jueves, 30 de noviembre de 2017

Regresan a casa los militares de El Goloso tras seis meses en Irak.



Esta madrugada han regresado a casa tras seis meses de misión. Son los militares de la base de El Goloso que han estado desplegados en Irak. Han llegado hace unas horas al aeropuerto de Barajas, con la satisfacción del deber cumplido y la emoción del reencuentro. La Guadarrama, con base en El Goloso (Madrid), ha estado desplegada seis meses adiestrando a las fuerzas de seguridad iraquíes. La Legión se ha incorporado a la misión en Irak, donde permanecerá desplegada los próximos seis meses, encuadrada en la Coalición Internacional contra el Dáesh. El nuevo contingente, compuesto sobre la Brigada "Rey Alfonso XIII" II de la Legión, releva a la Brigada "Guadarrama" XII, ha informado el Estado Mayor de la Defensa. La Plaza Ibérica de la base española "Gran Capitán", en Besmayah, acogió el pasado viernes el acto de relevo entre tropas españolas que forman parte de la operación Inherent Resolve. 

En un acto presidido por el general Robert White, el jefe del contingente entrante, el general Luis Francisco Cepeda, ha recibido el mando del jefe saliente, el general Luis Martín-Rabadán Muro. En la parada militar, junto a los soldados españoles, formaron las unidades de EEUU, Portugal y Reino Unido que, bajo liderazgo español, integran la Task Force Besmayah. El nuevo jefe de la Task Force Besmayah, en unas palabras durante el acto, reafirmó "el claro compromiso y apoyo de España, la Coalición, la OTAN y las autoridades iraquíes a la misión". Asimismo elogió la labor de las Fuerzas Armadas y de Seguridad iraquíes en su lucha contra el Dáesh en estrecha colaboración con la Coalición. El nuevo contingente está integrado por alrededor de 350 militares, la mayoría de la Brigada "Rey Alfonso XIII" II de la Legión y el resto de distintas unidades del Ejército de Tierra y el Ejército del Aire. Además participa una Unidad de la Guardia Civil, que se encarga de impartir adiestramiento policial avanzado a las Fuerzas de Seguridad iraquíes.

DESPEDIDA EN ALMERÍA
La Brigada de la Legión despidió el pasado miércoles la tercera y última rotación del contingente de 400 legionarios que han partido a Irak con el objetivo de instruir y adiestrar a los miembros del ejército iraquí y contribuir en su lucha para frenar el avance del Daesh. Según ha indicado Defensa en una nota, el general jefe de la Brigada de La Legión, Juan Jesús Martín Cabrero, presidió el acto de despedida en el Aeropuerto de Almería de los últimos componentes del contingente BPC-VII 'Besmayah' de la operación 'Apoyo Irak' integrado en su mayor parte por miembros de la Brigada de La Legión 'Rey Alfonso XIII'. 

El contingente está compuesto fundamentalmente por personal de la VII Bandera 'Valenzuela' del Tercio 'Don Juan de Austria' 3º de La Legión y del Grupo Logístico de esta Brigada. Durante el acto hubo unas palabras de ánimo al contingente y a las familias que se han dado cita en el aeródromo de El Alquián y en el recitado de dos espíritus del credo legionario.


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La fragata “Numancia” regresa a Rota tras finalizar su despliegue con la Agrupación Permanente de la OTAN nº1.

Proa de la fragata “Numancia” en la Base Naval de Rota

La fragata ‘Numancia’ (F-83), de la clase Santa María y perteneciente a la 41ª Escuadrilla de Escoltas, finaliza con éxito su despliegue como parte de la Agrupación Permanente de la OTAN nº 1 bajo el mando del comodoro noruego Petter Kammerhuber. Durante estos dos meses la “Numancia” ha navegado más de 11.700 millas náuticas, en 54 singladuras, junto al resto de buques de la agrupación, compuesta por la fragata noruega “Otto Sverdrup”, la portuguesa “Francisco de Almeida”, la holandesa “Evertsen” y el buque de aprovisionamiento alemán “Rhoen”. 

La fragata ha participado durante su despliegue en los ejercicios internacionales Brilliant Mariner-17, en las costas francesas del Golfo de León, y en la operación Sea Guardian de lucha contra el terrorismo y el tráfico ilegal en el Mediterráneo. Además, ha realizado ejercicios de colaboración junto a las marinas de Francia, Marruecos, Portugal y Reino Unido, favoreciendo así la integración y el adiestramiento conjunto. (Jesús.R.G.)


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Así se prepara el Tercio de Armada para su despliegue en Mali.

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Los blindados se mueven lentamente por el campo de adiestramiento del Retín. Los infantes de Marina los prueban, se montan en ellos, verifican las comunicaciones. Acaban de recibir estos vehículos MRAP (’Mine Resistant Ambush Protected’ o Resistentes a las Minas y Protegidos contra Emboscadas), procedentes de unidades del Ejército de Tierra en Asturias y Madrid, para que se adapten a su manejo.

