viernes, 1 de diciembre de 2017

La devastación del misil nuclear de Corea del Norte en Madrid: 160.000 muertos al instante.


Zona de destrucción prácticamente total, con tasas de mortalidad cercanas al 100%.
Zona de destrucción prácticamente total, con tasas de mortalidad cercanas al 100%.
Corea del Norte acaba de probar –con éxito- su último misil intercontinental. Un artefacto capaz de cargar una ojiva de 70 kilotones a unos 13.000 kilómetros de distancia. Conozca lo que pasaría en el caso –improbable- de que Pyongyang disparase un Hwasong-15 contra Madrid y este llegase a detonar en su objetivo. Desde la desintegración de la Unión Soviética, Corea del Norte ha buscado incesablemente entrar a formar parte del selecto club de potencias nucleares. 

Pese a las continuas crisis diplomáticas, sanciones y bloqueos económicos, el régimen de Pyongyang nunca ha dejado de progresar en su programa nuclear. Esta semana, el régimen norcoreano anunciaba oficialmente estar en posesión de un misil intercontinental capaz de llegar hasta Washington y al corazón de Europa. El Hwasong-15 probado el pasado martes de madrugada cayó en una zona costera próxima a Japón, tras desplazarse 960 kilómetros y alcanzar una altitud máxima de 4.475 kilómetros.
Todo el hemisferio norte al alcance
Según diversas estimaciones de expertos, su trayectoria y altura de vuelo permiten calcular una aproximación de su alcance: unos 13.000 kilómetros. Lo suficiente como para tener a tiro a prácticamente todos sus enemigos. Principalmente Estados Unidos, pero también España.
Las posibilidades de que Corea del Norte dispare un misil con ojiva nuclear y que esta consiga detonar sobre una ciudad extranjera son remotas. En primer lugar porque un ataque nuclear supondría un movimiento suicida de Pyongyang, y segundo porque los avanzados sistemas de antimisiles que la OTAN tiene desplegados por todo el planeta podrían frenar el proyectil antes de su detonación.
Pero, salvando cualquiera de estas circunstancias, ¿qué pasaría si un misil norcoreano consiguiese saltarse todas esas protecciones y llegase a detonar sobre una ciudad? ¿Y si España fuese su objetivo? Una serie de herramientas informáticas permite simular con gran detalle las consecuencias de una explosión termonuclear sobre un núcleo de población concreto.
La destrucción en Madrid
Las herramientas Nukemap y Missilemap, creadas por Alex Wellerstein (físico experto en armas nucleares y doctor en historia de la ciencia por la universidad de Harvard) permiten calcular la trayectoria y la distancia recorrida de un misil, así como aproximar los daños que causará la detonación teniendo en cuenta la potencia nuclear de la ojiva. Los cálculos y consideraciones físicas en las que se basa el simulador están ámpliamente explicados por su autor en esta web.
El Confidencial Digital, utilizando estas herramientas, ha simulado el impacto de un misil Hwasong-15 sobre Madrid, Barcelona y las bases de Rota y Torrejón –como puntos estratégicos de la OTAN-. Se ha tomado la medida básica de 70 kilotones de la bomba de hidrógeno que Pyongyang probó a principios del pasado mes de septiembre. Se trata de la mayor que tiene Corea del Norte –al menos públicamente reconocida- y es cuatro veces más potente que la lanzada por Estados Unidos sobre Hiroshima en 1945. El misil, según estos cálculos, saldría desde Corea del Norte hacia la estepa rusa. Tras atravesar los miles de kilómetros de territorio ruso, entraría en la Unión Europea por las repúblicas del Báltico, cruzaría toda Alemania y Francia transversalmente y entraría en la Península Ibérica por la zona de los Pirineos.
Simulación de la trayectoria del Hwasong-15.
Simulación de la trayectoria del Hwasong-15

160.000 muertos al instante
En caso de que su destino final fuese el centro de Madrid, situado geográficamente sobre la Puerta del Sol, las consecuencias de la explosión de la ojiva nuclear –siempre según el cálculo de estas herramientas, que no diferencian entre detonación en superficie y en atmósfera- serían devastadoras: 160.000 personas morirían instantáneamente, y 360.000 sufrirían heridas de consideración, y posiblemente fallecerían más tarde.

