viernes, 5 de enero de 2018

El plan del Ejército del Aire para jubilar los históricos aviones C-101.


Un avión C-101 en la base aérea de San Javier (Murcia).
Un avión C-101 en la base aérea de San Javier (Murcia)
Desde hace algunos años los mandos máximos del Aire estudian qué alternativa tomar para sustituir al C-101, un avión ya histórico en la aviación militar española. Sucesivas generaciones de la academia de San Javier han aprendido a volar con este reactor monomotor fabricado por CASA: entre ellos, el entonces príncipe y actual rey Felipe durante su formación como piloto en 1988. Además, también son de este tipo los aviones que forman la Patrulla Águila, dedicada a acrobacias y que dibuja en el cielo con humo la bandera de España.

Tras décadas de servicio, en los últimos años se han producido algunos accidentes mortales de militares que pilotaban C-101. Eso llevó al Cuartel General del Aire a ordenar una revisión general de toda la mecánica y los sistemas electrónicos de los aviones que estaban en servicio. Pero al mismo tiempo el Ministerio de Defensa también empezó a analizar la compra de nuevos aviones para la instrucción de los pilotos del Aire. Barajó algunos modelos, como el Dassault Dornier Alphajet, de fabricación franco-alemana, y el polaco PZL-130.

“Sistema Integrado de Enseñanza en Vuelo”
El Confidencial Digital ha podido consultar el último número de la Revista de Aeronáutica y Astronáutica que edita el Ministerio de Defensa. En su editorial se destaca que el Ejército del Aire se enfrenta a un “importante reto a corto plazo”, el de buscar sustituto para el C-101, empleado en la Academia General del Aire (AGA), para la instrucción del vuelo básico y que está próximo a alcanzar el límite de su ciclo de vida”.

No sólo se plantea el problema, sino también la solución. Se explica que la opción más favorable de las estudiadas, y la que con toda seguridad se adoptará, es la implantanción de un “Sistema Integrado de Enseñanza en Vuelo” (ITS, por sus siglas en inglés). Hasta ahora el C-101 se utiliza en la Fase II o Escuela Básica de la Academia General del Aire. Antes está la Fase I o Escuela Elemental, con aviones ENAR T-35 Pillan. Estas dos fases se realizan en San Javier, y la Fase III o Escuela Avanzada ya se realizan en las bases especializadas en combate, transporte o helicópteros.

Reduce los tiempos y los costes
Ahora el Ejército del Aire, con ese “Sistema Integrado de Enseñanza en Vuelo” pretende disponer de un avión turbopropulsado de altas prestaciones, bien por adquisición directa, bien mediante un contrato de servicios.

Todavía no ha decidido el modelo elegido, pese a que ha estudiado y evualuado distintas opciones, pero la novedad es que se utilizará como sistema de instrucción único tanto para la fase de vuelo elemental como la básica. De esta forma el Ejército del Aire espera conseguir varias ventajas: reducir los tiempos de enseñanza, facilitar la transición a los sistemas operativos, y además ahorrar costes de operación. Al haber un solo avión, los alumnos experimentarán menores saltos tecnológicos al ir superando fases en su instrucción como pilotos.

En 2021 tendrán que estar listos
Esta opción se habrá de tomar en los próximos años, ya que como se ha dicho, el ciclo de vida de los C-101 se está agotando. Aunque se les han hecho arreglos a los aviones para extender ese plazo, el Ejército del Aire contempla 2021/2022 como el curso el que los aviones sustitutos deberán estar ya operativos en la Academia General del Aire, para realizar ahí la transición de los C-101 que se despiden a los nuevos modelos.

Además de los aviones que se compren o alquilen, el “Sistema Integrado de Enseñanza en Vuelo” incluiría “un segmento terrestre con un entrenador de salida de emergencia en tierra, simuladores de cabina para entrenamiento de procedimientos, simuladores de vuelo conectados en red y un sistema integrado de enseñanza asistido por ordenador”. Esta opción soluciona la ausencia de los C-101 en las fases elemental y básica. Para la fase avanzada, en la que los pilotos se especializan en aviones de caza, transporte, helicópteros o drones, ya se están estudiando diferentes alternativas. La más urgente es la de la Escuela de Reactores de Talavera la Real, en Badajoz, donde se forman los pilotos de caza y ataque: los aviones F-5 de instrucción también necesitarán ser sustituidos a corto-medio plazo, como los C-101, en su caso en torno a 2025. (Jesús.R.G.)