Llevan un año preparándose para desplegar en cualquier momento con el batallón de alta disponibilidad, pero ahora, estos 60 hombres ven mucho más cerca cómo llega el día de «hacer el petate» y poner rumbo a Mali el próximo mes de enero. Allí permanecerán seis meses, cumpliendo una misión clara, proteger a los equipos de instructores de la Unión Europea que forman a las Fuerzas Armadas malienses, con el objetivo de que éstas puedan conducir las operaciones militares necesarias para recuperar la integridad territorial del país y neutralizar la amenaza de los grupos terroristas que operan en la zona. Es decir, proporcionar la seguridad y protección necesarias para que la labor de adiestramiento de los militares africanos pueda llevarse a cabo.  
Adiestramiento teórico y práctico
Todos ellos pertenecen al Segundo Batallón de la Brigada de Infantería de Marina Tercio de Armada (TEAR). Dos secciones que se integrarán en la compañía de protección a los equipos de instructores de la operación EUTM-Mali y que, actualmente, se encuentran en una primera fase de preparación y adiestramiento de cara a la misión. «Estos primeros pasos se dirigen fundamentalmente al adiestramiento individual, conociendo cada infante de Marina la labor específica encomendada dentro del equipo. Las próximas fases se centrarán en el adiestramiento colectivo a nivel táctico, con el objetivo de lograr una solida cohesión de las secciones que van a desplegar y trabajar juntas», explican a LA VOZ fuentes del Tercio de Armada. Por lo tanto, la instrucción para desplegar en Mali es tanto teórica como práctica. 
En el plano teórico los infantes están familiarizándose con la zona de operaciones, aprendiendo las características, cultura, etnias, religiones y costumbres del país, así como conociendo a fondo la misión de entrenamiento de la Unión Europea (EUTM en sus siglas en inglés) de la que van a formar parte. Y a nivel práctico se encuentran estudiando las técnicas, tácticas y procedimientos relacionados con los cometidos de seguridad que van a tener que llevar a cabo durante la misión. Uno de los aspectos importantes de este aprendizaje es el conocimiento de los vehículos MRAP modelos RG-31 Mk V de 15 toneladas y LINCE de 6.5 toneladas con los que van a contar en el teatro de operaciones de Mali y que prueban en la Sierra del Retín. Las actividades de adiestramiento con estos blindados incluyen sesiones tanto teóricas como prácticas de conducción, recuperación, mantenimiento básico y manejo de los sistemas de armas. Su elección para emplearse en Mali no es casual, fueron adquiridos para dotar a las Fuerzas Armadas durante las misiones en Afganistán y Líbano y son los vehículos que más seguridad proporcionan al personal militar en cuanto a emboscadas o ataques con artefactos explosivos improvisados (conocidos como IED’s).
Ganas, ilusión y prudencia
Cuando lleguen se incorporarán a una misión en la que participan más de 20 países y lo harán junto con una sección de La Legión que conformará la nueva rotación de una operación internacional en la que España participa desde abril de 2013.  No tienen miedo ni dudas, saben que la formación que han recibido y están recibiendo les hará superar la prueba con éxito y volver en junio a Cádiz con la misión cumplida. «No haremos nada que no hayamos practicado antes», afirma confiado el soldado Francisco Luque, un malagueño de 23 años que llegó hace tres al TEAR y para el que EUTM-Mali es su primer despliegue en el exterior. «Con ganas, muchas ganas», declara este tirador de ametralladora pesada al preguntarle cómo afronta la misión.  Para otro de los tiradores, el cabo Óscar Ledesma, será la quinta vez que marche a operaciones. «He estado tres veces en Bosnia y una en Líbano», explica este infante de Marina que nació hace 35 años en Ecuador y lleva 14 en el Tercio de Armada. Pero «el escenario es diferente, cuando estuve en Bosnia, el país acababa de salir de una guerra, ahora vamos a una zona que se encuentra en conflicto», declara el cabo Ledesma.
Son conscientes de que, como advierte el sargento Rumaldo Cubides, jefe de pelotón, en este tipo de misiones «la situación es inestable, pero nosotros estaremos lejos de los puntos de conflicto». Además, son «militares escogidos, cada uno desempeñamos un puesto y una labor específica», puntualiza este chiclanero que vio la luz en Colombia hace 33 años y es infante de Marina desde hace 12, tiempo en el que ha desplegado en una ocasión en Líbano y dos en Bosnia. Pero también saben que las condiciones climatológicas serán adversas, debido al calor y que tendrán que enfrentarse a la dificultad de moverse con los vehículos por carreteras en malas condiciones. A pesar de todo, encaran su próximo despliegue con «ilusión», como afirma el cabo primero Javier Cabaña, jefe de vehículo y segundo jefe de pelotón. Este isleño de 33 años lleva desde los 18 en el TEAR y en su mochila cinco misiones internacionales, dos en Bosnia, otras tantas en Haití y otra en África Occidental.
Y es que esta será la primera vez que la Infantería de Marina participe en la misión EUTM-Mali pero no que las botas de los infantes de SanFernando pisen suelo africano. Equipos de instructores del Tercio de Armada han participado en varias ediciones de Africa Partnership Station (APS), una iniciativa multinacional destinada a proporcionar asistencia militar a los países del Golfo de Guinea para incrementar la seguridad y estabilidad marítima en África Occidental. Además, Equipos de Desactivación de Explosivos (EDE) del Grupo de Movilidad Anfibia del TEAR desplegaron desde el año 2014 junto a los equipos de la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) en la Operación de Apoyo a Cabo Verde, cooperando en la creación y adiestramiento de una unidad de operaciones especiales en el Ejército de ese país. Apenas dos meses les quedan a estos 60 militares para poner rumbo a Mali. Una nueva ocasión para demostrar que, allá donde se les requiera son «valientes por tierra y por mar».






