viernes, 9 de junio de 2017

España incorporaría 60 F-35 en lugar de más Eurofighters.


Tras invertir 10.630 millones de euros en el avión de combate europeo, el futuro caza de las Fuerzas Armadas españolas será, con toda probabilidad, estadounidense. El Ejército del Aire y la Armada apuestan por el F-35 Lightning II (Relámpago) de Lockheed Martin para sustituir a los F-18 y a los Harrier de despegue vertical que deben dar de baja a mediados de la próxima década. 

Las necesidades se estiman en 45-50 aparatos para la Fuerza Aérea y 12-15 para la Marina. La operación puede superar los 6.000 millones; más del doble contando con el apoyo logístico. Para la Armada no hay alternativa. Si quiere mantener la aviación naval, que en 2017 cumple su primer centenario, —es decir, la capacidad de proyectar poder aéreo desde un buque— no tiene más opción que adquirir el caza de Lockheed Martin. A mitad de la próxima década, la Marina debe ir dando de baja los 12 AV-8B Harrier II Plus que le quedan (más uno de entrenamiento) y el único aparato que existe en el mercado con capacidad de despegue en corto y aterrizaje vertical (STOVL) es el F-35B. Sin él, el buque insignia de la flota española, el Juan Carlos I, quedará reducido a la categoría de portahelicópteros. La Armada es consciente de que el F-35 es demasiado caro (entre 90 y 130 millones la unidad, sin contar el motor) y su pedido demasiado corto (12 a 15 aparatos), por lo que el margen para negociar es muy estrecho. Otra cosa sería si el Ejército del Aire se inclina por el mismo modelo, admiten mandos de la Marina de Guerra. 

El futuro avión de combate es una de las prioridades del nuevo Objetivo de Capacidades de las Fuerzas Armadas que debe aprobarse antes de final de año, según explicó a EL PAÍS el nuevo jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), el general Fernando Alejandre. Se trata de sustituir a los cazas F-18 que, con el Eurofighter o EF2000, constituyen la punta de lanza de la Fuerza Aérea española. La llegada del F-18 supuso un salto tecnológico para el Ejército del Aire en los años ochenta, pero la flota ya tiene tres décadas en sus alas y la mayoría de los aparatos supera las 5.000 horas de vuelo, con un límite de alrededor de 7.000. De los 86 aviones en servicio —se compraron un total de 96, 24 de ellos de segunda mano— lo más urgente es relevar los destacados en Canarias, a los que restan unos tres años de vida operativa. Temporalmente, el problema podría salvarse redesplegando los F-18 de Torrejón y Zaragoza, pero todos deben ser sustituidos a partir de 2025. Aunque la fecha parece aun lejana, fuentes militares advierten de que el proceso para incorporar un nuevo avión de combate es muy largo, por lo que la decisión debería tomarse como tarde en 2018. “Mientras más se espere, en peores condiciones se estará para negociar”, alegan. 


El Ejército del Aire estima sus necesidades en 45-50 aviones y sus preferencias se inclinan por el F-35A, según reconoce mandos militares. Se trata del caza más moderno (y caro) del mundo, adquirido ya por Israel, Japón y Corea del Sur, a pesar de la polémica que ha rodeado su desarrollo y de las dudas sobre su maniobrabilidad (perdió un combate simulado con un vetusto F-16). En este caso, al contrario que la Armada, sí hay alternativa: comprar más EF-2000. El Ministerio de Defensa redujo su pedido de 87 a 73 aviones (se canceló la llamada Tranche 3B), por lo que en teoría se podría dar continuidad a la cadena de montaje en España. Pero responsables de las Fuerzas Aéreas alegan que, incluso con mejoras, el Eurofighter no es comparable al F-35, un caza furtivo de quinta generación que integra los sensores en el revolucionario casco del piloto, con una visión de 360 grados. Además, ponen una pega estratégica a la sustitución de los F-18 por más EF-2000: la vulnerabilidad que supondría basar toda la flota en un único modelo, con el riesgo de quedarse sin aviación de combate si un problema estructural obligara a parar este aparato. 

La diferencia es que el EF2000 es un programa europeo, en el que España participa con un 14% y que genera unos 3.000 empleos directos en nuestro país; mientras que el F-35 es un avión estadounidense en el que la participación de la industria nacional sería insignificante. España fue invitada en su momento a integrarse en el consorcio del F-35 (con Reino Unido, Holanda, Italia, Australia, Canadá, Dinamarca, Noruega y Turquía, además de EE UU), pero Defensa rehusó. “La contribución económica que se exigía era muy onerosa y el retorno industrial escaso. No podíamos permitirnos el lujo de pagar el EF2000 y el F-35 a la vez”, explica un responsable de la época. Con la tarta tecnológica ya repartida, lo único que puede negociar España es una rebaja del precio —Trump denunció en un polémico tuit que el coste del F-35 estaba “fuera de control”— y que las empresas españolas sean capacitadas para el sostenimiento del avión. Esto último no solo por su peso económico —el apoyo logístico durante todo el ciclo de vida del caza puede superar el coste de adquisición— sino por la autonomía que implica. El inconveniente de comprar un caza llave en mano, en cuyo diseño no se ha participado, es que uno es un mero usuario. 