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Comandante de la Flotilla: «Cada cinco años nuestros submarinos son totalmente revisados».

Submarinos (V): La entrevista con el jefe de la Flotilla de la Armada Española

El capitán de navío Alejandro Cuerda Lorenzo (Cádiz, 1965) es desde hace seis meses el comandante de la Flotilla de submarinos de la Armada Española. También es el jefe de la Base y de la Escuela de Submarinos, situadas en el Arsenal de Cartagena. Fue comandante del submarino S-62 Tonina de 2003 a 2005. Nos acompaña a su despacho no si antes advertirnos, al subir por las escaleras, sobre el torpedo que preside la entrada: “Es el original que utilizó Isaac Peral en sus pruebas”.

-¿En qué estado se encuentra la flotilla de submarinos?
-Los tres Submarinos han alcanzado ya los 30 años de vida, siendo el “Galerna” el más veterano con 34 años, le sigue el  “Mistral” con 32 años y por último el “Tramontana” con 31 años. Si bien es cierto que son submarinos que ya tienen acumuladas miles de horas en inmersión y años de operatividad, la Armada no ha escatimado en costes para dotarlos de un mantenimiento específico y amplio a lo largo de todo su ciclo de vida operativo. Este factor ha servido para mantenerlos a un nivel alto de seguridad.

-¿A qué revisiones se les somete para evitar accidentes como el del argentino ARA San Juan? 
-Los mantenimientos de tipo preventivo se realizan durante seis semanas a cada submarino, sin excepción, cada cuatro meses, en los denominados Periodos de Inmovilización Programada. En dichos mantenimientos se hace un seguimiento específico de los equipos que están trabajando en continuo y sufren mayor desgaste, revisando especialmente los circuitos críticos que afectan a la seguridad en inmersión. Cada cinco años de operatividad, el submarino es revisado en su totalidad, en lo que se denomina las “obras de gran carena” que suelen tener una duración de entre 18 y 24 meses.  Estas obras las realiza Navantia. El pasado mes el Consejo de Ministros aprobó ya la gran carena del submarino Galerna. Igualmente se hará con el Mistral (2019) y el Tramontana (2023), lo que nos permitirá extender otros cinco años la operatividad de estos tres submarinos de la serie S-70.

-¿Cuáles son las misiones más comunes que realizan los submarinos españoles? ¿Y las zonas de interés donde suelen desplegar?
-Nuestros submarinos realizan una media de 110-120 días de mar al año, de los cuales, y aproximadamente: un 40% de los días están dedicados a realizar misiones nacionales principalmente de vigilancia y control del mar; un 10% lo dedicamos a la participación en ejercicios internacionales con nuestros países aliados, principalmente con la OTAN; y un 50% de los días, nuestros submarinos son desplegados en operaciones reales en nuestra zona principal de actuación, que es el Mediterráneo, en apoyo a las operaciones que actualmente tiene la OTAN de lucha contra el terrorismo (Operación Sea Guardian), y intercambio de información con la operación de la Unión Europea de lucha contra la inmigración ilegal (Operación Sophia).

Los tres submarinos de la clase Agosta o serie S-70 de la Armada Española, en una imagen del mes de abril pasado / ABC

-¿Por qué es una capacidad que España no se puede permitir perder?
-Disponer de submarinos ofrece a las naciones que los tienen un importante poder de disuasión hacia otras naciones o fuerzas que pretendan desestabilizar una región. Aparte de eso, los submarinos ofrecen una considerable capacidad de obtención de inteligencia de forma encubierta, lo que significa que las unidades o fuerzas de las que se está obteniendo información no alteran su comportamiento, como sí ocurre cuando esa información es obtenida desde plataformas que pueden ser detectables. Finalmente, el valor estratégico del Estrecho de Gibraltar y las rutas de tráfico marítimo que discurren por él es indudable y disponer de submarinos que puedan contribuir a ejercer la soberanía tiene un potencial sin par.

-¿Con cuántos efectivos cuenta la flotilla de submarinos?
-Aproximadamente  330 contando la Escuela de Submarinos, donde se forman todos los submarinistas de la Armada.  En la Escuela de Submarinos  se forman cada año unos 50 nuevos submarinistas de media.