'Paracas' al rescate.


Se lanzan al vacío. En un territorio hostil. Con más de 50 kilos sobre sus espaldas. Mirando al miedo de frente. Con la tensión marcando el ritmo de cada movimiento. Su única obsesión, tocar tierra para evacuar civiles españoles en una zona de conflicto. Una maniobra que precisa de una coordinación milimétrica. En la que los errores no tienen cabida.

La Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra española ha participado este miércoles en León el ejercicio multinacional conocido como 'Listed Paratrooper', una proyección de fuerzas para proceder a realizar un supuesto NEO, es decir, la evacuación de no combatientes. En total 815 efectivos que han puesto en escena unos de los ejercicios con mayor complejidad de la BRIPAC que se ha desarrollado en diferentes zonas de acción, en este caso en León y Segovia, en las zonas de instrucción conocidas como Ayllón y Mavida, ambas separadas por cientos de kilómetros y que ha obligado a coordinar el despliegue con el fin de alcanzar los objetivos señalados. Concretamente, la práctica se inició en la base Príncipe en Madrid, donde se desarrolló la fase de planificación, en la que se programa el ejercicio al detalle, concretando qué medios materiales y humanos se van a desplazar.

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Posteriormente, se desarrolla la fase de concentración de fuerzas y aislamiento, que en esta ocasión se ha tenido lugar en el Aeropuerto de Villanubla, que ha sido la base operativa donde se concentra y se aísla a todo el personal que va a participar en el operativo, impidiéndose cualquier contacto con el exterior para evitar filtraciones de seguridad. Allí, los efectivos han recibido sus instrucciones. Posteriormente, se desarrolla la tercera fase de despliegue, en la que las fuerzas ocupan el país de conflicto, en este caso León y Segovia. Una fase que, si bien, se inició en la noche del martes, con el lanzamiento de los soldados escalón avanzado, a más de 4.000 metros de altura, que se infiltran en el territorio hostil para su reconocimiento y señalización. Al día siguiente –este miércoles-, le ha tocado al turno del escalón de asalto, es decir, al despliegue efectivo de la fuerza que, posteriormente, procederán al rescate y posterior rescate de los grupos de ciudadanos - civil español, de la Unión Europea o países amigos, previamente listado de personal.

Riesgos
Al mando, el general jefe de la Brigada Paracaidista Alfredo Pérez de Aguado Martínez, que ha remarcado la importancia del desarrollo de prácticas de operaciones NEO “dado que no siempre podemos pensar que todo va a ser una invitación para desalojar a los nacionales de los países”.
Es más, recuerda que hasta la fecha no ha sido necesaria la puesta en práctica de este plan de evacuación en un escenario bélico, como sí han tenido que poner en práctica los ejércitos belga y francés, en el Congo y Malí.


Fases
Planificación. El objetivo es programar y planificar el desarrollo del ejercicio, concretando el número de efectivos y medios materiales que se van a requerir así como la fecha y la hora exacta del desarrollo de la operación.
Concentración de fueras y aislamiento. En esa fase se traslada a todo el personal que va a participar en la operación a una base operativa en el país extranjero. Allí se les impide establecer contactos con sus familias para evitar filtraciones y garantizar la seguridad y se les trasladan las órdenes.
Despliegue. Es el momento de desplegar la fuerza en el país hostil. Primer lanzamos el escalón avanzado, una serie de soldados que se infiltran de noche en la zona para reconocer, señalizar y asegurar la zona. Al día siguiente, se procede al lanzamiento del escalón de asalto.
Evacuación y repliegue de las fuerzas. Se evacua al personal civil y a los militares.
El general jefe de la BRIPAC ha señalado la climatología y la disponibilidad aérea como los principales enemigos para cualquier paracaidista, aunque ha asegurado que son muchos los riesgos que implica el salto. Muestra de ello es la lesión que ha sufrido un sargento primero durante la práctica de este miércoles. “Cualquier impacto o golpe que tenga el personal durante el salgo conlleva un riesgo, las rachas de viento o cualquier problema técnico. Pero debemos ser flexibles y adaptarnos a las circunstancias”, señala De Aguado, que entiende positivos que se sucedan contratiempos durante las prácticas “para plantear supuestos reales”.

Coordinación internacional
Un supuesto táctico en el que ha participado el Ejército Francés con 30 soldados y que ha permitido la puesta en práctica la coordinación entre países de la Unión Europea, permitiendo crear un ambiente de interoperabilidad habitual en las misiones internacionales. El capitán Hakim, al frente del ejército galo, remarca la importancia de ejercicios conjuntos entre España y Francia en el marco de la EUTM –European Union Trainning Mission-, una misión multinacional de entrenamiento. “Es necesario que ambos ejércitos sepan trabajar conjuntamente”, señala el capitán, que remarca que la principal dificultad en este tipo de ejercicio es el idioma que, si bien, se está puliendo en los últimos años en uno y otro lado.

Un ejercicio en el que se ha puesto en práctica la planificación, preparación y despliegue de un Grupo Táctico en una Base Operativa Avanzada, la coordinación de vuelos y despliegues de las unidades implicadas y el despliegue por medio de operaciones aerotransportadas por desembarco paracaidista. Asimismo, se han realizado ejercicio de reagrupamiento, control y seguridad de las cabezas de desembarco; el despliegue de la unidad para el establecimiento y control de rutas de evacuación; el contacto con autoridades consulares para la coordinación de la evacuación, la identificación y traslado de los ciudadanos españoles a los aeropuertos para su repatriación y finalmente el repliegue de los paracaidistas.