El Ejército del Aire logró, no con poco esfuerzo, tener acceso al código fuente de parte del software del F-18, lo que le permitió integrar su propio armamento. “Controlar la cadena logística, tener independencia tecnológica, acceso a las cajas negras y libertad de empleo deberían ser los objetivos de la negociación”, resume un mando militar. Además del EF-2000 y del F-35, otras opciones serían las últimas versiones del F-18 (Super Hornet o Advanced), o incluso el Rafale francés. Ambos tienen, sin embargo, algunos inconvenientes de sus competidores americano y europeo sin muchas de sus ventajas. “El próximo avión de combate debe durar hasta 2060 y, en ese tiempo, incorporar mejoras, lo que solo garantiza un modelo [el F-35] que está al inicio de su ciclo de vida y no al final”, avisa un experto. La elección del futuro avión es, por sus implicaciones políticas, industriales y militares, una de las decisiones más trascendentes que debe tomar la ministra María Dolores de Cospedal. Siempre, claro está, que el presupuesto de Defensa aumente y haya dinero para pagarlo. (Jesús.R.G.)

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El general Ballesteros se perfila como director del CNI tras la salida de Méndez de Vigo.


El general Miguel Ángel Ballestero.
El general Miguel Ángel Ballestero

La posible marcha de Beatriz Méndez de Vigo como número dos del Centro Nacional de Inteligencia, adelantada este jueves por ‘OK Diario’, ha pillado por sorpresa al mundo de la inteligencia. Prácticamente nadie esperaba este movimiento, según ha podido sondear ECD en fuentes del sector.

A falta de confirmación oficial en el Consejo de Ministros de este viernes, la hermana del ministro de Educación asumirá la delegación del servicio secreto en la embajada de España en Pekín. Su sustituta será, casi con total probabilidad, otra funcionaria con amplia experiencia proveniente de la propia ‘Casa’ , como viene siendo tradición.

El Centro cuida de sus ex ‘número dos’
Se trata, explican algunas fuentes consultadas, de un “paso atrás” en su carrera. Pero no se considera que el destino sea “secundario”: la de Pekín se considera una de las embajadas denominadas ‘Triple A’ en cuestiones de inteligencia. De hecho, el Centro cumple así con uno de sus códigos no escritos: las números dos del CNI que abandonan la Casa lo hacen siempre hacia una embajada de primer orden. 

Así ocurrió con Helena Sánchez, anterior secretaria general y actual responsable del espionaje español en Washington. Poco se sabe, incluso en los círculos más discretos del espionaje español, de los motivos que llevan a Beatriz Méndez de Vigo o a Vicepresidencia del Gobierno a optar por este cambio de aires. Algunas voces aseguran que la decisión se toma atendiendo a “asuntos personales”, y no a una pérdida de confianza de sus superiores.

Era la favorita en la sucesión
Desde su llegada a la secretaría general del CNI, una decisión personal de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, Beatriz Méndez de Vigo ha ido poco a poco haciéndose con las riendas del día a día en el Centro. Según admitían a ECD fuentes del espionaje español, había ido liberando progresivamente de tareas a Sanz Roldán. De hecho, en Moncloa se la designó como la más probable sucesora en caso de que el Partido Popular revalidase legislatura en 2016, tal y como ocurrió. Fue una de las primeras mujeres en acceder al CESID (en 1983), y se habría convertido en la primera mujer en dirigir el servicio de inteligencia.

La sucesión de Sanz Roldán, al frente del servicio secreto desde 2009, “no está actualmente sobre la mesa” explican fuentes bien situadas a ECD. El director “se encuentra bien de salud y de ánimo” y está dispuesto a alcanzar el límite de su mandato, previsto para 2019. Sólo un imprevisto le desviaría de esa hoja de ruta, que comparten el propio director y Moncloa. El movimiento de Beatriz Méndez de Vigo le aleja –a priori- de la posibilidad de ser nombrada número uno del CNI (aunque no la aparta definitivamente de la carrera). En este contexto, en los últimos meses se han ido posicionado nuevos perfiles en este ‘casting’. El que suena con más fuerza es un general experto en yihadismo: Miguel Ángel Ballesteros.