En un radio de 330 metros, delimitado por la Gran Vía y la plaza Jacinto Benavente, la destrucción sería total. Ningún edificio resistiría las presiones estimadas de 14 kilogramos por centímetro cuadrado.  Toda la materia ascendería rápidamente hacia la atmósfera formando el hongo nuclear. La Puerta del Sol, así como las calles adyacentes, quedarían convertidas en un cráter de 30 metros de profundidad. La bola de fuego resultante de la explosión se extendería 100 metros más allá. Calcinaría por completo, de norte a sur, desde la calle Desengaño hasta la plaza Tirso de Molina. En una línea recta sobre Sol, las temperaturas podrían rondar el millón de grados centígrados.
Zona de destrucción prácticamente total, con tasas de mortalidad cercanas al 100%.
Zona de destrucción prácticamente total, con tasas de mortalidad cercanas al 100%
Destrucción casi total a un kilómetro de distancia
Fuera de la zona cero, en un radio de un kilómetro desde el epicentro de la explosión, los edificios más resistentes se mantendrían en pie pero sufrirían enormes daños. Desde la Almudena hasta el museo del Prado, y desde el barrio de Tribunal hasta el de Lavapiés. La tasa de mortalidad en esta zona se acercaría al 100%, pero no llegaría: podría haber supervivientes. Quemaduras de tercer grado –las más graves- generalizadas.

A partir de ese límite, el impacto de la explosión disminuye considerablemente. A dos kilómetros de distancia de la Puerta del Sol muchos edificios residenciales colapsarían o quedarían inutilizables, pero otros quedarían en pie. Todos los habitantes de esta zona, según las estimaciones de la simulación, sufrirían heridas de mayor o menor consideración. La tasa de mortalidad también sería alta. Esta zona comprendería un área entre el parque del Retiro y el Palacio Real, incluyendo gran parte del barrio de Chamberí y toda la zona al sur de Embajadores, hasta el límite del nuevo Madrid Río. Entre los supervivientes, todos habrán recibido una dosis de radiación suficiente como para resultar letal en las siguientes semanas. Con o sin cuidados médicos.
Zona de alta destrucción, posibilidad de sobrevivir. Altísima tasas de heridos por quemaduras de tercer grado.
Zona de alta destrucción, posibilidad de sobrevivir. Altísima tasas de heridos por quemaduras de tercer grado.
Todas las ventanas a cuatro kilómetros, rotas
El último círculo concéntrico contendría una extensión de 51 kilómetros cuadrados. A unos cuatro kilómetros de distancia de la Puerta del Sol, la onda expansiva rompería todas las ventanas. Según la simulación, en esta área muchos de los heridos se producirían por acercarse a las ventanas a mirar la intensa luz producida por la explosión. Los viandantes caerían al suelo por la onda de choque, que puede producir hemorragias internas graves -y letales-. La herramienta también permite calcular la destrucción de lugares de interés: desaparecerían 23 hospitales o centros sanitarios, 2 estaciones de bomberos, 203 colegios e institutos y 165 grandes centros de trabajo.
Zona de impacto de la onda expansiva, rotura de ventanas.
Zona de impacto de la onda expansiva, rotura de ventanas.

Vientos radiactivos hasta Segovia y Toledo
Este sistema también permite calcular los vientos radiactivos, es decir, las partículas e isótopos letales que pueden viajar cientos de kilómetros empujados por el viento. Calculado a 8 kilómetros por hora, la velocidad media registrada en la capital en el día de ayer, los vientos radiactivos más peligrosos –y potencialmente letales- cubrirían un área entre Alcobendas y El Molar (en la sierra madrileña).

Dependiendo de la dirección e intensidad del viento, podría cubrir toda la Comunidad de Madrid. Sus efectos: convertir toda la zona en inhábil para la agricultura y provocar la muerte de la vida animal. Los efectos sobre la salud de las personas no podrían comprobarse hasta pasados varios años. Ciudades cercanas a Madrid como Segovia, Ávila, Guadalajara o Toledo sufrirían la llegada de partículas radiactivas arrastradas por el viento. Si las condiciones meteorológicas fuesen aún peores, la nube radiactiva podría cruzar toda la Península.
Otros objetivos en España
¿Y si el objetivo fuese militar? En el remoto caso de que Corea del Norte acatase algunas de las instalaciones más estratégicas de España, la destrucción de estas sería total. La base de Rota, por ejemplo, cuartel general del Escudo Antimisiles de Estados Unidos y una de las bases con mayor proyección mundial para el Pentágono, quedaría prácticamente inutilizable. La explosión de 70 kilotones sobre la pista de aterrizaje de la base destruiría buena parte de esta. La onda expansiva dañaría seriamente los muelles navales. La localidad de Rota quedaría relativamente fuera del radio de destrucción, aunque sufriría graves daños.