Origen
El origen de la unidad se remonta al año 1954, cuando el 23 de febrero se realiza el primer salto en paracaídas del Ejército de Tierra, desde aviones Junker y Savoia y se utilizan paracaídas modelo T-6. Sin embargo, no fue hasta años más tarde, en 1966, cuando se constituyó como Brigada.
Fue el 28 de abril de 1955 sufre su primera baja en acción paracaidista, durante un lanzamiento de instrucción en la zona del Zulema, en Alcalá de Henares, cuando el CLP Antonio Ortiz Pérez, queda enganchado en el patín de cola del avión de transporte, resultando muerto al precipitarse al vacío con el paracaídas destrozado.
Disciplina personal
Maniobras de gran complicación, que requiere una estricta preparación física, técnica y psicología. Sólo el paracaídas, con más de 70 metros cuadrados, pesa 15 kilos, a lo que se le añade el peso del paracaídas de emergencia y la mochila que, en ocasiones, obliga al soldado a soportar cargas similares a su peso. De ahí la necesidad de una estricta preparación física pero, sobre todo, de una estricta disciplina, “no solo para acatar las órdenes, se requiere de una disciplina personal que permita a uno seguir avanzando, cuando uno cree que está cansado debe pensar que le queda mucho por exprimir. 

Es necesario esa capacidad de superación, de esfuerzo, de enfrentarse a condiciones adversas”, asegura De Aguado. Una brigada, la BRIPAC, que actualmente permanece en España tras su última misión en el Líbano y cuyo próximo destino será Malí o Irak. Hasta la fecha, seguirán comportándose como auténticos héroes en supuestos tácticos como el vivido este miércoles en León para, un día, convertirse en auténticos héroes de carne y hueso. (Jesús.R.G.)

Fuente: http://www.elnortedecastilla.es/

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miércoles, 29 de noviembre de 2017

Los submarinos españoles, más viejos que los argentinos.


Los tres submarinos de la Armada española (Galerna, Tramontana y Mistral) en un ejericio en Cartagena en abril pasado

Con 32 años a sus espaldas, el Ara San Juan (S-42) no era demasiado viejo; al menos, no en términos comparativos. A fin de cuentas, era el más moderno de los tres submarinos de la Armada argentina: el Salta (S-31) tiene 48 años; y el Santa Cruz,34. Tampoco lo era si se compara con los sumergibles en servicio en la Armada española: el Galerna (35 años), el Mistral (32 años) y el Tramontana (31 años). Solo este último es más moderno, por unos pocos meses.

La vida operativa de los buques se cifra en unos 30 años y más si se trata de submarinos, sometidos a un desgaste muy superior al de las naves de superficie y necesitados de unas garantías de seguridad mucho más estrictas. Un submarino es como un avión: cualquier avería puede tener consecuencias fatales. Pero las garantías de seguridad pueden prolongarse más allá de las tres décadas siempre que se les asegure un mantenimiento escrupuloso, según los expertos. Periódicamente, deben someterse a lo que se denomina gran carena, una revisión que supone desmontarlos por completo, examinar exhaustivamente cada pieza, sustituir las deterioradas y volverlos a montar de nuevo El proceso, en el caso de los españoles, se prolonga 18 meses y cuesta 50 millones de euros. Ninguna broma. Los submarinos salen de la gran carena casi nuevos y eso les permite seguir navegando unos cinco años más sin problemas. Lo normal es realizar hasta cuatro grandes carenas durante su vida operativa, pero la Armada española ha decidido realizar una quinta a los tres de la clase Agosta que le quedan.

Estos sumergibles, de fabricación hispano-francesa, ya deberían haber sido dados de baja y sustituidos por los nuevos S-80. Pero este proyecto lleva una década de retraso y, según las últimas previsiones, el primero de la serie, el Isaac Peral, no será entregado hasta el primer semestre de 2022. Ni siquiera se sabe todavía cuál será su precio: Defensa presupuestó 2.135 millones de euros por cuatro sumergibles, pero esta cantidad solo alcanza para pagar el primero, cuyo diseño tuvo que redefinirse por completo tras detectarse un sobrepeso de 75 toneladas. Hasta tal punto es crítico el mantenimiento de un submarino que en más de una ocasión la Armada los ha tenido que dejar en dique seco cuando han cumplido sus horas de navegación a la espera de reunir el dinero para pagar la gran carena. Del Ara San Juan no importa tanto la vejez como el mantenimiento. Se sabe que se sometió a una reparación de media vida que se prolongó nada menos que seis años, de 2008 a 2014. Debería haber sido suficiente. (Jesús.R.G.)

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Las ventajas de tener un satélite espía.


Campo de antenas de la Sociedad Europea de Satélites en Luxemburgo
 
Hoy en día, el país que no tiene un satélite espía está expuesto a todo tipo de riesgos. España lo comprobó en julio de 2002, cuando un destacamento de media docena de gendarmes marroquíes tomó el islote de Perejil, una roca deshabitada al oeste de Ceuta poco más grande que un par de campos de fútbol. Para algunos, aquel altercado pudo desencadenar una guerra entre España y Marruecos, para otros, el incidente no fue más que la acampada de un grupo de okupas. Pero el Ministerio de Defensa pasó un desagradable trago porque no pudo tener imágenes en tiempo útil de aquella escaramuza. El Helios, el satélite que barre la zona, se quedó a oscuras repentinamente. Según la versión oficial, sufrió “problemas técnicos”. 
 
