futuro, siendo motor del crecimiento económico y de la creación de empleo industrial, en Cádiz, en Andalucía y en el conjunto de España. (Jesús.R.G.)

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