Otro de los posibles objetivos podría ser la base aérea de Torrejón de Ardoz, sede del Centro de Operaciones Aéreas Combinada de la OTAN que protege el tráfico aéreo  en todo el sur de Europa. La destrucción en este caso sería similar a la de Rota. Buena parte de las instalaciones quedaría arrasada, con daños significativos en la zona de pistas. El área de destrucción total no alcanzaría a la población de Torrejón de Ardóz, pero al igual que Rota sufriría graves daños y vientos radiactivos.
Barcelona, más letal que en Madrid
En caso de producirse en Barcelona, el sistema calcula una tasa de mortalidad mayor que la de Madrid. 190.000 personas morirían al instante, dejando algo más de 300.000 heridos graves.  Si la zona cero se colocase en la Plaza de Catalunya, zonas como el Eixample, El Raval o la mitad de Via Laietana quedarían completamente destruidas. Desde Vila de Gràcia hasta el paseo marítimo la destrucción sería elevada. Desde Hospitalet hasta el norte de la Diagonal no quedarían ventanas en pie. (Jesús.R.G.)


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Lockheed Martin e Indra comercializarán un radar de barrido electrónico para plataformas antiaéreas.


Indra y Lockheed Martin han firmado recientemente un principio de acuerdo que amplía su relación exclusiva en el desarrollo de un radar de barrido electrónico activo (AESA) de banda S de última generación para el programa F-110 de la Armada Española y establece un marco para su comercialización en futuras oportunidades que surjan en el mercado internacional para equipar plataformas antiaéreas. Las Armadas de otros países se beneficiarán así del trabajo en curso realizado para la F-110, un buque con el sistema de combate Aegis adaptado para responder a amenazas convencionales y asimétricas en operaciones costeras. Este radar AESA será una opción para cualquier fragata con requisitos similares a los de la F-110. En virtud de este acuerdo, ambas empresas trabajarán juntas para satisfacer las necesidades de sus clientes.

La fragata F-110 es el futuro buque de superficie multimisión de la Armada Española, cuya entrada en funcionamiento está prevista para la próxima década. Se prevé que la producción comience en 2018 y que la primera fragata F-110 entre en servicio en 2023 equipada con el sistema de defensa Aegis, en el que se integra el nuevo radar de banda S de estado sólido. Lockheed Martin e Indra vienen colaborando desde 2009 para desarrollar un nuevo radar de banda S de estado sólido de última generación para el programa de fragatas F-110 de España, y su cooperación en radares navales de banda S se remonta a 1997, cuando Indra empezó a suministrar componentes para el radar SPY-1D. A lo largo de esos 20 años, Indra ha entregado componentes para todos los sistemas de combate Aegis para la Armada estadounidense y las cinco armadas internacionales que colaboran en Aegis. Con esta nueva colaboración en el campo de los radares, se ha invertido casi una década de financiación conjunta y colaboración técnica para combinar y madurar las mejores tecnologías de radar de estado sólido de banda S de Lockheed Martin e Indra.

“La cooperación industrial entre Lockheed Martin e Indra siempre ha sido satisfactoria, pero en la F-110 se llega al siguiente nivel” afirma el responsable del programa F-110, el Capitán de Navío Manuel Martínez Ruiz. “El desarrollo conjunto de un nuevo radar de banda S de estado sólido es una piedra angular del programa F-110 y un elemento estratégico de nuestro plan industrial de defensa en España”. “Lockheed Martin ha hecho inversiones importantes en tecnologías radar de estado sólido, incluido un diseño de arquitectura abierta que facilita la integración con otros sistemas y componentes”, afirma Michele Evans, vicepresidente de Sistemas y Sensores de Defensa Integrados de Lockheed Martin. “Nuestro historial de trabajo con Indra y nuestras inversiones complementarias en tecnología radar de estado sólido hacen que esto sea una ampliación natural de nuestra colaboración y estamos deseando ver este radar de estado sólido a bordo de la F-110 y en futuras plataformas de defensa de todo el mundo.”

La Armada Española dispone de cinco fragatas de la clase Álvaro de Bazán (F-100) equipadas con el sistema de combate Aegis desarrollado por Lockheed Martin y el radar SPY-1. La F-110 hará avanzar la estrecha colaboración entre la industria estadounidense y la española establecida durante el desarrollo y el despliegue de los cuatro primeros buques del programa F-100, ampliada ahora para el programa F-105. “Lockheed Martin ha sido un sólido socio tecnológico para la industria de defensa española durante más de 20 años”, afirma Manuel Escalante, director general de Defensa y Seguridad de Indra. “Nuestros componentes han formado parte de todos los sistemas de radar SPY-1D durante estas dos décadas, y con este principio de acuerdo firmado recientemente, ambas empresas están listas para buscar otras oportunidades en todo el mundo. Estamos entusiasmados al ver que esta colaboración se amplía para reunir lo mejor de las tecnologías de estado sólido española y estadounidense en este nuevo radar de última generación, y estamos deseando trabajar con Lockheed Martin los próximos 20 años para ofrecer al mundo los radares navales con mayor capacidad”. (Jesús.R.G.)