Pero la realidad es que España solo posee el 2,5% del artefacto. Lo comparte con Francia (propietario del 90%), Bélgica, Italia y Grecia, y únicamente tiene derecho a demandar el 2,5% de las imágenes, entre las cuales parece ser que no se encontraban las del peñasco norteafricano. Aprendida la lección, España se dispone a poner remedio y, de paso, dar un salto tecnológico en la industria aeroespacial. Si los planes no se tuercen, a finales de enero pondrá en órbita un satélite de alta resolución capaz de escanear la Tierra a más de 514 kilómetros de altura. Viajará a una velocidad de siete kilómetros por segundo, con lo que cada día dará la vuelta al planeta 15 veces. Peinará un área de 300.000 kilómetros cuadrados y tomará un centenar de imágenes cada 24 horas, tanto de día como de noche, independientemente de las condiciones meteorológicas. Dotado con un radar de apertura sintética, Paz llevará a cabo misiones civiles y militares. Vigilará el tráfico marítimo en el Mediterráneo para detectar pateras, escrutará las actividades de pesca ilegal o los movimientos de los narcotraficantes en el Estrecho, controlará los recursos naturales o el urbanismo y evaluará catástrofes, desde inundaciones hasta incendios. 
 
Incluso podría certificar si los viandantes circulan por el carril correcto en las vías más congestionadas de Madrid. Además de observar la Tierra en misiones científicas o humanitarias, el gigantesco ojo de Paz servirá para fisgonear a los países vecinos bajo la premisa de garantizar la defensa y la seguridad. Podrá mirar de cerca al Mohammed VI-A, el satélite espía de Marruecos (oficialmente, de reconocimiento óptico), lanzado al espacio este mes desde la Guayana Francesa, con el que nuestro vecino del sur aspira a controlar las fronteras y a hacer un seguimiento más eficaz de los grupos yihadistas. Paz está ya listo para ser trasladado a la base aérea de Vandenberg (California), pese a que inicialmente estaba previsto que subiera al cielo desde Rusia. España entrará así en el selecto grupo de los países europeos (junto a Alemania e Italia) que tienen su propio satélite espía. Un proyecto empresarial y científico ambicioso que podría evitar chuscos episodios como el ocurrido en Perejil hace tres lustros. (Jesús.R.G.)
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martes, 28 de noviembre de 2017

El Ejército tiene 20 nuevos especialistas en infiltración paracaidista.

Paracaidistas de la OTAN durante uno de los saltos nocturnos sobre Alemania. Fotografía de la 82 División estadounidense.

El curso finalizó el pasdo 10 de noviembre, tras cerca de dos semanas de prácticas y saltos a alturas que alcanzaron los 7.600 metros -25.000 pies-. Se realizaron ejercicios HAHO y HALO, es decir, saltos a alta cota y aperturas a alta y baja cota. Tanto diurnos como nocturnos. Los participantes, 20 militares del Ejército de Tierra, pertenecen a la Brigada Almogávares VI y al Mando de Operaciones Especiales. Con la superación del curso obtienen la certificación como especialistas en infiltración paracaidista, una calificación necesaria para la realización de operaciones HAHO y HALO en las Fuerzas Armadas españolas.

Este tipo de saltos implican un gran riesgo, ya que a esas altitudes los niveles de oxigeno descienden drásticamente. Por ello es necesario el uso de máscaras de oxigeno. Los militares que ejecutan estos saltos pueden sufrir hipoxia y desmayarse. Entre el equipamiento que llevan estos paracaidistas se incluye un sistema de apertura automática. De esta manera, si el militar –por haber perdido la consciencia en el salto o por cualquier otro motivo- no abre su paracaídas, este se abrirá automáticamente a los 250 metros de altura. (Jesús.R.G.)


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La obra del tercer BAM obliga a Navantia a competir con otros astilleros.


Navantia tendrá que competir con otros astilleros e incluso con empresas del sector naval en la puja por el nuevo contrato que acaba de anunciar el Ministerio de Defensa y que consiste en la construcción de un tercer Buque de Acción Marítima (BAM). La Armada española ha presentado su plan de necesidades de futuro a corto plazo y entre ellas destaca la puesta en servicio de un buque logístico de apoyo a submarinos. Se trata del BAM de Intervención Subacuática (BAM-IS) cuyos cometidos, entre otros, será actuar como buque de salvamento y apoyo al rescate de submarinos. 

Esta unidad debe estar operativa en el horizonte de 2022, justo cuando se incorpore a la flota el primer submarino S-80. Se trata del tercer BAM de la segunda fase y es completamente distinto a los cuatro de la primera serie, que ya están en servicio, y a los dos de la segunda hornada, que se construyen en San Fernando y Ferrol. De hecho, los seis primeros BAM son patrulleros y el que acaba de salir a licitación es logístico. Hasta ahora los encargos de construcción naval que manaban del Ministerio de Defensa tenían como destinatario los astilleros públicos españoles, sin embargo, la reforma de la Ley de Contratos con el Sector Público, aprobada a primeros del pasado octubre en el Congreso, traspone al ordenamiento jurídico español las directivas europeas sobre contratación del sector público. Además, el nuevo ordenamiento responde a la necesidad interna de dotar de mayor transparencia al sector y de incrementar los controles sobre la corrupción, sobre la morosidad ya que revisará los contratos y garantizará la libre concurrencia. La ley entrará en vigor el próximo enero. Cabe recordar que los cuatro BAM de la primera fase se construyeron en el astillero de San Fernando, donde también se construye ahora otro, el 'Audaz', de la segunda fase. 