Un general referente en materia de yihadismo
El general de Brigada Ballesteros (nacido en Segovia, en 1953) ocupa el puesto de director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), un ‘think tank’ oficial del Ministerio de Defensa, perteneciente al Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN). En el mundo de la inteligencia y la lucha antiterrorista, el general Ballesteros es considerado una autoridad en la materia. A este asunto ha dedicado gran parte de su actividad profesional como analista y conferenciante. Sin duda, una de las prioridades operativas actuales del Centro Nacional de Inteligencia.

No es el único candidato que tiene Moncloa actualmente sobre la mesa como posible sucesor de Sanz Roldán. Pero fuentes bien situadas aseguran que se encuentra en “primera fila” de cara a la futura elección. En caso de apostar por esta opción, Moncloa daría continuidad al hecho de que sea un militar en la reserva quien dirija el servicio de inteligencia civil. Para ello, Ballesteros debería dejar el servicio activo en las Fuerzas Armadas. Actualmente tiene 63 años. (Jesús.R.G.)


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La Brigada Aragón se adiestra por primera vez con todas sus unidades de Zaragoza, Jaca, Barcelona y Gerona.

La Brigada Aragón se adiestra por primera vez con todas sus unidades de Zaragoza, Jaca, Barcelona y Gerona

La Brigada “Aragón” I realiza esta semana su bautismo operativo como “brigada orgánica polivalente” al aglutinar por primera vez todas sus unidades en un campo de maniobras. Concretamente, del 2 al 9 de junio, realiza el denominado ejercicio “Isla Mínima” en el Centro de Adiestramiento de San Gregorio (Zaragoza), donde participan efectivos de sus unidades en Zaragoza, Jaca (Huesca), Barcelona y San Clemente de Sasebas (Gerona):
- Cuartel General (Zaragoza)
- Batallón de Cuartel General I (Zaragoza)
- Regimiento Acorazado Pavía nº 4 (Zaragoza)
- Regimiento de Infantería “Galicia” nº 64 de Cazadores de Montaña (Jaca, Huesca)
- Regimiento de Infantería “Arapiles” nº 62 (Barcelona y San Clemente de Sasebas,  Gerona)
- Regimiento de Artillería de Campaña (RACA) nº 20 (Zaragoza)
- Batallón de Zapadores I (Zaragoza)
- Grupo Logístico I (Zaragoza)

“Así, más de 2.000 efectivos ponen a prueba sus múltiples capacidades y preparación. No en vano la Brigada Aragón I conjuga elementos acorazados, mecanizados, motorizados, ligeros de montaña y de apoyos”, destacan fuentes del Ejército de Tierra.
Un momento del ejercicio "Isla Mínima" / BRIGADA ARAGÓN I
Un momento del ejercicio “Isla Mínima”

La Brigada Aragón I es una brigada de nueva creación, fundada en la última reestructuración del Ejército de Tierra por la cual pasó de tener diez a ocho brigadas:
- Cuatro más pesadas y con carros de combate: «Guzmán el Bueno» X (Cerro Muriano, Córdoba), «Extremadura» XI (Badajoz), «Guadarrama» (Colmenar Viejo, Madrid), y «Aragón» I (Zaragoza).
- Tres más ligeras: «Rey Alfonso XIII», II de la Legión (Viator, Almería), «Almogávares» VI de Paracaidistas (Paracuellos del Jarama, Madrid) y la «Galicia» VII (Pontevedra);
- La Brigada «Canarias» XVI (Las Palmas de Gran Canaria).
Ejercicio de la Brigada Aragón
Ejercicio de la Brigada “Aragón” I. En la imagen helicópteros Cougar de las Famet junto a efectivos del RACA nº20 / BRIGADA ARAGÓN I

La Brigada “Aragón” I es heredera principal de la anterior Brigada de Caballería “Castillejos” II y de la Jefatura de Tropas de Montaña “Aragón” I. “En el ejercicio Isla Mínima participan unos 2.500 militares, no solo de la Brigada Aragón, sino también cazas del Ejército del Aire, helicópteros de las Famet, Unidad de defensa nuclear, biológica y química (NBQ)”, explican las mismas fuentes. Muchas de las unidades actuales de la Brigada “Aragón” I han participado en misiones en Irak, Malí o Líbano. En estos momentos, la “Aragón” tiene personal destacado en Senegal y está previsto que el año próximo se despliegue en Líbano. Entre el equipamiento empleado para el ejercicio “Isla Mínima” destacan: carros de combate Leopardo, vehículos de combate de infantería Pizarro, vehículos de exploración y combate de caballería (VEC y Centauro), piezas de artillería autopropulsada y remolcada, misiles de defensa antiaérea Mistral, y medios de los zapadores, unidades de transmisiones, inteligencia y logística. Sus unidades de montaña ejecutan su instrucción específica en el Pirineo, empleando entre otros medios sus transportes oruga de montaña. (Jesús.R.G.)


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