Fuente: http://www.homsec.es/

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Defensa recibirá cinco nuevos helicópteros: dos Tigre, un NH-90 y dos Superpuma.

Defensa recibirá cinco nuevos helicópteros: dos Tigre, un NH-90 y dos Superpuma

El Ministerio de Defensa recibirá este miércoles cinco nuevos helicópteros en la factoría de Airbus en Albacete. En concreto se trata de un nuevo helicóptero de transporte Caimán NH-90 para el Ejército de Tierra (el 8º que recibe), dos nuevos helicópteros de ataque Tigre para el Ejército de Tierra (19º y 20º) y dos Superpuma para el Ejército del Aire que se destinarán a la base de Gando, en tareas de Búsqueda y Rescate (en imagen superior). Estos dos últimos helicópteros pertenecen al lote de cuatro nuevos helicópteros adquiridos tras los accidentes de los pasados años en aguas del Atlántico (dos) y en Afganistán (otro dos).


Helicóptero NH90 en la factoría de Airbus Helicopters en Albacete 
A la izquierda, el helicóptero Tigre HAD; a la derecha el primerCaimán  NH-90 de las FAMET

Al acto que tendrá lugar en la fábrica albaceteña acudirán la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, el presidente de Airbus Helicopters, Guillaume Faury, el presidente de Airbus en España, Fernando Alonso, y el presidente de Airbus Helicópteros en España, Francisco Vergé. Cospedal realizará de este modo su primera visita, como ministra de Defensa, a la fábrica manchega de helicópteros. Como presidenta de Castilla-La Mancha visitó con anterioridad las instalaciones. Cospedal y Faury firmarán la cédula de entrega de cinco helicópteros, que serán certificados y entregados en un plazo hasta el 20 de diciembre.



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Así llenan un campo de minas los ingenieros del ejército español.

Ingenieros del Ejército colocando minas contra carro en Valladolid.
El Ejército de Tierra muestra en un vídeo publicado recientemente cómo trabajan los regimientos de ingenieros durante el proceso de colocación de minas anticarro. En las tareas, realizadas por los Regimientos de Especialidades de Ingenieros nº 1 y nº 11 y el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros nº 12, se utiliza el método manual de colocación de minas C5, que se activan cuando detectan un peso superior a los 150 kilogramos.


Este método manual se encuentra prácticamente en desuso, ya que las labores de sembrado de minas se suelen realizar con maquinaria militar especifica. A estas labores de los ingenieros militares no suele dársele relevancia pública por la controversia social que generan las minas y por la multitud de campañas para su abolición. Sin embargo, este tipo de minas no están prohibidas, ya que no están diseñadas para explotar contra personas sino contra vehículos pesados. Vea a continuación el vídeo: (Jesús.R.G.)


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El Ejército del Aire participa en el ejercicio Empecinado del Ejército de Tierra.



Reintegración de personal aislado tras una misión de recuperación de personal.
 
El Escuadrón de Zapadores Paracaidistas del Ejército del Aire (EZAPAC) ha participado como invitado en la ejecución del ejercicio Empecinado, llevada a cabo por el Mando de Operaciones Especiales (MOE) del Ejército de Tierra. La participación del EZAPAC ha consistido en el envío de ocho personas formando un equipo SOALI, en inglés Special Operations Air Land Integration, especializado en trabajar en misiones en conjunción con las aeronaves y su personal, además de contar con otros dos miembros integrados en la Plana Mayor del SOTG, Special Operations Task Group, del Ejército de Tierra. 
 
En las dos semanas que ha durado el ejercicio, el EZAPAC ha tenido la oportunidad de profundizar más en el trabajo con los equipos operativos del MOE, incrustándose con ellos, tanto en el planeamiento de las misiones, como en su ejecución. Además, se han podido intercambiar técnicas, tácticas y procedimientos, y comprobar y probar el material del que se dispone. En este sentido cabe destacar el alto grado de interés que ha suscitado el equipamiento del EZAPAC, tanto en calidad como en cantidad. Asimismo, ha sido muy interesante trabajar con aeronaves del Ejército de Tierra, como los CH-47 Chinook, los AS-532 Cougar y los helicópteros de ataque Tigre. Además del EZAPAC, el Ejército del Aire ha estado representado por dos aeronaves T.21 del Ala 35, una para inserción paracaidista manual y otra para la toma de un aeródromo, y por dos C.16 del Ala 11 de la Base Aérea de Morón, que volaron en misiones de GAAI (interdicción aérea asistida desde tierra) y CAS (apoyo aéreo cercano). (Jesús.R.G.)

Fuente: http://www.ejercitodelaire.mde.es/

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