Ante esta situación, el comité de empresa del astillero isleño ha mostrado su malestar y preocupación con los cambios en el sistema de contratación y destaca que el Gobierno ya no puede garantizar la carga de trabajo en los astilleros en materia de construcción militar para nuestra Armada. En ese sentido, los sindicatos señalan que existe una gran contradicción tanto en el discurso político del PP como en el de la propia Navantia que, hasta hora, destacaban como la actividad militar nacional era esencial para el mantenimiento de los astilleros públicos. Los responsables sindicales del astillero isleño denuncian que a la factoría le quedan solo dos meses de carga de trabajo. En estos momentos, solo el 20% de su plantilla se encuentra ocupada. Según el comité de empresa, a finales de enero del próximo año el paro alcanzará el 100%, al tiempo que advierte de la incertidumbre que pesa sobre el contrato de las cinco corbetas de Arabia saudí que, tras más de un año de negociaciones, aún no se ha firmado. (Jesús.R.G.)


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Chequeo a los submarinos españoles.


Submarino S-73 Tramontana.
Submarino S-73 Tramontana
Argentina da ya por fallecidos a los cuarenta y cuatro marinos que formaban parte de la dotación del ‘San Juan’. Admiten la existencia de una explosión, cuyas causas aún están por determinar, que habría sido determinante para el destino del submarino, cuyos restos se encuentran ahora a 3.000 metros de profundidad. 

Recortes en el presupuesto de defensa
Las críticas entre los argentinos se centran tanto en su marina como en la política de armamento del gobierno. Argentina, que gasta un uno por ciento de su PIB en Defensa, lo mismo que España, ha recortado considerablemente el presupuesto de defensa y se han reducido costes de mantenimiento de la flotilla de submarinos.

El ‘San Juan’ es un buque de diseño alemán, que entró en servicio en 1985. Se trata, pues, de una unidad que supera los 30 años y cuya vida útil ha sido alargada a través de sucesivas carenas. En 2007 entró en gradas en Buenos Aires, para someterse a la llamada ‘reparación de media vida’, una larga y costosa renovación de los sistemas y estructura del aparato que alargaron considerablemente su vida útil.

Un submarino similar a los españoles
Muchas de las características del ‘San Juan’ recuerdan irremediablemente a los submarinos españoles de la clase ‘Angosta’, los ‘S-70’ de diseño francés –por parte de DCNS- y fabricación española.

España  tiene a día de hoy una flota de tres unidades, el ‘Galerna’, el ‘Mistral’ y el ‘Tramontana’. En 2012 se dio de baja el ‘Siroco’, tras infructuosos intentos de venta a Pakistán, Tailandia y Turquía. El ‘San Juan’ tiene eslora de 65 metros, frente a los 67 metros de los S-70, y su tripulación era de 44 hombres, los que viajaban ahora en el submarino, mientras que la dotación de los buques españoles es de 60 personas

Dos unidades operativas
Los tres submarinos españoles han pasado en la última década por un proceso de profunda revisión y renovación de equipos para alargar su vida útil. Carenas en muchos casos no previstas inicialmente, pero que el Gobierno tuvo que aprobar, si no quería quedarse sin arma submarina. El objetivo es que puedan aguantar hasta la llegada de los S-80, un proyecto que acumula múltiples retrasos y sobrecostes.

Actualmente, tal y como confirman fuentes militares a El Confidencial Digital, dos de los tres submarinos de la flota se encuentran activos y operando. Sus misiones, sin embargo, no figuran en el listado público que puede consultarse en la web de la Armada, por razones obvias. El tercero, el ‘Galerna’, está a punto de iniciar su quinta carena.

El S-70 ‘Galerna’
El ‘Galerna’ fue el primero de los submarinos S-70 que recibió la Armada española. Lo hizo el 21 de enero de 1983. Año y medio antes había sido botado en los astilleros de Bazán en Cartagena.
En estos momentos, el ‘Galerna’ se encuentra en su base de Cartagena para ser sometido a su quinta carena, que ampliará unos años más su vida útil. El coste de ese proceso se estima en unos 40 millones de euros. Su última misión, finalizada este verano, fue la patrulla del Mediterráneo en la operación de vigilancia antiterrorista ‘Sea Guardian’ de la OTAN.

El S-74 ‘Tramontana’
Es, sin duda, el submarino español de la clase S-70 que más percances ha sufrido en sus tres décadas de actividad. Fue botado el 30 de noviembre de 1984 y puesto en servicio el 27 de enero de 1986. El más ‘joven’ de toda la clase. El ‘Tramontana’, enviado por el Gobierno al mar de Alborán durante la crisis de Perejil, ha atravesado varias averías y colisiones. En 2001 colisionó contra el fondo por un ‘bajo’ que no figuraba en su carta náutica. Sin embargo, el suceso más preocupante que sufrió, en 2008, estuvo a punto de acabar en tragedia. El buque estaba navegando en pruebas tras una actualización, cuando en la sala central se abrió una vía de agua.