-¿Con qué clase de armamento se equipan los submarinos españoles?
-Nuestros submarinos portan torpedos antisubmarinos tipo L5 y  F17 Modelo  2 y anti buques tipo F17 Modelos 1 y 2. Estos últimos son filoguiados mediante un “hilo” desde el submarino hasta el blanco por lo que su precisión es muy alta. Los torpedos son, al igual que el diseño de los submarinos, de origen francés.  También se dispone de minas de fondo que se lanzarían desde los mismos tubos lanza-torpedos que los torpedos. Por otra parte nuestros submarinos disponen de una buena capacidad para la infiltración y exfiltración de forma encubierta de equipos de operaciones especiales, pertenecientes a la Fuerza de Guerra Naval Especial.

-¿Cómo es la jornada laboral durante una misión de submarinos?
-La jornada laboral durante los despliegues se divide por guardias de mar (normalmente a tres guardias, unas 8 horas al día de guardia).  Para mantener el adiestramiento se realizan toda clase de ejercicios durante las guardias y, a diario, al menos uno de carácter general para toda la dotación. No obstante se procura respetar los periodos de descanso mínimos ya que la navegación en inmersión requiere alto grado de atención y no da mucho margen de error, aun así la realidad es que hablamos de 24 horas en estado de alerta durante el tiempo que dure el despliegue por lo que hace falta un buen estado de forma física y una actitud muy positiva ya que no se dispone prácticamente comunicación con el exterior y en determinadas circunstancias eso puede ser lo más duro.

-¿Cuándo se espera que entre en servicio el submarino S-80?
-La previsión actual es en 2022. La Armada, para ello, tiene que designar la primera dotación del S-81 a finales de 2019, ya que el proceso de formación y adiestramiento de esta dotación es largo al tratarse de un concepto completamente nuevo para nuestra Arma Submarina.

-En comparación con otras armadas de nuestro entorno… ¿cómo está España respecto a los submarinos?
-Hasta la llegada del S-80, en el que se producirá un gran salto tecnológico, podemos decir que la Armada cuenta con unos submarinos veteranos, pero bien mantenidos, a los que se les ha ido dotando de sensores y equipamiento como comunicaciones satélite y periscopio optrónico, que hacen que nos encontremos a la altura de los países de nuestro entorno en cuanto a capacidades.  En este sentido y descontando las naciones a las que la necesaria renovación de la flota submarina les ha llegado antes (Italia, Portugal y, en menor medida, Grecia) nos encontramos en igualdad de condiciones que, por ejemplo, la Armada Holandesa, o incluso mejor ya que nosotros tenemos un proyecto prometedor de submarinos que estará en servicio dentro de 5 años, y Holanda aún no ha comenzado con ese proceso.

Gallardete del comandante de la Flotilla de Submarinos, izado cuando se encuentra en un submarino a la hora de zarpar

-La familia del Arma Submarina fue golpeada por el accidente del ARA San Juan argentino, arrebatando la vida a 44 colegas. Desde el prisma de su experiencia, ¿qué pudo provocar el fatal desenlace?
-Los hechos ciertos que sabemos es que la última posición del submarino fue a 240 millas al este de la costa del golfo de San Juan el día 15 de noviembre. Se recibió un mensaje donde se advertía de una entrada de agua por el “snorkel” (tubo de inducción para ventilar el aire y recargar el motor) que le provocó un incendio y un cortocircuito en la batería. A raíz de ello, se comunicó que seguían navegando con la mitad de la batería disponible y la mitad de su capacidad propulsora. 

Tres horas después se produjo un ruido hidroestático violento que se conoció una semana después. ¿Mi hipótesis? La avería eléctrica pudo complicarse con otra entrada de agua que le dejó sin propulsión, sin batería y sin gobierno. Eso en medio de la mala mar pudo provocar que se fuera al fondo y que superara la cota de colapso (450-500 metros de profundidad) y ahí implosionara.

-¿Qué dificultades entraña la búsqueda de ese submarino hundido?
– Encontrar el ARA San Juan es un reto sin precedentes porque la zona de búsqueda equivale al tamaño de España y tiene una orografía submarina muy diversa con profundidades de 200 a 3.000 metros.

-¿Qué conlleva ser submarinista?
-Un espíritu diferente, que impregna a todos. Desde el jefe de la Flotilla al más moderno de los marinos submarinistas. Todos con orgullo de ejercer, más que un trabajo, una vocación de servicio a España. (Jesús.R.G.)


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