Según relatarían mandos de la Armada posteriormente al suceso, el buque estaba  a una profundidad de 300 metros cuando, de pronto, empezó a entrar agua a baja temperatura pulverizada, casi en forma de aerosol, en el interior del submarino. De no ser por la rápida actuación de la dotación, podría haberse producido una tragedia de la magnitud del ‘San Juan’. De hecho, tras pasar por astilleros para su reparación, su siguiente misión fue un simulacro de accidente y rescate de la tripulación a bordo.
Actualmente se encuentra en servicio y no está prevista ninguna carena más.

El S-73 ‘Mistral’
El ‘Mistral’ fue botado el 4 de noviembre de 1984, siendo entregado a la Armada el 5 de junio del año siguiente. Actualmente se encuentra en servicio, aunque se desconoce públicamente su misión.
Su última gran carena se realizó entre 2011 y 2014, alargando su vida hasta la llegada de los S-80. En sus años de servicio, el incidente más reseñable fue un incendio en la sala de máquinas en 2006 que le obligó a volver a puerto. (Jesús.R.G.)


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lunes, 27 de noviembre de 2017

Navantia se alía con un astillero de EE.UU. para construir 20 fragatas de la US Navy.

A la derecha, la fragata española F-102 junto a un destructor estadoundiense, en maniobras
A la derecha, la fragata española F-102 junto a un destructor estadoundiense

El astillero público Navantia ha dado un importante paso para aspirar al gran sueño de todo constructor de buques militares: tener como cliente a la US Navy. A través de un acuerdo de colaboración, la compañía informó ayer sobre la rúbrica de una alianza con el astillero General Dynamics Bath Iron Works (uno de los dos principales de EE.UU.) para conjuntamente aspirar al programa militar naval FFG(X), que tiene como objetivo la construcción de 20 nuevas fragatas de última generación para la armada estadounidense. Según los planes del concurso de la US Navy, la primera unidad se construiría en 2020. «La asociación entre Bath Iron Works, diseñadora y constructora de algunos de los barcos militares más avanzados del mundo, y Navantia, diseñadora de fragatas de primer orden, podrá proporcionar a la Marina de Estados Unidos los buques de superficie más capaces y de coste reducido», informó el astillero español, perteneciente al cien por cien a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi).

En el fondo subyace el fracaso que ha supuesto para la US Navy el programa de construcción de «Littoral Combat Ship» (buque de combate litoral) y el diferente concepto que supone la fragata F-100 de la Armada Española: «En nuestra fragata fuimos capaces de meter un sistema de armas y propulsión homologable al de los destructores Arleigh Burke estadounidenses. Es decir, cabe lo mismo teniendo 2.000 toneladas menos, con el consecuente ahorro que supone en su fase de construcción, operatividad, mantenimiento y dotación necesaria», apuntan a ABC fuentes de la Armada Española. «En la US Navy se ha extendido la idea de que una fragata como las F-100 españolas, con coste y dotación bien dimensionados y con el radar Aegis de la empresa estadounidense Lockheed Martin como lo tenemos incorporado, es la opción más plausible para su futuro programa de fragatas», destaca otra fuente militar española.

Experiencia de las fragatas
A esta ventaja de «aprovechamiento del diseño» hay que añadir la experiencia adquirida junto a las fragatas F-100 por los destructores estadounidenses de la clase Arleigh Burke en la base de Rota (Cádiz), donde despliegan en el denominado escudo antimisiles. 

Además, la experiencia industrial de las F-100 españolas -fragatas conocidas también como de la clase «Álvaro de Bazán»- ya ha sido contrastada en el mercado exterior con clientes como Noruega (cinco unidades de la clase «Fridtjof Nansen») o Australia (tres buques de la clase «Hobart», ahora en construcción). «Estamos encantados de colaborar con Bath Iron Works en el programa FFG(X). Nuestra alianza comenzó en los años 80, cuando trabajamos juntos para traer el diseño de las FFG Oliver Hazard Perry/Santa María a España, creando en nuestro país una industria de construcción naval moderna», aseguró Esteban García Vilasánchez, presidente de Navantia. Por su parte, el presidente del astillero estadounidense, Dirk Lesko, trasladó la importancia del diseño de las F-100 para llegar a este acuerdo: «Bath Iron Works ha evaluado muchos diseños americanos y extranjeros que se ajustaran a los requisitos del programa FFG(X) y ha concluido que la familia de fragatas diseñadas y construidas por Navantia encajan perfectamente. Esperamos continuar la relación tan productiva que hemos tenido con Navantia desde hace casi 40 años». 

Junto al astillero Huntington Ingalls (Virginia), Bath Iron Works es el gran constructor de la industria naval militar de EE.UU. El primero está más especializado en portaaviones, submarinos o buques de desembarco anfibio, mientras que el «socio» de Navantia en EE.UU. suele pujar más por contratos de destructores y fragatas como el citado FFG(X). Este programa de nuevas fragatas estadounidenses «está concebido para facilitar las operaciones en cualquier espacio en apoyo del grupo de ataque y de las operaciones asociadas de la flota», explican fuentes de Navantia. Desde el propio astillero español se considera este acuerdo un paso certero para poder participar de la ingeniería y el diseño de las futuras fragatas estadounidenses en caso de que Bath Iron Works, propiedad de General Dynamics, logre el concurso. (Jesús.R.G.)


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Defensa confirma la obra de un tercer BAM para apoyo a submarinos.


Maqueta del prototipo del nuevo BAM logístico que quiere la Armada
Maqueta del prototipo del nuevo BAM logístico que quiere la Armada

La Armada Española acaba de anunciar sus necesidades en materia logística y ha incluido entre sus previsiones de futuro a corto plazo la adquisición de un Buque de Acción Marítima (BAM) para apoyo a submarinos. Se trata de la tercera unidad correspondiente a la segunda fase de estos buques. El Gobierno del PP autorizó en diciembre de 2014 la puesta en marcha de una nueva partida de los BAM, que tenía como objetivo renovar la flota de patrulleros y dar así continuidad a las cuatro unidades que se construyeron durante la etapa socialista. El Ministerio de Defensa reanudaba así sus inversiones en obra naval militar tras ocho años de sequía. El contrato benefició directamente a Navantia, que construye en estos momentos el BAM 'Audaz', en el astillero de San Fernando, y el 'Furor', en las instalaciones de Ferrol. Está previsto que ambos barcos se entreguen a la Armada antes del próximo verano. El anuncio que acaba de hacer público el Ministerio de Defensa es el primer paso para un nuevo encargo, aunque todavía queda mucho camino por andar hasta que se adjudique su obra. 

La Armada ha puesto sobre la mesa un proyecto de construcción que requiere a partir de ahora de un desarrollo técnico, es decir, el nuevo BAM que se persigue es completamente diferente a los cuatro de la primera fase que ya están en servicio y a los dos que se construyen con cargo a la segunda. Según las especificaciones que ha presentado la Armada, el nuevo BAM tendría un carácter logístico y de apoyo a los submarinos de la serie S-80, cuya primera unidad entrará en funcionamiento en el horizonte de 2022. El relevo de los actuales submarinos de la clase ‘Galerna’ se hará efectivo a partir de que entre en servicio el primer S-80. Será entonces cuando la Armada tenga operativo este nuevo BAM de Intervención Subacuática. LAVOZ ha podido saber que Navantia ya ha presentado una oferta técnica al Ministerio de Defensa para pujar por este concurso y hacerse con el proyecto. Según los primeras informaciones, el Gobierno tiene previsto licitar la obra a través de un concurso para que puedan concurrir varios astilleros y empresas del sector. Navantia, por tanto, sería un aspirante más.

A la espera de las corbetas
Curiosamente, el anuncio del tercer BAM coincide en el tiempo con el periodo más bajo de actividad del astillero de San Fernando. Cabe recordar que la factoría isleña aguarda desde hace más de un año la firma del contrato con Arabia para la construcción de cinco corbetas de la serie Avante 2200, sin embargo, el acuerdo no acaba de llegar.Este contrato es clave para garantizar la carga de trabajo en la factoría y también para asegurar la viabilidad de Navantia. No hay que olvidar que se trata de una inversión de 2.000 millones de euros, lo que permitirá a la compañía afrontar su plan industrial.


Los seis Barcos de Acción Marítima que ha construido Navantia para la Armada en los últimos diez años son patrulleros de altura, mientras que el nuevo buque que se persigue ahora tiene unas características más amplias para prestar apoyo a la flota de submarinos.  Así, la Armada, dentro del programa de modernización de sus unidades, tiene prevista la construcción de un Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS) cuyos cometidos, entre otros, será el actuar como buque de salvamento y apoyo al rescate de submarinos.

Una obra de 36 meses
Actualmente, la Armada cuenta con el buque de Salvamento y Rescate 'Neptuno' como principal plataforma para el buceo y también como buque de Salvamento y Apoyo en las operaciones de rescate de submarinos. Este buque, aunque fue botado en 1975, entró en servicio en la Armada el 14 de diciembre de 1988 y está próximo a concluir su vida operativa. El 'Neptuno' dispone de una capacidad limitada de rescate y salvamento de submarinos en comparación con las nuevas unidades de este tipo que ya operan en algunas marinas de guerra de otras naciones. La Armada ha señalado que el nuevo BAM se encuentra en fase de desarrollo, lo que significa que está pendiente de decidir cuál es el proyecto de diseño que finalmente saldrá elegido de entre los propuestos y cuál el astillero que lo construirá.

Tras este hito le seguirá la firma de la orden de ejecución, momento en el que dará comienzo la construcción del buque, con una estimación de alrededor de 36 meses hasta su entrega definitiva a la Armada. Fuentes del Ministerio han adelantado que el barco deberá estar operativo antes de 2022. No obstante, para seguir con este proyecto es clave que el Gobierno de la nación apruebe los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2018 y reserve alguna partida económica para su financiación. La historia de los BAM arranca con la llegada del PSOE al poder. El Gobierno de Zapatero dio luz verde en 2005 a la primera fase. La Armada iniciaba así un ambicioso proyecto para incorporar a su flota una sofisticada red de patrulleros destinados a la protección y control del tráfico marítimo. La previsión inicial incluía 16 unidades. El gobierno socialista sacó adelante la primera fase. Navantia inició en julio de 2006 la construcción del primer encargo en el astillero de San Fernando, lo que significó más de tres millones de horas de trabajo. (Jesús.R.G.)

Fuente: http://www.lavozdigital.es/
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